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COMO AVE EN LIBERTAD - (Novela Corta)

COMO AVE EN LIBERTAD - (Novela Corta)

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Contratadas / Completas
Popularitas:559.5k
Nilai: 4.7
nombre de autor: Mariana Durán T.

Alessandra Rossi, una joven italiana de veintidós años que tras conocer la verdadera historia de su vida, decide tomarse un tiempo lejos de todo lo que le recuerda su triste existencia y de las personas que la han lastimado; sin imaginar que ese cambio de rumbo, la llevaría a conocer a la persona que le enseñaría lo que es el amor verdadero.

NovelToon tiene autorización de Mariana Durán T. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10. Una noche en el hospital

Capítulo 10. Una noche en el hospital

 

Bajamos del taxi que nos llevó hasta Banquet Halls, un gran edificio de cristal de dos plantas y un hermoso jardín. Antes de salir de mi departamento, Leonor me pidió que pasara por ella, no quería llegar sola y estaba en la misma situación por lo que acepté de inmediato. Leonor lucía hermosa en un vestido color rojo vino, plisado de una sola manga.

 

Dentro del edificio intentábamos encontrar a nuestros compañeros de la oficina, pero nos avisaron que en la planta alta había una pequeña exposición donde se mostraba el inicio de la empresa Leblanc Enterprise Holdings en Vancouver, Canadá. Algunas fotos del edificio, de los diferentes eventos y concursos de la empresa.

 

- Iré a buscar a los chicos\, nos vemos después. – Me dijo Leonor.

 

Yo me quedé en la planta alta, observando las fotos de la empresa, cuando escuché una voz detrás de mí.

 

- Pensé que no vendrías. – Era Mauricio Evans\, el subdirector de la empresa.

 

- ¡Buenas noches Sr. Evans! Acabo de llegar. – Respondí esquivando su mirada.

 

- Creo haberte dicho que me llamaras Mauricio. – Ladeó la cabeza mientras fijaba su mirada en mí.

 

- Bueno\, no sería correcto tutearlo\, al final\, usted es mi jefe. – Me justifiqué.

 

- Bueno\, dentro de la empresa obviamente no sería apropiado. Pero fuera\, es completamente diferente. – Curvó sus labios con gracia. – Vamos al jardín\, nuestro Director dará un anuncio.

 

En el jardín todos se encontraban reunidos, de frente a un pequeño escenario donde el Sr. Leblanc esperaba con su familia a un lado.

 

- ¡Buenas noches a todos! La primera vez que celebramos un evento de aniversario\, mi padre\, el Sr. Gerard Leblanc\, aún estaba con nosotros. Era su deseo que la empresa que fundó se convirtiera en una gran familia\, como su sucesor\, es mi responsabilidad cumplir con sus deseos. Por eso\, les tenemos una sorpresa. – Todos comenzaron a aplaudir. – Hemos organizado un crucero que nos llevará a la Isla de Vancouver. Saldremos el miércoles por la tarde y estaremos de regreso el domingo.

 

El Sr. Leblanc agradeció a todos por haberlos acompañado y dio un merecido reconocimiento a los encargados de los diferentes departamentos. Me sentía cansada con los tacones y me fui a sentar en una de las mesas traseras, un poco apartada del resto.

 

- ¿Aburrida? – El Sr. Leblanc estaba justo frente a mí.

 

- No\, solo me cansaron un poco los tacones. – Respondí apenada.

 

- Bueno\, los demás parecen muy emocionados con el viaje\, usted por el contrario\, luce tan normal. – Me observó fijamente.

 

- ¿Y eso es malo? – Respondí secamente.

 

- Para nada\, pero…mientras esté en mi compañía\, debo involucrarse en todas las actividades. La dejo descansar\, buenas noches.

 

Había molestado al director de la compañía con mi apatía, pero en realidad no tenía ánimos de tal actividad. Desde que entré a la empresa, únicamente hablaba con Leonor.

 

Mientras estaba perdida en mis propios pensamientos, Diego se acercó a mí sigilosamente, pensando que yo no lo había visto.

 

- ¿Intentas asustarme pequeño? – Le dije haciéndolo sonreír. - ¡Pero qué guapo luces!  – Diego bajó la cabeza con timidez mientras sacaba del bolso de su pantalón un envoltorio y lo extendía a mí. – ¡Gracias! – Le dije pellizcando suavemente su mejilla.

 

El envoltorio era un pequeño bombón cubierto de chocolate, lo ayudé a sentarse en una de las sillas frente a mí, partí en dos partes el bombón y le extendí una mitad a él.

 

- Lo quiero compartir contigo. – Le sonreí. – Quisiera saber qué es lo que está pasando por tu cabeza. Creo que… ambos pasamos por situaciones que nos hacen apartarnos\, disfrutar de cierta forma nuestra soledad\, nuestro propio mundo\, pero debemos avanzar. – Extendí mis manos sobre la mesa para que el pusiera las suyas entre las mías. – ¿Vas a dejar que siga imaginándome el sonido de t voz? – Sonreímos al mismo tiempo.

 

- No sé por qué tenía la ligera sospecha de dónde estabas pequeño. – El Sr. Leblanc se acercaba a la mesa. –  Diego y yo nos soltamos.- Tu abuela te está buscando\, será mejor que vayas a verla. – Le dijo a Diego\, cuando el niño se alejó de la mesa\, el Sr. Leblanc se acercó a mí. – Escuche\, no quiero ser grosero\, pero esa cercanía entre ustedes dos no me gusta.

 

- Ni yo entiendo qué es lo que realmente hay entre nosotros\, es una conexión que no puedo explicar. Pero… si a usted le molesta\, entonces debería ser usted quien hable con Diego\, porque yo no tengo intenciones de hacerlo sentir mal. ¡Buenas noches Sr. Leblanc!

 

Entendía su preocupación, no era normal nuestra cercanía, la forma en que nos conocimos y los momentos que coincidimos, Diego era un niño extraordinario, estaba segura de que él lidiaba con sus propios traumas, ambos compartíamos cierta tristeza y necesidad. Me reconfortaba saber que él tenía una linda familia que lo ayudaba y cuidaba.

 

Me acerqué a la mesa donde Leonor charlaba con otros compañeros del trabajo para despedirme.

 

- Debo irme\, no te importa\, ¿cierto? – Susurré cerca de ella.

 

- ¿Por qué tan temprano? – Dijo mirando la hora en su teléfono móvil. – Bueno\, no importa\, si ya quieres irte está bien\, cuídate.  – Se despidió de mí.

 

Caminaba hacia la salida del salón cuando me topé con Mauricio Evans, el tipo parecía estar en todos lados. Desde que Julia nos presentó, pude notar algo extraño en su mirada, definitivamente era un hombre guapo y atractivo, él lo sabía, su sonrisa me recordaba tanto a Matteo.

 

- ¿Ya se va? – Preguntó en cuanto se acercó.

 

- Sí\, estoy algo cansada y como se pudo dar cuenta\, no me complacen tanto las fiestas. – Me burlé.

 

- Es tarde\, ¿me permite llevarla? – Preguntó.

 

- Le agradezco Sr. Evans\, pero pedí un taxi de sitio; no debe tardar en llegar. ¡Buenas noches! – Me despedí.

 

Antes de poder continuar, se acercaron a nosotros, Diego, su tía y una mujer mayor, quien supuse era la abuela del niño, pues tenía mucho parecido con sus hijos.

 

- Mamá\, ella es Alessandra\, la chica por la que Diego se escapa de nuestra vista constantemente. – Se burló la chica presionando con su dedo la barbilla del niño.

 

- Es un gusto conocerla Alessandra\, Darla me habló de usted y ahora veo porqué mi nieto se escabullé para buscarla. – Sonrió la mujer.  – Perdón\, qué descortés de mi parte\, soy Miranda Leblanc. – Extendió su mano para saludarme.

 

- Mucho gusto Sra. Miranda\, yo… en realidad no sé por qué razón Diego hace eso. – Sonreí mientras observaba al niño.

 

- Bueno\, tampoco lo sabemos\, es completamente extraño para nosotros\, él no suele ser muy sociable\, no le gusta que los desconocidos se le acerquen. Pero usted… debe haber alguna conexión especial. – La Sra. Miranda me observó brevemente. – Perdón\, la estamos retrasando\, ¿ya se iba? – Preguntó.

 

- Sí\, no debe de tardar en llegar mi taxi. Me dio gusto conocerla Sra. Miranda\, adiós Diego. – Me despedí de los demás con un movimiento de mi mano.

 

Diego tomó mi mano antes de poder avanzar, sin duda no podría irme ahora, me preocupaba que el Sr. Leblanc le molestara que nuevamente estuviera cerca de su hijo, aunque siempre era él quien se acercaba a mí. El niño tiró de mi brazo intentando llevarme hacia la mesa de bocadillos.

 

- ¿Quieres ir por bocadillos? – Pregunté y el asintió con la cabeza\, observé preocupada a Darla\, esperando que pudiera ayudarme.

 

- Despacharemos al taxista\, no te preocupes. Matías puede llevarte a tu casa. – Dijo Darla.

 

No era lo que esperaba, deseaba estar en mi departamento, cambiarme de ropa y descansar. Había avisado desde el martes a la doctora Morin para cambiar mi cita al jueves, mañana sería un día largo y cansado. Esperaba que Diego me dejara ir antes de que su padre se molestara.

 

Con las manos ocupadas por sostener el plato en el que Diego iba poniendo sus bocadillos, no tuve tiempo de cubrir mi boca cuando él puso en mis labios un pequeño canapé con marisco. Mastiqué despacio, intentando no ahogarme con el bocado, a los pocos minutos, comencé a sentir un ligero hormigueo en mis labios y rostro. Al ver a un mesero acercarse al área donde estábamos, le pregunté de qué estaba hecho el canapé, abrí los ojos preocupada, el canapé era de un mousse de arveja (guisante verde) con trocitos de camarones.

 

Tomé la mano de Diego para correr de regreso a donde estaban su abuela y su tía, ‘debí irme antes’, maldije en mi mente. Si no hubiera sido por la inoportuna presencia del subdirector, ahora estaría de camino a mi departamento y no hacia el hospital. Había llamado la atención de mis compañeros, e incluso Leonor me observaba extraña.

 

- Alessandra\, ¿qué pasa? Te ves alterada. – Preguntó Darla Leblanc.

 

- Soy alérgica a los mariscos\, tomé un canapé que tenía trocitos de camarones. Debo ir al hospital de inmediato. – Dije sin esperar que respondieran y corrí hacia la salida.

 

- Espera… te llevo al hospital. – Dijo Mauricio a mis espaldas. – A esta hora no lograras encontrar un taxi por esta zona y uno de sitio se tardaría demasiado.

 

Asentí con la cabeza y caminé tras de él hacia el estacionamiento, abrió la puerta de su auto y me ayudó a subir. Comenzaba a faltarme la respiración, estaba aterrada por que recordaba la primera vez que me pasó, no se trataba de un problema de vanidad, ciertamente mi rostro se tornaba rojo e hinchado, era por que corría el riesgo de que me faltara la respiración.

 

- Tranquila Alessandra\, pronto estaremos en el hospital. – Dijo Mauricio sin despegar la mirada de la calle.

 

Fueron los quince minutos más largos de mi vida, Mauricio estacionó el auto prácticamente en la puerta del hospital pese a los reclamos del guardia y me puso en sus brazos para llevarme dentro. Gritó impaciente a la enfermera que estaba en la recepción, a los pocos minutos se acercó un doctor, parecían conocerse, pues hablaban con mucha familiaridad. Me pusieron sobre una camilla, mientras el doctor comenzaba a preguntar.

 

- ¿Eres alérgica a los mariscos? – Asentí con la cabeza\, ya Mauricio le había informado. – Bueno\, esto no parece una alergia leve. – El doctor hablaba mientras me revisaba. - Tienes inflamada la garganta\, tu presión arterial está elevada\, dermatitis en cara\, cuello y brazos. ¿Presentó mareo o desmayos mientras la traías? – Le preguntó a Mauricio\, quien movió la cabeza indicando que no. – Sin duda es una reacción grave\, lo que llamamos anafilaxia. Inyecten 0.5 mg de epinefrina\, rápido. – A penas y podía lograr mantener los ojos abiertos\, no lograba escuchar lo que el doctor continuaba diciendo.

 

Sentía los parpados pesados, escuchaba voces a mi alrededor e intentaba hablar, hacerles saber que había despertado, pero no salía ni un solo sonido de mi boca, no podía gesticular ni una sola palabra. Giré mi rostro hacia un costado, encontré una familiar figura sentada en la silla junto a la cama.

 

- ¿Abuela? – Dije con la voz ronca.

 

- ¡Hola mi niña! – Mi abuelo sonrió con calidez\, esa hermosa sonrisa que siempre me reconfortaba. – Sé que has estado triste Alessandra\, hubiera querido que supieras todo mucho antes\, pero… no pierdas la fe en la gente. Hay demasiadas personas que están dispuestas a entregarte su corazón y proteger el tuyo. Recuerda\, no importa qué tan difícil sea el problema\, siempre habrá solución.

 

- Abuela\, yo… te extraño mucho\, te necesito conmigo abuela. – Dije con los ojos cubiertos por las lágrimas.

 

- Lo sé mi niña\, pero ya no estarás más sola. Pronto encontrarás el verdadero amor cariño. Recuerda – mi abuela se puso de pie y acarició mi mejilla. - Siempre estaré contigo. – Dijo señalando a mi corazón\, con su dedo índice.

 

Cuando al fin abrí los ojos murmuré, ‘todo era un sueño’. Mi mirada estaba fija en el techo, podía sentir el rastro que las lágrimas habían dejado.

 

- Alessandra\, ¿te sientes mejor? – Escuché a un costado.

 

Cuando giré mi rostro para ver quién me hablaba, vi al Sr. Leblanc parado junto a mí, sosteniendo mi mano.

 

- Me siento mejor\, gracias. ¿Dónde está el Sr. Evans? – El soltó mi mano cuando terminé de hablar\, lo observé brevemente\, lucía preocupado\, pero mantenía su expresión fría.

 

- ¿Por qué no dijiste que fue Diego quién te dio ese canapé? – Dijo evitando responder mi pregunta.

 

- ¿Para qué? No es su culpa Sr. Leblanc\, unos segundos antes él había probado el mismo canapé\, y realmente estaba delicioso\, de no ser por el hecho de que soy alérgica a los mariscos\, hubiera comido más. No había forma de que él supiera sobre mi problema.

 

- Le pedí a Evans que se fuera a su casa\, yo me quedaré aquí para estar al pendiente de ti\, descansa. – Dijo sentándose de nuevo en la silla.

 

- No descansará bien y Diego podría necesitarlo.

 

- ¿Y tú Alessandra? ¿Tú no podrías necesitar de mi ayuda también? – Dijo mirándome directamente a los ojos. - ¿Hay alguien a quien quieras avisarle? – Su pregunta me hizo sentir un nudo en la garganta\, giré mi rostro para ocultar la tristeza en mi rostro.

 

- No\, no hay nadie. Solo mi abuelo\, pero no quiero preocuparlo\, ahora estoy bien\, no hay necesidad de alarmarlo.

 

-  Bien, aunque no le agrade, me quedaré a cuidarla. Ahora duérmase. – Ordenó.

 

- Sonreí por el tono en que decía las cosas\, parecía seguir en su papel de CEO. – No es que me desagrade\, es solo que… usted igual debe estar cansado.

 

- Yo estaré bien\, mejor preocúpese por usted. – Dijo sentándose en la silla junto a mi cama\, mientras reposaba los brazos sobre su pecho y cerraba los ojos. Sonreí por su actitud flexible

 

A la mañana siguiente cuando desperté, no había nadie en la habitación, pensé que el Sr. Leblanc se había ido antes por el trabajo, así es que me puse de pie para ir al baño y asearme un poco. Moría de hambre, durante la fiesta no había podido probar bocado, ahora que me sentía mejor esperaba que ya me pudieran dar de alta para ir a casa y preparar algo.

 

Mientras terminaba de acomodar mi cabello con las manos, escuché ruido en la habitación, cuando salí me encontré con el doctor, lograba recordar su rostro cuando intentaba preguntar sobre la alergia.

 

- Alessandra\, nos diste un buen susto anoche. – Dijo el doctor con demasiada familiaridad. – En un momento tendrán listo los papeles para darla de alta\, después de que termine de revisarla\, puede cambiarse.

 

Quería preguntar por el Sr. Leblanc, pero sacudí esa idea de mi cabeza. No había razón para que él continuara en el hospital, la noche anterior habia sido muy amable, pero él era un hombre tan bipolar.

 

Después de que el doctor terminara la revisión y me asegurara que todo estaba bien, pasé a recepción para checar la factura, me sentía tan nerviosa por saber el monto que tendría que pagar por pasar una noche en este hospital privado.

 

- La factura ha sido pagada Srita. Rossi. – Dijo la enfermera.

 

Estaba segura de que el Sr. Leblanc se había hecho cargo de ello, ahora debía ponerme de acuerdo con él para devolverle el dinero. Dejé escapar un suave suspiro al darme cuenta de que no habría nadie esperando por mí.

 

Salí del hospital para tomar un taxi, mientras esperaba, el auto del Sr. Leblanc se estacionó cerca de donde estaba, vi a Matías bajar del auto y abrirme la puerta del auto, pero su expresión me resultaba extraña. El Sr. Matías, aunque era un hombre muy educado y respetuoso, siempre mostraba una amable sonrisa que te hacía sentir cierta tranquilidad.

 

- ¡Buen día señorita Alessandra! El Sr. Leblanc me mandó a buscarla.- Dijo con una expresión seria en su rostro.

 

- Gracias Matías\, ¿pasa algo? Lo noto extraño. – Pregunté.

 

- No señorita. – Respondió secamente.

 

Mantuve la mirada fija en la ventana, aunque no conocía por completo la ciudad, el camino me era particularmente conocido.

 

- ¿Por qué vamos a la empresa?  Pregunté.

 

- Son las indicaciones del Sr. Leblanc. Cuando llegue él le explicará.

 

No entendía a qué venía toda esa actitud, me mantuve en silencio durante el resto del camino, en cuanto llegamos al estacionamiento de la empresa, recordé que aún traía puesto la ropa de la noche anterior. ‘Al menos me hubiera gustado cambiarme por ropa más cómoda’, pensé.

 

En cuanto entré a la empresa, pude ver la mirada curiosa de muchos de mis compañeros de trabajo, no sabía si era porque estaba usando el mismo vestido de la noche anterior, ni tenía idea de las verdaderas razones.

 

 

 

 

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licenciada lilian rodriguez
no tiene sentido, como es q la ama tanto y la dejo sola y le soluciono la vida a otros mientras abandonaba a su esposa y según la mujer q ama .. no me gusta no tiene ningún sentido para q seguir leyendo
Adoración del Carmen Martinez sonni
Excelente historia 👌 felicitaciones Autora 👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯
Adoración del Carmen Martinez sonni
Ale lo perdonó muy pronto
Adoración del Carmen Martinez sonni
totalmente decepcionada de Thiago,,puras estupideces 😡
Adoración del Carmen Martinez sonni
merecido lo tienes Thiago
Adoración del Carmen Martinez sonni
te perdimos Thiago
Adoración del Carmen Martinez sonni
Diosssssss q triste 😢
Adoración del Carmen Martinez sonni
bien lo dije ,,algo iba a pasar ,,era demasiado hermoso 😡
Adoración del Carmen Martinez sonni
dicen q es de mala suerte,,será verdad,,ya veremos
Adoración del Carmen Martinez sonni
algo va a pasar con Ale antes de la boda 🫡
Adoración del Carmen Martinez sonni
será verdad lo q dice Brenda 🤔🤔🤔
Adoración del Carmen Martinez sonni
quien será 🤔🤔🤔🤔
Adoración del Carmen Martinez sonni
q bien ganaron 👏
Adoración del Carmen Martinez sonni
ya estoy más intrigada 🫡
Adoración del Carmen Martinez sonni
yo también tengo la intriga el porque el papá se separó de ella
Adoración del Carmen Martinez sonni
espero que en verdad si papá esté arrepentido
Adoración del Carmen Martinez sonni
ayyyyyy Thiago,,te vas a tragar tus palabras 😡
Adoración del Carmen Martinez sonni
siempre una estúpida putibruja tiene q arruinar 😡😡😡
Adoración del Carmen Martinez sonni
creo q cupido ya hizo de las suyas 🥰🥰🥰
Adoración del Carmen Martinez sonni
seguramente la tía de Alan es la mamá de Ale
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