Estaba amaneciendo y los rayos del sol se colaban por la ventana de la habitación. La cabeza le dolía como si mil agujas se le clavaran al mismo tiempo, quería abrir los ojos, pero estos se negaban a hacerlo, le parecía que los tenía pegados con alguna clase de adhesivo. Un mareo bloqueaba su mente, la cama sobre la que estaba recostada le era extraña, quería orientarse, pero no podía, ni siquiera podía recordar porque estaba en una cama y una habitación que no eran la suya. Quiso enderezar su cuerpo, solo para notar que algo no la dejaba moverse, manteniéndola sujeta a las sabanas, sentía su cuerpo aprisionado. Una vez más intento abrir los ojos, cuando al fin logró hacerlo pudo verse rodeada por unos brazos fuertes y unas manos grandes sujetaban sus caderas desnudas, es más, toda su anatomía estaba como cuando vino a este mundo. Un escalofrío recorrió su espalda erizándole los bellos de la piel, no quería voltear a ver a su acompañante, pero tenía que hacerlo, en su interior
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Capítulo 10: Una dolorosa despedida.
La clase con las chicas transcurría de forma lenta, era el último grupo de la tarde y en el pecho de Ami se había instalado una preocupación en forma de punzada desde que su novio le escribió para verla.
Muy bien chicas, ahora busquen una compañera para hacer los ejercicios de estiramiento, no se vayan sin hacerlos o se pueden lesionar después.
Sí, Profe. –respondían al unísono las 12 alumnas de Ami.
Una vez terminada la rutina, las 12 chicas comenzaron a salir de la sala, no sin antes despedirse de su profesora. Todas la admiraban profundamente y deseaban de grandes ser igual que ella. Una de las alumnas al despedirse le entregó una tarjeta de invitación.
_ Profe, dentro de unas semanas es mi cumpleaños. Así que aquí le dejo mi tarjeta
de invitación para que usted pueda venir con alguien más. Me haría muy feliz
que vaya a mi fiesta de 15.- le decía la chica muy emocionada.
_ Por supuesto que iré Dai, ya cumples 15 ¡Pero qué emoción! – decía Ami.
_ Puede llevar a su novio, profe. Así no se aburre. Jijijiji – Decía otra de las
chicas que era amiga de la cumpleañera, con una risita pícara.-
Todas las chicas en la sala reían emocionadas por la fiesta de su compañera. En cambio, Ami, al recordar a su novio y la cita que tenía con él ese día, sentía que la punzada en su pecho se hacía cada vez más fuerte.
Momentos más tarde, luego de dejar todo ordenado para el siguiente día, se despidió de las otras profesoras que tenían los turnos de la noche, los cuales se reservaban para los alumnos adultos y se dirigió a la puerta de salida. En la recepción se encontraba Roxi, la nueva secretaría y recepcionista, que desde hacía unos meses estaba supliendo a su suegra, la madre de Alex, por encontrarse la mujer con una licencia por estrés desde hacía unos meses.
_ Nos vemos mañana, Roxi –dijo Ami, antes de cruzar la puerta de salida.
Afuera, estacionado a un costado del instituto, estaba el auto de Alex. Al verlo sintió un nudo en el estómago y un frío helado le recorrió todo el cuerpo. Una vez más la punzada se hizo presente en medio de su pecho.
“¿Pero, por qué me siento así? Nosotros nos amamos y todo está bien, tal vez estoy sintiendo la vergüenza de haberlo traicionado aquella noche.” - Pensaba la chica – “sin embargo”, -reflexiono luego-, “yo no lo he traicionado, claro que no, mi hermano y mi cuñada me drogaron para arruinarme la vida”.
“Cálmate Ami, todo está bien” - se decía así misma la muchacha.
Luego respiró hondo, inhalo y exhaló varias veces hasta lograr calmarse un poco antes de dirigirse al auto de su novio que la esperaba estacionado afuera.
_ Hola Alex.- dijo al verlo.
Entonces lo vio y esa imagen le basto a la muchacha para que todo lo que la rodeaba se detuviera en aquel instante, ya nada importaba, finalmente estaba con su amado. Todo ese vació que había sentido durante los días que paso lejos de él llegaba a su fin. Verdaderamente, Alex era su mundo, lo único que le importaba en esta vida, desde niña tuvo en claro que él era su amor verdadero y que nada ni nadie podría separarlos, porque su Alex también la amaba a ella de la misma manera.
_ Hola Ami. – dijo el joven con mirada taciturna.
La chica subió al auto feliz, se acercó para darle un beso en la boca, pero su novio movió la cabeza y el beso acabó en su mejilla para frustración de Ami, quien deseaba probar sus labios una vez más.
La muchacha hizo una mueca con su boca para demostrar su frustración, como era su costumbre hacerlo cada vez que algo no le salía bien.
_ ¿A dónde vamos? – le preguntó a su novio, quien parecía muy concentrado en manejar.
_ A nuestro lugar favorito.
Luego de recorrer varias cuadras, llegaron a una vieja plaza de la ciudad, enfrente había un edificio enorme, era la escuela donde habían estudiado desde que empezaron la primaria y hasta terminar la secundaria. La vieja institución tenía los tres niveles y formaba parte de sus vidas, así que eso les traía a ambos mucha nostalgia.
El muchacho tomó la mano de Ami y se adentraron a la plaza para sentarse en una banca, que se encontraba amparada bajo la sombra de un gran árbol. Al verlo Amí se levantó del asiento llena de curiosidad, luego empezó a buscar algo que no tardó en encontrar, todavía estaban allí, el tiempo no había podido borrar sus marcas de aquella corteza vieja y rasposa. Ambos sonrieron al recordar que tenían solo 6 años cuando anotaron sus nombres en ese tronco, prometiéndose que al ser grandes serían novios y después esposos. Un dejo de melancolía lleno aquel espacio, donde nadie más que ellos podía entrar. Las lágrimas comenzaron a brotar de los ojos de ambos, Ami no entendía por qué tenía tantas ganas de llorar, Alex lo hacía porque él sí conocía la razón de todo aquello.
Se sentaron de nuevo en el viejo banco y el joven colocó la cabeza de Ami sobre sus piernas, como lo hacía cuando eran colegiales y venían allí a estudiar o escaparse de los demás, luego comenzó a acariciar sus rojos cabellos.
_ Ami, yo te quiero mucho. Tú lo sabes, ¿verdad? – decía Alex mientras su voz se quebraba al hablar.
_ Por supuesto que lo sé y yo también te amo.
Se hizo un silencio entre los dos que parecía eterno, el corazón de Ami latía tan fuerte que solo podía escuchar su retumbar dentro de su pecho, aquello parecía más una despedida que un reencuentro luego de tantos días sin verse. Trató de apartar todo sentimiento negativo de su ser y fue en ese instante, efímero, diminuto, donde escucho como quien oye de lejos aquellas terribles palabras.
_ Ami, lo siento, pero ya no te amo.
Aquellas palabras resonaban en sus oídos apagando todo sonido del exterior, ahora sí, sus ojos parecían cascadas y un nudo se aferró a su garganta para no dejarla hablar. Ella quería gritar, le dolía tanto el pecho, quería decirle tantas cosas, pero las palabras simplemente no estaban, se habían ido junto con sus ilusiones. Sentía el dolor del mundo entero en su interior y todo parecía dar vueltas a su alrededor sin sentido alguno, hasta que de pronto todo quedó en silencio, todo lo que la rodeaba perdió el color. Veía como Alex movía sus labios mientras decía su discurso de despedida, se excusaba, le pedía perdón, pero, ya nada, le importaba.
_ Ami, tú siempre serás alguien muy importante para mí. Pero ya no puedo continuar con esta relación, ambos hemos cambiado y ya no tenemos las mismas metas. Sin embargo, tú siempre estarás en mi corazón. Además, sé bien que te mereces alguien mucho mejor que yo. Amí, ¿Me estás escuchando? ¿Puedes entender lo que te digo?
La chica solo pudo atinar a decir:
_ Quiero ir a mi casa. Llévame a casa Alex, por favor. Es la última cosa que te pido.
Mis queridos lectores… 💫
La historia continúa y las emociones están más intensas que nunca.
Un nuevo capítulo ya está disponible en Novelltoon, y créanme… este no es uno más. Secretos, dudas y sentimientos que empiezan a cambiarlo todo están a punto de salir a la luz.
¿Están listos para descubrir qué le espera a Adam y Ami? 👀🔥
Vayan a leerlo y después cuéntenme qué piensan… ¡los leo siempre! 💕