Alexander Stronghold ha sacrificado mucho por su familia. Ha amado hasta sentirse vacio. Ha visto el amor triunfar en la vida de todos. Nunca se imagino como seria cuando el amor tocara su puerta y mucho menos imagino que su destinada seria una humana. Un mundo a su lado parecia imposible, pero imaginar un futuro sin ella se sentia peor que el infierno. Ese amor estaba destinado al fracaso. Aquella pequeña humana merecia tener una vida lejos de la oscuridad de su alma. Ella vivia con su propia oscuridad.
Emperatriz Walton nacio con una vida perfectamente planeada para servir diligentemente a su familia. Una jovencita educada. Elegante. Perfecta. Eso era lo que se esperaba de ella. Un viaje al mundo sobrenatural la ayudo a descubrir un mundo al que deseaba pertenecer. Pero eso solo era un sueño imposible de alcanzar. Cuando la tentación llama a su puerta sera dificil resistirse. En los brazos del otro encontraron el amor. Un amor fugaz que terminara escapandose de sus manos.
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Capitulo 10: Destinó
Pov Alexander
El río rojo nunca se había visto tan hermoso, hasta que apareció ella, luciendo como una sirena, con aquel collar de perlas brillando en su cuello, aquellas diminutas prendas que apenas lograban cubrir su piel, su piel brillaba bajo el sol, ella sonreía mientras se movía en el agua, parecía tan libre como el agua de aquel río. Me sentía incapaz de dar un paso hacia ella, porque mirarla de la manera en que lo hacía o incluso tocarla como quería, no era lo correcto, por lo menos no por ahora.
Aquel lugar que siempre tenia un aroma a tierra y agua dulce, ahora estaba impregnado de su aroma, tan dulce que lograba hacerme sentir mareado.
— Por que no vienes aqui? — pregunto ella, con aquella sonrisa de felicidad en sus labios — Le tienes miedo al agua?
Te tengo miedo a ti, en el agua, con esa diminuta ropa.
— Tal vez — solte juguetón.
Emperatriz se carcajeo divertida, se inclino hacia adelante y me miro con aquellos ojos de angel
— Ven... por favor — sus labios se volvieron un tierno puchero y supe que estaba jodido.
Tome una bocanada de aire antes de asentir, me levante del suelo y me quite la camisa, desabroche mi pantalon y lo baje por mis piernas, podia sentir su mirada sobre mi, entonces la mire y ella se volteo con rapidez haciendome sonreir.
Camine sigiloso entrando en el agua, Emperatriz seguia de espalda, entonces llegue hacia ella, incapaz de mantener mis manos lejos de ella, la tome de la cintura pegando su espalda de mi pecho, mi pecho vibro con un ronroneo involuntario y entonces ella jadeo, inclinando su cabeza hacia atras, como si aquello hubiera logrado su cometido, como si hubiera sentido la necesidad de aquel sonido.
La tome por los hombros volteandola hacia mi y entonces sus ojos me miraron dilatados, sus manos fueron hacia mi pecho y tomo una bocanada de aire desesperado, batio sus pestañas y me miro confundida.
— Eso... ese sonido
— Lo siento, fue involuntario.
Nos miramos a los ojos, hasta que ella bajo su mirada.
— Senti que me faltaba el aire. Como si por un momento no pudiera controlar mi propio cuerpo.
¿Entonces... ella podia sentir mi llamado?
Le sonrei intentando calmarla, acaricie su mejilla y ella cerro los ojos suspirando.
— Ya estas mejor?
Ella asintio, abrio los ojos inclinándose hacia mi caricia — Me siento en paz cuando me tocas.
— Me siento igual.
Ella me abrazó, enrollando sus piernas en mi cintura, paso sus brazos por mi cuello y recostó su rostro de mi hombro, la abrace por la cintura y aspire su aroma.
Tan dulce.
Queria quedarme ahi para siempre, con ella en mis brazos, que el tiempo se detuviera y pudiéramos quedarnos en este instante.
— Crees en el destino?
La mire sorprendido — Tu lo haces?
Ella me miro y asintio — Creo que cada uno de nosotros nace con un proposito, con un destino escrito.
No supe que responder a sus palabras, ella solto un suspiro, se sintio tan triste, tan vacio.
— Creo que quien sea que este alla arriba controlándolo todo, no me tiene en muy buen estima.
— Por que crees eso? — pregunte intrigado.
Ella cerro sus ojos, con aquella expresión de infinita desolacion.
— Porque me ha mostrado un mundo hermoso del que no soy parte. Me ha dado a probar de la libertad solo para volver a quitármela. Es mi destino estar aqui en este momento, al igual que es mi destino partir de este lugar y crear un vida lejos de esta libertad soñada.
Mi corazon dolio.
— No tiene que ser asi — respondí seguro... Esperanzado
Ella abrio sus ojos, aquellos estanques azules me miraron enrojecidos.
— Como podria ser diferente? — dijo con desgana.
— Es verdad que existe un destino, pero asi como existe este, existen muchos otros, todos tenemos el poder de elegir cual camino queremos recorrer.
— No es tan facil para mi... Que deberia hacer si el camino que quiero recorrer causara infelicidad a quienes amo. ¿Como podria decepcionarlos? Les debo la vida.
Esto seria mas dificil de lo que pense.
La tome del menton, inclinando su rostro hacia el mio.
— Cariño, este es tu vida, no puedes vivir para los demás.
Sus labios se fruncieron en un adorable puchero — ¿Acaso no es eso el amor? Asegurarte de que a quienes amas sean felices tambien
Aquello me habia desarmado por completo.
Definitivamente habian demasiadas similitudes en nosotros.
— Primero deberias asegurarte de amarte a ti misma, de tu propia felicidad, ¿Como podrías hacer felices a los demas si tu no lo eres?
Ella me mostro una sonrisa — Es mas facil de lo que otros creen.
— Emperatriz... deseo que seas feliz y siento que no lo eres.
Ella sonrio con dulzura, su mano se poso en mi menton, acariciándome con sus dedos y susurro
— Soy feliz cuando estoy contigo, cuando pienso en ti... no tiene sentido que me sienta de la manera en que lo hago, como si no tuviera miedo de ser yo misma al estar contigo, como si tuviera la libertad de volar alrededor del mundo pero aun asi eligiera estar a tu lado. Cuando estoy aqui no soy la hija del presidente, solo soy emperatriz. Las miradas que me analizan esperando perfeccion no existen, las expectativas en mis hombros no importan, nada importa mas que esto... Y no tiene sentido... Pero me gusta... Demasiado.
Mi corazon latía con fuerza en mi pecho, podia oir el suyo en sincronia, la sonrisa en sus labios era tan dulce y calida, se veia tan relajada entre mis brazos.
— Y... que piensas sobre eso?
Ella solto una suave risa, acerco su rostro hasta que nuestras narices se rozaron, dejándome completamente paralizado.
— Talvez solo soy una tonta niña que se enamoro de su salvador.
Sus palabras hicieron estragos en mi interior, fui incapaz de responder, ella se solto de mis brazos riendo y se sumergió en el agua alejándose de mi.
Ella sabia como jugar con mi mente.
de esa noche si abre los ojos a su destino que le diga por que ella piensa que es alguien más o dos que le rompa nuevamente el corazón pero que sufra en ese matrimonio para abrir los ojos cualquier opción podría ser