¿Qué haces aquí?
Narrador omnisciente.
Mientras ocurren los encuentros.
En la última oficina, con un ambiente tranquilo y pasivo de un gran edificio color negro, Angélique se encontraba revisando unos documentos que había traído su asistente, para una conferencia, cuando tocan su puerta.
— Adelante — dice sin levantar la vista de los documentos —. Dime, Nataly, ¿se te olvidó decirme algo importante?
— No soy Nataly, pero si hay algo crucial de lo que debemos hablar, querida.
Al escuchar que no es la voz de su asistente, levanta la mirada y se encuentra con la persona que nunca pensó ver en ese momento.
— ¿Qué haces aquí, D'Angelo? ¿A qué debo el honor de tu visita? — le dice con seriedad.
— Si Mahoma no va a la montaña — responde mientras toma asiento —. Vine a París con mis hijos por el tema de la alianza, tenemos que hacer esa firma cuanto antes.
— ¿Tenemos? No, querido, ese no es asunto de mi familia, los problemas se los buscaron solos — dice con ironía y se levantó para servirse una copa de vino.
— Angélique tú y yo hablamos, quedamos en que nos íbamos a reunir — le dice frío.
— Exactamente, sé lo que dije, más no que mis hijas firmarían. ¿O me he equivocado? — pregunta tomando un sorbo de su copa.
— Sí, tienes razón, pero por favor he venido a pedir tu ayuda — su voz sonó calmada.
Angélique se ríe al escuchar su petición.
—¿Qué hice yo para merecer tanta suerte, el gran Don Augusto D'Angelo, pidiendo un favor? No me hagas reír, nunca te importó pasar por encima de quien sea para lograr tus objetivos — murmura con rabia.
— No es así, sé que he cometido muchos errores, todos lo hacen, pero mis hijos no tienen nada que cargar con ellos, por eso estoy aquí tragándome mi orgullo y pidiendo ayuda — le dijo firme.
Dio un profundo respiro y aceptó que al menos esperaría lo que sus hijas decidieran.
— Está bien, te voy a ayudar. La reunión será mañana en la noche. ¿Te parece bien? — propuso con serenidad.
— ¿Por qué no esta noche? — menciona confundido.
— Annelise sufrió un pequeño accidente, no es nada grave, pero quiero dejarla descansar.
— Te entiendo, sabes, no has cambiado en nada, sigues siendo la misma — le dijo acercándose a ella.
— Te equivocas, Augusto, ya no soy esa estúpida que se enamoró de ti hace años — el dolor en su voz se podía sentir.
Augusto, al verla así, quiso abrazarla, pero ella no lo permitió.
— Nunca vas a perdonarme, no siempre puedes vivir en el pasado, aunque te empeñes en demostrar otra cosa. Sigo viendo a la misma mujer que amo, mi reina.
Se acercó, la tomó de la cintura y, cuando estaba a unos escasos centímetros de su rostro, la puerta se abrió.
— Señora, la sala para la conferencia está… — Angélique aleja a Augusto rápidamente, este, por su parte, tenía una sonrisa.
— Continúa, ¿qué sucede? — le dijo algo nerviosa.
— Perdón, por interrumpir; si quiere, me puedo retirar — estaba por irse cuando Angélique la llama.
— No es necesario, el señor D'Angelo ya se va — le da una mirada a este, quien se despide.
— Es verdad, nos vemos mañana en la noche, la mia Regina — le da un beso en el dorso de su mano y sale de la oficina.
Angélique por su parte, se deja caer en el sofá, lanzando un suspiro. Nataly solo la observa, después le dice.
— Todavía lo quieres, se te nota en la cara — se acerca y la abraza.
— Llevas trabajando para mí lo suficiente para saber la respuesta, Nataly — dos lágrimas bajaron por sus mejillas, pero ella las limpió rápidamente.
Nataly era, además de su asistente, su amiga y confidente, la persona que estuvo para ayudarla cuando más lo necesitaba. Le tenía un gran aprecio.
— ¿Quieres cancelar la conferencia? — le preguntó, a lo que Angélique niega.
— No vamos, ya demostré bastante debilidad por hoy — se levantó, retocó su maquillaje y salieron rumbo a la sala de juntas.
En otro lugar.
Augusto se encontraba llegando al Penthouse. Al entrar, se da cuenta de la ausencia de sus hijos, por lo que le envía un mensaje a Massimo, se sirve una copa de whisky y piensa en lo que pasó.
— Angélique, mi amor, estás igual de hermosa que hace años, nunca me perdonaré haberte perdido. Debí luchar por ti, si lo hubiera hecho todo sería diferente, pero eso no importa. Te voy a recuperar como que me llamó Augusto D'Angelo.
Termina su trago con una sonrisa, mientras espera la llegada de sus hijos, después de enviarles un mensaje.
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Comments
mel
ooo si que los dos se gustan. mmm quiero saber por qué se separaron
2024-06-05
4
Osorio Elizabet
Como q se aman quisiera conocer bien la historia de ellos
2024-03-30
0
alejandro peña alanis Rosales Chaires
vamos padres arreglen se ya
2024-03-20
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