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El Contrato Del Despecho

El Contrato Del Despecho

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Venganza / Amor prohibido / Completas
Popularitas:6.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Lobelia

​Margo siempre fue la mujer de los planes perfectos, hasta que su prometido la abandonó en el altar por su mejor amiga. Humillada y con la prensa social acechando, Margo decide que no será la víctima de esta historia. En un arrebato de orgullo y dolor, recurre a la única persona que odia tanto como a su ex: Lucas, el rival empresarial de su familia y el hombre que ha intentado hundir sus negocios por años.
​Lucas acepta la propuesta de un matrimonio por contrato, pero no por caridad. Él ve la oportunidad de finalmente entrar en el círculo de poder de los de Margo. Lo que comienza como una alianza gélida y transaccional, pronto se convierte en un campo de batalla emocional donde el odio se confunde con una atracción eléctrica. En un juego de apariencias, Margo y Lucas deberán decidir si su unión es la mejor venganza o la peor de sus derrotas.

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capitulo 10

El penthouse de los Thorne solía ser un mausoleo de orden, pero esa noche, el silencio era distinto. No era el silencio de la paz, sino el que precede al colapso de un edificio.

​Margo estaba en la cocina cuando escuchó el sonido: el golpe seco de un objeto pesado estrellándose contra la pared del estudio. No hubo gritos, solo ese impacto sordo que vibró en el suelo de mármol. Cuando llegó a la puerta del despacho, se encontró con una escena que desmanteló todas sus certezas.

​Lucas estaba sentado frente a su escritorio, pero ya no era el emperador de la industria. Tenía la cabeza entre las manos y los hombros hundidos, como si el techo de la torre estuviera cediendo sobre él. En el suelo, una lámpara de diseño yacía hecha añicos. Un sobre con el sello de un hospital de prestigio descansaba abierto sobre la obsidiana del escritorio.

​—Lucas… —murmuró ella, dando un paso cauteloso.

​Él no levantó la vista. Su respiración era errática, un sonido áspero que cortaba el aire.

​—Se ha ido, Margo —dijo él. Su voz no era la del hombre que la defendió en el restaurante; era la de un niño perdido en la oscuridad—. Mi tía Elena.

La única persona que me miró antes de que yo tuviera un centavo en el banco. La que me traía comida cuando mi padre estaba en la cárcel. Ha muerto sola porque yo estaba demasiado ocupado firmando contratos de venganza.

​Margo sintió una punzada de dolor que no era suya. La vulnerabilidad de Lucas era absoluta. La fachada de "hombre de hierro" se había desmoronado, revelando los cimientos quemados que él había intentado ocultar con millones y trajes a medida.

​Ella tuvo una oportunidad en ese momento. Podría haber guardado silencio, podría haber aprovechado ese instante de debilidad para buscar más documentos, para ganar terreno en su guerra personal. Pero la Margo que construía puentes fue más fuerte que la Margo que buscaba venganza.

​Se acercó a él. Sin pensarlo, sin consultar las cláusulas de "no contacto físico" del contrato que descansaba en el cajón, puso una mano en su hombro. Lucas se tensó, un espasmo recorrió su espalda, pero no la apartó. Al contrario, se inclinó hacia su toque como un hombre sediento ante un oasis.

​—No estás solo, Lucas —dijo ella con suavidad—. Sé que no significa mucho ahora, pero estoy aquí.

​Él levantó la cabeza. Sus ojos estaban inyectados en sangre, no de rabia, sino de un agotamiento existencial. Al ver a Margo, no vio a la heredera de los Valente; vio a la única persona que conocía su verdadera cicatriz. Sin previo aviso, Lucas rodeó la cintura de Margo con sus brazos y apoyó la frente en su abdomen, soltando un sollozo seco que pareció desgarrarle los pulmones.

​Las horas siguientes se desvanecieron en una bruma de cuidados humanos. Margo no llamó a los asistentes de Lucas ni a sus abogados. Se quedó allí. Lo guio hasta el sofá, le quitó los zapatos y la chaqueta que tanto lo oprimía, y le preparó un té con la misma paciencia con la que su madre solía cuidarla a ella.

​Lucas estaba en una especie de trance. El dolor por la pérdida de su único vínculo con su pasado feliz lo había dejado en carne viva. Margo se sentó a su lado, dejando que él apoyara la cabeza en sus piernas. Le acarició el cabello de manera distraída, un gesto tan doméstico y real que resultaba casi obsceno en aquel entorno de lujo frío.

​—Me pasé la vida pensando que el éxito era la mejor forma de honrarlos —susurró Lucas, con la mirada fija en las brasas de la chimenea—. Pero el éxito es un desierto, Margo. No hay nadie allí para recibirte cuando finalmente llegas a la cima.

​—Lo sé —respondió ella—. Yo también creía que ser la "Señora Thorne" me daría las armas para sanar mis heridas. Pero las armas no sanan, Lucas. Solo cortan más profundo.

​Margo se dio cuenta de algo fundamental en ese silencio compartido. El odio que sentía por él se había transformado en una empatía que la asustaba. Ya no veía en él al enemigo que quería destruir a su familia; veía al compañero de naufragio que, al igual que ella, solo intentaba sobrevivir a los fantasmas de su ppasado

​A medida que la madrugada avanzaba, la atmósfera en el penthouse cambió. La desesperación de Lucas se transformó en una calma exhausta. Se incorporó lentamente, quedando a escasos centímetros del rostro de Margo.

​El aire entre ellos estaba cargado de una tensión que ya no tenía nada que ver con el despecho o los negocios. Era una gravedad emocional que los atraía irremediablemente. Lucas extendió la mano y acarició la mejilla de Margo con el pulgar, un gesto de una ternura tan cruda que ella sintió que el corazón le daba un vuelco.

​—¿Por qué no te fuiste? —preguntó él, su voz apenas un susurro—. Tenías la oportunidad de dejarme caer.

​—Porque ya he visto a demasiada gente caer, Lucas. Y porque, por primera vez en mi vida, siento que estoy exactamente donde necesito estar. No por un contrato, ni por un plan. Sino por ti.

​El Quiebre del Contrato Mental

​En ese momento, Margo lo supo. La línea entre el enemigo y el aliado no solo se había borrado; había dejado de existir. El contrato de "no contacto" y "lealtad pública" seguía guardado en el cajón del estudio, pero en su mente era papel mojado. Ya no estaba actuando para la prensa, ni para su padre, ni para Mateo. Estaba allí por el hombre que tenía frente a ella.

​Lucas se inclinó más, reduciendo la distancia hasta que sus alientos se mezclaron. No hubo vacilación. Cuando sus labios finalmente se encontraron, no fue un beso de pasión cinematográfica, sino un encuentro desesperado, hambriento de consuelo y de verdad. Fue un beso que sabía a sal y a redención.

​Margo cerró los ojos, aferrándose a los hombros de Lucas. En ese contacto, dejó ir la rabia del altar, el rencor hacia su padre y el miedo al futuro. Por primera vez en semanas, el ruido del silencio se detuvo.

​Se separaron apenas unos milímetros, sus frentes todavía juntas.

​—Margo… —dijo él, su voz llena de una promesa que ningún abogado podría haber redactado.

​—No digas nada, Lucas —respondió ella, entrelazando sus dedos con los de él—. El caos ya está aquí. Solo quédate conmigo hasta que amanezca.

​Esa noche, en el corazón del imperio Thorne, el "Pacto del Diablo" murió para dar paso a algo mucho más peligroso y real: una alianza de carne, hueso y corazones rotos que finalmente empezaban a sanar.

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Graciela Barragan Piedra
Me encantó! Nada de mafias, matanzas, secuestros, erotismo explícito.
Genial la novela! Gracias por compartir tu talento!
Graciela Barragan Piedra
El destino jugó a su favor! Ambos son únicos!
Daiana Martínez
muy buena novela!!
Lobe ❣️: muchas gracias ☺️
total 1 replies
Yolanda milagros Cardona
me encantó la novela
Yolanda milagros Cardona
me encantó la novela 👏
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