A la mañana siguiente, Marisela se disponía a despertar a Ximena después de la discusión, seguramente no querría ir a la escuela, de repente se la encontró en el pasillo y ya estaba lista para bajar a desayunar.
- Y ahora ¿Porque tan temprano querida? - la señora se sorprendió.
- Porque es hora de madurar nana, voy a ver Alexandra quiero hablar con ella - la niña le dio un beso y camino a la habitación de la chica, toco pero no se escuchaba ruido.
- ¿Seguirá dormida? - le pregunto a Marisela.
- No sé, ya es un poco tarde - la señora intento abrir la puerta pero tenía seguro. Entonces llamo a la puerta.
Los jóvenes seguían dormidos muy abrazados, hasta que Alex escucho los toquidos y se despertó de inmediato, aún seguía dormida, hasta que escucho que Marisela la llamo apenas reaccionó.
- Voy nana - se acomodo el cabello, y de repente vio a Max acostado a su lado. Recordó lo que había pasado en la madrugada y se levantó de golpe.
- Hija ¿porque colocaste el seguro?
Alex despertó a Max y esté, apenas estaba abriendo los ojos.
- ¿Que pasa amor? - susurraba mientras se acomodaba en la almohada.
- ¡Nana!, ¡Nana! Esta afuera con tu hermana , levántate - la chica estaba como loca.
Al escucharlo el chico se levantó como rayo y ambos parecian saltamontes de un lado para otro sin saber que hacer. Marisela seguía llamándola.
- ¿Mi niña estás bien? - se preocupo la señora.
- Alex, abre la puerta - dijo Ximena.
- Voy, es que la puerta se atoro - decía la chica agitada.
- ¿Que hacemos? - le preguntaba a Max nerviosa.
El chico se reía de lo que estaba pasando.
- No te rías ¿Que hacemos? Ya se, métete al baño - Alex lo empujaba para que entrara en el baño.
- Amor esto es una locura y ¿Si nana entra al baño?
- No te preocupes, no pasará pero entra ya.
Antes de que Alex cerrará la puerta del baño el chico le robo un beso.
La joven se acomodo el cabello y la pijama para lucir tranquila y abrió la puerta.
- Perdón chicas, no podía abrir la puerta - decía nerviosa.
- Escuché que corrías ¿Te asustaste? - le pregunto Ximena.
- No, es que estaba buscando con que abrir - se rió - ¿Me necesitas para algo nana?
- No, yo no querida pero Xime si - Bueno las dejo niñas, bajen rápido a desayunar que se enfría - la señora salió de la habitación y la niña se sentó en su cama.
- ¿Que pasa nena? - le cuestionó la chica nerviosa.
- Queria preguntarte si estarás en la oficina por la tarde, tengo una propuesta para ti - la niña la miraba extraña.
- Si, estaré ahí pero ¿Que pasa? ¿Me puedes decir ahora?
Max escuchaba atento desde el baño.
- No, no quiero que mi hermano me escuche, mejor paso a verte - De acuerdo te espero.
Ximena estaba por salirse y Alex se sentía aliviada, pero la niña se regresó y le dijo si podía entrar a su baño a retocarse, pues le gustaba mucho su espejo. La joven se puso nerviosa y se paró en la puerta del baño.
- No creo que sea buena idea nena - la mujer se recargo en la puerta.
- ¿Porque no? Ya e entrado otras veces.
- Porque tengo mucho tiradero y el espejo esta muy sucio, mejor después vale.
La joven la tomo de los hombros y la encamino a la salida prometiéndole que cambiarían su espejo por uno mejor, la niña se fue feliz y Alex cerro la puerta tras ella, respirando hondo.
Max salió del baño aliviado y los dos empezaron a reír.
- Eso estuvo cerca - le dijo ella.
- Si, aunque no me agrada esto de estarnos escondiendo ¿Cuánto tiempo más lo haremos? - el chico se acercó y la tomo de la cintura.
- Amor no llevamos ni un día de novios.
- Si, pero me muero por salir de la mano contigo, abrazarte y besarte en público - el chico le daba lijeros besos en la mejilla y en los labios - y más por los mirones que no dejan de verte.
Alexandra se sonrojaba con lo que él hombre le decía.
- Encontraremos el momento mi amor, recuerda que tenemos que cuidar las apariencias por el tema del reportero anónimo - la chica se acercó a su oído y le susurro: Me gusta que me digas mi amor
Max sonrío y la apreto más hacia él.
- Eres mi amor- le daba un beso - eres mi felicidad - le daba otro - y eres mía.
Alexandra lo tomo del cuello y lo besó con mayor intensidad, sentía como su lengua entraba a su boca y la succionaba por completo. Nuevamente escucharon ruidos y se separaron rápidamente, Max le dio un último beso y salió de su habitación.
Alexandra estaba repleta de felicidad, que se tumbo en la cama y empezó a patalear como niña chiquita, al fin estaba con el hombre que le gustaba desde pequeña.
Maximiliano entro en su habitación y se tocaba los labios a cada rato, pues descubrió que se estaba haciendo adicto a los besos de su novia y que no podría vivir sin ellos, rápidamente se dio una ducha y se cambió pues no quería estar sin verla.
Cuando bajo al comedor ya estaba ahí, quería sentarse a su lado pero pensó que sospecharían entonces tomo su lugar de siempre. Aunque de repente se echaban miraditas picaronas y sonreían.
- Decidí volver a gimnasia - hablo Ximena.
- Que bien, me alegra - dijo Alicia.
- Tu no dirás nada Max - miro a su hermano.
- Si, está bien, me parece perfecto - el hombre no ocultaba su felicidad.
Alicia y Ximena se dieron cuenta que los dos muchachos estaban muy extraños, pues amanecieron tan felices que hasta en su atuendo se notaba, pues Alex llevaba un vestido de color melón con flores y Max un traje color hueso.
- ¿Cómo va el plan de negocios hija? Ya casi llega la junta de consejo - se dirigió a Alex.
- Bien madre, está listo hoy tengo una reunión con Daniel el director de El financiero, para afinar los detalles de la cobertura para el evento.
- ¿En la oficina? - pregunto Max.
- No, nos veremos en un restaurante - le contesto la chica tranquilamente.
El hombre se puso serio, se terminó el café y se levantó de la mesa.
- Hijo, no has terminado de desayunar - le dijo Alicia - Tengo que irme madrina, nos vemos al rato.
La chica pensó que se irían juntos, pero imagino que sería mejor continuar con la rutina diaria para que su familia no sospeche. Aunque se le hizo raro el cambio de actitud de Max.
En Grupo Empire, Alex y Álvaro estaban concentrados en los preparativos del evento para el lanzamiento, toda la mañana no salieron de la oficina.
Del otro lado del piso en la oficina de Max, el hombre no dejaba de pensar en la comida con Daniel, lo conocía y sabía que no perdería la oportunidad para cortejar a Alexandra.
- Señor - interrumpio Lucy - Adelante.
- El señor Olson está al teléfono - Pásame la llamada - Si señor.
La marca CareMary de Max estaba entrando al mercado europeo y ahora estaba en negociaciones con un cliente francés para distribuirlo en dicho país.
- Bonjour, mon ami ¿Cómo estás? - el hombre hablaba en francés.
Al terminar de hablar se despidió y se notaba preocupado.
Quería ir a ver a Alexandra, pero sabía que estaba en reunión con Álvaro y el equipo de marketing, así que solo llamo a Lucy para pedirle que los sacará de ahí y lo anunciará con la chica.
- Si Lucy ¿Que pasa?
- Licenciada el Sr. Rivero desea verla - Si, que pase - pero en privado licenciada.
- Bueno señores tomemos un descanso - les ordeno Álvaro y salieron de la oficina, Max ya estaba afuera esperando para entrar.
- ¿Si sabes que estamos atrasados con el lanzamiento? - le dijo sería la mujer.
- Si, pero no aguantaba las ganas de verte - el chico se acercó para darle un beso pero ella se alejo.
- Max, creo que es importante aclarar algunos puntos, por ejemplo en el trabajo tenemos que controlarnos, no puedes venir a interrumpirme en medio de una reunión.
Max se llevó las manos a la cabeza.
- Pero tu si puedes ir a comer con el imbecil de Daniel ¿Verdad? - se puso serio.
- ¿Que? Cariño es por negocios, sabes que él va a cubrir el evento.
- ¿Y no puede ser aquí? ¿Porque a fuerzas en un restaurante? - el hombre se empezaba a decesperar.
- Porque no tiene mucho tiempo y me dijo que así es más rápido
- Si, como no - El hombre caminaba de un lado a otro.
Alex se empezaba a irritar por su actitud.
- Sabes una cosa Maximiliano si no vas a confiar en mí, no se porque iniciamos una relación.
- Mi amor si confío en ti, en quien no confío es en ese tipo, lo conozco se cómo es.
- ¿Porque es igual de mujeriego que tú verdad?
- Si, bueno no, bueno como sea; amor a ese tipo le gustas y de seguro lo del restaurante es una excusa para verte - se acercó para tocarle el rostro pero ella se alejo.
- Escucha no sé si le gustó pero solamente es una comida de negocios, además voy con Álvaro.
Max se paró en seco, pues no sabía que Álvaro iría a la comida.
- ¿Porque no me dijiste que tú asistente iría? - Max se sentía avergonzado.
- Porque no me has dado la oportunidad, mira como te pones - Alex estaba más que molesta.
Max se acercó a ella y le tomo sus manos y las beso.
- Perdoname es que los celos me invaden
- Entiendo, pero tienes que controlarlos y confiar en mí de lo contrario esto no va a funcionar Max.
- Lo sé mi amor, disculpame, venía a contarte otra cosa pero lo arruine.
- Me lo cuentas alrato, necesito avanzar con mi lanzamiento por favor - Alex retiró sus manos de las de él y agarró los documentos de su escritorio.
Max noto su molestia y prefirió dejarla sola por ahora.
- Te quiero mi amor - salió de la oficina.
Alex dejo los papeles y se reclinó en el asiento, "que hombre tan celoso" pensaba ella, aunque verlo así le provocaba ternura, no conocía esa faceta de él, ni cuando eran adolescentes, pues el chico siempre había mostrado una personalidad fría y soberbia, y el verlo así la hacía sentir especial ya que solo con ella se mostraba como en verdad era.
Cuando llegó la hora de ir a la comida, Daniel le marco para confirmar.
- Hola hermosa ya estoy de camino al restaurante te veo ahí.
- Hola Daniel, si ya casi salimos, te veo en un rato.
- ¿Salimos? ¿Quién más estará en la comida? - pregunto sorprendido el hombre.
- Pues mi asistente quien más - Alex si sabía sus intenciones, por eso le había dicho a Álvaro que la acompañara, incluso antes de que pasara la noche romantica con Max.
- Está bien Alex, nos vemos ahí - colgó el hombre.
- ¿Lista? - le pregunto Álvaro.
- Si, tomo unos documentos y salimos espérame afuera.
Álvaro salió al pasillo y ya se dirigía al elevador, cuando Max salió de su oficina y se acercó a él.
- Ni se te ocurra dejar sola a Alex con ese tipo ¿Entiendes?
Álvaro lo miro extrañado y asintió. La chica salió de la oficina y antes de irse le guiño el ojo a Max, que la miro con ganas de besarla pero sabía que no podía, solamente le mando un beso discreto.
Habían pasado más de dos horas y Alexandra aún no regresaba, Max estaba irritado por eso, intentaba calmarse bebiendo whisky que no funcionaba, hasta que Lucy le llamo para decirle que la licenciada ya estaba de regreso, el chico se acomodó el traje y salió para su oficina.
- Entonces, empieza a confirmar la asistencia de los invitados que faltan para tener todo listo, Álvaro.
- ¿Puedo pasar? - preguntaba el chico asomándose en la puerta - Adelante.
- Lo tengo - Álvaro terminó sus anotaciones y se retiró.
- ¿Cómo te fue con Daniel amor? - preguntaba incómodo.
- Mi amor, está todo listo ya solo falta ajustar unos detallitos para el evento de la siguiente semana - Alex se lanzó a los brazos de Max y le dio un dulce beso en los labios.
- Ya no estás enojada conmigo.
- Nunca lo estuve amor, solamente que eres un poco-mucho celoso y eso me encanta.
- ¡Ah! Entonces te gusta verme sufrir - le hizo cosquillas, ella se intentaba soltar pero él no la dejaba al contrario la atraía más hacía él.
- No, pero aquí seamos profesionales, somos la cabeza de está compañía y tenemos que enfocarnos en el trabajo ¿De acuerdo?
- Está bien señorita - se acercó a su oído y le susurro: aunque, me muero de ganas de comerme esos labios ahora mismo.
Ella hizo lo mismo y le dijo: Hagamos una tregua de cinco minutos porque yo tengo las mismas ganas.
Max paso el seguro de la puerta rápidamente, y se besaron como si no hubiera un mañana, Max la cargo y la acomodo en escritorio, el hombre se acomodo entre sus piernas. Comenzó a recorrerla por el cuello, la chica jadeaban y ella metia su mano dentro de la camisa para tocarle su espalda. El chico no aguanto más y bajo sus manos hasta sus muslos, se los apretó ligeramente y ella soltó un leve suspiro, se dieron un último beso y se acomodaron la ropa. En ese momento sonó el teléfono, la secretaria le dijo a Alexandra que Ximena estaba afuera.
Alex se puso labial y se sentó en su escritorio Max se sentó al frente como si nada hubiera pasado, ambos se sonrieron mientras la niña entraba.
- Hola chicos - saludo la niña.
- Hola, hasta que la niña se digna a venir a su empresa - dijo Max en tono de burla - diga su alteza ¿quiere ver si todo va bien?
Alex le lanzó una bolita de papel.
- Si, súbdito dame los estado financieros para ver qué mi dinero está a salvo ja ja ja
Los tres estaban riendo, por los chistes de Max.
- Ya enserio Xime ¿Que te trae por aquí?- le pregunto su hermano.
- Vengo hablar con mi hermanita Alex en privado.
- Osea ¿Que me tengo que salir? - Así es
- Está bien su majestad me retiro - Max le dio un beso en la frente y se fue haciendo una reverencia sarcásticamente, antes de salir le mando un beso a Alex, que solo le sonrió.
- Nunca había visto a mi hermano tan bromista y alegre.
- ¿Ah no? - le pregunto Alex.
- No, usualmente es serio y si se ríe o hace bromas, es porque está loco o a de andar con una zorra otra vez.
Alex casi se atragantaba con su propia saliva después de escucharla.
- Bueno, bueno dejemos de hablar de él. digame alteza ¿Cuál es el motivo de su visita? - ambas rieron.
La niña tomo aire antes de hablar.
- Quiero que me lleves al concierto a París.
- ¿Que?...
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