Capítulo II - Afortunada

Poco después de lo acontecido con este joven, personaje que ya podemos descartar.

La niñez de Alexandra podría decirse que, ¿fluyo natural?

Particularmente, no sabría amarrarlos con nada especial en esa etapa de mi vida, mas o menos como hasta los doce años de edad, por ese detalle relacionado a la salud, que luego haré mención y el cual no me permite acceder a lo cotidiano.

Estoy limitada a lo necesario, a lo más importante y a una vida con pocos recuerdos, hecho que no me afecta, al ser responsable de una lenta mejoría, consciencia que he tomado en la actualidad.

- Veamos que se puede estar escapando antes de llegar al próximo episodio interesante.

- Se de antemano, que estoy alargando un poco el desenlace de esta historia o en este caso lo que interesa de la lectura, pero creo deberíamos salir de lo cotidiano o inicio básico que podemos predecir.

- Para conectarnos con nuestros personajes, entender su riqueza, sus experiencias, pensamientos y emociones. Debemos estar con el o ella, desde el primer momento, ya sea en pobreza o riqueza. ¿Cierto?

Si la memoria no me falla, lujos y gustos persiguieron mi vida. Poco a poco, mi madre a través del comercio, se las arreglo en forjar un hogar cómodo, lleno de dulces, despensas abarrotadas y viajes a diferentes climas salados, fríos o áridos. Podría decir que ella era la jefa millonaria y los novios los empleados.

Que no ofrecían o aguantaban esos hombres, por estar al lado de esa mujer y vivir esa vida superflua, así significase quebrarlos económicamente.

- Yo, para el momento era una integrante más del combo, que gozaba de liquidez económica y cero responsabilidades.

Si quieren saber detalles sobre la relación entre madre y hija, les sorprendo con decirles, que era excelente, comunicación abierta, conocimientos y madurez otorgada desde temprana edad. Ejemplo a seguir y hasta orgullo me generaba el presentarla ante cualquiera, para que todos se sorprendieran, a causa de su belleza, inteligencia y espontaneidad.

Era aquella niña inocente y emocionada, al ser buscada por la madre en su colegio, ya que todos la observaban con ojos sorprendidos de tanto sexappeal y sensualidad juntos. No lo niego, aún sigue generando orgullo, esa mujer radiante al salir en escena, a pesar de la frialdad actual de mi corazón hacia ella.

Esa mujer se caracteriza por tener un ego, una personalidad y carácter extremadamente fuertes. Persona la cual no puedes dominar, no puedes manipular y mucho menos convencer de una verdad o mentira, así tengas en las manos la prueba. Su palabra y opinión es la última.

Por lo que, es más sano recurrir al silencio o dejarse llevar por la “corriente", ya que, mi persona es prueba perfecta de esas constantes discusiones, peleas, faltas de respeto y agresiones, por opinar diferente o llevar la contraria.

- Acepto me lo buscaba, por no aceptar esos términos o esas actitudes por parte de ella, pero no nos volvía enemigas. El amor entre madre y hija, era inseparable.

- A lo contrario de mi hermana menor, que, a pesar de ser dulce, cariñosa y excelente niña, mi actitud hacia ella fue agresiva y fría, incapaz de permitirle un gesto amoroso. Al darme nervios y sonrojos como toda joven inmadura al fin.

- Es cuestión de seguir leyendo, para compartir los cambios de emoción y ustedes decir, si nos entendemos o no.

En determinado trayecto de mi vida, conocí a una niña de diez años, calculo tendría la misma edad al ser contemporáneas. Una morena, castaña y muy dulce, con nombre de Fernanda, compartíamos alegres y mis ojos, solos se deleitaban con su presencia.

Lo extraño fue, que, así como llegó, desapareció, ¿que ocurrió?, no lo recuerdo, paso a ser un sueño o ilusión.

- Mi mente sólo recuerda y a veces soñaba, con esa niña que me invitaba a su habitación o sala de juego, me sonreía sin parar, transmitiendo una paz y felicidad enormes. Tantas emociones juntas, que sin que nadie me explicase, le decía a mi mente, “ella me gusta".

- Nos abrazábamos, jugábamos y en determinado día, me mostró o enseño algo confuso o borroso a estas alturas de mi vida, que supongo como un beso en los labios, pero no supe más o mi memoria no permite acceder más allá.

Sin compañía de un día para otro, la idea de seguir adelante me domino, a cargo de las empleadas domésticas, no más que disfrutando mi inocencia. Inexplicablemente, después de esa amistad y aquel muchacho, muy diferentes el uno con el otro (creo, ya que no recuerdo nada), quedé hipnotizada con la idea de tener una mujer, sentirla, acariciarle, besarle y un sinfín de cosas, que sólo mayores de quince años pueden hacer.

Mi cerebro, mi corazón y mis labios con cualquiera excepto mi madre, expresaba “soy bisexual”. Soñando ese momento de tener un cuerpo femenino, especialmente moreno como aquella niña o al ver una silueta similar en la televisión, Internet y animes japoneses del momento.

Llegados mis doce años, mi madre se casa nuevamente, con un señor de nombre Heriberto, muy amable, muy educado, excelente persona, blanco, estatura menor a la media, pero con mayor economía que ella, convirtiéndola en una diosa, ya que, se considera una reina.

- Y así no me pregunten, sin engañarlos, verdaderamente es bella mi progenitora, a pesar de sus casi cincuenta y ocho años, se le puede sacar más provecho. Por ende, mi persona al ir madurando, gozo y goza de esa característica, siendo modesta con ustedes.

- Recuerden estamos hablando de casi veinte años atrás, donde la economía, el valor de un billete o una moneda eran exagerados, aun más en el país donde vivo.

País sur americano, con variedad de paisajes, de nombre, Venezuela.

Cuando no se viajaba, multitud de episodios aprovechaban ser protagonistas en tan sólo cuatro paredes de un hogar, los cuales son, parte del drama de esta novela. Seguimos:

Un hombre que, a pesar de atraparla, motivarla a casarse y tiempo después tener una hermosa criatura, joven adolescente, precioso actualmente y lo más gracioso mi gemelo masculino, de nombre Alejandro, acabaron separándose.

- ¿Porque me parece gracioso que seamos tan parecidos?, al punto de ser confundida como la madre de esa criatura.

Pues, su padre dominado por la tentación de la carne, motivado por un ambiente toxico y ya casi insoportable, con constantes discusiones y falta de placeres sexuales. Recurrió a su amiga más cercana o en este caso, a su hijastra mayor (Yo).

- No se preocupen, no fue aterrador y diría fácil de controlar. Éramos muy buenos amigos, detalle que me ayudo en detenerle.

Era su pañuelo de lágrimas, quien lo escuchaba, con quien expresaba sus problemas, sus frustraciones, sus consejos y sus indiferencias matrimoniales. Ya que, debo aclarar que mi progenitora nunca ha sido fácil.

En abrir y cerrar de ojos, ese mejor amigo confundió papeles, buscando ese vacío carnal y emocional en quien no debía. Haciendo de mis noches, una constante vigilia para poder descansar en paz.

Un leve descuido o cerrar de ojos como toda persona agotada, se encontraba así misma medianamente desnuda y despertada, por sensaciones “extrañas” que se generan al masculino, llevar a cabo su papel sexual.

- Situación que realmente no perturba ni perturbo mi mente, al tener experiencia desde temprana edad.

Sucediendo noche tras noche, retirando a un ser de una habitación ha altas horas de la madrugada y basándome en cada escena, llegue a concluir que, lo más lejos que este pudo haber llegado, si confió en mi memoria y según el me expresaba, habría sido sexo oral y fricción.

Pero, aun así, éramos buenos amigos a diario, a pesar de aumentar el afán hacia mi.

Destacando la escena del bebe masculino, nuevo integrante de la familia, donde fue gracias a un milagro su nacimiento (adjetivo que la progenitora hizo mención en el momento) y siendo físicamente iguales los dos. O simplemente, la madre tiene los genes muy fuertes.

- Si lo sé, debí correr a la primera y gritar su abuso o falta de respeto, como debe hacerlo toda niña normal (háganlo), pero me gustaba la cuestión, pervertida al fin, aunque después agotada, al reaccionar que hacía mal.

Me convertí en la reina de ese hombre en un corto periodo, si ya tenía gustos, lujos y era complacida en todo, no se imaginarán como fue, mientras lidiaba con esa situación. Por lo que, también tuve mis momentos de jefa millonaria hacia el, pero más piadosa.

Sin caerles a mentiras, permití esa etapa de mi vida, unos tres meses de manera intermitente, por mera curiosidad y al cuerpo exigirme placer. Supongo fue así, por experimentar lo mismo a temprana edad.

Pero, ante todo, la culpa me consumía, decidiendo el parar, no volviendo a pasar más por ello.

Al contrario, fui apoyada en mis anhelos, mis pensamientos y posible actuar en la búsqueda de ese “amor adolescente”, que debía ser definitivo con una hembra.

Calles eran recorridas a mi lado, durante compras, diligencias u obligaciones que este personaje tenia en el hogar. Cuáles camaradas buscando femeninas para sólo ser recorridas con los ojos.

Conversaciones adultas sin limitaciones, que sólo llenaron mi mente de más conocimiento del que esta sola, se encargaba de buscar por la Internet. Mis expectativas y sueños de esa edad, no era un juguete, un parque o un vídeo juego, era mucho dinero y una hermosa esposa, sin mencionar una familia incluida.

- Yo diría, que tanta experiencia, permitió que Alexandra se definiera o desarrollara una madurez adelantada a su tiempo.

Sin que nadie le explicase, esta ya era responsable de sus decisiones y por ende consecuencias. Nada ni nadie era o es culpable de sus errores.

Deseo o fantasía con femeninas, que no tardo mucho en hacerse realidad. En todas esas aventuras, el tiempo fue veloz, todo en abrir y cerrar de ojos.

Casi cuatro años después de lo vivido con “mi mejor amigo” del momento, inicie la universidad. Viendo figuras en medio o completo desarrollo, algunas mujeres maduras y exuberantes, de diferentes colores y personalidades.

Que por supuesto, adolescente ilusa al fin, me enamoraba de cualquiera. Más no me atrevía a pasar de un alago, confesión indirecta de “sentimientos” o gusto particular por un tipo de mujeres. Mi estrategia era una forma de comunicarte un “me gustas", pero se que no gano nada con ello.

Lo único que las mantenía a mi lado como “amigas”, era el echo de poseer un automóvil (beneficios de tener abundancia o dinero por padres afortunados).

Otras decían, compartir con mi persona a pesar de mis gustos, por mi agradable personalidad y ser diferente a las personas normales, al compararme con la joven común, interesada en vanidades. Ya que, me iba con las profesoras o trabajadoras del instituto, al sentirme compenetrada y a gusto con estas.

- ¿Ustedes que dicen?

- Siempre considerada diferente o podrían decir poco cuerda, comentarios que, hasta el sol de hoy, no han cambiado.

Con pocos resultados, al tener cero amistades y nulas salidas con femeninas, por la apariencia totalmente heterosexual que poseo, sabrán es difícil que una joven adolescente me prestase atención o por la misma época se arriesgara a tal “pecado”, sincerándose ante otros con sus gustos.

Meses que fueron de luto para mi corazón, gritándole a mi mente:

- ¿No puede ser que deba rendirme a estar con un masculino?

Los cuales, poco a poco sobraban más, entregándome casi a ese hecho. Mas la llegada de esa femenina, lo detuvo, en el día menos esperado y buscado.

A través, de su hermana mayor, que fue mi amiga de clases, en la universidad. Exactamente tres años menor, es decir, si yo tenía dieciséis años, ella tendría doce.

- Se que dirán, ¿no pudiste buscarla más adulta o al menos contemporánea?

- No, modestia a parte, yo no la busque, fue ella a mi, yo solo colabore con su curiosidad y ella, con mis deseos.

Sumado el echo, de disfrutar al máximo salidas, comidas, gastos, variedad de sitios a recorrer y cada que se podía, clubes privados, para uno que otro juego de labios, miradas y suaves caricias que no asustaban a esa curiosa criatura, por saber que era estar con “su amada". Como así nos titulamos mutuamente al año y medio de compartir.

Una niña joven, tez blanca, alta, delgada y castaña, llamada Andreina. Que fue advertida por su hermana mayor sobre mis gustos. Y bien informada de mi interés o confesiones hacia la misma. Es decir, la “inocente criatura" sabía en que tipo de juego iba a participar.

- Aunque no lo crean, de un desliz que se suponía sería de mi parte, se convirtió en una relación casi estable de cinco años.

Tiempo en el que se jugó al “loco escondido" sin parar, a causa de ser una muchacha incapaz de salir a luz, por temor a su hermana mayor, quien ya sospechaba, amenazando mi persona con lo que más temía para la época (mi madre).

Situación que me obligó a mis casi veinte y uno años de edad, el salir definitivamente del closet.

Abrupta decisión tomada, que te hace valorar tus propios esfuerzos y bienes, cuando la persona que te cuida y mantiene, te quita todo. Medios de comunicación, herramientas de traslado, salidas y libertad, para sólo amarrarte a cuatro paredes, que se convertirán en una desdicha y rin de boxeo.

Siendo valorada o lanzada cual carne fresca, para el primer masculino que gustase de ti o tu cuerpo, casi obligada o presionada a tomar salidas que jamás pasaron por tu mente.

Un descontrol, ira, rabia y abuso de poder fue la consecuencia, a la madre conocer la verdad, por el correr asustado de su hija, quien le confesó, los gustos que le persiguen desde temprana edad.

Sin quedarse atrás, lágrimas, despecho e inútil comunicación, con aquella joven que tantos años fue parte de su vida.

Hostil el ambiente que se formo y un hogar que, familiares notaron la aberración, deteniendo a la madre de esa joven adulta.

Pero, demasiado tarde, exactamente una madrugada cualquiera, al caer en cama con ojos pesados, irritados y rojos de tanto llorar, gritar y pelear.

- Mi espíritu se quebró, mi corazón fue absorbido por la maldad y mi mente exploto, no sabiendo más de Alexandra.

- Ahora bien, ¿por qué llamar el título del capítulo “afortunada"?, simple, gracias a todo ello y más, soy esa jefa millonaria que pronto conocerán.

Nada es el azar, cada paso, dicha o desgracia son tus mejores aliados, no los entiendes en este momento, se te es difícil darle razón alguna y menos, darle puntos positivos a favor.

Pero, aunque no lo creas, si sigues adelante, te unes a ellos y confías en ti, ese futuro próspero o afortunado esta ahí esperando. Que puedas tal vez verle o atraparle si te lo propones. Y lo más gracioso, reírte de ellos, con ellos y hasta agradecerles.

- Debes preguntarte, ¿qué es tener fortuna?

- ¿Qué es ser adinerada?

- Ver más allá, al ser afortunado y obtener ese sueño millonario, de ser tu jefe.

- Después que lo tengas, seas dueño de tu mundo y tiempo, ¿quién realmente debe estar a tu lado?

- ¿Cómo debe ser esa persona?, o más drásticos aún, ¿cuánto debe tener para estar a tu lado?

- Realmente lo material, ¿te dará esa felicidad plena?, a sabiendas que somos inconformes, así llenemos un espacio o alcancemos una meta.

Multitud de dudas, apariencias, miedos y vacíos, que no controlas fácilmente. Y al hacerlo, te hacen pensar “soy afortunada, tenga mucho o poco”.

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