Edelayn es una mujer que sirvió toda su vida al ejército de su país,al ser jubilada, ella se da cuenta que todo el tiempo vivió para una organización y no para si misma,con arrepentimiento pide un deseo en su cumpleaños,que por azares del destino se le concede y reencarna en el cuerpo de la Duquesa Edelayn Lierrer Paradise,en un mundo donde todavía manda el feudalismo,con esta nueva oportunidad ella decide que está vez vivirá,para si misma haciendo lo que le plazca,pero hay ciertos retos que surgen,teniendo los que enfrentar,pero ella los vence aplicando sus conocimientos modernos, utilizando cualquier cosa o persona a su favor para cumplir sus deseos.
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Capitulo 10: La institutriz.
Mientras tanto Lucia ya había ido con Khaterine a contarle sobre la conversación que tuvo con Enrique en el despacho.
—Entonces ¿eres adoptada, Mamá? ¿Por qué nunca me lo dijiste. ¡Acaso nunca pensaste, que tu origen pueda afectar mi relación con Alfred.!—le reclamaba Khaterine a Lucía.
—¡No lo dije, por qué todos los que lo sabían ya están muertos!. Además no afectará en absoluto tu relación con el príncipe, además tu padre ya decidió seguir adelante, con tu compromiso con el príncipe heredero.
«¡Bueno menos mal!, que importa que descienda de una cualquiera, al final de cuentas seré la emperatriz de este imperio» pensó Khaterine mientras miraba a su madre.
—¡Pero mamá! ¿Y si la estúpida de Edelayn revela que no soy de descendencia real? ¿Que pasara con mi compromiso?
—¡No te preocupes mi niña! Ya me he encargado de sobornar a la institutriz, planeo que mantenga a Edelayn ocupada, hasta que se concerté el matrimonio, después de que te conviertas en emperatriz será mucho más fácil encargarnos personalmente de Edelayn.
—¡Brillante madre! ¿Pero esa institutriz es de confianza?
—Debo de admitir que me costó, una fortuna poder convencer a la institutriz Emily Roset, pero tenlo por seguro, está de nuestro lado.
—Siendo así me quedó tranquila. ¿madre y la institutriz puede fastidiar un poco a Edelayn?—pregunto de forma juguetona Khaterine.
—¡Claro me encargaré de que le dé su merecido!—
Está información no tardó en llegar a oídos de Edelayn.
«Qué fastidio, esas mujeres nunca se cansan de conspirar,y además resulta que la loca es mi media hermana,pensé que estos dramas solo ocurrían en las series que veía, nunca esperé llegar a vivirlos, pero no puedo negar que es divertido frustrar sus planes una y otra vez»—pensaba Edelayn mientras se burlaba.
—Matilda ¿puedes mandar a investigar a esa tal Emily Roset?, ¡Quiero saber todo de ella?, así podré plantear una mejor oferta.
—Si señorita yo me encargo.
Pasaron las horas y justo al anochecer llegó una sirvienta a la recámara de Edelayn con una carta.
—¡señorita!, Tara trajo esta carta para usted.
Edelayn abrió la carta y se puso a leerla en voz alta.
—Emily Roset, edad 30 años, huérfana, sin hijos y soltera. Al salir del orfanato se abrió paso en la institución para señoritas prestigiadas, al graduarse a los 20 años se dedicó a instruir a niñas de la nobleza.
Mantiene a un plebeyo de 20 años de edad, originario del barrio más pobre de la ciudad se dice que el joven le pidió 100 monedas de oro como condición para poder casarse con ella además los vecinos mencionan que siempre ha sufrido burlas por su prominente nariz.
«¡Qué información tan detallada! Para ser la antigüedad, pudieron recopilar toda esta información en una tarde,¡es impresionante!,aunque siendo honesta que una mujer logré, sobresalir en este mundo es admirable»
—Matilda ¿Quién se encargo de la investigación?
—Se lo ordené a Aron por medio de una paloma mensajera.
—Mandale, una carta a Aron y dile que lo felicito, por su excelente trabajo, también dile que cuide bien de Karlos y le de los cuidados que le ordene, ya que muy pronto le realizaré su cirugía.
—¡Si Señorita!
La noche paso y a la mañana siguiente a primera hora Edelayn se ejercitaba en el jardín cuando vio a una mujer alta y delgada vestida elegantemente bajando de un carruaje.
—¿Será la institutriz?—pregunto Matilda.
—¡Vamos a echar un vistazo, Matilda!
Edelayn no avanzó mucho cuando vio qué Lucía venía acompañada de quien parecía ser Emily.
—¡Aquí estás sobrina!, te presento a Emily Roset, es la institutriz que tu padre buscó cuidadosamente para ti.
—¡Mucho gusto Emily, me llamo Edelayn y será un placer aprender de usted!
—¡Veo por qué me llamaron! ¡No tienes nada de educación!—respondió Emily.
—Bueno las dejo para que se conozcan mejor —dijo Lucía, mientras se iba con una sonrisa triunfante.
—Ya que estamos solas, estableceré las reglas, de ahora en adelante, aquí yo soy la que manda—dijo Emily con tono prepotente antes de ser interrumpida por Edelayn.
—Ya que lo dice usted no me andaré con rodeos, ¿Cuánto dinero quiere para que esté a mi servicio y no al de mi tía Lucía?
—No se de qué hablas, yo fui contratada específicamente por el duque Enrique Paradise.—respondió con nerviosismo Emily.
—¡No te preocupes! ¡Aquí no hay nadie más aparte de Matilda y yo!
—Pues sí ya sabe que la señora Lucía ha comprado mi lealtad, debería saber, que solo le serviré a ella.
—¡Solo pon un precio!
—Yo no acostumbro a traicionar, a mis empleadores.
—Mira Emily no me gusta dar muchas vueltas al asunto, supongo que te compró por 100 monedas de oro, ya que fue la cantidad que te pidió el joven al que mantienes para que se casara contigo, siendo así te ofrezco el triple.
«¡Que! ¿Cómo podría saber ella, todo esto?, si me he encargado de ser muy precavida, si esta información se llegará a divulgar, mi carrera quedaría arruinada»–pensaba Emily, mientras un miedo la invadía.
—Señorita Emily, ¿qué dice?, ¿acepta mi trato?
—Yo…. yo..—decía tartamudeando Emily— ¿podría darme más tiempo para pensarlo?
—Emily, nunca me ha gustado hacer las cosas,por las malas, sé que si no aceptas la oferta, yo fácilmente podría encargarme de divulgar tu vida privada, arruinando tu reputación y tu carrera al mismo tiempo. Pero siendo honesta me parece algo injusto, ya que sé, que desde pequeña te has esforzado por sobresalir, en este mundo liderado por hombres.¿Por qué no te unes a mí?, no solo te daré el dinero, sino también te daré la libertad de elegir al hombre que tú más quieras, sin necesidad de que andes pagando para que te den un poco de amor.
—¡Elegir al hombre que yo quiera! ¿Acaso pretendes comprarlo para mí?.
—No mi querida Emily, sé que siempre te ha causado inseguridad tu nariz, que honestamente a mí me parece hermosa, aunque en los estereotipos que se imponen en esta actualidad es entendible que te sientas acomplejada.
—¿Podría arreglarla?, he consultado a cientos de médicos, pero no he encontrado ninguno que pueda hacer algo, acaso usted pretende hacer magia.
«¡Así que le di al clavo!, ya te tengo de mi lado, institutriz Emily»—pensó Edelayn, mientras mostraba una sonrisa.
—¡No es magia!, pero es una técnica secreta qué me fue heredada del reino de Astrivia! ¡Ahí la llaman rinoplastia!—decía Edelayn mientras Matilda a su lado solo podía pensar.
«¡Porque nunca escuché hablar de esa técnica!, Y por qué la señorita Edelayn no lo había mencionado antes»
—¿En verdad podrías arreglar mi nariz?—preguntó Emily con una pizca de esperanza en sus ojos.
—¡Claro! ¡Siempre que estés dispuesta a ayudarme!—respondió Edelayn.
«He consultado a tantos médicos famosos, y nadie pudo ayudarme, ella podría ayudarme en verdad, me arriesgaré a confiar en ella por esta vez, de todas formas está el asunto de mi vida privada, por el momento no tengo opción»—pensó Emily mientras respondía con gentileza.
—Y ¿cómo puedo ayudar a la Duquesa Edelayn?
Edelayn no pudo evitar esbozar una sonrisa.
—En realidad si necesito que me enseñe, pero solo estaré con usted una pequeña parte del día, ya que necesito salir a resolver unos asuntos personales, y ahí es donde entra usted, necesito que me cubra diciendo que todo el tiempo estuve con usted, y hacerles creer a mi Padre y a mi tía que estudio arduamente, y si mi tía te pide hacerme algo, comunícamelo, y en cuanto a tu rinoplastia déjame preparar todo lo necesario para realizarla.
—Entiendo Duquesa, yo me encargaré de cumplir sus órdenes, como me ha indicado—respondió Emily.
Edelayn se dirigió a su habitación, se dió un baño se arregló, después se dirigió a su mesa de noche tomo pluma y papel y se puso a dibujar.
—¿Qué dibuja señorita?
—El equipo que necesito,para realizar la cirugía de Karlos y de Emily.,
—¿Equipo?
—¡Si mira!
—¿Puedo preguntar? ¿Cómo es que sabe todo esto señorita?
«Olvide que la dueña original no sabía nada de medicina,no le puedo seguir mintiendo, pero y si cree que soy un demonio o algo así, las personas de esta época no son tan flexibles,lo mejor será seguir mintiendo»
—Estas cosas las aprendí de mi madre, aunque era muy niña siempre me gustaba escucharla hablar sobre estos temas, incluso me dejó un libro, en los papeles que apenas encontramos, de ahí he estado aprendiendo toda esta información, antes no te conté esto porque me dolía hablar de mi mamá.
«Como pude ser tan imprudente, es cierto, siempre que la señorita Edelayn hablaba de su madre, no podía evitar qué se le notara la tristeza en sus ojos, debo de ser prudente y no tocar estos temas sensibles, antes ella siempre deseaba morir, o que alguien más viviera su vida, incluso llegué a pensar que fue así, pero veo que me equivoco y eso es imposible, seguramente ya se ha recuperado de su depresión»—penso Matilda mientras veía con ternura a Edelayn.
—Perdone señorita,no debí haber preguntado,se que siempre le ha sido difícil hablar de su madre, de ahora en adelante, no importa lo que haga, o lo que desee, yo lo haré sin cuestionar.
«UFF menos mal si me creyó»
—No tienes por qué pedir perdón, mejor vamos a la ciudad,, ya que planeo buscar varias cosas.
Edelayn y Matilda partieron a la ciudad,allí fueron a las minas para conseguir las materias primas para que se realizarán, pero al llegar se topo con un problema.
«Cierto lo olvide las técnicas de esta época tienen limitaciones para alcanzar temperaturas tan altas, ahora cómo podré fundir el hierro, cromo,niquel molibdeno,y lo demás si no tengo la temperatura suficiente,»
Edelayn caminada, tristemente a lado de Matilda, preguntándose cómo podría ayudar a Karlos y Emily, aunque podían hacer un equipo improvisado solo con hierro ella temía que al ser el equipo de esa propiedad, durante la cirugía la herida podría infectarse o sufrir alguna reacción, pero justo cuando estaba por rendirse el piso empezó a temblar ligeramente.
—¡Rápido! ¡Refúgiense en sus casas! ¡El Dios de la montaña está enfadado! ¡Pidan por su perdón y por el bienestar del imperio!—Decía un hombre de unos 50 años, alto de piel blanca, ojos azules y cabello plateado, que por su vestimenta parecía ser un sacerdote.
—¿Dios de la montaña? ¿Quién es?—pregunto Edelayn.
—Pues el Dios que vive en la montaña, cuando se enfada el piso tiembla por unos instantes, y saca chispas de su centro.—respondió Matilda.
«¿Podría referirse a un volcán activo?, si es así podría fundir todas estas materias primas y crear mi equipo médico»
—Matilda en ¿qué dirección está el Dios de la montaña?.
—En esa dirección —dijo Matilda señalando hacia el horizonte, y efectivamente había un volcán activo, que estaba a unos 50 kilómetros de distancia del lugar.
—¡Lo tengo Matilda! ¡Tengo la solución!, vamos a buscar algunos materiales que necesitaré después iremos con Aron y otros esclavos para que nos ayude con una nueva misión.
—¿Qué misión es señorita?
—Crearemos mi equipo médico,con lava.