El señor se veía fuerte y saludable, tenía unas manos hábiles, su cabello ya teñido por la edad era algo largo, sus ojos notaban sabiduría y su cuerpo era un poco robusto. Llevaba una camisa y pantalón blanco y mandil del mismo color. Su puesto no era grande, solo se apreciaba una mesa, un fregadero, la estufa, una pequeña nevera y todo eso cubierto por paredes de madera algo frágiles al igual que el techo.
-El placer es todo nuestro- Dijo Marc con educación.
-Bien John te entrego el pedido- Tomó una canasta y nos la dio, Marc la sujeto con cuidado, parecía muy pesada, la cubría un pequeño mantel rosa pastel. Tenía un bonito bordado de flores.
-Muchas gracias señor San, lo veré para la comida- Le dijo John, nos despedimos y dimos vuelta. Al entrar nuevamente en el callejón visualice una silueta, me detuve con miedo, la silueta sostenía algo, parecía un niño, lo tomo por el cabello alzándolo, el niño movía sus piernas con desesperación, la silueta alzó una mano y al instante el niño fue atravesado por lo que se veía como una espada. Inmóvil abrí los ojos y apreté la mano de John. La silueta jaló la espada abajo desgarrando el cuerpo del niño y cortándolo a la mitad, cayó sangre junto con sus intestinos, me lleve una mano a la boca, el ser volteo a verme, sus ojos brillaban de rojo y sonreía con gran satisfacción, dejó caer el cuerpo del pequeño, apreté más fuerte a John.
-¿Clare? ¿Qué sucede?- Lo miré, volví a alzar la vista y la silueta ya no estaba ni el cuerpo del pequeño. Todo mi cuerpo no dejaba de templar y caí de rodillas, Yeray y Marc corrieron a mi lado, la escena se aferraba a mi memoria, al igual que los terribles sonidos de la carne siendo cortada, Marc miró a donde había visto, coloco su mano en mi espalda.
-Tranquila, ven, vámonos- Tomó mi mano y ayudó a levantarme.
-Cierra los ojos- Dijo Yeray. Lo miré con sorpresa.-Te cargaré- Sin dejar que protestara me levanto y quede en sus brazos.-Cierra los ojos, así no veras nada- Me dijo. Hice lo que pidió y cuando menos lo esperé ya estábamos afuera del callejón. Me bajó con cuidado.
-Gra… Gracias- Dije tímidamente. Bajé la mirada, John me tomo de la mano.
-¿Ya estas mejor? A mí también me da miedo la obscuridad- Dijo con cierto tono de preocupación. Asentí, miré a Marc que también estaba preocupado, miró el callejón, bajó la mirada y me sonrió.
-Vamos Clare, tenemos que llegar- Me dijo. Caminamos en silencio, todos sumergidos en sus pensamientos. Al llegar notamos mucha gente dentro, estaban sentados y platicaban unos con otros. Albert ya no estaba en el sillón, fruncí el ceño y busque con la mirada a Kate pero no estaba.
-Siguiente- La voz de Maisa resaltó de las otras. Nos dirigimos a ella, atendía a una señora, vestía un lindo vestido morado.
-Qué bueno que ya llegaron, Kate esta en uno de los consultorios.
-¿Consultorios?- Pregunte con sorpresa, pues no había visto ninguno.
-Al fondo de los estantes del lado contrario de la habitación donde guardamos las cosas de limpieza hay dos puertas, entras en la que está junto a la pared y habrá un pasillo, en el segundo consultorio la encontraran, mientras dejen las cosas arriba- Hicimos caso, dejamos primero la canasta arriba junto a uno de los sillones, regresamos a bajo, siguiendo las indicaciones de Maisa buscamos la puerta, era apenas perceptible del resto de la pared, parecía camuflada, la abrimos y un extenso pasillo apareció frente a nosotros, las paredes eran diferentes estaban adornadas con papel tapiz de flores, el fondo era amarillo y las flores azules y moradas. Pasamos la primera puerta y cuando estábamos por llegar a la segunda una voz proveniente del lugar nos interrumpió.
-Ignoraré lo que acabas de decir Albert, estás diciendo puras tonterías- Era Kate, algo enojada, me acerque a la pared, coloque mi oído en ella para tratar de escuchar mejor.
-No son tontería, te estoy diciendo la verdad, ¡Esos niños son un peligro!- Albert gritaba. Un fuerte golpe resonó.
-¡Si dices algo más te saco de aquí!- Kate estaba más que enojada.
-Los he seguido desde el pueblo, yo vi todo, ellos mienten- Hubo silencio.
-No te creo- Le decía Kate- No tienes pruebas y ellos sí, así que cállate de una vez.
-¿Por qué no me crees?
-Porque yo lo vi con mis propios ojos, cosa que tú no, ellos no mataron a nadie, ¡Y ES HORRIBLE QUE LOS QUIERAS CULPAR!- Nos sorprendimos, mire Marc preocupada, él estaba serio y permanecía atento.
-¿Qué viste? Unos niños tristes y desamparados, eso no prueba nada.
-¡NO! YO VI LAS MARCAS EN LA PIEL DE CLARE, Y LE CREO.
-¿Qué viste qué? Créeme, ellos mataron a todo su pueblo y a sus tíos.
-¡LARGATE! NO QUIERO ESCUCHAR OTRA PALABRA TUYA Y MENOS EN COTRA DE ELLOS- Mi corazón latía. ¿Qué está sucediendo?
-¡Y NO TE VUELVAS A ACERCAR A ELLOS! O lo vas a lamentar- La manija se movía, nos alejamos rápidamente de la pared. Albert salió, su odio era casi palpable y sin más se retiró. Entramos con cuidado. Y con algo de duda le dije…
-Ya llegamos Kate, solo te queríamos avisar- Kate se encontraba recargada en un mueble, con los puños cerrados y la cabeza en el techo.
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Comments
darkness_SR
Me encanta maravilloso libro
2021-11-07
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