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Reencarné Como Omega… Y El Enigma Escuchó Mi Corazón

Reencarné Como Omega… Y El Enigma Escuchó Mi Corazón

Status: Terminada
Genre:Yaoi / Reencarnación / Fantasía LGBT / Completas
Popularitas:4k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Morí sin haber amado…
y desperté en un mundo donde el destino se divide en Alfas, Deltas, Omegas y Enigmas.
Reencarnado como un omega en una era antigua llena de magia y alquimia, Arion finge amnesia para sobrevivir.
Todo cambia cuando conoce a Eryndor, un poderoso Enigma capaz de escuchar los pensamientos más profundos del omega… incluso los recuerdos de una vida pasada.
Un amor prohibido.
Un destino que desafía las leyes.
Una familia nacida contra todo pronóstico

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Capítulo 10: El primer beso

El silencio entre ambos se volvió espeso, cargado de una tensión que Arion nunca había experimentado antes.

Seguían demasiado cerca. Cada vez que Eryndor respiraba, el calor de su cuerpo se filtraba a través del espacio mínimo entre ambos, haciendo que Arion sintiera un hormigueo que subía desde el pecho hasta la nuca. No era solo confusión; era una necesidad suave, insistente, que le pedía avanzar… aunque no supiera hacia dónde.

—Eryndor… —susurró, apenas audible, con la voz temblorosa—. Mi corazón… está muy rápido.

El Enigma no se apartó. Su respiración era profunda y medida, un contraste calmante que hacía que Arion quisiera imitarlo, seguir ese ritmo silencioso.

—El mío también —admitió Eryndor, con una honestidad que desarmó al omega—. Pero no daré ningún paso que no quieras dar tú.

Arion tragó saliva, sintiendo que las palabras resonaban en cada rincón de su cuerpo. Sus manos temblaban, pero aun así se elevaron despacio, aferrándose a la tela oscura del pecho de Eryndor. La suavidad de la tela le recordó la seguridad que emanaba el Enigma, y por un instante, el miedo se mezcló con un deseo que no comprendía del todo.

Ese pequeño gesto fue suficiente. Eryndor inclinó ligeramente la cabeza, ofreciéndole espacio, tiempo, una salida si la necesitaba.

Pero Arion no la tomó.

Se acercó con torpeza, guiado más por el instinto que por la razón. Cada paso lo hacía sentir vulnerable y valiente al mismo tiempo. Sus labios rozaron los del Enigma apenas un segundo… y se apartaron de inmediato, sobresaltados por la intensidad de la sensación.

—Lo siento —dijo de golpe, su voz un hilo quebrado—. Yo no quise…

Eryndor apoyó su mano con cuidado en la nuca de Arion, sin presionar. El simple contacto era un ancla invisible, calmante y firme.

—No tienes que disculparte —respondió con suavidad—. Fue tu elección.

Arion respiró hondo, sintiendo cómo un eco cálido recorría sus labios y se extendía por todo su cuerpo. Nunca había sentido algo tan íntimo, tan propio y ajeno a la vez. Era como descubrir un fuego escondido dentro de sí mismo, sin miedo a quemarse.

—¿Eso… fue un beso? —preguntó, con una mezcla de timidez y asombro, sus mejillas ardiendo.

Eryndor esbozó una sonrisa suave, casi imperceptible, cargada de paciencia y ternura.

—Uno muy inocente.

El rubor de Arion se profundizó de inmediato. El calor interno parecía multiplicarse con cada palabra del Enigma.

—Entonces… —dudó, casi tartamudeando— ¿podría… intentarlo otra vez?

Los ojos dorados de Eryndor se oscurecieron apenas, un brillo de algo indecible que hizo que Arion sintiera un nudo de anticipación en el estómago.

—Si lo deseas.

Esta vez, Arion no se apartó tan rápido. Sus labios se apoyaron con más decisión, aun temblorosos y torpes, aprendiendo el gesto con cada segundo. No hubo urgencia ni profundidad excesiva, solo un contacto lento, delicado, que se quedó grabado en su pecho y en su mente. Cada inhalación de Arion coincidía con la de Eryndor, y por un momento sintió que sus cuerpos respiraban como uno solo.

Un suspiro suave escapó de él sin darse cuenta. La calidez en su interior creció, pero no resultaba abrumadora: era dulce, tranquila, segura. El temblor bajo su piel se mezcló con un cosquilleo que descendía hasta las manos y los pies, un recordatorio de que estaba vivo, de que podía sentir y elegir.

Cuando finalmente se separaron, Arion apoyó la frente en el pecho de Eryndor, intentando recuperar el aliento, pero sobre todo disfrutando la sensación de cercanía. Su corazón seguía latiendo con fuerza, y el calor en su interior no disminuía.

—Mi cuerpo… se siente extraño —confesó con voz temblorosa—. Pero no es desagradable.

Eryndor rodeó sus hombros con cuidado, sin apretarlo, solo sosteniéndolo lo suficiente para que se sintiera seguro.

—Eso es porque estás descubriéndote —dijo—. Y no estás solo.

Arion cerró los ojos, dejando que la presencia de Eryndor lo llenara por completo. Por primera vez desde que despertó en aquel mundo, comprendió algo con claridad absoluta: no solo había reencarnado en otro cuerpo. Había despertado en una vida donde podía sentir… y elegir.

El primer beso torpe y tímido, inocente y lleno de inseguridad, no era solo un contacto de labios. Era un acto de descubrimiento, un recordatorio de que podía abrirse, de que podía confiar. Y algo en el Enigma le aseguraba que no sería juzgado ni obligado.

Mientras Eryndor lo sostenía suavemente, Arion sintió que el calor no era solo físico: era emoción, deseo y aceptación mezclados, y cada latido del corazón del Enigma parecía sincronizarse con el suyo.

Por primera vez desde que llegó a aquel mundo, entendió que sentir no era un riesgo. Sentir podía ser seguro, incluso cuando lo desconocido era intenso y abrumador.

Y en ese instante, con el sol filtrándose entre los árboles, las hojas moviéndose suavemente con el viento, y el cuerpo de Eryndor protegiéndolo sin presionarlo, Arion comprendió algo más:

Había algo en este primer beso… que no podría ignorar.

Algo que lo marcaría para siempre.

Algo que estaba solo empezando.

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karina ochoa
Así es! 👏👏
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