Confrontación

-Señorita Clare si no es mucho pedir ¿Podría ir por el desayuno? Su Tío ya lo encargo unas calles más adelante, en un pequeño puesto de comida- Me decía Maisa – John la guiará- Sonreí con amabilidad.

-Claro, no tenemos problemas con ir- Marc y Yeray estaban junto a nosotros. Maisa asintió.

-Se los agradezco- Miré a Kate, estaba de rodillas, aplicaba sobre la frente de Albert una toalla húmeda, sujetaba una cazuela de metal con agua y hielo. Sin apartar la vista de Albert nos dijo.

-Tengan mucho cuidado, Yeray estas a cargo de ellos, cuídalos bien- Yeray me miró, su mirada fría se me clavo hasta lo más profundo de mi alma dejándome al descubierto, incomoda bajé la mirada a John, tome su pequeña mano, era cálida y delicada, me miró con cariño, jaló de mi mano a la puerta principal. Con dificultad abrió.

-No tardamos- Le dije a Kate y a Maisa. Marc y Yeray nos siguieron por detrás. Un hermoso paisaje se dejó ver tras salir, la gente compraba y sonreían. Una simple fachada creada para ocultar su mal. Los puestos se extendían por toda la calle, miles de colores se apreciaban. Caminamos siguiendo los adoquines que formaban hexágonos por todo el piso, eran de un tono amarillo claro casi perceptible. La gente se dirigía al contrario de nosotros, parecía haber más nobles; caminaban con elegancia y egocentrismo, empujaban a los empleados y los hacían tropezar al propósito. La escena me daba rabia, no era justo que los trataran así, si no fuera por ellos ni siquiera tendrían que comer. Sin poder hacer nada me tragaba el coraje.

Hubo un tiempo que sufrí igual que ellos, habían llegado nobles al pueblo ya hace mucho, ellos nos habían empujado y humillado, jamás los perdone y jamás lo haré, solo piensan en su bien y no les importa sacrificar a la gente para obtener poder.

Caminé tratando de ignorar los sentimientos que afloraban en mí, sin darme cuenta chocamos con alguien alcé la vista.

-Disculpe, no lo vi- Me sorprendí al ver al joven que había maltratado al pequeño de aquella vez. Tengo la mala fortuna de toparme con esa gente.

- Fíjate inepta- Me miro con asco y al reconocerme abrió los ojos- Vaya, vaya, es la niña que me puso en ridículo- Se inclinó quedando de frente, por instinto pase a John atrás de mi- Me las pagaras ya verás- Dirigió su mano a mi cara para soltarme una cachetada, cuando algo la detuvo, era Yeray, lo miraba con furia.

-Le pido de favor que disculpe a mi Lady, es algo torpe al caminar- La amabilidad de Yeray había regresado, le sonreía pero aun sujetaba su brazo con fuerza.

-No te metas, tengo asuntos con ella- Le arrebato su brazo de la mano de Yeray.

-Y mi deber es cuidarla, si tienen asuntos pendientes creo que la mejor manera de arreglarlo es platicando- Observe con cuidado la escena, Marc ya tenía John a su cuidado, me sentí más tranquila de saber que John estaba en buenas manos, la gente se comenzaba a percatar y nos miraban con desprecio.

-Como se atreven a insultar a un noble- Se escuchaba en los murmullos- Que descaro y falta de respeto- La mujeres no dejaban de criticar, mientras que los caballeros se limitaban a observar.

-Espera…Quien lo está enfrentando es un caballero, tiene el uniforme de rango plata, debe ser alguien importante- Se escuchó en unas señoritas juntó a nosotros. Al oír eso el noble observo a Yeray.

-Ya te dije que te quites, no me importa quien seas, yo haré llorar a esa niña- Le dijo a Yeray. En eso lo empujo, se dirigió a mí, extendió su mano tratando de llegar a mi cuello, retrocedí y en un instante el noble estaba en el piso y Yeray sobre él.

-No dejaré que usted le haga algo, no quería utilizar la fuerza pero no me dio opción- El noble gritaba y maldecía.

-Quítate de en sima, me las pagaras, ya verás con mi padre esto no acaba, lloraras después- Yeray suspiro al escuchar sus palabras, lo soltó. Me tomó de la mano y me colocó detrás de él.

-Entonces nos veremos pronto, si nos disculpas, nuestra comida se enfría- Caminamos ignorando los gritos, no soltó mi mano hasta estar lejos. Me miro nuevamente con frialdad. John corrió a mí y me abrazo fuertemente.

-Creí que te iba a pasar algo, me preocupe mucho- Acaricie su cabello.

-Todo está bien tranquilo- Marc se aproximó a mi e igual me abrazo.

-Ten cuidado, mientras pasaba todo vi a una mujer a tu lado, no dejaba de susurrar cosas a aquel tipo, pero parecía que nadie más la vio- Me sorprendió lo que me dijo en susurros, pues no había ninguna mujer a mi lado.

Se apartó y continuamos caminando. Atravesamos un puente de piedra que formaba unos hermosos arcos, las calles cambiaron, ya no habían más puestos pero si muchos callejones entre cada casa. Tomamos el callejón de la izquierda pasando dos enormes casas de color café, el callejón estaba obscuro y parecía no tener fin, seguimos en línea recta hasta que el callejón se abrió, salimos de él y nos encontramos con miles de puestos de comida. El aroma a carne nos abrazó y el estómago nos gruño, toda la comida se veía riquísima, pasamos el primer puesto que vendían jugos y ensaladas, la fruta que cortaban se veía jugosa, en el siguiente puesto cortaban la carne con mucha velocidad y la colocaban en una parrilla junto con algunas especies, en los demás puestos preparaban guisados diferentes, llegamos a uno del fondo, un señor preparaba alguna clase de platillo tradicional. Nos paramos frente a él, John saludo con emoción.

-Pequeño John ¿Vienes por el desayuno? Ya era hora de que llegaras- Lo miró dejando a lado lo que preparaba, sonrió cálidamente y nos miró.

-Ellos son mis amigos- Le dijo John para presentarnos, realizamos una reverencia.

-Es todo un placer amigos de John.

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