Quien diría que una beca en Alemania solo para estudiar tomaría un rumbo distinto al imaginado..
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EP 10: - Perspectiva de Isaac
Pasaron dos semanas.
Dos semanas desde la última vez que algo había conseguido alterar mi rutina.
Noir Coffee era uno de los pocos lugares donde podía estar sin que nadie intentara acercarse demasiado.
Por eso iba todos los días, a las cuatro de la tarde..
Siempre a la misma hora,Siempre a la misma mesa.
La seis.
La más alejada de la entrada, en una esquina desde donde podía ver toda la cafetería sin tener que soportar conversaciones innecesarias.
Nunca pedía en la barra, Nunca lo había hecho no porque no pudiera, Simplemente no tenía sentido.
La primera vez que había entrado a Noir Coffee, uno de los empleados había intentado tomarme el pedido detrás de la barra. Había demasiadas personas, demasiado ruido y demasiadas preguntas.
Desde entonces, mi café esperaba en la mesa.
Maros lo sabía, Ochenta grados exactos.
Americano: Sin azúcar, sin leche, Sin nada más.
(Tres euros.)
Cincuenta minutos y después me iba.
Era sencillo, Me gustaban las cosas sencillas.
La mayoría de las personas no entendían eso, Por eso prefería no hablar.
Pero esa tarde algo había cambiado.
Entré a Noir Coffee como siempre, La campanita de la puerta sonó y el aire frío entró conmigo.
No miré el menú, No tenía necesidad.
Caminé directamente hacia la mesa seis y me senté.
Fue entonces cuando la vi.
La chica nueva, Ya la había visto antes, No mucho.
Solo pequeños detalles.
Una figura detrás de la barra, Una voz que había escuchado alguna vez mientras entraba.
Un rostro que no conocía.
Durante los primeros días no le presté demasiada atención.
Noir Coffee había tenido empleados nuevos antes.
La mayoría duraba poco.
Llegaban con entusiasmo y se iban cuando descubrían cómo funcionaban realmente las cosas.
No era asunto mío, Pero ella seguía allí.
todos los días.
Cinco y media de la mañana, Siete,Ocho.
A veces incluso antes que algunos de los empleados antiguos.
La había visto desde mi automóvil alguna vez, caminando bajo la lluvia.
Siempre sola, Siempre con el mismo paso rápido.
Nunca parecía mirar hacia atrás.
Maeve.
Ese era su nombre.
Lo había escuchado accidentalmente dos días antes, Sasha lo había dicho mientras hablaba con Maros.
No sabía nada más de ella, Y no necesitaba saberlo.
Eso era lo que me repetía.
Me senté y apoyé las manos sobre la mesa, Entonces levanté la mirada.
Ella estaba observándome.
No de la misma manera en que lo hacían los demás.
No había reconocimiento, No había interés evidente, Solo confusión.
Era lógico.
No había pedido nada.
Nunca lo hacía.
La chica inclinó ligeramente la cabeza y le dijo algo a Sasha.
No pude escuchar qué. Sasha sí me reconoció.
La expresión de su rostro cambió inmediatamente.
Eso me hizo casi sonreír, Bueno, casi...
No tenía intención de asustarla.
Pero tampoco iba a levantarme para explicarle quién era, No tenía por qué hacerlo.
Sasha se acercó a Maeve y comenzaron a hablar detrás de la barra.
La chica nueva volvió a mirarme.
Yo mantuve los ojos sobre ella.
No porque quisiera intimidarla.
Quería observarla.
Era diferente.
Eso era lo que me había llamado la atención desde el principio.
No parecía impresionada por el lugar, No miraba los edificios desde las ventanas, No hablaba de la familia Bennett, No intentaba descubrir quién era yo...Ni siquiera parecía saberlo.
Eso era extraño,Muy extraño.
Casi todos sabían, Mi apellido aparecía en demasiados lugares.
En hoteles, En restaurantes, En edificios, En documentos, En las placas de algunos negocios, En la universidad..
Era difícil vivir en Hamburgo sin cruzarse con el apellido Bennett.
Pero ella no parecía reconocerlo.
Sasha finalmente salió de detrás de la barra.
La vi preparar mi café.. Agua,Termómetro a Ochenta grados Exactos.
Cuando tomó la taza, sus manos temblaron ligeramente, No dije nada.
Esperé, ella caminó hacia mi mesa y Dejó el café frente a mí, Yo lo tomé.
Un sorbo,Correcto.
No dije gracias, No por mala educación.
Simplemente no estaba acostumbrado a hacerlo,Sasha regresó rápidamente detrás de la barra.
Y entonces volví a mirar a Maeve, Ella estaba allí Limpiando una taza.
Intentando fingir que no me estaba mirando, La observé durante varios minutos.
No entendía por qué.
Quizás porque había algo en su forma de moverse que no coincidía con el resto.
No tenía la seguridad de alguien que llevara años trabajando allí.
Pero tampoco tenía la inseguridad de alguien que acababa de empezar.
Parecía estar aprendiendo, Memorizando, Observando. Como si quisiera hacerlo todo correctamente.
La vi llevar un plato a una mesa, Después recoger dos vasos.
Limpió la barra, Hablo con Sasha y Sonrió.
Era una sonrisa pequeña, Natural.
No parecía forzada.
No era una de esas sonrisas que las personas utilizaban conmigo cuando querían conseguir algo.
Eso también era extraño.
Yo estaba acostumbrado a que las personas cambiaran cuando descubrían quién era.
Ella todavía no lo había hecho,Quizás porque no sabía.
Quizás por eso seguía siendo interesante.
A las cuatro y media seguía en la mesa seis.
A las cuatro cuarenta y cinco, ella pasó cerca.
No me miró.
A las cuatro cincuenta y dos, volvió a pasar.
Tampoco.
Me pregunté si Sasha le había dicho que no debía mirarme...Probablemente, La gente hablaba demasiado.
No me molestaba,Estaba acostumbrado.
Pero había algo tranquilizador en que Maeve no intentara hablar conmigo.
Prefería eso, No quería conversaciones, No quería preguntas, No quería escuchar mi apellido salir de su boca. Todavía no.
A las cinco terminé el café y dejé cincuenta euros debajo de la taza.
No era necesario, Pero tampoco era importante.
Me levanté y el abrigo cayó sobre mis hombros.
Caminé hacia la puerta y Pude haberme ido.
De hecho, debería haberlo hecho.
Pero cuando pasé junto a la barra, me detuve.
Maeve estaba allí.. Por primera vez la tuve cerca.
Mucho más cerca de lo que había estado durante las dos semanas anteriores.
No dije nada inmediatamente, Ella tampoco.
No levantó la voz, No preguntó quién era, No dijo mi nombre...Solo me miró Por primera vez directamente.
Sus ojos se encontraron con los míos, Había una mezcla de sorpresa y nerviosismo en su expresión.
No parecía miedo exactamente Pero sí incomodidad.
No sabía si era por mí o por lo que Sasha le había contado.
Probablemente ambas cosas.
Entonces hablé.
—Así que tú eres la nueva.
Eso fue todo.
No esperé respuesta, No porque no quisiera escucharla sino, porque de repente, tuve la sensación de que si me quedaba un segundo más, iba a querer saber algo que todavía no necesitaba saber.
Me di la vuelta y Abrí la puerta.
La campanita volvió a sonar y el frío de la calle me recibió.
Caminé hasta el automóvil sin mirar atrás Pero mientras conducía, seguía pensando en ella.
Maeve.
La chica nueva de Noir Coffee.
La que llegaba antes que todos.
La que caminaba bajo la lluvia.
La que no sabía quién era yo.
La que nunca me había pedido nada.
La que, durante dos semanas, había conseguido hacer algo que casi nadie lograba.
Llamar mi atención sin intentarlo.
Y eso era precisamente lo que más me preocupaba.
Porque yo no iba a Noir Coffee por el café.
Nunca había sido por el café.
Iba porque era uno de los pocos lugares donde nadie esperaba nada de mí.
Hasta que ella apareció.
Y ahora, por primera vez en mucho tiempo, tenía una razón para mirar hacia la barra.
Una razón para esperar las cuatro de la tarde.
Una razón que todavía no estaba dispuesto a admitir.
Maeve no sabía quién era yo.
Todavía.
Y por alguna razón, quería que siguiera siendo así.