Capítulo X - ¿Quién? Te ¿Crees?

Empecemos explicando esta breve pausa, en nuestra futura romántica anterior.

Se determino que, la fluidez adecuada de este drama, será por medio de una balanza, pues, aquí esta Alexandra, intentando obtenerla o al menos mantenerla temporalmente.

- Por ello, el título de este capítulo, que nos contará cada experiencia, durante la búsqueda de ese equilibrio:

Decididas a visitar a la madre, ambas mujeres jóvenes, llegan a la casa de Eloina. Nuestra protagonista no le queda más que respirar profundo, calmar sus emociones más rebeldes y ser flexible ante lo que sea escuche o le sea propuesto.

Por razones obvias, provenientes en cierto grado, de una crianza poco flexible, cerrada y ofensiva, nuestra hembra se tornó algo brusca y similar a su progenitora.

Es decir, todo lo que criticaba en ella, como el carácter y la falta de consciencia, ante una opinión, comentario o acción.

Repudio el corazón de nuestra joven, convirtiendo en un espejo al mismo.

Tal cual lo vivido, tal cual era lo reflejado ante la persona que una vez acciono y sigue accionando tal mal.

A lo que, comprenderán el porque existe una falta de motivación para un posible compartir o si la misma desea mantener su paz y estabilidad emocional, apartando a esta figura materna.

- Error que cometemos al huir, ya que, debemos crecer sin obviar lo que se nos presenta para evolucionar.

Sólo a veces, es muy difícil para cualquier mortal aceptarlo y querer superarlo, por los dolores de cabeza que pudiesen traer consigo.

- ¿Quién quiere vivir otra vez un pasado\, el cual cortaste?

Nadie, pero es algo que debemos hacer, para estar en paz con nosotros y poder decir en voz alta: “Lo supere, soy una mejor versión de mi persona”.

Basándonos en, se concluye que el compartir de estas dos personalidades, fue algo desagradable. Se niegue cuanto se niegue, de alguna de las dos partes, los sentimientos o malas ideas, quedaron estancados ahí, a la espera de un error, oportunidad u ocasión, que les permita surgir.

Trasladémonos a una conversa normal o cotidiana entre estos dos seres:

Sus hijas recién llegadas a su hogar, con intención de hacer una pequeña visita, aparecen en su puerta.

Pueden tomar este ejemplo, como el presente o pasado, que inicia al salir de las habitaciones, después de haber descansado.

Hogar de Eloina

- Hijas: Hemos llegado, ¿cómo están todos?

- Eloina: Bienvenidas hijas mías, excelente por acá, inventando el desayuno.

- Alexandra: Bendición, ¿cómo amanecen?

- Alejandra: Bendición mama.

- Eloina: Dios las bendiga, todos muy bien, su hermano menor, aún duerme.

- Alejandra: Iré a despertarlo.

- Eloina: Ok.

- Alexandra: ¿Qué tienes pensado de desayuno?

- Eloina: Pues aún no lo sé, ayúdame con los platos, mientras me decido.

- Alexandra: Esta bien.

Se salta la escena hacia la cocina, donde, no tiene la necesidad de preocuparse por el silencio presente, al cada quien estar en sus actividades o de que alguna figura se quede sin ideas para conversar. Pero en este caso es difícil, a la dueña del hogar, ser muy espontánea y nada detenerle, si desea hablar las veinte y cuatro horas del día.

Claro esta, sólo teniendo la razón o lógica alguna su pensar, el resto está de más y es difícil darle veracidad.

Por lo que, puedes tal vez vivir con este panorama por muchos años, hasta llegar el punto de quiebre, en el que quieran inducir la misma dinámica en tu vida, pensar o actuar. Y logres aceptarlo con cierto remordimiento, hasta tu voz interna decirte “algo esta mal".

Pero como toda balanza, si se desplaza lo suficiente hacia un lado, sea positivo o negativo, aparecerán incoherencias, siendo injusto o percibiéndolo injusto para todo aquel que sea incluido, más aún, si lo sientes contra ti.

Situación por la cual, Alexandra tomaba la discreción de callar y opinar lo necesario, muy recortado. Para no buscar peleas como en su juventud, experiencias que aún la acompañan:

- Eloina: ¿Por qué no te buscas una mujer que te represente?

- Alexandra: Si fuera tan fácil conseguirle, todos fueran felices, hombre o mujer, ¿no crees?

- Eloina: Debes buscarte alguien como Valecillo, a pesar de no ser perfecto y tener sus detalles, le da la vida que se merece tu hermana.

- Alexandra: Afortunada ella, que tiene a la pareja perfecta, en cualquier momento, llegara la mía.

- Eloina: No cambias, eres una ciega, debes buscarte alguien con estatus, que te sirva económicamente.

- Alexandra: Cuando decidí mis gustos, sabía era un camino difícil, sino todos fueran felices y ustedes mismas, tuvieran la pareja perfecta, si fuese así.

- Eloina: No me salgas con eso, no tiene nada que ver, tus gustos han sido patéticos, ya es hora que te concentres en mejores opciones.

- Alexandra: Todo llega en su momento, ya no le demos importancia a tonterías como esa.

- Eloina: Si eres tonta mujer.

- Alexandra: Yo estoy con alguien para sentirme bien, no por resolver mi vida o darme más de lo que poseo.

- Eloina: No se puede contigo, no quiero seguir hablando con alguien tan terco como tu.

Ese ejemplo plasmado, es uno de miles más del pasado y presente, que persiguen a la femenina.

Podemos ver emociones egoístas, materialistas e injustas, ante seres que no hacen más que vivir y luchar a su manera, sin criticar a nadie que no se haya equivocado o considere con grata fortuna.

Después de la dicha disminuir, caerá en un círculo toxico, repitiéndose día tras día y en cada encuentro, en un mayor e igual grado de necedad y malcriadez, disfrazadas de consejo o amor.

- Pero realmente, ¿cuanto puedes aconsejar o amar?, si tu misma no tomas los consejos o te amas lo suficiente.

Es una comparación algo difícil, ¿cierto?

Si no posees igual o mayor fortuna, ¿quién eres para juzgar?, si eres igual o peor persona, ¿quién eres para creerte aún más?

O mejor aún, ¿qué o quién te dice a ti, que eres mejor que alguien más?, si eres tan frágil, tan propenso a equivocarte y con una vida sin perfecciones.

Tu ego te domina, por tener una etapa o brecha más positiva, en comparación con otros, siendo lo más gracioso en todo esto, que hoy tienes y mañana no.

Hoy estas vivo con mucha o poca fortuna y al morir no te llevas nada, siendo consumida por otros. Tantos puntos a tocar, que alguno o muchos saltaran a su defensa, buscando sentirse privilegiados y afortunados, dejando por debajo a miles más.

Es simple, tengas la verdad en tus manos o no, nada te da derecho a controlar o criticar a otro.

No hagas lo que no te gustaría hicieran contigo.

- Humanidad absurda y triste, al no ser más que máquinas sin emoción y lógica, sigamos con otro ejemplo:

Hogar de Eloina

- Eloina: ¿Cómo vas con tu tratamiento?, ¿te lo estás tomando?

- Alexandra: Si, en la mañana, tarde y noche, un total de mil miligramos.

- Eloina: Tienes que parar de convulsionar, ve a otros médicos, algo no estás haciendo bien.

- Alexandra: Se evalúa si es algo hormonal, al suceder una vez mensual el episodio, antes y después de la menstruación.

- Eloina: Te he dicho mil veces, que no te metas ese pensamiento en la cabeza, tu misma te estás dañando tu salud con ello.

- Alexandra: No estoy pensando nada malo, sólo te digo lo que se ha observado con meses.

- Eloina: Claro que no, eres tú, quien se ha ocasionando esa dinámica, debes grabarte y mentalizar que eres una mujer sana.

- Alexandra: Ok… - suspira.

- Eloina: Graba en tu mente, que no debes convulsionar más y eliminar esas pastillas de tu vida.

- Alexandra: Yo no hago eso que dices, al contrario, no le presto atención a mi condición, sigo una vida normal.

- Eloina: Igual, haz caso y punto, te dices a ti misma, “no convulsiono mas", no digas más que convulsionas, olvídate de ello, tu no eres enferma.

Se silencia el ambiente por minutos, para luego decir:

- Eloina: He estado pensando respecto a tu enfermedad, tiene que existir un doctor que pueda determinar la causa.

- Alexandra: Es probable.

- Eloina: Debes viajar y conocer, quien pueda determinar tu condición, para conseguir la solución.

- Alexandra: Si.

- Eloina: Un tratamiento más efectivo.

- Alexandra: A penas pueda, lo hago.

Saliendo rápidamente del escenario nuestra protagonista, luego de, con cualquier excusa que le permita respirar unos minutos, algo de paz.

- ¿Qué les parece este ejemplo?, se entiende la contradicción de un personaje, a pesar de su actitud radical.

Mientras la que es atacada, sólo observa la incongruencia en el pensar y palabras del atacante, al la misma, declarar u otorgarle poder a una situación que, se supone debe negarse y sacarse del guion, para no darle poder e importancia en la salud.

Episodios que millones viven en lo cotidiano, pero lamentablemente, miles son los que entran en consciencia de esta negativa y deciden reaccionar ante ella. O al menos, ignorar estos comentarios que sólo absorben tu energía positiva, quitándote equilibrio a esa balanza.

Donde sale a relucir, la pregunta, ¿que te da derecho a juzgarme?, si tu vida posee las mismas contradicciones e incongruencias.

Una vez mas, siendo comprensible que, actitudes o respuestas como estas, sin coherencia de manera constante, lleguen al punto, de causar en la persona juzgada o atacada, una auto defensa.

Sea una conversa sencilla o compleja la que se presente, con o sin mala intención.

Y un ultimo ejemplo, para continuar, lo seria:

Hogar de Eloina

- Eloina: Hoy se celebra una reunión familiar, debemos llegar bien arregladas, será algo grande.

- Alexandra: ¿Cómo irán vestidos los demás?

- Eloina: Con buena vestimenta.

- Alexandra: ¿De fiesta?

- Eloina: No, pero es obvio debemos ir bien vestidos, porque habrán invitados que no conocemos y debemos sorprenderlos.

- Alexandra: Yo me pondré lo necesario como los demás, no estoy de ánimos para inventar.

- Eloina: ¿No estás escuchando?, conviene lucirse.

- Alexandra: Lo se, más no tengo necesidad de ello, así que pasaré ese detalle por alto.

- Eloina: Ya vas a empezar otra vez con lo mismo, te conviene mostrar toda tu belleza, a ver que obtienes.

- Alexandra: Te dije no lo haré, prefiero mi comodidad y que surja naturalmente.

- Eloina: Contigo no se puede, haz lo que quieras, no me importa que te pase, tu eres la que pierdes, yo si le sacaré provecho.

- ¿Les parece razonable?

Muchas veces, cada uno de nosotros, queremos fomentar e imponer un estilo, una vestimenta y una forma de vida. No nos conformamos con la propia, sino deseamos influir en la de otra persona.

Y si esta, no cumple con nuestras perspectivas u órdenes, resulta ser un monstruo o baja de categoría, al ser infra valorada.

Llegando a gozar y sonreír de la misma estupidez humana que nos conforma, creyendo ser dueños de una única verdad o modo de vida. Eso, sin dar a relucir miles de ejemplos, que lamentablemente son perjudiciales y agresivos.

Entendiendo todo lo mencionado, nos queda mas que respirar profundo, aceptando tus errores, el de otro y siendo consciente con tu ser, para preguntarte y preguntar a otros:

- ¿Quién? Te ¿Crees?

Palabras, que igual no tienen valor en estos momentos o en determinada situación que se presente, a la respuesta ser negativa, ofensiva y ególatra. Perdiéndose el tiempo, la energía y el equilibrio.

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