Caleb
Gracias a Gretel, pude llegar más temprano de lo normal a la universidad, así que tengo suficiente tiempo para ir a la cafetería junto con Gretel para comprar un café.
—¿Prefieres un té? —le pregunto, cuando se acerca nuestro turno, miro nuestras manos entrelazadas, no creí que esto podría pasar, menos a mí, estar de la mano con Gretel... es increíble. La miro y está observando el menú de la cafetería.
—No lo sé. El otro día me dieron un té de jazmín, estaba bueno... pero quiero probar otra cosa —susurra, distraída. Se ve linda. Quiero abrazarla y al principio me contengo, porque no estoy seguro de cuál será su reacción, pero luego me recuerdo que somos novios y que no tiene nada de malo, así que la abrazo de lado, se tensa y luego voltea a verme confundida, arquea una de sus cejas, se relaja y rodea mi cadera con uno de sus brazos y sujeta mi mano con la suya, la mano que cuelga de su hombro debido al abrazo—. ¿Tienes alguna recomendación?
—Hay una malteada de macha que tal vez te guste —me encojo de hombros, asiente.
—Bueno, tomaré una malteada.
—De acuerdo —llegamos hasta el mostrador.
—Bienvenidos a... ¡oh, Caleb! ¡Buenos días! —la chica del mostrador me conoce.
—Hola, Glenda —le sonrío—. Vamos a llevar un café negro y una malteada de macha, por favor... —espero a que me responda, pero su mirada no está en mí, se encuentra en Gretel, miro a Gretel y ella sigue viendo el menú.
—¿Quieres un sándwich? —me pregunta—. ¿Desayunaste antes de venir?
—Comí algo rápido.
—Compra un sándwich y yo quiero un croissant de pavo —añade al pedido, suelta mi mano y mi cintura para sacar su cartera, la detengo antes de que la saqué de su bolsa.
—Yo invito. Tú me trajiste hasta aquí, no debiste de dormir mucho, ¿verdad? —recuerdo que hace unas horas estaba detenida. Gretel sonríe divertida, pero asiente.
—De acuerdo, no me negaré —saco mi billetera y extiendo mi tarjeta a la chica del mostrador, que sigue mirando a Gretel—. ¿Pasa algo? —le pregunta Gretel, arquea una de sus cejas y la chica del mostrador sacude su cabeza varias veces, me mira y luego a la pantalla.
—Serían... —tartamudea, pero al final me dice el total de lo que compramos, le pago con la tarjeta y esperamos nuestro pedido a un lado del mostrador, Gretel me estrella contra la pared y me abraza.
—¿Pasa algo? —le regreso el abrazo y acaricio su cabello, siempre quise tocarlo.
—Oh, no. Había olvidado por unos momentos lo popular que soy —se aleja para que pueda verla, ladea su cabeza y luego presiona mis mejillas con sus manos, me río entre dientes.
—Su pedido está listo —me quiero mover para tomar el pedido, pero Gretel se me adelanta, toma nuestro pedido y le sonríe a la chica del mostrador.
—Un gusto Glenda —no puedo despedirme, ya que Gretel toma mi mano y me jala para salir de la cafetería—. ¿Qué harás después de la escuela?
—No lo sé. Si no tengo tarea, solo debo estudiar para los exámenes.
—Entonces, estudiaremos juntos —se encoge de hombros.
—¿En serio? —Gretel voltea a verme y sonríe divertida.
—¿Crees que soy una irresponsable en mis estudios? Podré ser cualquier cosa, menos eso. De otra forma, ¿cómo me mantuve en la universidad todo este tiempo?
—Tienes razón. Lo siento —caminamos hasta la facultad de psicología, durante el camino solo hablamos del sabor de su malteada y su odio por el café sin ningún sentido. Antes de que se le ocurra llevarme hasta mi aula, su celular suena. Lo toma y aunque no veo quién es, su expresión me dice que no le agrada la persona que le ha marcado.
—Bien, ¿puedes continuar desde aquí o crees perderte? —bromea, sonrío, fingiendo que no me doy cuenta de su mal humor.
—No me perderé. En su lugar, no quiero que te pierdas tú, así que asegúrate de seguir el camino de migajas que deje para ti —arquea una de sus cejas y aunque no quiere, sonríe de lado.
—¿Es un extraño chiste por mi nombre?
—Claro que no —me encojo de hombros, rueda sus ojos y suelta mi mano—. Te veo después de las clases, Gretel —asiente.
—Tengo clase a la hora de tu almuerzo, así que no me esperes —se marcha y contesta la llamada que seguía insistiendo. Poco a poco ella se abrirá a mí, lo presiento.
-
—... bien, con eso damos por terminada la clase. No olviden que la próxima semana es su examen, no me importa si tienen otras clases, creo que la carga de materias no es tanta, por lo que quiero que estudien, el examen será en equipos, así que sean sabios al elegir a sus integrantes —nos recomienda el profesor—. Quien tenga una nota baja en el examen va a reprobar, recuerden, solo si sacan el 70% del total de su examen, se calificarán sus tareas, así que den todo lo que tienen o nos veremos el próximo semestre... para mi mala suerte —murmura lo último, sonrío divertido. Guardo mis cosas y Kevin se acerca a mí.
—Supongo que volveremos a ser el mismo equipo, ¿eh? Seremos Amber, Steve, Lance, tú y yo, ¿no es cierto? —pregunta y cuando lo miro, está haciendo pucheros.
—Que asco —murmuro y alejo su rostro de mi vista, Amber se ríe—. Sí, pero vamos a juntar a alguien más —digo, termino de guardar mis cosas y ajusto la correa de mi mochila, todos me miran y lucen confundidos.
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