Gladio

Venus había llegado nuevamente al mundo de los

espíritus, su torre de gran tamaño relucía desde la lejanía, la gran puerta de

mármol formaba figuras que relucían a la luz del lugar y la deformación de la estructura

daba cierta distinción del resto de edificios. Las losas tejían una entrada y

los grabados espirituales y el enorme jardín relucía de fondo con una cantidad

de flores moradas. Las puertas se abrieron con un pequeño ademán de manos por

parte de Venus y se adentró en la inmensa estructura, su trono era imponente y

bello de contemplar y le gustó el volver a estar en su casa, era algo muy

cómodo y relajante.

            ––Por fin llegas mi señora.

            ––Gladio.

            La figura de Gladio era agradable,

joven, delgado, de piel blanca, con lindas piernas, ojos color rosa que eran

coronados por pestañas tupidas, labios de rojo carmín, un cabello rosa con una

flor morada y otra blanca que le lucían bien. Se acercó, sus vestidos blancos

se movían lentamente y la gran espada gruesa que llevaba le imponía más a su

dulce figura que desprendía un aroma a frutos dulces. Se abrazaron, él se

sentía alegre de volver a verla después de estar en el doceavo círculo,

lidiando con los demonios más peligrosos que llegaron a darle algunos problemas.

            ––¿Cómo está tu hermana?

            ––Bien… supongo. Me dolió ver

nuevamente sus alas.

            ––Venus… sé que te duele, pero… ella

creo que ya lo ha superado.

            ––No lo sé Gladio. A veces me veo en

el espejo y observo a un espíritu que no apoya a su hermana.

            ––Yo observo un espíritu que lucha

por proteger a los que ama.

            Ambos subieron las gradas por la

enorme torre, sus pasos resonaban entre el silencio que era tejido cual araña

por el fino cantico de la silenciosa estructura.

            ––¿Tuviste problemas en el doceavo

círculo?

            ––Algunos demonios me quisieron

retar–– Su voz era fina y dulce, con cierta ternura, similar a la de una mujer

joven y bella––. Pero, por lo menos podemos decir que pude estirar mis brazos

un poco. El ejercicio es fundamental para mantener mi figura.

            ––Los dañaste… ¿Cierto? ––Hizo una

cara cínica con un poco de alegría y malicia en su pregunta.

            ––Cuando partí a la mitad a los

primeros diez, los otros mil se quedaron en silencio y no intentaron hacer otra

estupidez. Supongo que podemos decir que hablando todos nos entendemos, no

somos animales–– Observó su brazalete, las flores en su cabeza se sacudían

junto con sus cabellos, finos y con un dulce aroma que, hacía muy agradable el

estar a su lado––. Además, no habría razones para ensuciar mis vestidos con

demonios testarudos que tienen más músculos que cerebro.

            ––No cambiarás–– Dio una leve risa.

            ––Si no hay algo más que odie es el

que se me ensucien mis vestidos sin razones de peso. Aunque creo que debería

conseguir uno color negro y algo para adornar mis cabellos, me gustan estas

flores, pero creo que me vería mejor con otros artilugios de orfebrería. O algo

que me hiciera lucir más…

            ––¿Sexi?

            ––No, algo que me hiciera lucir más

elegante, quizá una falda me sentaría bien… aunque, verme sexi sería lindo––

Subía sacudiendo sus caderas de manera suave.

            ––Yo opino lo mismo. ¿Usaste magia

de cambio?

            ––No la necesité, además, los

príncipes se portaron muy bien. Aunque creo seguir firme en querer estar

alejados de ellos, en especial de Ferneris. Me incomoda mucho que siempre esté

desnuda.

            ––Ella siempre ha sido así. Aunque

quizá pueda ser un poco incómodo.

            Llegaron a la zona más alta, en

donde se encontraban los cuartos de ambos. Anduvieron por el corto pasillo y la

tranquilidad de la estructura era hasta agradable, Gladio recordaba cuando

tuvieron que criar a Calai hasta cierta edad y todos los días se tornaban

ruidosos y desastrosos. La luz entraba por las ventanas y Gladio le platicó a

Venus sobre los recuerdos que tenía de Calai. Ella, a diferencia de él, podía

medir su paciencia en la misma cantidad de honestidad de algunos políticos de

las tierras superiores y fue un alivio el poder deshacerse de ella. Nunca

estuvo capacitada para criar a una niña.

            ––Dejándola a ella de lado, ¿Cómo

está el quinto círculo de los espíritus?

            ––Bien. El círculo de los sueños

infinitos no ha sufrido nada que pueda afectar a nuestro mundo. Siempre he

pensado que aquel lugar es uno de los más bellos y tristes que he visto. Todo

es muy confuso y el hecho de pasar por esos senderos me hace sentir incómodo.

Infinitas puertas, infinitos pasillos, no existe el día o la noche, la tierra o

el cielo, la razón no existe y todo cuanto piensas que es correcto puede no

serlo. A veces sencillamente no hay nada más que un espacio en blanco y otras

cosas que me hacen dudar de la realidad.

            ––Si, pero… es para que sean

felices. Gladio, los espíritus son seres incomprendidos, no podemos saber cómo

van a actuar y el mantenerlos bajo esas libertades es lo mejor, sabes que es

así y ese círculo es lo más hermoso y a la vez lo más engañoso que he creado.

            ––Sí, es una trampa… una trampa muy

hermosa.

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play