Capítulo XIII - ¿Quién es ella?

Llegado el fin de semana, nuestros tres camaradas se reúnen como fue pautado:

Siendo muy original y sarcástica la bienvenida por nuestro caballero a su “amiga del alma", que no veía desde aquel sutil día:

Casa de los Sánchez – Entrada

Sonado el timbre en señal de la llegada de nuestra protagonista, el primer voluntario ha acercarse a la entrada de la casa (puerta), es nuestro masculino, quien, con una sonrisa, recibe a la invitada:

- Constantino: Bienvenida, espero vengas con seguro de vida.

- Alexandra: … - no responde.

- Constantino: ¿Sin palabras?

- Alexandra: Al contrario, pregunto, ¿se necesita para entrar a la casa de una ex mujer?

- Constantino: Descarada, empieza a pedir disculpas, porque me debes una.

- Alexandra: Y si no te pido disculpas, ¿qué ocurre?

- Constantino: Te salvas que tu apariencia sea de mujer.

- Alexandra: Por lo menos, soy más hombre que tu.

- Constantino: Tu… - en ese instante una mano se atraviesa en medio de ambos, siendo regañados.

- Kenia: Basta los dos, inmaduros.

- Constantino: Amor, es una grosera.

- Kenia: Tu empezaste, buscándole la lengua.

- Constantino: Pero es que… - se molesta.

- Alexandra: La jefa a hablado, ¿puedo entrar?

- Constantino: No te distraigas.

- Alexandra: Creo poder relajarme, amigo… - un leve roce en el hombro de su compañero, entra al hogar para esperar ser recibida.

- Kenia: Ustedes dos son un caso, voy a la cocina a buscar bebidas, por favor, espero tener paz, en cinco minutos que vuelva.

- Constantino: Ok.

- Alexandra: ¿Qué hacemos?

- Constantino: Pasa, esperemos en la sala, vamos a sentarnos.

Sala de los Sánchez

- Constantino: ¿Qué estas inventando ahora?

- Alexandra: Esperemos a Kenia, para que ambos puedan opinar.

- Constantino: Espero no estés jugando con… - le amenaza por lo anterior ocurrido.

- Alexandra: No pienses mal de ella, te debo una a ti, por permitirle ayudarme en este nuevo proyecto.

- Constantino: No me quedaba de otra.

- Alexandra: Dudo fuese sido muy rudo, el complacerla de lo contrario… - sonríe.

- Constantino: Cállate.

- Alexandra: Gracias y discúlpame de corazón.

- Constantino: No quiero sentimentalismo, así que no vayas a llorar, sólo lo hice por ambas.

- Alexandra: Es muy afortunada por tenerte.

- Constantino: Deja de alargar las cosas.

En ese instante, entraba nuestra Kenia con lo ofrecido, para observar a dos bebes llorando en silencio, sin ninguno aceptar el aprecio mutuo:

- Kenia: Ahora resulta, soy la fría de la historia, dejen de llorar par de niños.

- Alexandra: Ja, ja

- Constantino: No seas tan imprudente corazón.

- Kenia: Dejen la película y disfrutemos de una grata noche.

- Todos: Ja, ja

Luego de todos relajarse y estar cómodos, el masculino es ubicado en el nuevo acontecer, siendo la femenina, la primera en retomar el tema.

Empezando por la farmacia y futuros planes con esta, para con la dama que mostraba ser su favorita:

- Constantino: ¿De verdad tiene un sueldo tan alto?

- Alexandra: Así es.

- Kenia: Es lo que le digo, nosotros cuando éramos dueños, jamás inventamos tanto.

- Constantino: Puedes perder el negocio.

- Alexandra: Lo se.

- Kenia: Ya se lo dije, pero es lo que menos le preocupa.

- Constantino: Todo tu afán, señala a esa joven que mencionan.

- Alexandra: Posiblemente.

- Kenia: Considero es muy imprudente de tu parte, el seguir con esto.

- Constantino: Si es por conquistarla, tienes muchos otros métodos.

- Alexandra: He llegado muy lejos, para detenerme ahora.

- K y C: ¿A qué te refieres?

- Alexandra: Recuerdas que te mencioné, el devolverte en un futuro cercano la farmacia, ¿cierto?

- Kenia: Pues claro, pero supongo es una conclusión, que luego evaluaras mejor.

- Constantino: Si.

- Alexandra: Eso lo veremos, según lo que decida Yoselyn.

- Kenia: ¿Quién es ella?, ¿por qué darle tanta importancia?

- Alexandra: Ella, fue parte de un pasado que deseo corregir y recuperar.

- Constantino: Nos dirás que es un amor ciego, ¿cuándo todos sabemos que has estado con muchas mujeres?

- Alexandra: Aunque parezca mentira, si.

- Kenia: ¿Cuál es el misterio?, acércate y haz lo que mejor sabes.

- Constantino: Amor… - se molesta.

- Alexandra: Hombre cambia la cara, que esa mujer no te va ha abandonar.

- Kenia: Papi, tu eres perfecto para mi, no dudes de ti.

- Constantino: Muy graciosas las dos, responde, ya que no le veo justificación a esa mentira, por lo descarada que has sido con tantas.

- Alexandra: No creo les guste, escuchar la verdad total, solo les puedo decir, que una problemática del pasado, nos separó, y no me permite verle la cara o al menos acercarme sin saber una reacción.

- Kenia: Coincidencias.

- Constantino: ¿?

- Alexandra: … - calla ante el comentario.

- Kenia: La verdad es una sola, ¿eres nuestra amiga o una interesada?

- Constantino: ¿Qué dices?

- Alexandra: Al principio, era una interesada, ahora son mis amigos.

- Kenia: Interesante, comprendo ahora tu insistencia con el… - miraba a su esposo, quien está sentado a su lado.

- Alexandra: Si.

- Constantino: Espera, ¿me usaste?... - sus puños se cerraban por la pronta ira.

- Alexandra: Correcto.

- Kenia: Tranquilo, no pasó nada malo.

- Constantino: Responde una cosa, ¿con Kenia fue lo mismo? - se levanta del asiento predispuesto a una pelea, sin importar le fuese mujer, quien tenía en frente.

- Alexandra: … - no se defiende.

- Kenia: Cálmate, no ha pasado nada malo.

- Constantino: ¡Dilo!

- Alexandra: No te preocupes Kenia, lo merezco.

- Constantino: Eso es un si… - sin mucho que pensar, un golpe certero y controlado en lo que pudo, chocó con la mejilla de nuestra protagonista, dejándola inconsciente por breves minutos.

- Kenia: ¡¿Qué te sucede, eres un loco?!

- Constantino: Ella no reprochó, sabía lo merecía, te debe respeto y una disculpa.

- Kenia: ¡Hay otras maneras de arreglar las cosas, búscame lo necesario para que no esté tan adolorida al despertar!

- Constantino: Como quieras.

Transcurridos unos escasos minutos, despertaba la joven mal herida, acostada en la sala, un poco aturdida o mejor dicho, irrumpida su siesta, por el ruido que ocasionaban los regaños en alta voz de la esposa hacia su marido, desde la cocina:

Cocina de los Sánchez

- Kenia: ¡Te agradezco sea la primera y última vez, que haces algo así!

- Constantino: Te faltó el respeto, te uso.

- Kenia: ¡¿En algún momento, me obligó?!

- Constantino: No.

- Kenia: ¡¿O me mintió con falsas promesas?!

- Constantino: No.

- Kenia: ¡Todo lo que ocurrió, fue porque yo lo decidí, agradecido debes estar!

- Constantino: Yo no le debo nada a ella, simplemente sirvió para que aclaradas tus dudas.

- Kenia: ¡Igual, ¿?! -  detenida por pasos que entraban a la cocina.

- Alexandra: Señores, ustedes no dejan dormir.

- Kenia: Alexandra.

- Constantino: ¿Qué haces de metiche?

- Alexandra: No lo regañes, al contrario, gracias a ti, tenía tiempo sin dormir tan plácidamente.

- Constantino: Estúpida, no se te quita lo payasa con nada.

- Kenia: … - suspira por los dos niños que tiene a su lado.

- Alexandra: Nada malo ha pasado, risa es lo que da todo esto o, ¿me equivoco? - les sonreía de corazón a sus compañeros, mostrando sus buenas intenciones.

- K y C: De acuerdo con algo por primera vez… - reían alegres.

Poco después de estar más relajados, riendo por locuras de cada personaje en un pasado, ameno era el compartir que se respiraba. La femenina por motivación de sus acompañantes, inicia una vez más, la conclusión del plan que llevaría acabo:

- Alexandra: Les decía, al no poder mostrarme a la primera, deseo aliviar el ambiente con una atención exclusiva e indirecta.

- K y C: Graciosa.

- Alexandra: Puede no servir de nada, pero, así como su corazón congelado, cierra toda puerta a una posible felicidad, el calor paulatino, suavizara reacciones agresivas ante la verdad.

- Kenia: Considero es un tema de tiempo y sanación, no veo la complicación.

- Constantino: ¿No puedes buscar ha alguien más?

- Alexandra: Díganme necia, pero esa es la experiencia que deseo vivir, si no funciona, me retiro sin hacer escándalo.

- K y C: Como desees.

- Alexandra: Por ende, no puedo seguir abusando de ustedes, es tiempo de encargarme de mis caprichos.

- K y C: Cierto.

- Alexandra: A partir de mañana, termina de explicarle todas las instrucciones del nuevo cargo a tomar, que es el tuyo, junto al que ya posee, porque no podemos darle más larga al asunto, por lo del sueldo.

- Kenia: Me parece lógico.

- Constantino: ¿Te comunicarás con ella?

- Alexandra: Si, pero llamadas y texto será nuestro compartir, seré una sombra en su vida.

- Kenia: Dejaré todo organizado y aclarado con los empleados.

- Alexandra: Muchas gracias, responde todas sus dudas antes de retirarte o al menos las necesarias.

- Constantino: ¿Estas segura, preguntará por ti?

- Alexandra: Casi certera en ello, puedo sentirla.

Día Siguiente – Farmacia

Suspiraba en su trabajo nuestra otra protagonista, cerrando la caja, para retirarse a su hogar y poder descansar de un trabajo abundante, con multitud de clientes:

- Kenia: Yoselyn ven a mi oficina, necesitamos hablar.

- Yoselyn: Ok.

Oficina de farmacia:

- Yoselyn: ¿Sucede algo?

- Kenia: Quería informarte, que pronto dejaré la farmacia.

- Yoselyn: ¿Quiere decir?

- Kenia: Debes ocupar mi puesto de ahora en adelante, lo que conversamos antes, serás tú, quien estará a cargo de ambos.

- Yoselyn: ¿Y ella?

- Kenia: Se comunicará contigo de ahora en adelante, te dejaré su número.

- Yoselyn: ¿No estará en el local?

- Kenia: Lo dudo por ahora, confiamos en ti, estará en buenas manos.

- Yoselyn: Ok.

- Kenia: ¿Alguna duda?

- Yoselyn: Háblame de ella.

- Kenia: ¿Qué deseas saber?

- Yoselyn: ¿Cómo es físicamente?, podría llegar y confundirla con un cliente.

- Kenia: Es más joven que tu, unos quince años menos.

- Yoselyn: Bastante.

- Kenia: Mujer estatura promedio, blanca, delgada y cabello rizado.

- Yoselyn: Interesante.

- Kenia: La reconocerás por sus labios rojos y personalidad agradable.

- Yoselyn: Interesante.

- Kenia: ¿Qué más deseas saber?

- Yoselyn: ¿Hijos?

- Kenia: No, una mujer solitaria.

- Yoselyn: ¿Casada?

- Kenia: Para nada, no está concentrada en ello.

- Yoselyn: Es extraño conseguir mujeres así, en estos tiempos.

- Kenia: No le he preguntado más allá, de lo necesario.

- Yoselyn: Comprendo.

- Kenia: ¿Algo mas?

- Yoselyn: Suficiente por hoy, veremos si aparece en persona.

- Kenia: Puedes retirarte, si deseas.

- Yoselyn: Gracias.

- Kenia: Mañana, comunicó los cambios.

- Yoselyn: Hasta luego.

Camino a su hogar, disfrutando de la brisa casi nocturna desde las ventanas de su automóvil, respira profundamente, adentrándose en sus recuerdos, al ver las luces del semáforo, que detenía su andar.

Segundos, que, a pesar de ser cortos, trasladaron a su mente, la imagen de esa muchacha, que una vez estuvo en su vida, jamás imagino, existiera otra persona similar físicamente a esa joven, tan cerca.

Ya en su hogar, se preparaba para tomar el sueño que la repondría, nerviosa por un nuevo día y responsabilidades a tomar.

Día siguiente – Farmacia

Reunidas temprano, un amanecer las acompaña y una brisa fresca, les relaja durante el abrir del negocio. Dispuestas a ordenar todo, ambas femeninas llegaron por mutuo acuerdo a las instalaciones.

- Kenia: ¿Descansaste?

- Yoselyn: Si, contando las horas para el amanecer.

- Kenia: Graciosa, no imagino un sueño acogedor.

- Yoselyn: No puedo hacer más.

- Kenia: Bueno, vamos a tu nueva oficina para conversar cómodas.

- Yoselyn: De acuerdo.

Oficina

- Kenia: Esta de más, mencionar que todo esto será tuyo, a partir de ahora, hazla tu ambiente y organiza las cosas a tu manera.

- Yoselyn: Ok.

- Kenia: Ven, siéntate en el escritorio y déjame explicarte cada cosa.

- Yoselyn: ¿Usted se retira por completo?

- Kenia: Si, he descuidado mi hogar y negocios por hacerle un favor a esa tonta.

- Yoselyn: Entiendo.

- Kenia: La caja menor esta acá, comprenderás, de ella sacaras todo lo necesario para mantener al día, los pagos, servicios y limpieza del local.

- Yoselyn: Perfecto.

- Kenia: Esta es la caja mayor, aquí debes reservar todo el ingreso líquido, luego de sacar gastos y sólo debes tomar de ella, cuando sea estrictamente necesario.

- Yoselyn: Bien.

- Kenia: Luego tenemos el inventario… - durante la charla instructiva de su amiga, su mente se perdía en la posible apariencia de su jefa, las razones del no asistir a su negocio a ya casi cinco meses de haber iniciado.

Y el cómo sería compartir con esta o si mostraría tanta educación como su compañera.

- Kenia: Finalmente como te comenté, aquí tienes el número, por si deseas llamarle para alguna prioridad.

- Yoselyn: ¿Llamarle?

- Kenia: Así es, en caso tal requieras sacar de la caja mayor o veas algún desorden en el inventario, puedes hacerlo.

- Yoselyn: ¿Para el reporte diario?

- Kenia: No, eso le aburre y siente que pierde su tiempo con eso, acumula todo ingreso y egreso, para cuando ella se acerque, le expliques detalle por detalle.

- Yoselyn: ¿Entonces, si vendrá?

- Kenia: Posiblemente, cada tres meses se acerque, para ver el progreso.

- Yoselyn: Entiendo, considera un tiempo prudencial, para evaluar adecuadamente las ganancias.

- Kenia: Digamos que si.

Mentira o una casi verdad, podría titularse la conclusión de nuestra femenina, ya que, la única razón que la detenía a un reporte mensual, era ella misma.

- Kenia: ¿Creo tienes todo aclarado?

- Yoselyn: ¿Su personalidad?

- Kenia: ¿?

- Yoselyn: Me refiero a ella, háblame más de, no se nada.

- Kenia: ¿Qué te puedo decir?

- Yoselyn: Dime su personalidad y su forma de pensar.

- Kenia: Estas insistente en el tema… - le observa curiosa.

- Yoselyn: Por ser mi jefa, debo saber todo sobre ella.

- Kenia: Si tu lo dices.

- Yoselyn: Cuéntame.

- Kenia: Es una persona peculiar.

- Yoselyn: Ok

- Kenia: Su personalidad es original y forma de pensar algo atrevida.

- Yoselyn: Atrevida… - queda pensativa.

- Kenia: Podrías decir, la imprudencia sumado a lo pícaro.

- Yoselyn: Interesante.

- Kenia: ¿Algo más?

- Yoselyn: Sexualmente, ¿cómo es?

- Kenia: No puedo saber eso.

- Yoselyn: ¿Qué has escuchado?

- Kenia: Me parece una información innecesaria, ¿no te parece?

- Yoselyn: No, dime más.

- Kenia: Es una mujer soltera, no requiere un hombre en su vida.

- Yoselyn: Una mujer tan bella y original, ¿sin novio?

- Kenia: Entenderás que todos tienen sus prioridades, le es indiferente la figura masculina.

- Yoselyn: Comprendo.

- Kenia: Se dedicó por si misma a lograr sus metas, la veo bien como esta.

- Yoselyn: Gusta de mujeres.

- Kenia: ¡¿?!

- Yoselyn: ¿La cara de sorpresa?

- Kenia: Me parece una conclusión apresurada.

- Yoselyn: Intuyo no más.

- Kenia: ¿Problema alguno con?

- Yoselyn: Al contrario, felicidades por ella.

- Kenia: Considero valiente, quien haga su vida como desea.

- Yoselyn: Si.

- Kenia: Ella es una mujer que ha luchado sola, sin molestar a nadie, por lo que, si llega a gustar o no de, no es nuestro problema.

- Yoselyn: Entiendo.

- Kenia: La acepto tal cual es, agradecida estoy con ella.

- Yoselyn: ¿Consigues lógica en?

- Kenia: Si, mientras sea buena persona y no haga daño a nadie, ¿debería estar todo bien?

- Yoselyn: Pero, ¿disfrutara de una sexualidad plena?

- Kenia: Por su puesto, esa mujer no tiene límites y te aseguro aprovecha al máximo, la sexualidad de la pareja que tenga.

- Yoselyn: Das certeza de eso.

- Kenia: Claro que si, esa mujer es… - ¡¿?!

- Yoselyn: ¿Es que? – sonríe por lo obvio.

Sin percatarse o cayendo muy tarde en cuenta, ella misma se había expuesto ante su amiga, quien sólo la manipulaba para saber la verdad u obtener información necesaria, para definir sus conclusiones.

- Kenia: Regresemos a trabajar.

- Yoselyn: De acuerdo.

- Kenia: No tengo más que contarte, conócela por ti misma.

- Yoselyn: El compartir de ustedes fue ameno… - ríe.

- Kenia: Tonta.

- Yoselyn: Tu esposo, ¿lo sabe?

- Kenia: Nada hay oculto, son buenos amigos los dos.

- Yoselyn: Me alegro.

Retirándose con destellos de curiosidad, deja a su compañera en silencio, arrepentida por tal vez hablar de mas.

Mientras ella se decía, “influenció en la vida de una mujer casada, se interpuso en un matrimonio, ¿quién es ella?”.

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