Me lavé la cara para aliviar lo confundida que me sentía. Me mire en el espejo observando las ojeras que se me habían formado.
Ya no era inusual tener ojeras pero me veía más cansada de lo normal.
Uff.
Lo que soñé me seguía atormentado y aunque no lo percibiera sentía una extraña aura a mi alrededor como si ese "algo" estuviera conmigo...
Realmente me volvería paranoica si no encontraba una respuesta ante tal situación.
Salí del baño. Me dirigí a la habitación para acostarme a pesar de que ya casi iba amanecer.
«¿Mi príncipe? Así se hizo llamar.»
¡No puedo sacar su imagen de mi cabeza!, grité por dentro.
Su rostro, su voz, su sonrisa...todo lo tenía grabado en mi memoria.
Pero era extraño esa sensación de nostalgia y a la vez de melancolía porque ese baile me relajó profundamente olvidando su escabrosa apariencia.
—Mm. ¿Volveré a verlo? —susurré.
...
Ya era medio día y apenas había tocado la merienda que me prepare. No tenía muchas ganas de comer.
Dejando de lado mi cansancio, tomé las llaves del automóvil y volví a la tienda.
Se me había olvidado que conocí a un joven.
Llegando a la tienda, tome mi móvil y le marqué a mi prima, necesitaba respuestas y concretas sobre aquel accidente.
Siempre encontré contradicciones en la versión de mi madre y mis otros familiares. Por lo regular a nadie le gusta tocar el tema de mi accidente.
«¿Acaso me están ocultando algo?»
Marqué rápidamente al número de mi prima.
—Vamos Iza contesta ya. —murmure algo irritada.
Sonaba pero ella no contestaba; volví a intentar para llamar por última vez y por fin se había dignado en contestar.
—Teff. Vaya no me imaginé que me llamarías a los dos días de haberte ido. —la escuché decir algo agitada.
—Aja. Lo sé pero necesito preguntarte algo importante Iza y quiero que me contestes con la verdad. —le dije firmemente.
No lo sé pero pude percibir cierto nerviosismo de su parte.
—¿Eh? ¿A qué te refieres prima? No lo entiendo.
—Hace dos años cuando tuve ese accidente de auto, ¿qué fue lo que realmente pasó? Sabes mi madre me ha recalcado que un hombre ebrio dije quien provocó el accidente y entonces recuerdo lo que tú me dijiste... “el auto donde ibas no tenía frenos”, entonces creo que es justo saber si me están ocultando algo.
No podía creer la facilidad de mis palabras pero quería saber si algo me ocultaron durante ese lapso de tiempo.
—Teffany... no sé por qué de repente dices todo esto, tú venías sola en ese auto, nadie venía contigo...
—¿Ahora qué estás diciendo? Yo no te acabo de preguntar si venía sola o no.
Entonces pude asegurar que había algo turbio pero qué era.
Honestamente no puedo recordar cómo sufrí aquel accidente, ni siquiera podía entender los hechos.
Ahora con las palabras de mi prima me habían dejado más confundida.
—Lo siento pero no me corresponde a mi. Habla con tu mamá, ella te dirá lo que pasó realmente. —dijo titubeante.
Enseguida cortó la llamada y preferí no volver a llamarla.
«Mi madre sabe lo que pasó... pero me preguntó si ella será capaz de hablarme con la verdad.»
¡Debo saber que me ocultan!
Regresé a la casa para tomar mis cosas.
Para hablar con mi madre necesito hacerlo de frente.
Llegué y empaque de nuevo.
Al siguiente segundo un estrepitoso sonido me saco de órbita.
Ese ruido venía de afuera.
De inmediato salí de la casa para ver qué era y para mi sorpresa era aquel joven... Axel.
—Buenas tardes señorita.
Puse una expresión de desconcierto.
«¿Y esté que hace aquí?»
—Hm. Buenas...¿cómo llegaste aquí? —pregunte.
—Oh no fue difícil como sabes hay un hermoso lago y rara veces he venido por acá para dar un vistazo pero no sabía que la casa del viejo Sam estaba siendo habitada. —me dice con una sonrisa.
—Em. Bueno yo tengo que volver a la ciudad...
—¿No lo sabes señorita? Está tarde habrá una tormenta y por lo consiguiente han cerrado el camino que viene hacia esta zona.
—¡¿Cómo?! —me exaltó de inmediato.
—Doy por hecho que no lo sabías pero si pensabas salir hoy mismo le será imposible. Es una zona montañosa y siempre cierran el camino para evitar accidentes.
¡Oh rayos!
No lo podía creer que eso estuviera pasando.
Una tormenta me había impedido salir de la zona.
—Ya entiendo y hasta cuándo abrirán el camino.
—Eso depende de la como este el clima, quizás en dos o tres días. —dijo.
No me quedo de otra que esperar en la casa.
—G-Gracias por decirme. Yo no sabía nada.
—Comprendo. Eres nueva por aquí.
Asentí con la cabeza.
«¿Y ahora qué?», me pregunté sin saber que más decir al respecto.
—Ejem. ¿Quieres dar una vuelta conmigo al lago?
Su petición me desconcertó.
Desviaba la mirada sin saber qué responder.
—Digo si gustas, no te quiero incomodar... solo que hay una hermosa vista y podrás ver cómo se forman las nubes antes de la tormenta.
Podía escuchar lo nervioso que se encontraba y no parecía un mal tiempo al contrario, era amigable.
Supuse que no estaba mal aceptar dicha invitación.
—Bien. Vamos a dar la vuelta. —le respondí.
Él me sonrió alegremente.
¿Que podía salir mal?
Sin embargo, lo que esa noche se desataría sería un problema descomunal.
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