Recuerdo que me hice como una hora encerrada en la ducha y todo porque mi cuerpo no dejaba de sentirse extraño...
Era un desastre internamente; mi cara estaba como un tomate maduro y apenas la ducha me había servido.
De igual manera, tenía que salir de la habitación.
«No me voy a quedar aquí para siempre.»
Sin más preámbulos, salí de la habitación y la sorpresa que me llevé fue toparme con Harry sentado a un lado de la puerta como si me estuviera esperando.
Lo peor de todo es que seguía con la media toalla.
—Oye... —pronuncié en voz baja.
Él subió la mirada rápidamente.
—¿Qué haces aquí? —le pregunté.
—¿Estás bien? —contestó con otra pregunta.
Asentí con mi cabeza.
Tenía que pensar rápido en buscarle ropa de hombre pero eso sería un lío. Así que regresé a la habitación y busqué en el armario algo que se asemejara a su tamaño.
El único detalle sería la ropa interior...
«Supongo que tengo que ir a comprarle algunos boxer.»
Por lo mientras, le encontré un par de prendas.
Por supuesto que como boxer uso un shorts de los míos.
—Toma esto y vístete. No sé sí servirá pero úsalo por ahora mientras yo voy a una tienda a conseguir ropa. —le dije.
Se puso de pie y agarró las prendas. Yo solo desvíe la mirada de su corpulento cuerpo.
—B-Bueno, yo estaré en el comedor.
Dicho eso caminé rápidamente, huyendo casi de él.
Una vez llegué al comedor me senté en la silla.
Mi café se había enfriado.
—Ay no. La imagen de su cuerpo sigue dando vueltas en mi cabeza. —me dije a mí misma.
Escuché que se acercaba así que guarde compostura y puse mi mejor expresión de seriedad.
—Creo que...
Cuando lo voltee a ver no pude ocultar las ganas de reírme pero también la vergüenza que me carcomía por verlo con la ropa tan ajustada que pareciera que en cualquier segundo se rompería.
Me mordí la lengua para no reírme.
«Se ve muy chistoso.»
—Ejem. Y-Ya veo, te queda muy ajustado y debe ser difícil para ti.
Sin más tiempo que perder, me levanté de la mesa.
—Sé paciente y espero aquí.
—¿Ah?
Tomé mi bolso y las llaves del auto.
—Voy a la tienda más cercana para comprarte ropa. —le avisé.
—P-Pero...yo voy conti..
—No. —lo interrumpí.
—Vendré enseguida y aparte no puedes salir vestido de esa manera. —termine por decirle.
Con un ademán me despedí de él y salí del departamento; confíe en que no haría nada indebido así que no me preocupe.
Llegué a una tienda, no hubo tiempo para ver qué modelo de ropa comprar, solo escogí lo que moldeara a su complexión.
«No puedo creer que le esté comprando ropa a alguien que nadie más puede ver.»
Una vez terminé lo que me llevo aproximadamente como media hora, subí las bolsas en el automóvil.
Maneje con tranquilidad mientras escuchaba música...
De repente me hice una tonta pregunta...
—¿Por qué no lo dejé salir si nadie más lo puede ver y solo yo?
De igual manera no iba a soportar verlo con la ropa ajustada y que me ganará la risa.
Suspiré.
Ya tenía planeado salir por la tarde e ir a visitar a mis padres, aún no sabían que estaba en la Ciudad pero no había necesidad de avisarles que ya estaba de regreso.
Estacione el automóvil y subí por las escaleras; el elevador seguía sin funcionar.
Giré la perilla y al dar el primer paso sentí como la atmósfera se sentía muy densa y difícil de respirar.
«¿Y ahora qué pasó?», me pregunté por dentro.
Tenía un mal presentimiento.
Cerré la puerta detrás mío y sigilosa me dirigí al comedor donde él se quedó pero...no estaba.
Dejé las bolsas en el piso.
El silencio era ensordecedor, era como si el tiempo se hubiera detenido.
—¿Harry? —lo llamé.
Sin embargo, no hubo respuesta.
Me empecé a preocupar y no solo eso, sino que cierto miedo me cubrió.
Fui a la habitación, quizás estaba allí pero...no había rastros de él.
—¡Harry! —con desespero grité su nombre.
Él no estaba en el departamento.
No sé que me pasó por la mente pero salí a buscarlo por los pasillos y no encontré nada, entonces subí las escaleras al sexto piso llegando hasta la azotea.
La azotea era un lugar amplio y tenía la vista como un balcón.
Por lo regular la puerta siempre con doble candado pero ese día, la puerta estaba abierta.
«Esto no se ve nada bien.», es lo que pensé.
Con el alma en un hilo, puse un pie afuera y la brisa del aire golpeó mi rostro.
El cielo se veía nublado y parecía que iba a llover en cualquier momento.
Miré por doquier y entonces lo ví a él.
Estaba de espaldas mirando hacia el cielo.
Con pasos cautelosos me acerque a él.
Se veía perdido a si mismo.
Me aclaré la garganta y le pregunté: —¿Qué haces aquí?
—Te encontramos.
Una sonrisa siniestra apareció frente a mí y la imagen de Harry se desvaneció; me di cuenta que no era él sino alguien más...
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Comments
Maria Valdez Villa
yo creo ,que alojar ella está muerta y no se a dado cuenta,quizás fue ella la que murió en el accidente
2024-09-28
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