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La Mal Parida Al Trono

La Mal Parida Al Trono

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Villana / Completas
Popularitas:20.4k
Nilai: 5
nombre de autor: valeria isabel leguizamon

Ella es una esclava del Reino, obligada a entregarle su cuerpo a los guardias reales y Samuráis Buscará ascender En la alta sociedad sin importarle nada

NovelToon tiene autorización de valeria isabel leguizamon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 16

Estoy escalando.

Paso a paso.

Miré el palacio desde la ventana de mi nueva habitación. Sus muros blancos. Sus techos curvas. Sus jardines infinitos.

Hasta que algún día, todo esto sea mío.

Y solo mío.

A la mañana siguiente, Ren se reunió con su amada en secreto.

Ella llegó envuelta en sedas, con el rostro cubierto por un velo, pero Ai la reconoció al instante. La misma que le había arrojado sake. La misma que la había llamado puta de quinta.

—Tengo algo que pedirte —dijo Ren, sin preámbulos.

—Dime, mi amado —respondió ella, acariciando su brazo.

Ren hizo una pausa. Ai, escondida tras una cortina, contuvo la respiración.

—Necesito que nombres a una joven como tu sierva —dijo Ren—. Ella necesita ayuda. Es hija de un familiar.

La concubina sonrió, aliviada.

—Está bien —dijo.

Ren no se relajó. Sabía lo que venía.

Hizo una señal. Ai salió de detrás de la cortina.

La concubina la vio. Sus ojos se abrieron de par en par. El color abandonó su rostro.

—¡Es la prostituta! —gritó, levantándose furiosa—. ¿Es broma, Ren? ¿Quieres que esta puta de quinta sea mi dama? ¡Estás loco! ¡Por supuesto que no!

—¡Cállate! —Ren dio un paso adelante, su voz cortante como una espada—. Si estamos en esta situación, en parte es tu culpa. Te dije que debíamos ser precavidos.

La concubina abrió la boca para replicar.

—Pero eres tan caprichosa —continuó Ren, implacable— que nunca obedeces. Ahora tendrás que soportarlo.

—¡Me niego!

—No puedes negarte. —Ren bajó la voz, pero cada palabra cayó como una losa—. Es de vida o muerte.

La concubina temblaba. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Miró a Ai con un odio tan puro, tan profundo, que habría matado a cualquiera.

Luego se dio la vuelta y se fue.

Ai se quedó inmóvil.

En el silencio que siguió, sintió algo extraño. No era triunfo. No era miedo. Era... vértigo.

Acababa de ganar una batalla. Pero la guerra recién empezaba.

Esa misma tarde, llegó el título.

Dama real de compañía.

Oficial. Firmado. Con sellos y todo.

Le dieron las ropas. Kimonos de seda, no los de sirvienta. Objetos personales. Una habitación mejor.

Ya no era una criada.

Era alguien.

Iba caminando junto a la concubina por uno de los pasillos del palacio. Su nueva posición la obligaba a estar cerca de ella, a seguirla, a atenderla.

La concubina no le dirigía la palabra. Solo odio silencioso.

Y entonces apareció Akino.

Venía por el pasillo en dirección contraria. Cuando la vio, sus ojos se abrieron. Se detuvo en seco. Luego, como una fiera, corrió hacia ella y le sujetó el brazo.

—¡Maldita! —siseó.

Pero antes de que pudiera decir más, una voz cortante lo detuvo.

—¿Qué haces con una dama real?

Era una de las siervas que acompañaban a la concubina. Una mujer mayor, con años de palacio a sus espaldas, que no temía a nadie.

Akino miró sus manos. Miró el brazo de Ai. Miró las ropas que llevaba. Las ropas de dama.

La soltó como si quemara.

—Dama... real —tartamudeó.

El odio recorrió sus venas. Se arremolinó en su pecho. Quemó su garganta.

Pero no podía hacer nada.

Hizo una reverencia. Forzada. Humillante.

—Lo siento mucho —dijo.

Y se fue.

Ai lo vio alejarse.

Vio sus hombros tensos. Sus puños apretados. La furia contenida en cada paso.

Y sonrió.

No una sonrisa grande. No una sonrisa de triunfo. Una sonrisa pequeña, íntima, peligrosa.

Akino no podía tocarla ahora.

Era una dama real.

Y él, por muy poderoso que fuera, no podía hacer nada contra eso.

Tocó el fénix dorado en su cabello.

Paso a paso, pensó.

Hasta que todo sea mío.

—¡Cómo es posible! —gritó Akino, su voz resonando en la habitación vacía—. ¡Maldita puta astuta!

Golpeó la mesa con el puño. La madera crujió.

—¡Ella es mía! —exclamó, como si sus palabras pudieran cambiar la realidad—. ¡No puede decidir por ella misma! ¡No puede alejarse! ¡No entiendo! ¿Cómo lo logró?

Empezó a romper todo lo que encontraba. Floreros, biombos, cojines. La habitación se convirtió en un campo de destrucción.

Hasta que su esposa llegó.

—¡Basta! —gritó ella desde la puerta—. ¡Detente! ¡Estás destruyendo todo!

Akino se giró lentamente. La miró. Y en sus ojos no vio a su esposa. Vio un blanco fácil. Vio a alguien en quien descargar todo el odio que sentía por Ai.

La agarró del brazo.

—¡No! —suplicó ella—. ¡Por favor!

El primer golpe cayó como un trueno.

Ella cayó al suelo. Él la siguió. Golpe tras golpe. Patada tras patada. Descargando en su cuerpo la furia que no podía descargar en Ai.

—¡Ya no! —lloró ella, encogida en el suelo—. ¡Te lo ruego!

Él ignoró sus súplicas. Ignoró sus ruegos. Ignoró las lágrimas que empapaban su rostro.

Cuando terminó, cuando sus puños ya no pudieron más, se levantó.

Salió sin mirar atrás.

Ella quedó en el suelo, sangrando, temblando, rota.

Akino esperó a que la noche cayera.

Llamó a una sierva de confianza. Le dio una carta.

—Lleva esto a la concubina —ordenó—. Nadie debe saberlo.

La sierva asintió y desapareció en las sombras.

Al día siguiente, en los aposentos de la concubina, Ai reconoció el sello al instante.

¿Una carta de Akino? pensó.

La concubina la leyó rápidamente. Sus ojos recorrieron las líneas con una mezcla de sorpresa y algo más.

—Me iré —dijo de repente, levantándose—. Necesito pensar. No quiero que nadie me siga.

Ai inclinó la cabeza, obediente.

Pero sus ojos siguieron a la concubina cuando salió.

Algo esconde, pensó.

Esperó unos segundos. Luego la siguió. Sigilosa. Silenciosa. Invisible.

Las vio en un jardín apartado.

La concubina y Akino.

Reunidos. Hablando. Y entonces...

Se besaron.

Ai contuvo el aliento detrás de unos arbustos.

Miralos, pensó. Esta zorra adinerada, luego me dice puta de quinta.

La conversación continuó. Ai aguzó el oído.

—Quiero a mi puta —dijo Akino, sin rodeos.

La concubina hizo una mueca de odio. Un gesto feo que deformó su hermoso rostro.

—¿Qué demonios tiene esa puta? —estalló—. ¿Qué tiene que todos mueren por ella? Primero Ren, ahora tú. ¡Es una asquerosa prostituta!

—No me importa lo que pienses —respondió Akino, frío como el hielo—. Quiero a mi puta de vuelta.

—Pues no la tendrás —escupió ella—. No te la daré. La voy a arrojar al mar.

Akino se movió tan rápido que ella no tuvo tiempo de reaccionar. La agarró del cuello. La acercó a su rostro.

—Si le tocas un solo cabello —susurró, y su voz era la muerte—, te mato. Te haré pedazos. Y daré tu cuerpo a los cerdos.

Ella tragó saliva, aterrada.

—Quiero a mi puta sana y salva —continuó Akino—. Porque es mía. Solo yo puedo hacerla sufrir. ¿Entendido?

Ella asintió, sin aliento.

Él la soltó. Dio media vuelta y se fue.

Ai esperó a que ambos desaparecieran.

Luego, sin hacer ruido, se levantó y se fue.

Mientras caminaba de vuelta a los aposentos, tocó el fénix dorado en su cabello.

Quiere recuperarme, pensó. La concubina quiere matarme. Ren me protege por ahora. Kakashi guarda las pruebas.

Sonrió en la penumbra.

Que jueguen, pensó. Que sigan jugando.

Yo los observo a todos.

Y cuando llegue el momento...

1
Lali💜🖤
Esta es una de las pocas historias en donde puedo decir wow, es atrapante desde el principio y te mantiene enganchada si nuestra prota podrá conseguir lo que quiere. Teniendo en cuenta la época entiendo que ella haya tenido que usar ciertos métodos para lograr lo que quería y no me parece mal, todos debemos usar ciertos métodos que no nos agradan para poder sobrevivir y alcanzar lo que más anhelamos. Lo que más ame es que a pesar de todo ella siempre tuvo a un solo hombre en su corazón, Kakashi es ese hombre que te ama de tal manera que es capaz de quedarse a tu lado sin pedir nada a cambio, pero ofreciéndote todo de él, recordándote que hará lo que pidas si eso te ayuda, aquel que te reconforta dejando sus deseos de lado para priorizar los tuyos, es ese hombre que entrega todo de si incluso si al final no lo eliges.
El hecho de que desde el comienzo nuestra prota amara y cuidara con devoción los regalos que él le daba, demuestran que siempre fue el indicado y apesar de que no estuvieron como pareja frente al mundo, el hecho de que la relación sea de ellos y para ellos es hermoso. Pido un Kakashi que me ame de tal manera y si llega lo amare de igual forma que él. Me encantó su novela querido/a autor/a, me fascinó, tuve muchas emociones mientras la leía y en lo personal, si estuviera en el lugar de ella, habría hecho lo mismo, sabiendo el destino que se les daba a las mujeres en esa época./Heart/
Margarita Kynast
magnífica /Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Good/
Alejandra y Pablo
hermosa
me encantó!!
Magdalena Borquez
muy buena historia, muy fuerte... mucho sufrimiento 😢😢😢
Magdalena Borquez
qué arriesgada, estando embarazada...
Magdalena Borquez
siempre está lista... lo malo es cómo la han hecho tropezar 😢😢😢
Magdalena Borquez
el emperador no tiene más hijos? la emperatriz, las concubinas, ninguna le dió herederos?🤔🤔🤔
Magdalena Borquez
aquí me confundo... dice: a la mañana siguiente " y luego que Sora lleva varios días confinada... mmm...
Magdalena Borquez
el emperador con la vara con que mide a Sora, debería medirse él, también, que tiene muuuchaaa cola que le pisen...🤔🤔🤔
Magdalena Borquez
ay!!! autora, sorry, me fui a ver el final, esque estaba en ascuas... Ji Ji Ji...☺️, pero aquí sigo...
Magdalena Borquez
no sale de lo mismo.... no avanza la historia...
Magdalena Borquez
ahora que recuerdo 🤔no se supo quien la vió salir del cuarto de Rem la primera vez, o no leí bien?
Magdalena Borquez
sí, 😢 pero que vida tan dura le diste 😢
Magdalena Borquez
pobre 😔, sale de Guatemala para entrar a Guatepior 😢
Magdalena Borquez
es tan triste 😢 su vida...
Magdalena Borquez
sigo sin entender 🤔, si ella es un peligro para Ren, porqué no la desaparece y yaaa... a nadie le va a importar si vive o muere... salvo su amigo, pero él qué puede hacer?
Magdalena Borquez
sigo sin entender... usan la violencia contra ellas, las violan, las humillan, y no pueden ir y quitarle el sello... de la protagonista lo entiendo, pero ellos?🤦🏼‍♀️🤦🏼‍♀️
Magdalena Borquez
y el guardia imperial no puede, simplemente ir a quitarle el sello? no entendí esta parte... o sea, cómo? tiene más poder la vieja cuarentona...🤬
Topy71 🇦🇷
Menos mal, pense que ya se habia olvidado de todo, lo siento por las nuevas, estaban en el momento equivocado en el lugar equivocado
Topy71 🇦🇷
Se olvidó que tiene que vengarse de la duena del burdel, de quien la vendió , de quien la violo?
Magdalena Borquez: ya no se habla de eso ... si se le olvidaría 🤔
total 1 replies
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