Después de que él se desvanecío en mis brazos, me las arreglé para llevarlo hasta la habitación donde lo recosté y limpie su frente ya que estaba sudando demasiado.
No faltó saber que él tenía fiebre...
Seguía pensado en lo último que me dijo, "ellos" y que ya no me podía proteger, ¿a qué se refiera exactamente?
Sea como sea, estuve cuidando de él hasta que despertó al siguiente día.
Bueno, ese mismo día por la mañana ya tenía el desayuno listo, aunque no sabía con exactitud sí el podía comer algo...
Solo era cuestión de tiempo para descubrirlo.
Harry despertó con una expresión de pocos amigos, tenía los ojos hundidos y sus labios resecos.
Lo mire de pies a cabeza y sí, había algo en él que no me gustó. Quizás era su aura sombría que provocaba que el ambiente se sintiera pesado.
—S-Si necesitas la ducha, está en la misma habitación donde estabas.
Fue lo primero que pude decirle en ese momento, tal vez quería darse una ducha.
Sin decir una sola palabra, él se dió la media vuelta y regreso a la habitación.
«Vaya, se lo dije sin pensar.»
Sin embargo, cometí un error ya que no tenía prendas de hombre.
No me quería imaginar cómo saldría de esa habitación.
Intenté disipar mis nervios y me senté a la mesa.
Para empezar comí algo de frutas picadas, eso realmente me aliviaba.
*Crash*
Un estrepitoso sonido me hizo soltar el tenedor.
«Ese ruido viene de la habitación.»
Rápidamente me puse de pie y me dirigí hasta allí.
Independiente de lo que viera, giré del picaporte entrecerrando los ojos pero no veía nada, entonces camine al baño.
La puerta estaba entrecerrada.
—¿Estás bien? —pregunté con la voz nerviosa.
Súbitamente él aparecío frente a mí con media toalla.
Su fornido cuerpo, su abdomen marcado lo ví a la perfección, no solo era eso que me cautivó...sino su marcada clavícula mientras gotas de agua se deslizaban por su piel pálida.
Estaba literal babeando por él y yo no era consciente de eso.
Cautivada por su aspecto físico, subí la mirada y vaya, no tenía una expresión nada agradable.
«¿Por qué sus ojos reflejan ira?»
—¿Qué pasa? —me preguntó con una voz grave y seria.
Pase saliva fuertemente.
—Es que... escuché un fuerte ruido y vine a ver qué sucedía...
No podía creer que sonará asustada.
Su mirada me penetraba; me encogí de hombros sin saber a dónde mirar.
«Mejor me voy.», pensé.
Así que me di la media vuelta, dispuesta a salir de esa habitación pero... él me detuvo agarrando mi antebrazo con fuerzas.
—Espera.
—¿Si?
No quise verlo a los ojos así que me quedé quieta esperando que me decía.
—Necesito energías. —pronunció.
Fruncí el ceño.
Y entonces con una ímpetu me jaló hasta la cama y se lanzó sobre mí.
Estaba totalmente perpleja ante su deliberada acción.
—No tengo mucho tiempo sino mi humor será caótico. —eso sonó como una advertencia.
«¿Qué tengo que ver yo en todo lo que dice?»
—Cierra los ojos si quieres.
—¡¿Eh?!
Sin previo aviso, sus labios gélidos se pegaron con los míos.
Abrí mis ojos como platos mientras que los latidos de mi corazón empezaron a latir con mucha fuerza.
Perdí la voluntad de todo mi ser...
Él me estába besando de una manera ruda; el vigor de su beso me llevó contra él.
Su larga lengua otra vez estaba haciendo estragos en mi interior, y un calor incandescente me envolvió dejándome llevar por sus besos...
Literal, él estaba succionando mi lengua.
No sé cuántos segundos pasaron pero para mí era una eternidad de la cuál yo no deseaba parar.
Y fue demasiado extraño para mí sentir ese deseo de querer más.
Claro, su fornido cuerpo ya me había cautivado.
Repentinamente, él dejó de besarme; su rostro tenía un color carmín y sus pupilas estaban dilatadas.
Creo que yo tenía la cara igual con la diferencia que mis labios los sentía hinchados.
—Lamento tomar la energía de esta manera pero es lo viable por ahora. —murmuro.
Apenas y entendía lo que había dicho.
Él se puso de pie dándome la espalda.
Volví a la realidad, no podía creer lo extraño que se sentía y menos el hormigueo que había en mi parte baja.
Corrí rápidamente al baño y cerré la puerta con seguro.
«¡Por Dios! yo me siento excitada.»
*Toc Toc Toc*
—Teffany, ¿estás bien?
¿Cómo iba a estarlo con el vigoroso beso que me había dado?
—S-Si... —le respondí.
No podía ignorar como me sentía de excitada.
La única opción era darme una ducha con agua fría.
—No quise asustarte de esa manera. —lo escuché decir con un tono desanimado.
«Hace un momento tenía la cara de un rufián y ahora suena como un niño.»
—Estoy bien, solo voy a darme una ducha, ¿si?
—Entiendo.
—Bueno, solo espera afuera de la habitación en un momento salgo. —le pedí.
Escuché como se alejó y salió de la habitación.
Solté un gran suspiro.
Me observé en el espejo y no tenía una expresión como normalmente soy; era una expresión lujuriosa...
«Él va a volverme loca.»
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