Como suena el título para ustedes, es este el capítulo a debatir, el cual sigue la coherencia de lo ya contado y termina de aclarar con detalles, el porque perdió ha aquella hermosa mujer.
- Saben que significa la palabra, ¿plebeya?, respuesta:
*El término "plebe" ha pasado a ser sinónimo de "clase baja"\, "masas" o "vulgo"\, mientras que el término "plebeyo" se utiliza como antónimo de "noble"*.
Por quien aún, no se ubique en el concepto, tomen de referencia, a una persona de altos recursos (noble) y otra de menores recursos.
Tal cual fue expuesta y comparada con el término, esa llama gemela, que era la pareja de nuestra jefa millonaria. Desenlace, que no hizo más que asustarle, huyendo de un ambiente tan tóxico.
Luego de determinar, como es el pensar de la familia de Alexandra o de casi todos ellos, será categorizada o juzgada aquella persona (noviazgo, matrimonio, familiar, visitante o desconocido), según su economía.
Excluyendo de, a los miembros antiguos (ya pertenecientes desde el inicio), que no fueron casi juzgados, a pesar de su poca productividad.
Alexandra es uno de estos, poco juzgada (excepto por su círculo más cercano: madre, hermana y cuñado) y así, sucesivamente cada cabeza con sus miembros.
- O como varias veces, entre risas, me lo decía Yoselyn:
- Yoselyn: Como no soy de “sangre azul", sino una simple plebeya, soy rechazada.
Que, a pesar de no negar, lo gracioso que resulta el comentario, ocasiona al mismo tiempo, un pequeño dolor y decepción, por no poder defender a tus seres queridos, ante tal verdad.
Personajes que exigen y cogen todo, para no devolver nada a cambio, al serles una molestia o poco razonable un favor a realizar, que otro si debe hacer por ellos.
Por ende, si no eres de “sangre azul" o no entras en sus expectativas de alguna manera, no te molestes en intentarlo, ya que, perderás tiempo y energía.
Lo más razonable sería, “convivir lo más que se pueda".
Siempre y cuando, no se vuelva una guerra o dolor de cabeza, como le ocurrió a nuestra protagonista.
Como toda historia individual, esta puede estar exagerando o agregando mucho drama, ustedes opinarán:
- No creo sean tan monstruosos.
- Esta, respondiendo:
La realidad ha demostrado que, son los monstruos comunes o no lo pueden ser completamente, por valores morales inculcados en una sociedad.
Pero en esencia lo transpiran, ya sea a lo profundo, palpitando, esperando reventar cadenas, ante una oportunidad que les de, o sientan el “poder" de juzgar, que, según ellos, muchos no poseen.
Así como ocurre en la vida cotidiana, día tras día, sin importar cultura, educación o país.
- Ejemplos que acompañan a este capítulo son muchos, al punto que nos agotará leer multitud de incoherencias, pero, se pueden colocar los más básicos y cortos.
Retrocedamos al conocerse ambas protagonistas, luego de un primer encuentro espantoso:
Poco después de la velada, se ven dos femeninas compartir amenamente, los seis primeros meses, eran maravillosos, se le podría titular “tal para cual". Tiempo, en el que cercanos a la protagonista, esperaron paciente, para recibir información que otorgara valor a esa mujer.
Hogar compartido de Alexandra
- Alexandra: Llegue a casa.
- Alejandra: Ya no apareces por acá, nos cambiaste por otra persona.
- Alexandra: No digas tonterías, solo fueron unos días de ausencia, es como todo, disfrutando al máximo el inicio de una relación.
- Alejandra: ¿Qué tanto hicieron?
- Alexandra: En la mayor parte del tiempo en su casa, compartiendo, el resto, una que otra salida y responsabilidades de Yoselyn.
- Alejandra: Todo el tiempo, estuviste encerrada.
- Alexandra: Si, pero la pase muy bien, salgo del encierro que tengo en esta casa.
- Alejandra: Esa mujer no tiene nada, tan si quiera hubiesen viajado.
- Alexandra: Poco a poco, quiero conocerla primero.
- Alejandra: Al menos, lo que dice ser su carro y casa, ¿son de ella?
- Alexandra: Por su puesto, como vas a creer que estaré casi un mes en casa ajena, es su casa, con sus hijos y se usa su carro a placer.
- Alejandra: No me parece, debe tener poco dinero, no me convence.
- Alexandra: Ella no tiene necesidad de mentir.
- Alejandra: Eso está por verse.
Como pueden leer en este primer ejemplo, la falta de pensamiento lógico, es algo grande. Destacando que, Alexandra era la primera mujer, que pisaba el hogar de una mujer “heterosexual”, divorciada y con hijos ya adolescentes.
Pero, sigamos con el punto número uno, el cual es:
- ¿Qué te hace determinar el valor económico de una persona, sin si quiera conocerle?
- Y así fuese cierto, no tienes derecho sobre nada relacionado a esta.
- Ahora bien, el punto número dos y el más incoherente, sería:
La educación o sociedad te enseña, refiriéndonos a lo material que, para otorgar o quitar valor a un bien u objeto, debes poseer el mismo o superior al de la otra persona.
Es decir, si para ese pasado, alguno de los personajes no tuviese similitud en ello, que así era (señalando a Valecillo y Alejandra), ¿cómo la críticas?
Por ende, si el que tiene, debe evitar este comportamiento animal, es de suponerse, que el que no tiene, deba callar.
- Pero, sigamos el juego del ego y la irracionalidad:
Luego de esta sutil conversa, los pensamientos de nuestros integrantes en el capítulo, no hicieron más que volar y concluir diversidad de hechos. Actuar que parece, otorga energía a millones para continuar y hacer de las suyas.
Un ejemplo que repudió nuestra Yoselyn, cerrando su corazón y amabilidad ante este hogar y pareja, lo fue:
Llevándose a cabo una gestión de negocios, donde, a estas femeninas le ingreso cierto capital, que le permitía a nuestra protagonista en ese pasado, comprarse un vehículo, el cual no poseía, al este, ser anteriormente estrellado.
Siendo planteado por su compañera o pareja del momento, una opción de negocios que implicaría recuperar dicha comodidad. Basándose, en que este capital recibido, sería entregado a una sola y junto a sus ahorros, comprarse un vehículo.
Con la única condición, de ser usado por su colaboradora en diligencias cotidianas, para evitar el desgaste del otro vehículo, como fue expresado por la interesada.
Esto, recalcando que, dicho bien, estaría en el hogar de la protagonista, a nombre de dos, pero en manos de la protagonista.
En caso tal, se separarán, se vendería dicha propiedad o una tendría la opción de pagar la mitad completa o paulatinamente con intereses. Pero, fue tomada esa oportunidad como absurda por sus allegados, a sabiendas que, no se manejaba suficiente capital para inventar.
Y nuestra Alexandra quedar sin herramienta propia, por obedecer a otros, que no son racionales (era buscada y llevada por su pareja), para desplazarse por dos años a seguir, casi el tiempo que duro la relación y se quebranto:
Opiniones del negocio
- Alexandra: ¿Qué te parece el trato de Yoselyn?, es factible para recuperar comodidades.
- Alejandra: No, el carro debe ser tuyo, a tu nombre, sino no aceptes tal negocio.
- Alexandra: Ella invertirá más que yo, debes comprender su pensar.
- Alejandra: Lo que me parece es una egoísta, si desea ayudarte como te menciona, que haga las cosas bien y todo este a tu nombre.
Por su puesto, siendo transmitido el mensaje por culpa de la inmadurez y perdiéndose todo plan.
Señalando que, la pareja de Alejandra (Valecillo), es incapaz de arriesgar una propiedad, colocándole de dueña. Comparando estos seres, ha ambas figuras (femenina y masculina), por lo que poseían o lograban.
Mencionando, la rabia creciente por sus cercanos, al considerar inútil y egoísta a la pareja de nuestra joven. Sumada, la decepción que aumentaba en su niña pequeña (así apodada Yoselyn), por la irracionalidad de esa familia y su compañera.
- ¿Ustedes dirán si les parece justo lo propuesto?, o, ¿realmente era una mala persona, quien buscaba comodidad para su acompañante?
Episodios uno tras otro, con peores actitudes, opiniones y desenlace, que hacen pensar, “si tal vez es necesario tenerle tanta confianza a tu pareja”, o debes callar lo que ocurra en tu alrededor, así la perjudique, para no arruinar tu relación.
- ¿Qué harían ustedes?
Finalmente, al observar la llegada constante de la susodicha (como era apodada por los familiares) al hogar, a pesar de la mala educación, malos comentarios y actuar.
El combo familiar, ataco al niño más malcriado, difícil en perdonar e ignorar, el ego.
Con la humillación de no poder recorrer los pasillos con libertad, al estos estar presentes. No compartir en la misma mesa, al estos comer y mucho menos consumir la misma comida del hogar, inventando mentiras, sobre escenas fuertes o ruidos sexuales que hacían papel de “altavoz".
Y agregando, cuerpos desnudos que según se deduce, paseaban en cualquier esquina, para permitirle al masculino, una visión que sólo podía ser obtenida, a través de una ventana, de un único cuarto, totalmente a puerta cerrada y sin hueco o espacio alguno, que permitiera tales escenas o ruidos.
- Comprenderán, todos nos agotamos, ante tantas mentiras y no existir la necesidad de soportar tal estupidez, si posees un hogar estable y con comodidades.
Hechos, que tanto la femenina y el masculino, organizaron para deshacerse de la invitada, esparciendo su verdad, con la otra figura, en este caso materna, que no pierde el tiempo para opinar o deducir “verdades absolutas".
Siendo un infierno por tres lados, primero lo era, en la relación, seguido en el hogar y por último, en la casa materna.
Incansables e insaciables discusiones, eran el día a día de esa relación.
Un amor, una sensación de enamoramiento, que estaba surgiendo sutil y fresca, pero a pesar de no detenerse, se convertía en un mar de emociones entregadas, dulces y agrias.
Al primer descuido, el reconcomio gritaba y dañaba todo buen ambiente. La sexualidad, se enfrío tan rápido como quemo ha aquellos cuerpos.
Junto a la culpa obvia de nuestra protagonista, sellada en su mente y cotidianidad, por permitir tales bajezas de su familia, convirtiéndose en su marca, imagen y reflejo ante su ser amado.
- Ya no eran ellos los malos, sino ella.
Naciendo una novela romántica, llena de lágrimas, súplicas y comprensión de la única verdad, que rogaba la compañía de esa mujer adulta.
Proponiendo maravillas y castillos, al superar esa etapa, que Alexandra estaba segura no sería por mucho tiempo o al menos no permitiría más.
- Si preguntan queridos lectores, ¿el porque permitir tales actitudes desde un principio y lo peor transmitirlo o darle cierta aceptación?, la respuesta es:
El miedo a la nada, el miedo a quedarse sin comodidades, sin herramientas y sin una vida “decente”, asusta.
El compromiso y deuda con un ser querido, que, ante todo, te apoyo hasta el último momento, antes de la llegada de una novia, impedían una simple falta de respeto u ofensa que pudiera percibir, aquella parte verdaderamente egoísta.
Ya que, después de multitud de ayudas otorgadas, estas evitaban decir un “basta", pero, muchas veces hay que parar esa caída libre y empezar una nueva subida, sin importar consecuencias.
O como diría esa hermosa mujer, dejarse la vanidad y caer en cuenta, que no eres de “sangre azul", te pinchan y saldrá roja, como cualquiera.
- Plebeya es aquella persona, que no lucha, la que se conforma con lo más mínimo para evitar riesgos y se crea un mundo ficticio, que sólo ella ha formado.
- En cambio, el “sangre azul" (roja la tienen todos, para que estén bien ubicados), es aquel, que lucha, persiste y vence los obstáculos, celebrando una vida estable y tranquila, tenga cuanto tenga.
Cerrando así, este capítulo tan divertido e incoherente, pero con una buena moraleja para cada uno. Entendiendo, la actitud tal vez repugnante de nuestra futura empleada de la farmacia y misterio de nuestra Alexandra.
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