Cuando creí que él no volvería aparecer frente a mí, regresó de la manera más inesperada...
Estaba en la ducha, terminando de bañar para alistarme e irme a la Ciudad cuando de manera súbita él estaba detrás mío.
Lo quedé mirando, estupefacta mientras él solo me veía con seriedad.
—¿Q-Qué haces aquí?
Apenas y me pude cubrir la parte baja.
—Vine a verte.
—Y-Ya veo pero por qué ahora, ¿no ves que estamos en una situación incomoda? —le dije con un manojo de nervios.
Ya tenía la cara roja como un tomate.
—¿Cuál es lo incómodo? Ya nos habíamos duchado antes...
—¡Agh! Y-Ya no digas más y sal ahora mismo de aquí. —exclamé.
—Pero...
—¡Pero nada, ahora sal!
No podía con la idea de qué los dos estuviéramos juntos, no importaba si antes eso pasó pero yo no podía recordar aquello, así que era totalmente incómodo estar en la ducha con él.
Lo peor de todo es que él no sentía ni la mínima vergüenza.
Sin decir nada, él salió de inmediato.
Solté un suspiro.
«Él en verdad, apareció en el momento menos indicado, ¿qué le pasa por su mente?»
Con la cara aún sonrojada salí de la ducha; él estaba sentado en el borde de la cama como un niño obediente.
—¿Por qué apenas apareces? —fue lo primero que le pregunté.
Él me vio a los ojos.
—¿Me extrañaste? —me preguntó.
Quería negarme a eso pero ya habían pasado tres días desde esa vez que lo ví molesto, me seguía preguntando por qué no volvía.
—Er. Digamos que fue extraño que tú de repente...no aparecías, ni siquiera tuve sueños raros.
No sabía exactamente lo que estaba diciendo.
«Debo parecer muy tonta.»
—Esta bien Teffany, no tienes que decir que me extrañas, ya sé que para ti soy un ser desconocido. —respondí.
No supe qué decir así que mejor guarde silencio sino la situación se volvería más incómoda.
—Sino volví estos días fue porque se me habían agotado la energía.
—¿Cómo es eso? —lo cuestioné.
—Ja. Es algo complicado de explicar así que quizás después te lo diga a detalles. —su respuesta fue contundente así que solo asentí con la cabeza.
—¿A dónde irás?
—A la ciudad, tengo que investigar la verdad sobre ese accidente que mencionaste. —le dije.
Era la única en no saber la verdad, era la única que vivía bajo una sombra de mentiras.
—Bueno, iré contigo.
Su descabellada decisión me tomó por sorpresa.
Lo viera como lo viera a mis ojos era una persona normal, bueno un poco porque su cabellera blanquecina y su piel casi pálida eran distintos a como lo ví en aquel flashback.
Podía percibir esa sensación de maldad en él.
—Quiero hacerte una pregunta.
Él asintió con la cabeza.
—¿Por qué al principio te mostraste como un ser malvado como alguien a quien tenerle miedo?
Suelta una risita.
—Porque creí que así tu memoria regresaría con algo de miedo pero me equivoqué, quizás ahora me ves como alguien apacible pero Teffany... —hace una pausa.
Se pone de pie y camina hacia a mí.
—No soy alguien normal y menos alguien que pueda controlar sus emociones. Mi personalidad puede cambiar drásticamente y comportarme de manera errática, aclaró que eso solo sucede cuando algo me hace enojar. —termina por decir.
Dedujé que era alguien impredecible y también misterioso.
—Más o menos te entiendo, ahora por qué quieres ir conmigo.
—Es obvio que para cuidarte. —respondió.
La verdad me sorprendió con su respuesta. Bueno no era una niña y no necesitaba que me cuidará pero tenía muchas dudas y solo él me las iba a responder.
Suspiré en silencio.
Bueno no podía decirle que no y creí que me sería de mucha ayuda.
—Por cierto, Teffany.
—Si, dime.
—¿Sigues tomando esas pastillas para tu insomnio? —me preguntó señalando la cajita de pastillas que estaba sobre el buró.
—Mm. Si...
Su mirada se puso sombría.
«¿Qué es lo que está pensando ahora?»
—Deberías de no consumirlas. —espetó.
Preferí en no indagar el por qué me lo pidió.
—Tal vez lo haré. Bueno, entonces dices que vendrás conmigo, pues hay que ponernos en marcha. Me voy adelantar en subir la maleta.
Rápidamente salí de la habitación.
«¡Por Dios! Esa aura de él me estaba volviendo a asfixiar.», me preguntaba porqué su mal humor había cambiado.
¿Eran las pastillas?
Pero, ¿en qué le afectaba a él?
Abrí la cajuela del automóvil, y subí la maleta.
Volver a la Ciudad con alguien que solo yo puedo ver, sería caótico.
...
Ya todo estaba listo. La casa quedó bien cerrada y asegurada.
Me subí en el automóvil y él hizo lo mismo subiendo en el asiento del copiloto.
—Bien, aquí a la ciudad será un largo viaje.
—Vamos. —contestó.
Arranqué el automóvil y entonces emprendimos el viaje.
No podía negar que me sentía algo nerviosa por su presencia pero que alguien estuviera a mi lado no me hacía tan mal tampoco.
Al menos tenía compañía.
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Comments
Noe Noe
esas pastillas son para que no recuerdo seguro 🤔 alguien lo habrá hecho adrede el accidente
2023-04-12
0
Nancy Carhuas
está confusa pero intrigante
2022-09-03
0