Me quedé ahí, recostada, mirando los ojos tan intensos de Marc, murmuraba algo pero no le entendía, mi corazón aún estaba acelerado, me costaba respirar, el frío del piso traspasaba mi ropa, el cuello me ardía, aún sentía la presión y el tacto de las manos, como si aquel ser aún estuviera ahí. Se asomó Yeray por el hombro de Marc, se arrodillo, sujeto mi mano con cuidado y tomó mi pulso.
-¡Clare! ¡Clare!- Me llamaba Marc, subí mi mano a la cabeza, una punzada de dolor emano, cubriendo cada parte de mi cuerpo, el dolor se concentraba en la cabeza y cuello. Traté de levantarme con cuidado sin embargo un intenso mareo llegó a mí, sentía que iba a caer nuevamente, por suerte, Marc ya me sujetaba y logre ponerme de pie, me llevaron a la pequeña sala.
-¿Qué ha pasado?- Me pregunto Marc, miro unas marcas que se formaron en mi cuello, mi cabello cubría la zona por lo que era ligera a la vista. Se sorprendió, Yeray me miraba con atención, sus ojos se centraron en mi cuello, incomoda lo cubrí con mi mano.
-Resbalé con una planta- Dije tímidamente. Marc miro de reojo a Yeray que no decía ni una sola palabra.
-Iré por Kate- Las palabras de Yeray fueron tajantes. Lo sostuve con mi mano de su brazo cuando dio la vuelta para irse.
-¡No! Por favor, no vayas, está muy ocupada con Albert, no quiero estresarla más. Solo fue una caída- Me dedico una mirada fría, volvió a mirar mi cuello, suspiro y relajó su cuerpo.
-Bien, solo bajaré por agua y vendas, inventaré una excusa, no te preocupes- Caminó rápido a la puerta y lo perdimos de vista. La formalidad de antes había desaparecido, era distante y frio, como si fuera otra persona. Sin poder resistirlo ni un segundo más le conté desesperadamente lo sucedido a Marc, el aliento me faltaba al terminar, Marc estaba consternado, mis palabras las digería con pesar. Marc acercó lentamente su mano y retiro con cuidado mi cabello, palideció, se leía fácilmente su rostro era como un libro abierto y claramente estaba sorprendido.
-¿Está muy mal?- Solo movió la cabeza para indicarme que así era- ¿Me podrías pasar algún espejo?- Se levantó, busco entre los cojines y encontró un pequeño espejo circular, lo tome, con temor de lo que fuera a observar, mis palabras se esfumaron cuando observe perfectamente una mano marcada en mi cuello, su color rojo tan intenso como mi cabello formo en mi rostro terror y preocupación.
-¡Esta muy mal!- Lo volví a cubrir inmediatamente con mi cabello y alejé el espejo. Yeray apareció en el marco de la puerta con varios materiales en sus brazos.
-Perdón por tardar, me costó trabajo encontrar todo- Se aproximó a mí y dejó las cosas en el sillón. Trajo unas vendas, alcohol, tijeras, en un pequeño bote que parecía que en su interior ungüento, también hielo envuelto en una toalla de color blanco. Le dio a Marc el hielo.
-Pónselo en la cabeza y tú no te muevas- Marc de mala manera hizo lo que le ordenó, con cuidado colocó el hielo en el área donde había golpeado. El frio se extendió por mi cabeza al igual que el dolor. Yeray se lavó las manos con alcohol, no entendía porque lo hacía, pero no quería preguntarle ni reclamarle, por lo que me limité a observar. Abrió con cuidado el frasco que contenía el ungüento tomó un poco con sus manos se aproximó a mí y sin previo aviso lo aplico en mi cuello. Marc se quedó igual de sorprendido que yo.
-Esto calmara tu dolor- Lo dijo sin mirarme simplemente concentrado en lo que hacía. Tomó las vendas y las colocó en mi cuello, le dio unas dos vueltas, corto con las tijeras el exceso y luego las ató.
-Protegerá el ungüento, también ocultara las marcas, puedes decir que te torciste el cuello- Estaba serio, no expresaba ni una emoción, se levantó recogió las cosas y salió.
-¿Cómo lo supo?- Le pregunté a Marc realmente confundida.
-No sé, pero no le tengo confianza- Miramos en dirección a la puerta.
-¿Ya te sientes mejor?- Miré a Marc y una calma vino a mí.
-Sí, hay que seguir- Asintió. Retiro el hielo de mi cabeza.
-¿Será mejor esconder el libro?- Lo miramos los dos detenidamente, seguía en el suelo medio abierto.
-Creo que no me separare de él- Me levante con cuidado, mi fuerza regresaba pero el dolor se aferraba sin intención de marcharse. Al llegar al libro lo levante y nuevamente lo coloqué en la bolsa. Salimos, junto a Yeray estaba John. Los dos sonreían mientras platicaban, me causaba confusión su actuar, pero decidí ignorarlo. Llegamos a su lado, John le narraba a Yeray lo que Kate y Maisa le hacían a Albert.
-Yo creí que ya estaba muerto pero no… Aún se movía, despertó algo agresivo y decía cosas sin sentido, Kate y mi mamá trataron de calmarlo pero él ni sabía en donde estaba, me dio miedo, luego se volvió a desmayar, entre sueños decía algo raro y mencionaba mucho a Clare y un libro- Miré a Marc con preocupación, John nos miró y sonrió.
-Clare, ¿Vamos a comprar si? Mi mamá y Kate pidieron que fuéramos… ¿Si vas a venir verdad?- Sonreí tratando de ignorar el dolor.
-Claro que sí, vamos rápido para poder trabajar- Asintió, tomó mi mano y me jaló en dirección a las escaleras. Kate estaba junto a Albert de rodillas tratando de darle un poco de agua, Maisa ya preparaba las cosas de los pedidos.
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