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UNA APUESTA POR TU AMOR

UNA APUESTA POR TU AMOR

Status: Terminada
Genre:Romance / Malentendidos / Completas
Popularitas:1k
Nilai: 5
nombre de autor: FOAR

Él apostó que podía conquistarla.
Ella decidió demostrarle que no sería tan fácil.

Isabella no buscaba enamorarse. Sebastián solo quería ganar una apuesta.

Pero entre miradas, provocaciones y besos que empezaron como parte de un juego, algo inesperado comenzó a crecer entre ellos.

Porque cuando el corazón entra en juego, ya no existen apuestas seguras. ❤️‍🔥

NovelToon tiene autorización de FOAR para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

UNA PROMESA PELIGROSA

El beso había cambiado algo entre ellos.

No porque ahora fueran oficialmente una pareja, sino porque después de aquel momento, mirarse ya no se sentía igual.

Isabella caminaba por los pasillos de la universidad con una sonrisa que intentaba esconder cada vez que veía a Sebastián.

Y él parecía disfrutar demasiado de descubrirla.

—¿Por qué sonríes? —preguntó Valeria una mañana, mientras caminaban hacia el salón.

—No estoy sonriendo.

—Claro que sí.

—Estoy de buen humor.

Valeria la miró de reojo.

—Se llama Sebastián.

Isabella soltó una pequeña risa.

—Eres insoportable.

—Y tú estás enamorada.

Isabella se quedó callada unos segundos.

—No sé si enamorada…

—Pero sí te gusta.

—Muchísimo.

Valeria sonrió.

—Eso ya es suficiente para preocuparme.

—¿Por qué?

—Porque cuando alguien te gusta de verdad, dejas de pensar con la cabeza.

Isabella bajó la mirada.

—Con él es diferente.

—¿Estás segura?

La pregunta quedó flotando entre ambas.

Isabella quería estar segura.

Quería confiar.

Y, sobre todo, quería creer que Sebastián sentía lo mismo.

---

A la salida de clases, Sebastián la estaba esperando junto a las escaleras.

—¿Me estabas buscando? —preguntó Isabella.

—Sí.

—¿Y si no venía?

—Te esperaba.

—¿Cuánto tiempo?

—El necesario.

Ella sonrió.

—Eso sonó demasiado romántico.

—Estoy practicando.

—¿Y quién te está enseñando?

Sebastián se acercó un poco.

—Tú.

Isabella negó con la cabeza, divertida.

—No tienes remedio.

—Y aun así sigues aquí.

—Tal vez porque me gusta estar aquí.

La sonrisa de Sebastián desapareció por un instante.

Aquellas palabras le llegaron más profundo de lo que esperaba.

—A mí también —respondió.

Caminaron juntos hasta una pequeña cafetería cerca de la universidad.

Durante un rato hablaron de cosas sencillas: profesores, exámenes, música y películas.

Hasta que Isabella lo miró seriamente.

—Quiero preguntarte algo.

Sebastián dejó su taza sobre la mesa.

—Pregunta.

—¿Qué quieres conmigo?

Él se quedó quieto.

—¿Qué quieres decir?

—Lo sabes.

Isabella respiró profundamente.

—No quiero que esto sea algo pasajero. No quiero ilusionarme contigo si tú solo estás buscando divertirte.

Sebastián sintió que la culpa le cerraba la garganta.

Ella no sabía nada.

Y, sin embargo, acababa de describir exactamente aquello que él había empezado a odiar de sí mismo.

—No estoy contigo para divertirme —dijo finalmente.

—¿Entonces?

Sebastián tomó su mano sobre la mesa.

—Quiero conocerte. Quiero estar contigo. Quiero ver hasta dónde puede llegar esto.

Isabella lo observó en silencio.

—¿De verdad?

—De verdad.

Ella entrelazó sus dedos con los de él.

—Entonces prométeme algo.

—Lo que quieras.

—No me mientas.

Sebastián sintió un golpe en el pecho.

Por un momento pensó en decirlo.

La apuesta.

Solo tenía que pronunciar esas dos palabras.

Podía terminar con el secreto en ese instante.

Pero también podía perderla.

Y el miedo volvió a ganar.

—Te lo prometo —dijo.

Isabella sonrió.

—Entonces confío en ti.

Sebastián bajó la mirada hacia sus manos unidas.

Aquella promesa pesaba mucho más que cualquier apuesta.

---

Esa noche, Sebastián estaba con sus amigos cuando uno de ellos se acercó con una sonrisa burlona.

—¿Y? ¿Ya cayó?

Sebastián levantó la mirada.

—No hables así de ella.

Sus amigos intercambiaron miradas.

—Tranquilo. Solo preguntamos por el juego.

—Ya no es un juego.

El silencio fue inmediato.

—¿Qué dijiste?

Sebastián se puso de pie.

—Que ya no quiero seguir con esto.

Uno de ellos soltó una carcajada.

—No puedes abandonar ahora.

—Sí puedo.

—Hiciste una apuesta.

—Y me arrepiento.

—Entonces perdiste.

Sebastián apretó la mandíbula.

—Si perder significa dejar de mentirle, entonces sí. Perdí.

Nadie respondió.

Pero uno de sus amigos sonrió con malicia.

—Ella todavía no sabe nada.

Sebastián lo miró fijamente.

—No te atrevas.

—¿O qué?

Sebastián dio un paso hacia él.

—O voy a hacer que te arrepientas de haber empezado esto.

---

Mientras tanto, Isabella estaba en su habitación mirando el celular.

Había recibido un mensaje.

Sebastián: ¿Llegaste bien?

Ella sonrió.

Isabella: Sí. ¿Tú?

La respuesta llegó casi de inmediato.

Sebastián: Ahora que sé que estás bien, sí.

Isabella mordió suavemente su labio.

Después escribió:

Isabella: Buenas noches, Sebastián.

Él respondió:

Sebastián: Buenas noches, Isabella. Sueña bonito.

Ella dejó el celular sobre la cama.

No podía saberlo todavía.

Pero mientras Isabella comenzaba a entregarle su corazón, Sebastián comenzaba a comprender que tarde o temprano tendría que pagar el precio de haber entrado en su vida con una mentira.

Y aquella vez, no estaba seguro de estar dispuesto a perderla.

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Javiera De Barbieri Chacón
como me dejan así 😭😭😭
FOAR: 🤭 ya actualicé
total 1 replies
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