Carmina se despertó esa mañana, completamente adolorida.
Vio a su lado a Antonio, respiró profundamente, las costillas le dolieron tanto que tuvo que contener la respiración.
Soltó poco a poco el aire de sus pulmones.
Caminó hasta el tocador, su espejo fue testigo de su noche. Aún tenía los perfumes regados y la foto de su boda yacía rota en el piso. La levantó y no pudo evitar sonreír.
Se miró al espejo y se dio cuenta de las marcas que Antonio dejó en su blanca piel, tomó su maquillaje más costoso, ese que siempre usaba para mantener su delicada piel protegida y presentable al mismo tiempo y lo puso por su rostro hasta su cuello.
Se peinó con un moño alto y el cabello alisado perfectamente, se puso los pantalones beige a la cintura y una blusa color verde con detalles florales. Por último tomó su labial favorito, un chanel que le regaló su amiga Alicia en su último cumpleaños.
Miró por última vez a su esposo y salió de la habitación.
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Envidia 2.
Florencia estaba furiosa, había quedado expuesta ante todos, tuvo que jugar la carta de la manipulación para librarse de ese incidente.
__Alondra, hija yo, me encerré en otra habitación jamás salí por privacidad mía y porque no podía mover a tu marido de esa cama.
Francisco había tomado mucho y a pesar de los ruidos y las voces no despertó.
Alondra le pegó unas cuantas veces hasta que logró hacer qué abriera los ojos.
__¿Me puedes explicar que demonios haces aquí?.__Alondra estaba como loca.
Su marido casi se estampa en el buró, cuando la vio.
Vinieron los recuerdos a su mente, Florencia y él ya se habían enredado desde que ella llegó a la hacienda, ella era una mujer de cincuenta qué no era tímida, todo lo contrario, conocía cosas que él no y eso lo envolvió. Anoche tomaron mucho y bailaron, se desnudaron e hicieron cosas que jamás había hecho, toda ella estaba llena de sorpresas, caliente como brazas al rojo vivo e insaciable.
__No es lo que estás pensando nena, es solo que anoche cuando volví a la hacienda pues...no me dejaron pasar y yo me sentí mal, luego salió tu madre con ropas algo provocativas y por la reja me llamó para decirme que me dejaba entrar pero que tenía que tocarla...
Florencia sonrió detrás de la puerta.
__No puedes estar diciendo esas cosas, mi madre es todo lo que quieras pero...
__Por dios Alondra, tuve que ahogarme en alcohol luego de sus palabras tan vulgares, ella se bajó la bata y me mostró sus pechos...tomé y tomé hasta que ya no pude más, ella es tu madre e intentó seducir al esposo de su hija, ¿cómo crees que me sentí?, por eso vine acá, tu tía me dejó dormir aquí y ya no recuerdo nada más, ah sí, quise bañarme pero estaba tan ebrio que no puede ni levantarme.
Francisco lloró y suplicó el perdón de Alondra, ella tenía tantas ganas de correr a matar su madre.
Muchas mujeres decían que Carmina era una mujer de dudosa procedencia, qué seducida por el dinero de Antonio se casó con él pero que le era infiel con cuanto hombre podía, algunos peones dijeron que ella se paseaba desnuda por las noches para que la vieran, por eso la odiaban.
__Vístete y vámonos, ya no quiero seguir avergonzando a mi tía, Carmina ya cruzó los límites y ya fue suficiente.
Francisco se metió a bañar mientras Alondra bajó a la sala a hablar por teléfono.
__Eso me dijo y le creo.
Del otro lado de la línea, Janeth escuchaba incrédula la historia de su hermana.
No le creía, pero igual de su madre se podía esperar cualquier cosa.
Fue a la habitación de Camila y le contó todo lo que Alondra le dijo por teléfono.
__No lo creo, piensa, ella jamás se fijaría en un don nadie, definitivamente ahí pasó algo más y lo están haciendo ver como que mi mamá les puso una trampa.
Janeth también pensaba igual, sabía que su madre era mucho para cualquier hombre, pero no la iba a defender, se lo merecía por todo el tiempo de malos momentos que esa mujer les había hecho pasar y aprovecharía esto para sacarla al fin de la hacienda y de sus vidas.
Florencia entró el baño, se quitó la ropa y se colgó de Francisco, fueron rápidos, para cuando Alondra subió ella ta estaba en su recámara tratando de recuperar el aliento.
Aunque buscaba hombres cada vez más jóvenes, no quedaba del todo satisfecha. Recordó su primera vez.
Estaba bañándose en el río, sus amigos y Antonio jugaban a los clavados, más tarde llegó una muchacha, delgada, con trenzas, bonita de rostro afilado y ojos verdes.
Antonio y sus amigos corrieron a platicar con ella ignorando por completo a Florencia.
Esa chiquilla era Carmina.
Esa misma tarde, al volver a casa Antonio se metió a bañar como cada vez que volvían del río, habían quedado de verse en la plaza con sus amigos entre ellos Esteban, el apuesto chico que le gustaba.
El padre de Antonio solo tuvo un hijo, pero se hizo cargo de Florencia cuando sus padres la abandonaron criándola como suya. Nadie además de Antonio sabían eso. Florencia entró a la recámara de Antonio para convencerlo de quedarse con ella.
__No seas tonta, déjame en paz tú puedes jugar con los niños de aquí, yo me voy, voy a conquistar a mi futura esposa...
Esa tarde Florencia conoció la envidia.
Algo dentro de ella ardió, se quitó la blusa dejando al descubierto sus senos qué para su edad estaban grandes. Antonio se giró y cuando la vio sus alocadas hormonas le hicieron querer ese cuerpo.
Ya estaba con pensamientos impuros desde que vio a esa hermosa chica, cuando vio qué su vestido blanco se transparentaba con el agua y se podían ver pequeños bultos en su pecho, sin duda era hermosa pero una niña para él.
__Por favor, quédate conmigo... has lo que quieras pero quédate...
Era un muchacho de dieciocho, deseaba como cualquier hombre el cuerpo de una mujer y más si esa mujer se le ofrecía.
La tomó y la aventó a la cama, dándole rienda suelta a sus más sucios pensamientos.
Florencia sabía que aquel acto era un pecado, pues ante la iglesia, ellos eran hermanos, fueron bautizados en la misma agua y amamantados por la misma madre. Pero no pensar en eso, solo se entregaron a sus deseos insanos y cometieron sacrilegio.
Carmina estaba comiendo una fruta cuando vio pasar a Esteban, un chico alto, fuerte y muy apuesto. Él la saludó desde fuera de la reja.
__Hola niña bonita, ¿quieres ir a la plaza a dar una vuelta?.
La mamá de Carmina no la dejó ir, pero su papá le dijo que podía solo si iba con María, su nana.
Tuvo que llevarla, pues quería conocer el pueblo, recién llegaban y la curiosidad le ganó.
Esteban la veía pequeña y frágil, bonita y muy educada, no le fue difícil enamorarse de ella, de esa recién llegada chiquilla qué no podía tener más de trece.
Carmina se ganó a todos los muchachos, ella era dulce y delicada, todos querían protegerla como si la conocieran desde siempre.
Florencia la odiaba, Antonio solo tenía ojos para ella, no hablaba de otra cosa que no fuera Carmina y así con el tiempo la envidia de Florencia hacia Carmina fue creciendo hasta convertirse en odio. Un sentimiento que la llevó a hacer locuras en contra de esa dulce chica.
Felicito a la Autora, pues es un tema muuuy delicado, que bien puede ser real... Estoy totalmente atrapada... 👏👏👏