Comprometidos.
Annelise L'ouvrier.
Al llegar a mi casa, me dirigí a mi habitación para limpiar mis heridas, tuve que mentir sobre como me las hice, no había otra opción, era eso o decir “madre casi me atropella un coche” después me tocaría aguantarme sus sermones, pero no estoy de humor para ello ahora, ya curadas las y aseada decidí leer un rato, hasta que me quedé dormida.
Desperté a las 7:35 pm, me alisté para bajar a cenar. En el comedor ya se encontraban ellas, tomé asiento y comenzamos. Todo transcurría en mucho silencio hasta que mi madre lo rompe con un anuncio que me sorprendió.
— Ya que estamos las tres juntas, tengo que decirles algo importante — dice tranquila como siempre.
— Dinos, madre, ¿Sucede algo?
Vanessa fue la primera en preguntar y, aunque me mostraba calmada a la vez, estaba muy intrigada.
— No se preocupen, no es nada grave, solo quiero informarles que mañana en la noche tendremos una reunión con la familia D'Angelo para tratar el tema de la alianza, si ustedes están de acuerdo — dice lo más seria posible.
— Por mí está bien, ya reunidos, tomaríamos la decisión si aceptar o no el compromiso — responde calmada Vanessa y fijan su mirada en mí.
— Estoy de acuerdo, esa reunión, un poco imprevista, nos resuelve muchas cosas — les digo mientras termino mi copa.
— Perfecto, así será que descansen mis niñas — se levanta y se despide de las dos con un beso.
Nosotros también decidimos retirarnos, pero antes busqué una de mis copas de vino favoritas para leer un rato.
Al entrar a mi habitación, Vanessa me esperaba.
— Me dirás la verdad, porque no te creeré eso de «tuve un tropiezo y caí al suelo». Así que dime, ¿qué fue lo que te pasó? —Se sienta en el borde de mi cama a esperar mi respuesta.
— Se nota que eres mi hermanita, te contaré, pero ni una palabra — asiente y me senté en el sofá que está frente a la cama para contarle.
— Estaba desayunando en un restaurante, al salir cuando iba cruzando, casi me atropella un coche. El conductor me ofreció su ayuda, pero dije que no la necesitaba. Aunque parecía un adonis, no quita que sea un imbécil.
Ella me mira con una ceja alzada, ahí me di cuenta de que hablé de más.
— Espera, ¿cómo así que un Adonis? — dice con una sonrisa pícara.
— Eso no importa, total, ya lo olvidé — le resto importancia y me mira mal.
— Annelise no me dejes así, cuéntame. ¿Cómo era? ¿Sabes su nombre? Quiero escucharlo todo — hace puchero.
— ¿No me vas a dejar en paz hasta que te diga verdad? — pregunté y me sonríe —. Está bien. Era italiano, no sé su nombre, alto, piel color canela, cabello negro, sus cejas pobladas, pero con forma, ojos azules, que debo decir que me encantaron, su nariz bien definida, sus labios atractivos, buen físico que provoca…
No continué porque Vanessa me golpea con una almohada.
— ¡Pervertida! Bueno, a mí también me pasó algo parecido — la miro con sorpresa, está a punto de levantarse para irse, pero la detengo.
— ¡Dónde piensas que vas sin contarme! — grité.
Antes de que de un paso más la lanzó a la cama, tomó la almohada y comienzo a golpearla.
— ¡Basta, Annelise te lo diré! — sonrió victoriosa, ella se acomoda en la cama —. Eres imposible.
— Soy tu hermana favorita — le digo tierna.
— ¡Eres mi única hermana! — repuso con sarcasmo.
Imite su acción e hice un pequeño puchero, solo negó.
— Estaba en un restaurante firmando un contrato con la empresa automotriz de Donatello. Iba saliendo y tropiezo con alguien, mi teléfono cae al suelo, él lo recoge y me quedé embobada al verlo — suelta un suspiro y la miré esperando para que siga.
» Era alto, también italiano, tiene su cuerpo bien moldeado, piel canela, nariz definida, labios atractivos, cejas con forma, ojos azules claros. Llevaba un traje que le quedaba espectacular, me hubiera encantado… —La golpeé con la almohada.
— Y yo soy la pervertida — estallamos a carcajadas —. ¿Sabes que si no tuvieran diferencias, juraría que es la misma persona?
— Es cierto, tenemos mala suerte, conocemos a unos dioses griegos bajados del olimpo y nosotras comprometidas — sirvo dos copas de vino para ella y para mí.
— Lo sé, salud, porque pronto dejaremos de ser almas libres, para ser almas esclavizadas — chocamos las copas.
— Ni tan esclavizadas, siempre podemos escapar — reímos por un rato hasta que la puerta se abre.
— Se puede saber, ¿qué es este escándalo? —Intenta parecer molesta, pero sé que no lo está.
— A mí no me engañas, te conozco, sé que no estás molesta — me levanto y la abrazo.
— ¡Yo también quiero! — se une a nosotras.
— Suficiente, paren, mañana hay mucho que hacer — se despiden y salen.
Terminó de recoger y me acuesto a dormir pensando en lo que nos espera mañana.
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Updated 178 Episodes
Comments
Claudia Moller
Podría mostrar fotos es que me Ilusiona ver a los Adonis y a las Chicas
2024-11-21
1
mel
uuaaa se van a volver a ver y de van a llevar una gran sorpresa
2024-06-06
4
mel
ooo si lo que les espera
2024-06-05
0