Después de 4 horas de viajar, me detuve en una tienda pequeña para comprar algo de comida chatarra para al menos aliviar el hambre.
Harry estaba durmiendo y no quise despertarlo, me baje del automóvil y me dirigí a la tienda.
Antes de comprar, entre al baño.
Tenía la vista cansada y eso que aún faltaba para que anocheciera.
Me eche agua en la cara para despertar.
Giré el picaporte y al abrir la puerta, el susto de mi vida que me llevé.
—¡Agh! Por Dios Harry me has dado un susto de muerte. —exclamé con el corazón acelerado.
—¿Qué haces aquí?
—Ah solo vine al baño y también voy a comprar algo para comer. —le respondí.
Solo esperaba que el dueño de la tienda no hubiera escuchado mi grito desesperado.
Suspiré profundamente.
—Te ves cansada.
Él me inspeccionó de pies a cabeza con una expresión indescriptible.
—No estoy cansada solo tengo hambre. —le hice saber desviando la mirada de él porque ya me había puesto de nervios.
«Tiene su mirada clavada en mí, ¿qué es lo que me mira?»
—Bien, te acompaño para comprar.
Asentí con la cabeza y nos dirigimos a la tienda y comprar lo más rápido posible.
Cómo era de saberse a él no podían verlo pero lo peculiar fue cuando un perro le empezó a ladrar a Harry, claro el dueño de la tienda estaba confundido porque su perro ladraba a la nada.
Sacudí mi cabeza y continúe comprando mientras que Harry seguía estático en la entrada de la tienda.
«¿Qué debe estar pasando por su mente?»
—¿Es todo señorita?
—Si, gracias.
Pagué los productos y salí de la tienda junto con Harry y el perro no dejaba de ladrar.
—Vaya, es increíble que el perro percibiera tu presencia.
—Hm. Me doy cuenta que sí. —dijo.
Presentí que no le agradaban los perros.
Subimos al automóvil y antes de dar marcha, me comí unas barritas.
Harry solo veía por la ventanilla.
Realmente me daba curiosidad lo que pensaba en ese momento.
—Termine. Solo nos faltan 4 horas más para llegar.
Él asintió con la cabeza.
Decidí ignorar su actitud y arranqué el automóvil.
...
Finalmente había llegado a la Ciudad, regresando con alguien fuera de la realidad.
Eran aproximadamente a las 9 de la noche.
Solo me tomo media hora para llegar a mi departamento, una vez llegamos, tuve que despertar a Harry pero quién diría que su comportamiento sería totalmente errático.
—Oye, hemos llegado. —le dije en voz baja.
Hablarle en voz baja no funcionó así que no tuve otra opción que tocar su hombro para que despertara.
Nerviosa por dentro, toqué suavemente su hombro al mismo tiempo que le decía que ya habíamos llegado.
No hubo respuesta.
Supuse que estaba en un sueño muy profundo.
Lo pensé por unos segundos y el siguiente movimiento tenía que ser brusco para que de una vez abriera sus ojos.
Suspiré.
Con mucha cautela me moví un poco al frente, llegando a su pecho y presioné su mejilla...
Al siguiente segundo, un escalofrío atravesó todo mi ser.
Por algún motivo extraño, recordé el beso que nos habíamos dado esa noche de la tormenta.
Mi cara se puso caliente de solo recordarlo.
«¡No! No puedo pensar en eso y menos ahora.»
Volví a presionar su mejilla y esta vez hubo respuesta; él abrió sus ojos, mirándome seriamente.
—Er. Ya llegam...
Me quedó a medias cuando él de manera abrupta me cubre la boca con su mano.
—Lo sé. —susurró.
No entendía absolutamente nada.
¿Por qué se comportaba misteriosamente?
—No hagas ruido, ¿entiendes?
Asentí con la cabeza.
Él alejo su mano de mi boca y yo me quedé quieta.
—Ahora quédate aquí y no bajes. —me ordenó.
«¿Qué es lo que le pasa?», me pregunté muy confundida.
Él bajó del automóvil y de repente lo perdí de vista.
Miré por doquier y no había rastros de él...
Algo no estaba bien y lo podía sentir en la extraña atmósfera.
Entonces, las luces de la calle empezaron a parpadear.
Me asusté.
¿Qué era lo que sucedía?
Harry aún no aparecía y eso me causó incertidumbre.
Mis manos no dejaban de temblar al igual que mis piernas, tenía mucho frío.
Quise salir del automóvil y correr al departamento pero Harry me había pedido que no bajara por lo tanto, me quedé quieta y no bajar hasta que él apareciera.
Al siguiente segundo, la portezuela se abrió y era Harry quien entró con el cuerpo agitado.
Su respiración era de cansancio como si hubiera dado un maratón.
Repentinamente me vió a la cara; sus ojos ya no eran oscuros sino de una tonalidad grisácea.
Estaba sudando.
—Teffany, fue un error regresar aquí... —habló con la voz entrecortada.
—No... podré protegerte.
Estaba perpleja por sus palabras.
—No comprendo pero vamos al departamento.
Lo ayude a salir del automóvil porque claramente él no podía caminar y su cuerpo se sentía pesado.
Con dificultad logramos subir al quinto piso.
Una vez entramos al departamento el cuerpo de Harry se desvaneció en mis brazos.
Caímos en el frío piso.
Se miraba muy mal...
—Ellos no dejaran de buscarte.
Dicho eso él cerró los ojos quedando totalmente inconsciente.
«¿Ellos?»
Aún no entendía nada de lo que había dicho.
¿Quienes eran "ellos"?
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Comments
Maria Valdez Villa
creo que algo sucedió en su familia o son responsables de algo ,o de alguna cosa que le hicieron
2024-09-28
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