Secas y directas sus respuestas, no muestran emoción alguna, que no sea seriedad o poco tiempo para responder. Los mensajes a pesar de ser más relajados, difíciles son de interpretar, para lograr entender el estado de ánimo que posea.
Educación resalta en ella y una lógica coherente, les permite entenderse sin mucho detalle, madura para su edad, podría opinar.
Sigue recomendaciones y hasta ahora no me ha faltado el respeto, cumplió el castigo, fue descontada mi semana. Es decir, no es una enemiga, pero tampoco es mi amiga, sólo es mi jefa.
Para si, conversaba nuestra encargada, evaluando cada respuesta y actuar.
Un mes había transcurrido de aquel mal entendido, una mujer jovial y alegre se percibe en su voz, más por razón que desconocía, esta cambia paulatinamente a frialdad y a veces en, ¿prepotencia?
Imaginen la lucha entre el ego, que resalta en Yoselyn y la prepotencia, que sin dudar aplicaba Ross. Buscaba su atención y su crítica, conocida en un pasado, era claro que, a esa morena no le cautivarían halagos y sorpresas, al contrario, un reto tenía que representar.
Lo fácil le aburre, abandona e ignora.
Sus ojos deben percibirla como una dificultad o femenina que sea ruda en atrapar, para inspirar mente y emociones a jugar, tal y como se conocieron en un pasado.
- Todos acá presentes, ¿supongo han vivido un cliché adolescente?
La típica historia de amor o ilusión, en el que te enamoras de un personaje, que prácticamente no conoces, para decir “si, me gusta quien me habla tras esa pantalla”. Y una figura física, la cual puede ser real o falsa.
Desde luego, como lo sospechan, nuestra encargada no vacila por la edad o experiencia que las separa.
Le resulta interesante, esa confianza fuera de lo normal, refiriéndonos a la administración de un negocio.
¿Qué jefe, deja en manos de una desconocida, las llaves de su “casa"?
Entretenido el juego y dinámica, nada usual con lo cotidiano.
Autorizaciones, consejos y cronograma de actividades, que deseara la dueña cambiar, se recibía, llevándose acabo en el instante, todo por medio de una pantalla.
No faltando la aclaratoria poco creíble, “en cualquier momento estoy allá”. Pero como todo romance destinado a surgir o continuar a pesar de haber sido pausado, la química en esas oportunidades aumentaba:
Oficina - Llamada telefónica
- Yoselyn: Le explicaba que, los ingresos en este mes, fueron muy positivos.
- Ross: Me alegro, poco a poco esta dando sus frutos.
- Yoselyn: Tengo una carpeta preparada con todo registro desde mi llegada, hasta la fecha actual, por si la requiere y necesite retirarla.
- Ross: Muchas gracias, será de ayuda, en la semana te llamo para que se la entregues al chofer.
- Yoselyn: Ok.
- Ross: Otra cosa que no te he comentado, es sobre las posibles reuniones que deberás asistir, como mi representante.
- Yoselyn: ¿Reuniones?
- Ross: Así es, unas serán fructíferas y otra mera imagen, digamos para mantener relaciones cordiales o beneficiosas entre comillas.
- Yoselyn: Pero, ¿usted es quien debe asistir?
- Ross: Debería, pero el conocimiento lo posees tu.
- Yoselyn: ¿Es acerca de la farmacia?
- Ross: Si, ambiente algo fastidioso con interesados y curiosos.
- Yoselyn: La más capacitada para eso, es usted.
- Ross: ¿No te sientes capaz?
- Yoselyn: Sabe a lo que me refiero, por teoría no hay complicaciones, pero, quien conoce o maneja esas amistades, no soy yo.
- Ross: Tu no te preocupes por ello, son personas que tocarán diferentes temas y probablemente deba asistir por ratico en ellas.
- Yoselyn: Entonces, ¿para qué mandarme a mi?
- Ross: Digamos que no es mi ambiente, tu darás la presencia.
- Yoselyn: … - no opina.
- Ross: ¿Lo harás?
- Yoselyn: Es mi trabajo y una orden directa que recibo de usted, no puedo negarme, si es como dice la situación.
- Ross: Cierto, más no te obligare, puedo mandar a otra persona, al no sentirte en capacidad.
- Yoselyn: No parece la mejor decisión, al no ser la representante del negocio.
- Ross: Lo harás bien, confió en ti.
- Yoselyn: Que confiada.
- Ross: ¿?
- Yoselyn: Tengo cinco meses trabajando para usted.
- Ross: ¿Así es?
- Yoselyn: Esta tomando decisiones apresuradas, soy una total desconocida, puedo beneficiarme de, pero la imagen de este negocio es usted.
- Ross: Tu respuesta me genera la tranquilidad que necesito.
- Yoselyn: … - suspira.
- Ross: Debo retirarme, un placer conversar.
- Yoselyn: Gracias.
Comprenderán queridos lectores, que estas jugadas no son más que mera manipulación. Reuniones, en las cuales sentido alguno no tiene, la asistencia de nuestra femenina, al ser temas nada en común con la farmacia bajo su cargo.
Digamos, que sus cartas son la paciencia, quien sabe si lucir aquella esbelta, alta y sensual figura que amarró su corazón sin tan si quiera pensarlo.
Ya en las noches, luego de cerrar el local, conversaciones menos cordiales se presentan, la diversión provenía del dicho, “juguemos al gato y al ratón”.
Por su puesto, con mutuo consentimiento, más no aclarado, el silencio y continuar de estas, sin queja, confirmaban un gusto.
Único obstáculo, eran brazos negando a torcerse o confesar un posible interés, todo disimulado:
Noche - Casa de Yoselyn
Cruzaba la dama, por la entrada de su casa o su cuerpo toca el colchón de su cama, y mensajes no tardan en saludarle, que rápidos son contestados:
- Ross: Bienvenida a casa.
- Yoselyn: Gracias.
- Ross: ¿Agotada?
- Yoselyn: Nada fuera de lo normal.
- Ross: Me alegro, toma una ducha y relájate.
- Yoselyn: En minutos lo haré.
- Ross: Y debes cenar, no descuides lo más importante.
- Yoselyn: Después de descansar.
- Ross: Que así sea.
Terminada la noche de esa manera, cada a una en su espacio.
En su mundo y sin mucha insistencia de alguna parte, era un “me interesas”, pero comprendo necesitas tu soledad y paz.
La más adulta, es una mujer con amigos de confianza, los cuales podían apoyarla, pero no eran molestados, para no ser irrumpida su tranquilidad individual.
Su hogar y soledad, son la válvula de escape, ante el cotidiano y las relaciones de pareja o futuros pretendientes, eran clasificados igual. El afecto necesario, menor al promedio, ya que afectaba su tiempo y equilibrio.
Mientras la joven, apegada y entregada a las emociones, debía respirar para no acosar a la morena o ser tachada de molestia.
Su corazón lograba la balanza, que su compañera poseía ante el tema, obteniendo paz en si y poca dependencia, dos mascotas, que alimentas con la dosis necesaria, para estos no desperdiciar la comida o sufrir de enfermedad.
Meses transcurrían, que daban a entender, no conocería a la mujer del teléfono, o al menos, no por ahora, como esta misma, poco a poco le expresaba con la confianza que tomaban.
La farmacia una rutina, sin mucho que pudiese estresar a nuestra protagonista, por tener todo al día. Cada carpeta era entregada al chófer sin falta, situación, que ya se convertía en un peso:
Farmacia - Oficina / Conversación telefónica
- Yoselyn: ¿Muy ocupada?
- Ross: Disculpa, no pude asistir hoy a la farmacia, creo regresar de viaje, el día de mañana.
- Yoselyn: No paras.
- Ross: Lamentablemente, al ser una sola, es difícil.
- Yoselyn: … - suspira.
- Ross: ¿Quieres conocerme?
- Yoselyn: Es un tema que no viene al caso.
- Ross: Físicamente, ¿cómo crees que soy?
- Yoselyn: Dudo mucho sea difícil de describirte, ya me informaron de ello en un pasado.
- Ross: Esa Kenia.
- Yoselyn: Pero, pudiste haber cambiado.
- Ross: Tienes la razón, ¿gustas de fotos?
- Yoselyn: Yo no estoy en esa onda, de mi parte no tendrá eso.
- Ross: Esperare por el día que pueda conocerte.
- Yoselyn: Ok.
- Ross: Hablamos más tarde, gracias por tu buen trabajo.
Pocas horas después, cierran las puertas del local y llega a su casa, para su rutina, de compartir con sus seres queridos, cenar y relajarse.
Lo extraño de esa noche, es que mensaje o llamada alguna de su jefa, no recibe. Minutos pasan, dos horas tendría en la comodidad de su cama y nada de quien conocía como Ross, se sabía.
Casi las diez de la noche y preocupada, por no tener respuesta de mensajes cortos que fueron enviados, se dispone a llamarle, buscando su numero en la pantalla.
- Se ha de aclarar, a pesar de estar situados en la época actual, este personaje conocida como su “jefa", al igual que nuestra morena no manejan redes sociales y es obvio no colocar foto, en las aplicaciones de mensajería que pudiesen delatarla.
Instante en el que selecciona al contacto, se detiene por la sorpresa de una imagen atrevida, que se asoma frente a sus ojos. Lo común, según ajustes de mensajería, que reflejan cada entrada.
Un abdomen plano, recostado en sabanas delicadas, acompañado por senos parcialmente cubiertos, redondos y puntiagudos se lucían con morbo.
Aquellos pezones que resaltaban en la tela, eran testigos del disfrute de la escena, junto a una pelvis carnosa, que piernas talladas poco disimulaban.
Sorprendida y no digamos emocionada por tal belleza, se percata que es su jefa, quien sin mostrar su rostro, le, ¿alegraba la noche?
Escribiéndole desesperada, para explicarle el error o mal entendido que está pudiese tener, si creemos se equivoco de contacto, siendo cautivada otra vez, con una segunda foto.
Donde miembros apoyados en si, resaltan una espalda lisa sin imperfección alguna, color de piel brillante recién pulida con cremas, que aumentan la belleza de dos músculos grandes, fuertes y firmes como montañas.
A pesar de no ver un rostro o una cabellera que complementarán aquel paisaje. La curiosidad se destacó, produciendo ansiedad, por no apreciar mucho más y no tener respuesta, después de constantes mensajes.
Esa llamada quedo en espera, para la mañana del día siguiente, no sin antes, robar esas fotos para si:
Farmacia - Oficina / Llamada telefónica
Sin prisa, pero con poca espera, esta se adelanta a la llamada de media mañana y se comunica con su compañera, una hora más temprana. Primera vez, que el repicar de ese teléfono, se le hacía tan largo, desesperante diría:
- Ross: ¿Yoselyn?
- Yoselyn: Disculpe si la interrumpo, necesito hablar con usted.
- Ross: ¿Sucedió algo malo?
- Yoselyn: Para nada, es sólo que, se equivoco en unos archivos la noche de ayer.
- Ross: ¿No recuerdo enviarte nada?
- Yoselyn: Si, unas imágenes sensuales… - se detiene.
- Ross: ¡Oh Dios, te moleste con eso, a esas horas, disculpa!
- Yoselyn: … - se perturba por la respuesta.
- Ross: Bórrelas, que vergüenza contigo.
- Yoselyn: No fue molestia, tranquila.
- Ross: Muchas gracias, te debo una, continúa con tu labor.
- Yoselyn: A su orden.
Colgada la llamada, una sensación de alivio y al mismo tiempo de celos, se peleaban por el primer lugar. Afortunada aquella, que se le eran enviadas esas fotos, pensaba para si.
“Muy provocativa”, mirándolas y dudando si eliminarlas.
Retirándose a su hogar con ese vacío, para no más cerrar sus ojos y olvidar tal episodio, siendo aturdida por el sonar de su teléfono, quien mostraba el numero entrante de su jefa, contestando:
Noche - Hogar de Yoselyn
- Yoselyn: ¿Diga?
- Ross: Disculpa la hora, ¿podemos hablar?
- Yoselyn: No hay problema.
- Ross: ¿Estas libre este fin de semana?
- Yoselyn: ¿Como?
- Ross: Recuerdas lo que te mencioné, sobre las posibles reuniones o festejos.
- Yoselyn: Así es.
- Ross: Se tiene uno pautado y… - es interrumpida.
- Yoselyn: Desea asista por usted.
- Ross: Podría decir que si, yo diría que encargarte del ante sala.
- Yoselyn: Explique por favor.
- Ross: Yo asistiré, pero necesito tu presencia desde el principio.
- Yoselyn: ¿Luego de?
- Ross: Tu decides si me acompañas o te retiras a mi llegada.
- Yoselyn: … - suspira.
- Ross: ¿Es justo?
- Yoselyn: Por favor.
- Ross: Cuenta con ello, llego y te retiras.
- Yoselyn: Ok.
- Ross: Una cosa más, lleva máscara y vestido.
- Yoselyn: ¿Es una fiesta?
- Ross: Ambas cosas, pero nada que no puedas controlar.
- Yoselyn: … - su silencio refleja la poca credibilidad que le tiene.
- Ross: Yo estaré allí.
- Yoselyn: Cumpla con su palabra, sólo eso me interesa.
- Ross: Muchas gracias, eres muy amable.
- Yoselyn: Lo mismo va para usted.
- Ross: Buenas noches.
- Yoselyn: Hasta dentro de unas horas.
Cerrada la conversación, la morena se duerme con una sonrisa, por la gracia que causaba la mal interpretación de su jefa y esta, no imaginar el sentido de sus palabras, al referirse que cumpliera con ellas. Las cuales, tenían como único objetivo, que asistiera a la reunión, no el retirarse de la misma, al esta asistir.
Mientras la joven adulta, suspiraba de emoción, por suponer el posible pensar, nada equivocado a la realidad, al conocerle y manipular su mente.
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