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Oscuro Placer.

Oscuro Placer.

Status: En proceso
Genre:CEO / Amor prohibido / Romance de oficina
Popularitas:9.3k
Nilai: 5
nombre de autor: maucris

Laura entró en Valdez Enterprises buscando una carrera, pero encontró una perdición.

​Bastó una mirada de Adrián Valdez, su jefe, para que la ingenua joven viera desmoronarse su mundo. Lo que comenzó como una admiración profesional se transformó rápidamente en una obsesión voraz: Laura ya no trabajaba para él, vivía para él. Cada gesto, cada orden fría y cada segundo en su presencia se convirtieron en el combustible de un deseo insaciable.

​Pero tras la fachada de poder de Adrián se esconden sombras que ella no está preparada para enfrentar. En esta oficina, el deseo no es un juego, es una trampa. Y Laura, cegada por su propia fijación, está a punto de descubrir que entregarse a su jefe es un placer tan intenso como peligroso.

​¿Estás listo para cruzar la línea donde la obsesión se vuelve irreversible?

NovelToon tiene autorización de maucris para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14: El Destierro Dorado.

Al llegar al edificio, el vestíbulo de mármol me pareció más vasto y frío que nunca. Ya no era solo mi lugar de trabajo; era el escenario de mi transformación.

Me apliqué el labial borgoña en el ascensor, mirando mi reflejo con una mezcla de reconocimiento y pavor. El color era intenso, casi violento, una herida autoinfligida para complacer al hombre que me esperaba en la cima.

​A las ocho en punto, el intercomunicador no emitió su habitual pitido metálico. En su lugar, la imponente puerta de roble se abrió con un silencio pesado, revelando la figura de Adrián.

No estaba sentado, estaba de pie, revisando unos documentos en una tableta, con la chaqueta del traje abierta y la camisa blanca tan tensa sobre sus hombros que parecía a punto de rasgarse.

​—Laura. Adentro —sentenció, sin levantar la vista.

​​Entré en el despacho sintiendo que el aire se espesaba a cada paso y la puerta se cerró tras de mí con un clic definitivo. Adrián caminó hacia su escritorio de mármol negro y dejó sobre él un sobre de piel color tabaco, grueso y con el relieve de un escudo familiar que no reconocí.

​—Francia —dijo, lanzando la palabra como si fuera un veredicto—. Salimos esta noche desde el aeropuerto. Una semana estaremos allá.

​El aire se escapó de mis pulmones. Me quedé inmóvil, con la carpeta de informes apretada contra el pecho como si fuera un escudo.

​—¿Francia? Señor Valdez, no... no entiendo. No hay nada en la agenda sobre un viaje internacional. Tengo reuniones programadas con el departamento de contabilidad y...

​—La agenda es lo que yo decido que sea —me interrumpió.

 Dejó la tableta sobre la mesa y rodeó el escritorio con esa lentitud depredadora que me hacía querer retroceder y avanzar al mismo tiempo

—Hay una serie de adquisiciones estratégicas en Lyon y una cena de gala en París con el consejo de administración. Necesito a mi asistente allí. A mi lado. Veinticuatro horas al día.

​—Señor, una semana es mucho tiempo —logré decir, aunque mi voz sonó como un susurro quebrado—. Mi tía, Mariana... no puedo simplemente desaparecer. Necesito avisar, preparar una maleta, yo no tengo ropa adecuada para...

​Adrián acortó la distancia entre nosotros en dos zancadas. Se detuvo tan cerca que pude sentir el calor que emanaba de su cuerpo, una radiación de poder y masculinidad que me nublaba el juicio.

 Se inclinó sobre mí, obligándome a inclinar la cabeza hacia atrás para sostenerle la mirada. Sus ojos, oscuros y tormentosos, recorrieron mi rostro hasta detenerse en mis labios.

​—No es una invitación, Laura. Es una orden directa de tu superior —su voz bajó a un registro barítono que hizo vibrar mis huesos.

—No estás aquí para cuestionar mis movimientos, sino para facilitarlos. Tu familia entenderá que tu carrera exige sacrificios. O quizás, simplemente entenderán que ahora hay alguien que tiene una prioridad absoluta sobre tu tiempo.

​Sentí un escalofrío que no tenía nada que ver con el frío del despacho. La palabra "prioridad" sonaba a "posesión" en su boca.

​—No tengo ropa para París —repetí, aferrándome a la excusa más mundana para no admitir el pánico que sentía ante la idea de estar a solas con él en un país extraño.

​Adrián extendió la mano y, con una delicadeza que me resultó más aterradora que su brusquedad, rozó el puente de mis anteojos.

​—Ya me he encargado de eso. Todo lo que necesites y cuando digo todo, Laura, me refiero a cada prenda que cubrirá tu piel ya ha sido enviado a tu camarote en el Gulfstream. No quiero que lleves nada de esa ropa de oficina aburrida que usas para esconderte. En Francia, serás la sombra que yo diseñe.

​—¿Usted me ha comprado ropa? —la indignación luchó con la excitación en mi pecho.

​—He comprado el derecho a que luzcas como yo deseo —corrigió, con una sonrisa gélida que me hizo estremecer—. Tienes tres horas. Un coche te recogerá en la puerta de tu edificio a las once.

​—Entrarás, te despedirás de tu familia con una mentira convincente sobre una conferencia de negocios, y volverás aquí. No aceptaré retrasos. No aceptaré excusas.

​Se inclinó un poco más, hasta que la punta de su nariz rozó la mía. Pude oler el sándalo, el acero y ese aroma sutil a sexo y éxito que parecía ser su esencia natural.

​—Vas a venir conmigo, Laura —susurró contra mis labios, sin llegar a besarlos, dejándome de nuevo en ese borde insoportable del deseo.

—Y durante esos siete días, el mundo exterior dejará de existir. Solo estaremos tú, yo y las palabras que voy a terminar de escribir en ti. ¿Ha quedado claro?

​—Sí, señor Valdez —respondí, mi voluntad desmoronándose bajo el peso de su autoridad.

​—Bien. Ahora vete. Tienes mucho que hacer y muy poco tiempo para arrepentirte.

​Salí del despacho con las piernas temblando. En el pasillo, Claudia me observaba. Ella había escuchado lo suficiente, o quizás lo sabía desde antes.

 Sus ojos eran dos pozos de bilis y resentimiento. Ella, la jefa de personal, la mujer que se había ofrecido en ese mismo escritorio, se quedaba atrás. Yo, la "hoja en blanco", la asistente sin experiencia, me marchaba a París con el dueño del imperio.

​—Disfruta del viaje, Laura —masculló Claudia cuando pasé a su lado—. Pero recuerda que los aviones también aterrizan. Y cuando vuelvas, seguiremos aquí.

​No le respondí.

Bajé en el ascensor sintiendo que el suelo se hundía bajo mis pies. Estaba aceptando un pacto con el diablo, un viaje directo al corazón de una obsesión que me estaba consumiendo.

Una semana en Francia. Siete noches bajo su vigilancia, durmiendo en el mismo avión, cenando en las mismas mesas, respirando el mismo aire viciado de lujo y dominación.

​Llegué a casa y, mientras mi tía me ayudaba a buscar una maleta pequeña, me sentí como una traidora. Mentí sobre la conferencia, mentí sobre el hotel, mentí sobre todo. Porque la verdad era demasiado oscura para ser contada: me iba a Francia no por trabajo, sino porque Adrián Valdez me había ordenado pertenecerle, y yo, por más que intentara luchar, no deseaba nada más en este mundo que ser su prisionera.

​A las once en punto, un sedán negro con cristales tintados se detuvo frente al portal. El chofer bajó y tomó mi maleta vacía, pues Adrián ya había decidido qué me pondría. Al subir al coche y ver el edificio de mi tía desaparecer por el retrovisor, supe que la Laura que regresara de ese viaje no sería alguien a quien mi familia pudiera reconocer.

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💕Queridas lectoras... Por favor den me gusta cuando terminen de leer un capítulo.💕

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victor hernandez
Que paso con la poca seguridad que habías conocido
victor hernandez
Pensé que no te iba a quebrar y que pondrías tus condiciones
Nancy RoMo
pobre laura llego a la cueva del lobo otra vez 😬😬😬
Marshaan Sanchez
Dios mi que quiere ese Adrián o mejor que busca de ella será que en algún momento se entregará al amor dejar las armadura ,dejara que ella se su centro su motor está es un rompe cabeza de de millares de Fichas me tiene como si tú viera leyendo algo similar que Drácula jajaja pero moderno 😘❤️
Milcaris
Ir hasta allá no va a impedir que Adrian siga jugando con Mariana solo por torturarla
Milcaris
Adrian está haciendo todo para que vuelvas a él si o si.
victor hernandez
Maravillosa me tiene ignotizada
victor hernandez
Maravillosa me tiene ignotizada
victor hernandez
Esta arrecha la trama no contaba con esa jugada de Adrián pero Laura desafíalo hasle saber con su mismo juego de seducción qué no te domina hazlo desearte que haga tu voluntad
victor hernandez
Cual es la razón real que el quiera a laura bajo su dominio autora lo que el no contaba era que ella lo iba a desestabilizar
Nancy RoMo
de verdad es imposible no odiar a adrian 😮‍💨
Kim Nava
que hombre tan miserable
solo la quiere de espectadora y a ser la sufrir más
y más loca ella sintiendo celos de su prima 🙄🙄🙄 patética Adrian solo las utiliza como trapos y las desecha y ella cree que con ella cambiará
Milcaris
Cómo elegir a un hombre que juega tan sucio.
Marshaan Sanchez: mi madre será el que movió sus hilos será que la enamorara a ella para vengarse no estos está de Yeyo y medio 😍
total 1 replies
Milcaris
👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻 Sigue así los golpes bajos para Adrián. Que sufra, que le duela, que le cueste.
Marshaan Sanchez: castigarlo mami que tú puedes el se cree el dueño del mundo y que los que vivimos al rededor le pagan renta ❤️😅
total 1 replies
Milcaris
No lo hagas porque Adrián te da un beso y luego te desecha y te dice que sigues siendo igual.
Milcaris
Adrian está como esos que no come ni deja comer.
Milcaris: Pero para destruir y no construir
total 2 replies
Milcaris
Pensabas que te iba a decir algo romántico y las mariposas revoloteando más fuerte.
Milcaris: si 🤣🤣🤣🤣
total 2 replies
Yura Ran
Maucris y entonces no habrá paz....?
Kim Nava
este Mensaje está loco 🙄
Nancy RoMo
adrian no conoce los limites 😬😬😬
Yura Ran: mente perversas
total 1 replies
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