A sólo tres días de la apertura de nuestro posible escenario favorito (farmacia), se observan dos jóvenes adultas, recorriendo y organizando la misma, durante las remodelaciones indicadas a los empleados contratados.
Estas, Kenia y Alexandra, conversan alegremente respecto a la adquisición favorable que representa, por los curiosos presentes fuera de la estructura, preguntando por la fecha de inicio, al verla llamativa.
- Kenia: Me gusta el nuevo local, lo extrañaré.
- Alexandra: Eso es bueno, por si deseo regresarlo.
- Kenia: ¿Qué quieres decir con ello?
- Alexandra: Supongamos no lo requiera, ¿te interesaría comprarlo?
- Kenia: ¿Es seria la pregunta?
- Alexandra: Claro, puede agotarme de un momento a otro.
- Kenia: Que curioso.
- Alexandra: Obviamente, a buen precio o cómodas cuotas, como lo desees.
- Kenia: ¿Cuál es tu objetivo?
- Alexandra: Variar mi rutina, divertirme un poco y experimentar nuevas cosas.
- Kenia: Lo pensaré.
- Alexandra: Necesitaré de ti por un tiempo.
- Kenia: ¿A qué te refieres?
- Alexandra: Me ocupare en unas cosas los primeros días de inauguración, por lo que… - la mira sonriente.
- Kenia: Deseas que yo lo atienda… - suspira.
- Alexandra: Claro está, si debo pagarte por ello, dame tus reglas.
- Kenia: Solo espero la verdad, luego de todo tu juego.
- Alexandra: ¿Soy obvia?
- Kenia: Lo suficiente.
- Alexandra: Gracias, una cosa más.
- Kenia: ¿?
- Alexandra: Mi nombre que no sea pronunciado, todos acá, me conocerán como Ross.
- Kenia: Dios Santo, como quieras.
- Alexandra: No tienes que dedicarle todo empeño o presencia, para ello se tendrá a la encargada.
- Kenia: Lo se, supongo sólo deberé guiarle y dejarla fluir.
- Alexandra: Exacto, en poco me haré cargo, tu maneja la gerencia y yo la administración, te enviaré unos extras que agregare a los empleados.
- Kenia: Perfecto.
Poco después de lo planificado, estaba una Yoselyn, relajada en su hogar.
Acostada, determinando si era buena elección el trabajar para aquella farmacia, ya que, a pesar de tener bienes materiales, sus ingresos estaban inestables, más no implicaban un horario o mucho menos quien le ordenara.
Su ego predominaba y no quería recibir malos tratos de nadie, sin contar el echo de quien pudiese desvalorarla, ¿sería tan buena opción?, como lo planteo su amiga.
¿Tan maravillosa persona resultaría esa desconocida y futura jefa?
Un ser tan joven, ¿con la madurez para aportar lo necesario y controlar adecuadamente un negocio?, tantas preguntas, que no le permitían descanso.
A penas treinta y dos años, posee aquel ser, que tendrá de cabecilla, ella con cuarenta y siete años, diferencia de edad, que le recordaba ha aquella joven inmadura de su pasado.
Noche que transcurrió y abrió paso al resto de días, llegando la inauguración, estando a la hora pautada.
Día de inauguración – Farmacia
- Kenia: Bienvenida Yoselyn, te estábamos esperando.
- Yoselyn: Gracias, veo he llegado temprano y, ¿la dueña?
- Kenia: Esta ocupada, no podrá asistir, te guiare, durante su regreso.
- Yoselyn: Ok.
Y así fue, como primera tarea de nuestra gerente (Kenia), presentó a los nuevos empleados, que asistirán cada día a nuestra co-protagonista. Un breve recorrido, señalando anaqueles y cajas, con su debido orden.
- Kenia: Si tienes alguna duda, no vaciles en preguntar.
- Yoselyn: ¿Quién maneja la parte administrativa?, ya que debo presentar informe de inventario y ventas.
- Kenia: Tu jefa será quien te mande las instrucciones y controle los recursos, todo lo que entre o salga, será bajo su criterio, por lo que, debes esperar sus mensajes.
- Yoselyn: ¿Mensajes?
- Kenia: Como suena, por un corto periodo de tiempo, tu comunicación con ella, será vía telefónica.
- Yoselyn: Ok.
- Kenia: Si llegase a ver una emergencia de un lado u otro, podrán llamarse mutuamente.
- Yoselyn: Perfecto.
- Kenia: Entiendo tu posible incomodidad, pero estaré yo, si deseas comunicarte con mayor confianza y yo se lo informo a tu jefa.
- Yoselyn: Dejemos que todo fluya.
- Kenia: Me parece lo mejor, iniciemos.
El confort, el ambiente, la amabilidad y buena atención, era el oxígeno respirado entre esas cuatro paredes, gracias al desempeño laboral de cada empleado, y sin duda alguna, el de nuestra encargada.
Transcurrían los días y las horas volaban amenamente, por el agradable compartir. Fluidez era la palabra principal de aquel negocio, un cliente se retiraba satisfecho, cuando dos eran bienvenidos.
Como todo aquel, que se adapta a una nueva experiencia, nuestra femenina mantenía el orden en cada facturación e informe de ventas a entregar. Todo lo que pudiese faltar o requerir, era suministrado por su amiga Kenia.
Recurso que faltara o efectivo que se necesite, sería enviado a través de la gerencia, o algún emisario, en caso tal, esta no fuera al negocio.
Cumplido el primer mes de trabajo, se acerca la hora de salida y por ende, la entrada de su sueldo. Esta podía definir si lo quisiera en efectivo o por transferencia, opción que tomó a la antigua, sin razón aparente.
¿Tal vez le facilitaba en algo?
- Kenia: Hoy es tu primer mes, ¿cómo te sientes con nosotros?
- Yoselyn: No hay queja alguna, hasta ahora, todo ha resultado como lo vendiste, sólo falta que llegue con el sueldo prometido.
- Kenia: Si deseas te lo entrego y retiras a tu hogar, ya estamos cerrando.
- Yoselyn: ¿Ella no vendrá a pagarnos?
- Kenia: Aún sigue muy ocupada, será en otra oportunidad.
- Yoselyn: Ok.
- Kenia: Vamos a la oficina.
Oficina de la farmacia
Sentadas y charlando de sus vidas, reían nuestras damas por un pasado tan divertido. Poco tiempo de estar compartiendo, su amiga toma del escritorio, en el que reposaba, el dinero ofrecido.
- Kenia: Aquí tienes.
- Yoselyn: … - contaba pausadamente, para verificar la alta remuneración, a pesar de tener un trabajo tan sencillo.
- Kenia: ¿Es la cantidad?
- Yoselyn: Lo es.
- Kenia: Perfecto, una vez mas, bienvenida.
- Yoselyn: Muchas gracias.
- Kenia: Te observo pensativa, ¿alguna duda?
- Yoselyn: No, creo estoy algo agotada, me retiro, nos vemos mañana.
- Kenia: Es normal, descansa.
Caminaba despacio la mujer, hacia su vehículo, meditando lo ocurrido, no se explicaba un sueldo tan alto y suponía que el mismo, podría exceder las ganancias del negocio en un futuro.
Sumado que, con ella eran tres empleados, todos con el mismo sueldo, por ende, se volvería una pérdida el día de mañana para la dueña.
Imaginaba, era un incentivo que pronto cambiaria, al definir las ventas con los días. Mientras esta, analizaba el hecho, que luego plantearía con su amiga, para evitar pérdidas, otras dos, conversaban en la oficina, que hasta hace poco estuvo:
- Alexandra: ¿Qué tal nos fue?
- Kenia: Te informo, que el salario de ella, por poco excede las ganancias del mes.
- Alexandra: Mala suerte la mía, debo esperar que se tengan más clientes, imagino sacaste dinero de la caja mayor.
- Kenia: Pues si, tenía que pagar el resto.
- Alexandra: Entonces, todo fluye.
- Kenia: ¿Segura?
- Alexandra: Si, basándome en las entradas anteriores, cuando el negocio era tuyo, podré con este golpe, ¿cierto?
- Kenia: Probablemente, pero todo unido, sueldos y pagos, te restan un setenta por ciento del cien, que debería generarte el local.
- Alexandra: El pago de ella, representa un treinta por ciento, de ese setenta que mencionas.
- Kenia: Así es, su salario tendría que ser de un diez por ciento, es decir, tu ganancia neta real, es del cincuenta por ciento, si obviamos el veinte extra.
- Alexandra: Me conformo con el treinta por ciento de ganancias, me interesa que mis empleados estén satisfechos.
- Kenia: … - suspira.
- Alexandra: Te iba a comentar, si dedicarles mensual una bolsa de comida o extra, a los otros dos empleados, retirando a Yoselyn de esto.
- Kenia: ¿Y eso?
- Alexandra: Considero que, merecen una bonificación a partir de los tres meses.
- Kenia: Su salario es un poco más alto que el normal, creo están bien.
- Alexandra: Me siento mal.
- Kenia: Tus conclusiones no tienen lógica, pero evalúa lo que mejor te beneficie.
- Alexandra: Gracias por tu apoyo.
Establecidas las pérdidas y posibles ganancias, se retira cada una a su hogar.
Una satisfecha por el logro obtenido y otra, preocupada por la impulsividad de su compañera.
¿Quién es o representa esa mujer para su amiga?, preguntaba su mente, pero, por el respeto que le guarda, prefería aconsejar educadamente.
Otro mes casi dispuesto a finalizar, daba señales de la no presencia de su jefa y sólo la compañía de sus compañeros, junto a la recurrente visita inter diaria de su amiga.
Pagos realizados debidamente, incluyendo el prometido, nuestra Kenia reúne a los empleados antes de la salida, para hablarles sobre la nueva bonificación, a partir del tercer mes:
Segundo mes – Farmacia
- Kenia: Los reúno acá, para notificarles de la bonificación publicada.
Breve charla sobre lo nuevo ha adquirir, emociona a nuestros dos integrantes nombrados. Y nuestra femenina sin mucho apego a la noticia, no hace más que felicitar, pero con la molestia de no ser seleccionada.
¿Por qué ella no?, si se supone todos poseen el mismo tiempo en la empresa.
¿Qué hacia mal?, rebotaban dudas en su cabeza.
Sin entender e imaginarse que, la más afortunada del lugar es ella, ya que, se le explicó cuanto sería su salario, pero nunca se aclaró, si era la de mayor beneficio, muy a parte de su puesto como encargada.
Cerrando la farmacia
- Empelados: Sra. Yoselyn, ¿desea salir a celebrar con nosotros?
- Yoselyn: No gracias, diviértanse ustedes.
- Empleados: Vamos, anímese, es malo tanto trabajo.
- Yoselyn: Pero es que… - es interrumpida.
- Kenia: Ve con ellos, yo me encargo del resto.
- Yoselyn: ¿Kenia?
- Empleados: ¡Listo, usted decide si nos encontramos o nos vamos todos en su carro!
- Kenia: Relájate un poco.
- Empleados: ¡Vamos, la esperamos afuera!
- Yoselyn: Pero… - salen los compañeros del local.
- Kenia: Disfruta.
- Yoselyn: ¿Hago mal mi trabajo?
- Kenia: Para nada, eres eficiente completamente.
- Yoselyn: ¿Entonces?
- Kenia: Todo tiene una explicación, luego hablamos sobre ello.
- Yoselyn: Gracias, nos vemos.
- Kenia: Seguro.
Poco tiempo después, estaban nuestros amigos, celebrando amenamente la bonificación, ya que, les ahorraba varios gastos en el hogar. Excepto una integrante, que observa callada y bebía pausadamente:
- Empleado: Somos afortunados por tal empleo, mis hijos se alegrarán con todo esto.
- Empleada: Lo mismo digo, podré agregar otras compras que tenía en espera.
- Kenia: … - miraba su bebida.
- Empleados: Que lastima, que nuestra jefa, sea cual fantasma, ya queremos conocerla.
- Kenia: … - se pregunta lo mismo.
- Empleada: Nadie sabe de ella, sólo he escuchado, que es una mujer joven por las llamadas de la gerente.
- Empleado: Si, yo me he percatado de lo mismo.
- Kenia: Joven… - se extraña.
- Empleados: Licenciada, ¿por qué tan apagada?
- Kenia: Tonterías chicos, me dejó pensativa mi labor, por no recibir la misma bonificación, ¿consideran hago mal mi trabajo?
- Empleados: ¡Para nada!
- Kenia: No le encuentro lógica.
- Empleada: Usted debe poseer un salario mayor al nuestro, ¿cierto?
- Kenia: Pues... – se calla.
- Empleado: ¡Claro, eso es, nuestro salario es casi el doble del mínimo, quiere decir, que el suyo es casi el triple del nuestro!
- Kenia: ¡¿?!
- Empleada: ¡Por supuesto, he ahí el detalle, usted al ganar tanto, no requiere de esas bonificaciones!
- Kenia: No entiendo lo que dicen.
- Empleados: Al su salario ser el triple al nuestro, que es casi el mínimo, no requiere… - en un instante, ambos compañeros son silenciados por la femenina.
- Kenia: ¿Cuánto ganan ustedes?
- Empleada: Ganamos un treinta por ciento más que el asignado para todo trabajador común.
- Kenia: ¿Es una broma?
- Empleado: Para nada, es lo normal, al contrario, agradecidos estamos con nuestra jefa, por ese aumento extra y la bonificación.
- Kenia: … - su cabeza no dejaba de dar vueltas.
Números tras otros corrían en su mente, calculando y buscando lógica alguna a tal incoherencia, su salario era absurdamente excesivo, si eran ciertas las palabras de sus compañeros.
Su puesto no explicaba tal ingreso, a lo contrario, la desesperación se convirtió en un calvario, por correr al día siguiente y revisar los informes de ventas, para comprender tal presupuesto, teniendo excusa alguna de no haber error.
Sino debía de manera urgente, conversar con su amiga o jefa, para evitar una bancarrota.
Dos días mas tarde – Farmacia
Ansiosa caminaba de un lado a otro nuestra Yoselyn, revisando ingresos y egreso.
No importaba cuanto analizara los informes del día anterior y el actual, daban el mismo resultado.
Una disminución enorme del capital líquido, por culpa de su sueldo, que al ser comparados con los otros dos, según la nómina, era absurdo.
¿Cómo era posible que nadie se haya percatado de esto?, se decía así misma, esperando nerviosa a su amiga, quien tal vez tendría explicación lógica para ello, apareciendo en el momento:
- Kenia: Buenos días amiga, pareces nerviosa caminando de un lado a otro.
- Yoselyn: Me tenías estresada, tardabas mucho en llegar.
- Kenia: Pretendía no venir, pero como llamaste, diciendo que era urgente, aquí estoy.
- Yoselyn: Te recomiendo sentarnos, ya que esto puede causarte una impresión muy grande.
- Kenia: Ok, no me asustes.
- Yoselyn: Empecemos con los informes de venta.
- Kenia: … - en cuestión de minutos, explica poco a poco, la entrada y salida del capital.
- Yoselyn: ¿Claras con todo?
- Kenia: Si, podría decir que no nos va mal.
- Yoselyn: Por favor Kenia, observa bien los salarios.
- Kenia: Los estoy observando, ¿qué quieres te diga?
- Yoselyn: ¡El mío excede por absurda cantidad el de mis compañeros!
- Kenia: ¿Entonces?
- Yoselyn: ¡Fíjate bien!
- Kenia: Comprendo, no te explique lo que ocurre.
- Yoselyn: ¿?
- Kenia: Tu estas percibiendo ambos sueldos, el de encargada y gerente, que sería el mío.
- Yoselyn: No entiendo, ¿por qué?
- Kenia: Yo le hago el favor a mi amiga, de manejar su negocio mientras vuelve, pero realmente, la que tendrá ambos papeles, serás tú.
- Yoselyn: ¿Enserio?
- Kenia: Por factores tiempo, sabrás no puedo estar siempre acá y ya está hablado, para que seas tú, quien tome esas responsabilidades, por sugerencia mía.
- Yoselyn: Yo percibo tu sueldo.
- Kenia: Exacto, comprenderás no requiero de el.
- Yoselyn: Pero igual, es muy grande para tu cargo o el mío, no tiene lógica.
- Kenia: Si, ahora que lo pienso, debe haber algún error en los cálculos de ella, déjame conversarlo y te confirmo.
- Yoselyn: Por favor, no quiero problemáticas por esto.
- Kenia: Al contrario, gracias por tu honestidad, otro se calla el hecho para si sólo.
- Yoselyn: Nada gano, con quebrar el negocio que se supone me da alivio.
- Kenia: Ojalá todos pensarán igual.
- Yoselyn: Ahora que lo pienso, ¿cuál es su nombre?
- Kenia: ¿El de quién?
- Yoselyn: No seas tonta, el de mi jefa.
- Kenia: Creo se los mencioné, ¿?
- Yoselyn: Para nada, esa mujer es un misterio entre nosotros.
- Kenia: Entiendo.
- Yoselyn: ¿Cuál es?
- Kenia: Ross… - vacilación no se disimulaba en su respuesta.
- Yoselyn: ¿Por qué la duda?
- Kenia: Por nada, si, eso es, Ross es su nombre… - su teléfono daba paso a una llamada entrante.
- Yoselyn: ... – le extraña esa reacción.
- Kenia: ¿Alguna otra duda?, debo retirarme.
- Yoselyn: No.
- Kenia: Bueno, sigue tu trabajo, certificare lo otro y te explico.
- Yoselyn: Gracias, que te vaya bien.
- Kenia: Igual a ti.
Apresurada, por no decir corriendo, sale nuestra Kenia de la escena, a contestar la llamada telefónica insistente, en las afueras de la farmacia:
- Kenia: Hola.
- ¿?: Me ha encantado tu comodín.
- Kenia: No seas ridícula Alexandra, de a poco nos agarra con las manos en la masa.
- Alexandra: Según lo que escuche, hasta yo misma lo creería… - ríe.
- Kenia: Descarada, ya debes encargarte de tu juego, he descuidado mis cosas por tu culpa.
- Alexandra: Un poco más de tiempo y prometo, no molestarte.
- Kenia: Te agradezco dejes de colocar micrófonos en mi teléfono, respeta mi privacidad.
- Alexandra: Yo sólo lo uso, cuando me notificas irás al trabajo, olvida que me interesa tu vida y la de Constantino, mucho menos la intimidad… - ríe descarada.
- Kenia: Estúpida, no me provoques.
- Alexandra: Ok, perdóname, sólo estoy feliz.
- Kenia: Si, el nombre le fue indiferente.
- Alexandra: ¡Así es, mi mayor temor era ese episodio, pero fue perfecto!
- Kenia: Nos debes una explicación, no entendemos tanto rollo por esa mujer.
- Alexandra: Lo se, este fin de semana, les llego y conversamos.
- Kenia: De acuerdo, adiós.
- Alexandra: Gracias.
Y así, después de una charla interesante, nuestras tres damas, se retiran a sus hogares, para tomar un fin de semana merecido.
Una, con piensos de compartir con su esposo y otra, alegre en su soledad.
La tercera, satisfecha con su remuneración, dispuesta a celebrar con sus hijos, que la esperaban para ser atendida.
Analizando en la vía, una posible lógica o mentalidad de su jefa, al ser tan caritativa y talvez irracional.
Un fantasma, una sombra, misterio que no estaría mal conocerle algún día.
Veremos si nuestra protagonista, hará presencia en el negocio o querrá jugársela un poco más.
Dicen que, ¿se debe sazonar adecuadamente la carne, antes de cocinarle?, o, ¿engordar lo suficiente al cerdo, antes de comerlo?
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