Tentar al diablo.
Massimo D'Angelo.
No entendí qué estaba pasando, solo sé que ella se levantó alterada y salió rápidamente hacia la entrada de la casa. Todos la seguimos, al llegar al jardín vemos a un joven sentado en una silla con una venda en el hombro, se ve que ya lo habían curado.
— ¡Ian, ¿qué demonios te pasó?! — mencionó con rabia, este la mira y baja la cabeza.
— Sufrimos una emboscada, mi señora, se llevaron la mitad del cargamento de armas, intentamos seguirlos, pero les… les perdimos el rastro — dice algo nervioso.
— ¡Maldita sea! ¡¿Dónde fue que los emboscaron?! — gritó furiosa.
— ¡Annelise basta! Deja que hable — dice Vanessa, molesta.
—¿Las estás viendo? El carácter que tiene hace parecer que son otras. En la que nos metimos —me susurra Alessandro y está en lo cierto.
— Fue… fue en el territorio del Norte, mi señora — comienza a tartamudear.
— ¡Me estás queriendo decir que los perdieron en nuestro territorio! ¡¿Por qué no pidieron refuerzos?! — sisea entre dientes y se acercaba más a él.
— Lo hicimos, llegaron después, Alejo dijo que los buscaría entonces… — Annelise lo calla.
— ¿De qué estás hablando? Yo no lo nombré líder suplente de ese territorio, más bien no es mío — fija su mirada en Vanessa —. Dime que no pusiste en el lugar de Amelia a Alejo, ¡dímelo!
Su voz era fría, su porte amenazante, de verdad que es otra persona.
— Cuando Amelia se fue con Grace, lo escogí como su remplazo, pensé que sería lo correcto, ya que Alejo es el mejor de nuestros hombres, no vi algún problema, jamás creí… — Annelise le da una bofetada, sorprendiendo a todos.
— ¡Eres una maldita estúpida! ¡¿Cómo se te ocurrió dejar a Alejo a cargo?! ¿Sabes lo que pasará? Has cometido un grave error que nos va a costar caro a todos nosotros — la iba a golpear otra vez cuando llegan mi padre y la señora Angélique.
Actualmente…
— ¡Hablen de una vez! — lo dijo impaciente.
— ¡Aquí la princesita dejó como líder del territorio Norte a Alejo! Les tendieron una emboscada a mis hombres que transportaban un cargamento, hirieron a Ian, se escaparon, pidieron refuerzos, y adivina, nunca llegaron — expresa, con ironía, con furia —. ¿Y sabes? ¿Por qué no llegaron? Porque mi querido Alejito dijo que se haría cargo, pero quien lo va a hacer seré yo.
Se aleja de nosotros y habla con la empleada que ingresó a la casa a informar lo sucedido, se retira rápidamente y ella se queda de pie con sus ojos cerrados, dándonos la espalda.
Un hombre se aproxima hacia nosotros y se dirige a ella al hablar.
— Mi señora me ha mandado a llamar— le habla con respeto.
— No haré nada en contra de Ian, además de ser tu hermano, es uno de mis mejores hombres, al igual que tú. Por tal motivo, prepárate, iremos de casería — este asiente —. Una cosa más — voltea a ver a Vanessa y continúa —. Tráeme a Alejo, lo quiero vivo, así sea herido o con un solo brazo. ¿Está claro?
— Como usted ordene, así será — ella se da vuelta, y él va a cumplir sus órdenes.
— ¿Qué estás planeando? ¿Para qué quieres a Alejo? — preguntó Vanessa y la mira desafiante.
— Eso no te importa — menciona chocante.
Entra en la casa con nosotros, siguiéndola. La vemos subiendo por las escaleras, Vanessa la llama, pero ella no se detiene.
— ¡Maldición! Eric, ven aquí — un joven que entró a penas lo llama, se coloca al frente.
— Señorita, ¿me necesita? — pregunta tranquilo.
— Quiero que al momento de la llegada de Lucas, los interceptes para que no lastimen a Alejo. ¿Lo harás? — asiente y Vanessa le dice que se retire.
— ¿Qué estás haciendo? ¿Crees, en serio, que con eso acabarás con todo? Solo provocarás la furia de Annelise, y no pienso permitir que se maten entre ustedes. ¡Están locas! — replicó con seriedad.
— La demente de tus hijas, la tienes enfrente — dice Annelise bajando de las escaleras vestida con una chaqueta y pantalón negro.
— No soy la única — la mira con porte desafiante —. ¿Crees en serio que te dejaré lastimar a uno de mis hombres?
Annelise se acerca más a ella.
— Por su culpa, uno de los míos lo está, acaban de tentar al diablo y va a empezar a correr sangre — comenzó a caminar, pero Vanessa la detiene del brazo —. Te lo diré una vez, apártate o no respondo — habla entre dientes de la rabia.
Se escuchan disparos. Annelise observa a Vanessa por un segundo y la empuja para salir de la mansión.
— ¡Bajen las armas ahora! ¡Es una orden! — gritó. La persona que habló con Vanessa retrocede, con todos sus hombres — ¡Tráiganlo aquí! — traen a un hombre completamente golpeado.
— ¡Ni se te ocurra, Annelise! — le apunta con un arma.
Ella se voltea y le hace frente a su hermana.
— Bien, hermanita, tienes dos opciones: una, bajas el arma, das media vuelta, así te desapareces de mi vista, o dos, contamos hasta tres y disparamos, tú decides — le dice también apuntándole.
Tal como lo he dicho, desde que este incidente comenzó, Annelise se convirtió completamente en otra persona.
Esto es un caos, como de una cena tranquila terminamos en esta situación.
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Comments
anilasor_agev@hotmail.com
caray son de armas tomar y muy en serio
2024-12-25
0
yuraima maldonado
sin una familia y cada una tiene su bando!! 🤣😂
2024-08-05
4
mel
uuppss si que se puso feo la situación
2024-06-06
2