El ojo de las reinas hada

De cierta manera, Celgris estaba sorprendido, se

sentía estúpido por dejarse manipular fácilmente. Verum jugaba con sus pulgares

y observaba callada el suelo, Celgris rascaba su barba y fumaba con una pipa,

eso lo tranquilizaba y era algo que funcionaba de maravilla. Deseaba pensar que

lo que Verum le había dicho era mentira, pero… ¿qué motivos tenía ella para

mentirle? Aun con todo, tenía dudas de lo que ella estaba llevando a cabo y no

quería pensar que lo que Verum estaba haciendo saliera mal y todo terminara

peor a como estaban las cosas hace trescientos años. Ella lo observó, aún tenía

la nariz un poco roja pero ya estaba más calmada y sus emociones fueron

aplacadas poco a poco con las palabras de Celgris.

            Verum

de cierta manera se sentía feliz de haberle contado todo a él, todo lo que

había pasado, era como si un peso en su alma hubiera sido desintegrado

completamente.

            ––Verum…

sabes que tarde o temprano perderás la cordura… ¿verdad?

            Verum

observó el suelo y colocó sus pies descalzos en el mismo. Jugaba con sus

pulgares.

            ––Si…

lo sé.

            ––¿Qué

piensas hacer? Sabes que vas a caer por el uso de la magia… te vas a suicidar.

            Verum

meditó unos momentos, sabía que no podía dejar que las mentiras la sedujeran y

sabía que, tenía que actuar con rapidez.

            ––Yo,

pienso acabar con esto lo más rápido que se pueda. Antes de perder todo lo que

me hace tener la razón y dejar de ser lo que soy. Creo que aún tengo unos cinco

años más. No estoy segura de cuánto tiempo me queda de vida…

            ––¿Crees

que lo vas a lograr?

            Observó

de reojo a Verum que seguía con su mirada en el suelo, jugaba ahora con su

cabello, lo arremolinaba y se tornaban espirales en sus hebras.

            ––Ya

he visto que poco a poco estás perdiendo lo que te hace “Verum”––Dejó escapar

humo tras fumar de su pipa––. Esas son las cosas que detesto de este mundo. He

visto como todas las reinas hadas terminan suicidándose––La observó

detenidamente, parecía bastante triste––. ¿Sabes cómo murió Melusina?

            ––No

me contaron mucho al respecto.

            ––Era

un día tan tranquilo, como este. Yo fui a verla, era muy temprano y me dijeron

que seguía durmiendo. Íbamos a salir a platicar como de costumbre; entré al

castillo de cristal, me dirigí a su habitación… cuando la vi no pude creerlo.

Ella tenía un rostro de tristeza, al parecer había llorado antes de suicidarse.

Se cortó las venas y su sangre manchó los suelos, había muerto sola y en las

paredes ella había escrito algo con su sangre… “Vlishterk justvi” y “Hamate”

––Celgris secó sus lágrimas.

            ––Tengo

miedo y ayuda en Feérico antiguo… ¿cierto?

            Celgris

asintió.

            ––Ella,

hasta el día de su suicidio fue alegre, no entendí las razones hasta que… hasta

que entendí lo que les hacía la magia a los que la usaban. La amé como una

hermana.

            ––Las

demás se mataron de otras formas, nunca me dijeron como murió Melusina, siendo

yo la reina que llegó después de ella… nunca me enteré. Me lo ocultaron.

            ––Aun

así, estoy dispuesto a compartir información valiosa. Solo espero que lo

logres, no podría verte morir. No puedes ocultar tu pasado y con ese ojo no

engañas a nadie… sabes que te vas a suicidar, pero… te tengo mucha fe Verum,

creo que lo lograrás.

            Celgris

la observó fijamente.

            —No

obstante, antes de, tengo una duda más.

            —¿Cuál

es Celgris?

            —Tu ojo

izquierdo… todas las hadas reinas nacen con uno y nunca pude saber a ciencia cierta

qué hacía el tuyo.

            Verum

observó el techo pensativa.

            —Para

ser honesta, no sé que hace tampoco. Todo lo que sé es que me ayudó a despertar

la mitad de mi poder.

            —Pero

debes por lo menos conocer algo que hace ese ojo.

            —Si

me he dado ideas, pero, cuando despertó fue en el torneo que se hace en el doceavo

círculo, yo llegué a la final contra Ildres y… despertó cuando más lo necesitaba.

Después de eso empecé a comprender como servía y si bien no sé que hace

exactamente si sé que me da lo que necesito cuando lo uso.

            —¿Lo

que se traduce?

            —Lo

que se traduce a que si necesito ver los flujos de aura los podré ver, si ocupo

aumentar el poder de mi aura ese ojo lo hará, si ocupo minimizar los flujos de

aura en mi cuerpo para manejar mi magia lo hará, me ayuda a ver dos segundos

por delante de mis enemigos si lo quiero, pero…el costo a pagar es mi vista, si

lo uso perderé mi visión y me ganaré seis meses de cama, ya que descubrí que

eso fuerza todo mi cuerpo a un extremo al punto de que puedo morir. Solo sé que

puedo usar el poder de mi ojo por treinta segundos sin perder el control de mis

poderes. Contra Ildres casi muero, además, mis poderes están ligados a mis

emociones… ¿Cómo controlo algo cuando ni siquiera me conozco a mí misma? ¿Cuándo

no sé lo que quiere mi alma? Por eso mi ojo es muy inestable y lo cubro casi

todo el tiempo.

            —Comprendo.

Verum, debes cuidar mucho eso, el ojo izquierdo de una reina hada es lo que la

hace una reina. Igualmente debo irme, así que…

            Celgris

caminó hasta Verum y se sentó en la cama junto a ella, el sol pasaba por sus

caras y calentaba seductoramente con sus cálidas luces.

            ––En

seis días las princesas se van a reunir a las doce del mediodía en Havila,

están planeando un ataque aéreo. Sé que eres lo bastante lista para saber qué

hacer, confío en que te enseñé a pensar de la mejor manera y que harás lo

correcto.

            ––Esa

información es valiosa… pero––Lo miró fijamente y pensó––. Gracias por dármela.

            ––Trataré

de darte más información con el paso del tiempo.

            Se

levantó y dejó la sala en donde estaba ella, tenía que volver y tardaría

bastante, si quería hacer de espía tendría que ser muy cuidadoso de ahora en

adelante y la cautela sería su mejor arma.

            Verum

se quedó en silencio, se despidieron con un abrazo y un beso en la mejilla,

ella quizá lo vería nuevamente, no lo sabía, quería decirle algo, pero entre el

calor de su abrazo sus palabras enmudecieron y su orgullo frenó en seco, no

pudo y solo llegó a mantener sus labrios cerrados, mientras que dudaba y temía…

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play