Antes de que la puerta del elevador se cerrara, Max la atranco con su mano e ingreso. Alex solo lo miro sin decir nada, pero el hecho de estar sola con él hizo que se sintiera incómoda.
El silencio duro poco más de cinco minutos hasta que Max hablo primero sin dejar de mirar el marcador de piso en el que iban.
- Entiendo tu molestia por lo que pasó en la junta, pero no es excusa para que actúes así.
Alexandra no respondió de inmediato, nadie podía entender lo traicionada que se sentía.
- ¿Así cómo? Al fin respondió volteando a ver a Max – si no tengo a nadie de mi lado.
- Pues a la defensiva con todos, en especial con tu madre; ella pasó por momentos muy difíciles cuando mi padrino falleció.
- Otra vez vamos con lo mismo – Alexandra se pasó las manos por el cabello – dime una cosa Maximiliano, Cuando tu papá murió, ¿estabas en el extranjero?
- No – contestó y con la cabeza baja sabia para donde iba la pregunta de Alexandra – ya estaba aquí trabajando.
- Bien, entonces no sabes lo que se siente que el director de la escuela donde estudias te avise que tu padre murió y que tienes menos de una semana para dejarlo todo y regresar a tu país a hacerte cargo de su empresa.
Max ya no tuvo más para decirle y cuando al fin lo iba a hacer las puertas del ascensor se abrieron y Alexandra salió de manera rápida sin siquiera mirarlo, Álvaro la esperaba para irse. Él se dio cuenta de que Alexandra tenía razón en sentirse así y se sintió culpable por no haber hecho nada por ella durante años.
Al salir a la recepción nuevamente Alexandra tuvo que soportar las miradas de los empleados, aunque algunos de ellos no aguantaron la curiosidad y se acercaron a ella para saludarla y presentarse.
- Srta. Alexandra, bienvenida a esta su empresa – mencionó Andrés, del área de atención a clientes.
- Gracias Andrés – respondió Alexandra cortes.
- Srta. Villaseñor llevo muy poco en la empresa, pero he escuchado de usted y es un placer conocerla, me pongo a sus órdenes – Beatriz era del área de contabilidad.
- Es un placer Beatriz
- Disculpe el atrevimiento, pero es usted muy hermosa Srta. Villaseñor – dijo una voz un poco lejana que estaba detrás de todos, era Marcos el portero que era conocido por ser muy halagador.
- Eso sí, es un atrevimiento – mencionó Andrés
Alexandra sonrió y solo le agradeció el halago a Marcos. Mientras estaban en las presentaciones, Max pasaba por ahí y al percatarse de lo que estaba pasando se acercó.
Max escuchó cuando Marcos le había dicho a Alexandra que estaba hermosa y eso por alguna razón lo hizo sentir molesto, pero no le dio importancia; sin embargo, si aprovecho para decirles a los empleados presentes que a partir de ese día Alex era la nueva directora y que juntos estarían a cargo. Ella les extendió su agradecimiento por recibirla y los invito a acercarse a ella si tenían algún problema.
Ella se despidió de ellos e iba rumbo a la salida con Álvaro cuando Max la detuvo y le pregunto si iba rumbo a la residencia. Ella le dijo que no porque sus cosas estaban en un hotel y ahí es donde se iba a quedar mientras buscaba un departamento. Max no podía soportar su forma de actuar, aunque la comprendía y le daba la razón, le molestaba que actuara tan inmadura, entonces evitó decirle otra cosa y se dirigió hacia Álvaro y le ordenó que llevaran su equipaje a la residencia. Ella lo miro en modo desafiante.
- Deja de meterte en mis asuntos Maximiliano, como te atreves a ordenarle a mi asistente, él trabaja para mí.
- Él trabaja para Grupo Empire, por lo tanto, puedo darle órdenes.
Álvaro trató de calmar los ánimos, ya que los empleados miraban con atención la escena, aunque no escuchaban nada podían mirar en los gestos de ambos que estaban discutiendo.
- Señores, por favor, aquí no – les sugirió Álvaro.
Entonces Max le repito la orden a Álvaro y este asintió sin chistar, Max regreso al elevador y Alex cruzo la puerta de salida rabiando.
Álvaro sabía que Alex le recriminaría por ello, pero realmente se sentía abrumado.
- ¿Para quién trabajas para mí o para él? – le reclamó Alex
- Para ambos Alex, por eso no tengo opción. – Álvaro no sabía más que decir.
- Vámonos antes de que mi paciencia se agote y ya no trabajes para nadie.
Álvaro rápidamente tomo las llaves del coche que Marcos le dio y se fueron con dirección al hotel y como lo había ordenado Max solo iban por el equipaje para luego irse para la residencia Villaseñor.
Al llegar al hotel Alexandra arrojo su bolso al piso y se dejó caer en el sofá, no podía creer que permitió que Max le dijera que hacer y a donde ir, se sentía como una tonta. Álvaro, por su parte, optó por no decirle nada, si lo hacía Alexandra lo insultaría. Por lo cual se limitó a ofrecerle agua para tranquilizarla.
Unos minutos después, el personal del hotel ingreso para recoger el equipaje que se encontraba igual que como lo dejaron, como Alexandra llego directamente a la empresa ni siquiera ocupo la habitación.
- Lo siento Alex – dijo Álvaro al fin.
- Ya no importa – la chica inhaló aire, y salió de la habitación.
En la residencia, Alicia estaba un poco cabizbaja, por lo que paso en la junta, recordó las palabras de Arturo de ser una buena madre; en aquel momento quería hablar con su hija para arreglar las cosas, pero cuando salió para buscarla la vio entrar en el ascensor y noto que había discutido con Max, entonces prefirió esperar a que llegara a la casa para charlar con ella ya estando más tranquila.
Cuando Álvaro y Alex estaban llegando, Martina, una de las cocineras, veía por la ventana tratando de visualizar el interior del coche, en eso se acercó Marisela y le pregunto que estaba mirando, que regresara hacer su trabajo.
- Es que el joven Álvaro acaba de llegar, pero viene con una mujer que no reconozco – decía Martina mientras se asomaba con curiosidad.
- No tienes que reconocerla, no viene a verte a ti – dijo Marisela riendo – y se asomó también a mirar, pero ella de inmediato pudo reconocer a Alex cuando bajo del auto.
- Es mi niña Alexandra, al fin está de vuelta – grito de emoción y corrió hacia el despacho donde Alicia se encontraba. – mi niña Alexandra está aquí – gritaba.
Entonces las cocineras y demás empleados se acercaban a la puerta de entrada para ver a la recién llegada. Alicia salió del despacho emocionada para recibir a su hija.
Por otro lado, mientras el Mazda pasaba por el extenso jardín de la enorme casa, Alexandra miraba por la ventana y sintió un poco de nostalgia al ver el lugar donde corrió, jugo y vivió tantas aventuras cuando niña; algunas cosas habían cambiado, otras no, pero un sinfín de recuerdos le vinieron a la mente. Bajo del auto para admirar más de cerca todo.
Cuando abrió la puerta de la casa, algunos empleados se encontraban en fila, pues Marisela se los había ordenado. Alicia se encontraba enfrente y con una sonrisa le extendió los brazos a su hija.
- Hija mía, no sabes cuanta felicidad me da tenerte de regreso – le dijo mientras la abrazaba.
Alexandra solo respondió al abrazo sin decir una sola palabra. Después se dirigió hacia Marisela
- Nana, es bueno verte, te extrañaba mucho – dijo emocionada Alex, lo que puso triste a Alicia.
- Mi niña estás tan hermosa, mírate te has convertido en toda una mujer.
- Gracias, tú tampoco has cambiado nada.
- ¿Hija? – dijo Alicia – vamos, te llevo a tu habitación, debes estar cansada.
Alexandra saludó al resto de los empleados y subió al segundo piso con Alicia.
- Entiendo que estés molesta conmigo cariño, no te puse la suficiente atención en estos años, pero eso no significa que no te quiera. Eres mi única hija y te amo con todo el corazón – Alicia hablaba con la voz entrecortada.
- Lo que me duele es que tú no hallas sido la persona que me avisara de la muerte de papa.
- Mi amor todo pasó muy rápido que aún no asimilo que está pasando. Te pido una disculpa hija.
Alexandra no respondió y dirigió su atención hacia su habitación que estaba como la había dejado, conservaba el diseño de su adolescencia, pintado con tonos rosa y blanco. Eso la puso contenta, pero había olvidado que también ahí vivía Ximena, la hermana de Maximiliano, y dedujo que ella ocupaba su habitación.
- ¿Y Ximena? – preguntó Alex.
- Está en Los Ángeles, se fue a un concierto de sus chinos que tanto ama, creo que llega mañana.
- Sabe que estoy de regreso – Alex se notaba algo incómoda.
- Si, así es, ¿hay algún problema con ella, hija? – Alicia pregunto preocupada de que su hija no se sintiera a gusto con ello.
- No, solamente que no quiero que ella se sienta amenazada por mí de que le vaya a quitar su lugar en la casa o que piense que voy a robar tu atención. – Alicia entendió a lo que su hija se refería. – esta habitación…
- Es tuya cariño, nadie entro ni la ocupo más que para la limpieza.
- ¿En serio mamá?
- Por su puesto mi amor, fueron órdenes de tu padre.
Alex sonrió al escuchar eso, al parecer siempre estuvo presente en la vida de sus padres, jamás se olvidaron de ella. Alicia se dio cuenta del cambio de actitud de Alex, ya no estaba tan enojada como antes. Entonces le dio un poco de espacio para que se acomodara en su habitación y pudiera familiarizarse con la casa otra vez.
- Gracias mamá… por dejar mi habitación intacta – mencionó Alex.
- De nada mi amor – Alicia se acercó y le dio un beso en la mejilla.
Alexandra observó cada parte de su habitación, recordando cada momento, cada juego y cada sonrisa. En uno de los buros de su habitación había una foto, en donde estaban Max y ella en el jardín de la casa cuando tenían como 6 años, acaricio la foto y sonrió. Decidió darse una ducha y descansar, a pesar de todo, estaba feliz de estar en su casa.
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Comments
Dunia Garces Lambis
creo que max tambien estaba enamorado de Alex y cuando el papa lo supo devidio mandarla lejos
2023-08-16
1
LUZ AMPARO SALINAS ANGULO
Max me cae mal😠😠😠
2022-07-17
3