No perdamos el tiempo con la jornada laboral, centrémonos en lo importante.
Luego de lo informado y cronogramas pautados, el tiempo se alentó, siendo infinito a horas de la ocasión, causando ansiedad en nuestra morena, al ser inesperado el evento, sin la mínima idea de a qué se enfrentaría:
Día Sábado - Horas tempranas / Oficina
Ocupada en sus tareas, es distraída por el sonar de su teléfono, el cual refleja a su jefa:
- Yoselyn: Buenos días, ¿en qué puedo ayudarte?
- Ross: ¿Cómo va todo por allá?
- Yoselyn: Excelente, positivas las ventas, nada que afecte al negocio.
- Ross: Te llamo para recordarte la reunión de esta noche.
- Yoselyn: Así es, ¿qué horarios debo estar presente?, y si es tan amable, pasarme dirección.
- Ross: Toma el día libre si deseas, deja a cargo a quien tengas de tu confianza.
- Yoselyn: ¿Segura?
- Ross: Necesito estés lista para las 7:00 PM y se, el trabajo no te lo permitirá.
- Yoselyn: Comprendo.
- Ross: En minutos te la envío, explicándote que debes hacer.
- Yoselyn: ¿Será algo formal?
- Ross: Lo es, por lo que destaca tu belleza.
- Yoselyn: Que amable por el alago.
- Ross: No se puede negar, lo que está a primera vista.
- Yoselyn: Espero seas tan amable, en persona.
- Ross: Reza para que no te arrepientas.
- Yoselyn: Que te vaya bien.
- Ross: Igual a ti.
Terminada la llamada y seleccionado el responsable del local, durante su ausencia, se retira a casa.
Casa de Yoselyn
Poco tiempo de su llegada, no pasó desapercibido el estrés por alistarse, para una madre que llega a relajarse y no querer saber de nadie, exigiendo nula molestia.
Esta, pedía ayuda para seleccionar vestuario y debida apariencia, que combinarse con el mismo:
- Jennifer: Mama, ¿para donde va?, tiene todo el día, queriendo arreglarse.
- Yoselyn: Fui invitada, a una reunión de negocios.
- Ángel: Pero el atuendo escogido, es algo… - se detiene.
- Yoselyn: ¿?
- Jennifer: Parece más de fiesta, que otra cosa, y, ¿la máscara para qué?
- Yoselyn: Estoy igual que ustedes, poco antes de retirarme del trabajo, se me fue aclarado el tipo de vestimenta.
- Hijos: Raro.
- Yoselyn: Tampoco le veo lógica.
- Jennifer: Muy extraño, el uso de máscara y vestido.
- Ángel: Si, debería ser algo más formal.
- Yoselyn: Espero sea algo rápido, deseo no tardar mucho en llegar.
- Hijos: Ok.
Minutos antes de su retirada del local
- Yoselyn: Como te decía, requiero tomes cargo por las horas restantes.
- Empleado: Daré lo mejor de mi.
- Yoselyn: Todo esta organizado, no harás nada en la oficina.
- Empleado: ¿?
- Yoselyn: Tu papel seguirá siendo el mismo, atender al público y estar pendiente del cierre de caja.
- Empleado: Lo que usted diga.
- Yoselyn: Muchas gracias, cerrare con llave y te dejaré las del local, para que hagas lo mismo, a la hora determinada.
- Empleado: No se preocupe, así será.
- Yoselyn: Perfecto, descansen todos.
- Empleados: Gracias.
Tomadas sus cosas, dicho y echo lo planteado, no tarda la llegada de un mensaje, cuando ya subía a su automóvil:
- Ross: Tu vestuario debe ser acompañado por un antifaz.
- Yoselyn: ¿?
- Ross: Si llevas un vestido, sería perfecto.
- Yoselyn: No entiendo lo que dices, ¿se supone que es una reunión de negocios?
- Ross: Lo es.
- Yoselyn: ¿Entonces?
- Ross: Te espero de esa manera, hablamos más tarde
Presente
Observa la caída de la noche, a través de las ventanas de su automóvil, mientras a paso lento, se dirige al destino. Meditaba para si, “¿cuál es el misterio?, o, ¿qué conlleva ese vestuario?”.
Su figura era definida por un vestido largo, adherido a una esbelta silueta, con un pequeño escote, que resaltaba senos, adornados por el color dorado de aquella tela, otorgando más brillo y suavidad a la piel.
Un antifaz del mismo color, mostrando no más que ojos castaños, ansiosos de lujuria, con labios rosa delgados, destacados por ser jugosos, en su forma perfecta.
Junto a una cabellera lisa, color oscuro y llena de vida.
Acercándose a pocos metros del lugar de llegada, puede contar multitud de carros estacionados, participantes de la ocasión. Vehículos que destacaban en su valor, por lo nuevos o actuales que son.
Evento, que parece una farsa descrita por su jefa, observando a primera vista, personajes que entraban a su lugar de llegada, con variedad de atuendos ostentosos y nada relacionados a negocios. Reflejaban un festejo, el cual se celebra por todo, menos lo hablado, para que esta participase.
Ya estacionada, medita acciones a seguir, por no ser la hipocresía, su especialidad
Verdaderamente debería estar en el lugar o por su comodidad, lo mejor sería, ¿retirarse?, aún no apagado el vehículo, se ve tentadora, su huida.
Más la curiosidad de encontrarse con aquella mujer y conocerle de una buena vez, le hace respirar profundo para cerrar puertas, tomando camino hacia la entrada del festín.
En la cual, de lejos, se ve la custodia, donde eran detenidos cada quien se acercará. Pidiendo una entrada o confirmando en lista de invitados, que supone ella estaría, al no tener la otra opción, ni mucho menos serle mencionado pequeño detalle.
Por su puesto, su andar hacia la misma, no paso desapercibido por la seguridad e integrantes en espera, al ser una belleza única y original.
Entrada:
- Seguridad: Disculpe, ¿posee entrada?
- Yoselyn: No, fui invitada.
- Seguridad: ¿Su nombre?
- Yoselyn: Mi nombre es Yoselyn Morales.
- Seguridad: Un momento, déjeme revisar el listado.
- Yoselyn: No se preocupe.
- Seguridad: Disculpe, pero no consigo su nombre.
- Yoselyn: Revise una vez más, esta es la dirección que me dieron.
El tiempo que conlleva esta acción, a pesar de ser corto, era lento y pesado, por la multitud de miradas en espera, observando un posible error de su parte. Deseando ellos, su turno para entrar.
Mientras unos esperaban como ella, otros sin ser detenidos pasaban como si nada.
- Seguridad: Señora, lo siento, pero usted debe estar confundida, no aparece en lista.
- Yoselyn: Debe haber un error, la señora Ross, me hizo venir hasta acá, busquen adentro, debe estar en el lugar.
- Seguridad: ¿Ross?, tendría que buscarle o la persona que usted dice, si esta adentro autorizar su entrada.
- Yoselyn: Hágalo, intentaré comunicarme con ella.
Teléfono que no dejó de sonar y nunca fue contestado.
Pasaban los minutos, varios presentes habían pasado y ella poco a poco, se sentía como la comedia de la noche.
“¿Porqué hacerle venir a un lugar, en el cual no tendría acceso?”, preguntaba molesta para si.
Pensamiento que es interrumpido por el de seguridad:
- Seguridad: Disculpe, creo saber cuál es la confusión, ¿usted pertenece a los principales?
- Yoselyn: ¿?
- Seguridad: Aquí tiene su pase, otorgado por su pareja.
- Yoselyn: ¿Pareja?
- Seguridad: Correcto, es de primera categoría, al entrar, debe subir las escaleras a mano derecha, pertenece al segundo piso.
- Yoselyn: Gracias.
- Seguridad: Bienvenida.
Su mente divagaba en lo ocurrido, mientras caminaba en automático hacia el camino indicado.
“¿Qué estaba sucediendo?”, era obvio, había ocurrido un error.
Pensamiento que fue interrumpido, al subir las escaleras igual custodiadas, que daban paso a una bella vista.
La entrada o primer piso, no negaría era elegante, pero el segundo, se convertía en otro mundo. Estructura, arquitectura, cortinas, cerámicas, mesas, platillos, luces, invitados y demás, destacaban en lujo.
Sala de festejos / segundo piso
- Seguridad: Se le esperaba, señora de Ross.
- Yoselyn: Ok.
- Seguridad: La mesa esta apartada, ubíquese con este número.
- Yoselyn: Disculpe, ¿ha llegado Ross?
- Seguridad: Aún no, debe estar por llegar, usted como su pareja, sabrá es algo ocupada.
Todos a su alrededor no paraban de repetir lo mismo, era imposible que todos se equivocasen y hicieran una broma tal.
Camino a la mesa, en ella, siendo atendida o al caminar hacia las terrazas que conformaban el lugar, durante la espera, confundida o saludada como pareja de la susodicha.
En su mayoría, muchos demostraban sorpresa o comentario imprudente al exclamarle, la fortuna de ser la pareja de la mencionada. Acercándose sin vergüenza para conocerle, tanto hombres como mujeres, conocidos por su jefa, según indicaban:
- Curiosos: Jamás esperamos una sorpresa así, por parte de Ross.
- Yoselyn: No se preocupen.
- Curiosos: Nos comunico hace poco de tu participación en este festejo, pero no imaginamos fuera cierto.
- Yoselyn: ¿Por qué?
- Curiosos: Todos pensábamos, era una mujer soltera, nunca mostró compañía, en ninguna de las ocasiones que se celebró un proyecto o llevo a cabo alguna reunión y su respuesta, ante multitud de conquistas o interesados, fue rechazarles, por querer estar sola.
- Yoselyn: Interesante.
- Curiosos: Tu belleza no tiene límites, es comprensible el porque ocultarle.
- Yoselyn: Muy amables.
- Curiosos: ¿Cuánto tiempo llevan juntas?
Era agotador, tantas personas alrededor, comentarios tras otros, una pregunta tras otra, una hora había transcurrido de su llegada y tan solo minutos fueron de calma.
Necesitaba correr de ese lugar, huir a esa pregunta que le hacían:
- Yoselyn: Pues… - pensaba que contestar.
- Curiosos: ¿Sí?
- Enmascarada: Señores, dejen que respire, la están agobiando.
- Yoselyn: ¿?
- Curiosos: Eres tú, ya era hora de que llegarás, tarde como siempre.
- Enmascarada: Tenía pendiente otra cosa.
- Yoselyn: ¡!.
Una mujer hermosa, podía respirarse, empezando por ese perfume, que llegó desde su espalda, hasta su lado. Figura completa le acompaña, prácticamente traslucido ese vestido rayas negras y blancas, que definen un todo, en tamaño perfecto, juego provocativo de piel y partes.
Que labios carnosos color rojo, dan sed a morder, sonriendo de una manera sensual, que invitan a comérselos. Con ojos brillantes y expresivos, unidos a una melena ondulada que no pasó desapercibida, al rodear ese rostro terso y fresco.
Cautivada si, era la expresión que su mente y corazón discutían, que belleza tan peculiar su mirada contemplaba. Un destello de emoción le domina por conocerle y al mismo tiempo, el reconocer quien se oculta tras esa máscara negra.
Se le hacía tan conocida, como aquella chica, pero un poco más adulta.
- Enmascarada: Con permiso, me llevo a mi invitada lejos de ustedes, necesita descanso.
- Curiosos: No olvides presentarle.
- Yoselyn: … - solo observa a su acompañante.
- Enmascarada: Poco a poco señores.
Caminaban despacio, una al lado de la otra en total silencio, hacia una de las terrazas del lugar, un espacio más solitario era mostrado, para que respirara de tanta multitud. La noche y el brillo de la luna, eran pocos de los testigos, así como las estrellas.
- Enmascarada: Discúlpame, a veces pueden ser un poco estresantes, permite que te atienda.
Sin darle tiempo de responder o pensar, observa como la mujer en antifaz se retira, con un andar atractivo y caderas bailando al ritmo de la suave música, que acompaña la fiesta.
En el corto tiempo, la soledad le permite respirar y retirarse aquella máscara, que ya le asfixiaba. Su humor algo alterado, por no decir mal humorado le invade, a causa de la incomodidad vivida, buscaba no más que explicación:
- Enmascarada: ¿Te apetece una copa de vino?, no te pregunte que deseabas, error de mi parte.
- Yoselyn: Gracias.
- Enmascarada: ¿Estabas incómoda?, por algo te retiraste la máscara.
- Yoselyn: Dejemos de aparentar, y dime, ¿quién eres?
- Enmascarada: Mala educación de mi parte, soy Ross, tu jefa.
- Yoselyn: … - su mirada daba a entender la obvia aclaración.
- Ross: Tenía que comunicarme contigo, pero… - sus oídos no escucharon más, al recibir tal respuesta.
Su cabeza, se repetían escenas del pasado con aquella joven, que por años hizo de su vida una guerra campal.
Necesitaba confirmar quien estaba tras ese personaje y poder calmar su corazón, necio en debatirse entre dos figuras, que tal vez eran la misma.
Pero el miedo dominaba su mente y prefería darle largas al asunto.
Calmar sus emociones y centrarse como mujer adulta que es, para actuar debidamente, al ser un pasado que ya no está en su vida y supone, no debería repetirse o mucho menos ella atacarle.
Más no quiere decir, que sea prohibido el molestarse por tanta inmadurez de su compañera:
- Ross: Y por ello, no pude establecer contacto contigo, antes de que llegarás.
- Yoselyn: … - no refleja sentimiento alguno.
- Ross: Yoselyn, ¿todo bien?
- Yoselyn: Si, disculpa, por un momento perdí el hilo de lo que me decías, pero entiendo, no hay problema.
- Ross: Cuando desees puedes retirarte, como hemos quedado.
- Yoselyn: Aún sigo sin entender un punto.
- Ross: Dime.
- Yoselyn: No tengo nada que ver en esta fiesta, del tiempo que llevo presente.
- Ross: Si.
- Yoselyn: Solo trivialidades destacan, nada relacionado a tu farmacia, ha sido tocado.
- Ross: No será un tema que saldrá a debatir.
- Yoselyn: ¿Qué se supone hago aquí?
- Ross: Sinceramente, me aprovecho de tu buena voluntad.
- Yoselyn: Y estas tomando decisiones sobre mi vida privada, sin autorización.
- Ross: ¿?
- Yoselyn: ¿Cuánto tiempo llevas acá, observándome aturdida por el alrededor?
- Ross: No mucho, unos minutos.
- Yoselyn: Explícame, ¿ahora resulta soy tu pareja?
- Ross: Te debo una disculpa al respecto, es sólo que… - detiene su hablar.
- Yoselyn: No me interesan tus excusas, ¡¿quién te crees para definir mi vida?! - reclamando en voz alta y entregando la copa en manos de la otra, para dar la espalda a su compañera.
Volteando la mirada llena rabia y con la misma fuerza que reclamó, dejarle a solas.
Si antes tenía pensado acompañarle, ahora no se arrepentía de retirarse, satisfecha por dejar intrigada e incomoda, a quien gustaba jugar con vida ajena, como si de una gracia se tratase.
Para si, se repetía durante su salida, “lastima que la mujer, tras esa máscara me envuelve". No resaltando que desde el primer momento captó su atención y ahora, terminó de cautivar su corazón.
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