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La Heredera De Espinas Y El Duque Monstruo

La Heredera De Espinas Y El Duque Monstruo

Status: Terminada
Genre:Época / Traiciones y engaños / Villana / Completas
Popularitas:5k
Nilai: 5
nombre de autor: Selene Asteria

Una joven condenada como villana renace antes de su muerte y, al descubrir el legado oculto de las Espinas, deberá aliarse con el temido Duque Raven para enfrentar una antigua conspiración que amenaza al Imperio.

NovelToon tiene autorización de Selene Asteria para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9: La Rosa Negra

La lluvia comenzó antes del amanecer.

Pequeñas gotas golpeaban el techo de la cabaña mientras Aria observaba el símbolo dibujado sobre los documentos de Liam.

La Rosa Negra.

Un simple dibujo.

Y, sin embargo, había conseguido inquietar incluso a Aldric.

Eso significaba algo.

Mucho.

—Cuéntame todo lo que sabes.

Liam asintió.

Había pasado la noche organizando cuidadosamente sus notas.

A diferencia de la mayoría de los niños de su edad, poseía una memoria fuera de lo común.

Y una capacidad de observación sorprendente.

—La primera vez que vi este símbolo fue hace seis meses.

Extendió varios papeles sobre la mesa.

—Después comenzó a aparecer cada vez más.

—¿Dónde?

—En ciudades distintas. Caravanas diferentes. Personas distintas. Pero siempre relacionado con desapariciones.

Aria sintió un escalofrío.

Aquello coincidía exactamente con la información que aparecía en el diario de Elara.

Como si una misma organización hubiera permanecido activa durante generaciones.

Oculta.

Paciente.

Esperando.

—¿Alguien sabe quiénes son? —preguntó Aria.

Liam negó.

—La mayoría cree que son comerciantes. Otros piensan que son nobles. Algunos creen que son una organización religiosa.

—¿Y tú?

El muchacho observó el dibujo.

—Creo que son espías.

La respuesta hizo que Aldric sonriera levemente.

—Buena respuesta.

Durante las horas siguientes revisaron toda la información disponible.

Los patrones comenzaron a aparecer poco a poco.

Personas desaparecidas.

Documentos robados.

Ruinas antiguas exploradas.

Registros familiares destruidos.

Todo parecía conectado.

Y siempre había una Rosa Negra en algún punto de la historia.

—Buscan información —dijo Aria casi para sí misma—. Exactamente igual que nosotros.

Aldric asintió.

—Y eso los vuelve peligrosos.

—Porque si están buscando las mismas respuestas…

—Tarde o temprano encontrarán nuestras huellas.

El silencio que siguió fue más frío que la lluvia exterior.

Aquella tarde comenzaron a organizar sus propias investigaciones.

Fue una idea de Aria.

Simple.

Pero eficaz.

Si la Rosa Negra poseía una red de información, ellos necesitarían otra.

Más pequeña.

Más discreta.

Más inteligente.

—Necesitamos ojos y oídos.

Liam levantó la vista.

—¿Espías?

—Observadores.

Aldric soltó una pequeña carcajada.

—Eso sigue siendo espionaje.

—Suena mejor cuando lo digo yo.

Liam, por primera vez desde que llegó a la cabaña, sonrió con auténtico entusiasmo.

—Puedo ayudar.

Aria lo miró con seriedad.

—Esto será peligroso.

—Ya era peligroso antes de conocerlos.

Aquella respuesta silenció la habitación.

Porque era verdad.

Durante las siguientes semanas visitaron varias aldeas cercanas.

Hablaron con comerciantes.

Escucharon rumores.

Observaron viajeros.

Y poco a poco comenzaron a reunir información.

No mucha.

Pero suficiente para confirmar algo importante.

La Rosa Negra estaba buscando algo.

Algo antiguo.

Algo relacionado con las mismas ruinas que aparecían en el diario de Elara.

Liam resultó ser más útil de lo que incluso Aldric esperaba.

Sabía cuándo escuchar.

Cuando desaparecer.

Cuando hacer una pregunta aparentemente inocente.

Y, sobre todo, sabía recordar detalles que otros olvidarían.

El color de una capa.

Una marca en una carreta.

Un acento mal disimulado.

Una moneda demasiado nueva para el lugar donde se usaba.

Aria comenzó a comprender que el muchacho tenía un talento peligroso.

Y también una soledad muy antigua para alguien tan joven.

Una noche Liam regresó con una noticia inesperada.

Llegó sin aliento.

Empapado por la lluvia.

Y claramente emocionado.

—Encontré algo.

Aria se puso de pie inmediatamente.

—¿Qué?

—Un nombre.

La habitación quedó en silencio.

El muchacho desplegó un trozo de pergamino sobre la mesa.

Había sido arrancado de un documento mucho más grande.

La tinta estaba corrida por el agua, pero tres palabras seguían siendo legibles.

Orden del Sol Escarlata.

Aldric perdió toda expresión.

La calma desapareció de su rostro de golpe.

Aria nunca lo había visto reaccionar así.

—¿La conoces? —preguntó.

El maestro tardó varios segundos en responder.

Demasiados.

—Sí.

Su voz sonó extrañamente fría.

—Desgraciadamente, sí.

La tensión llenó la habitación.

Liam también lo notó.

—¿Quiénes son?

Aria sintió que el corazón comenzaba a acelerarse.

—Entonces… ¿la Rosa Negra y la Orden son lo mismo?

Aldric permaneció un instante en silencio. Luego negó apenas con la cabeza.

—No exactamente. La Rosa Negra no es una organización distinta. Es la marca que usa la Orden cuando no quiere mostrar su verdadero nombre.

Liam frunció el ceño.

—¿Una máscara?

—Una sombra —corrigió Aldric—. El Sol Escarlata manda. La Rosa Negra observa, marca y desaparece.

Aria miró el símbolo dibujado sobre el papel amarillento. De pronto, aquella flor oscura le pareció mucho más peligrosa.

No era solo una pista.

Era una advertencia.

Aldric permaneció en silencio.

Luego observó la lluvia tras la ventana, como si estuviera recordando algo que prefería olvidar.

—Son la razón por la que Elara murió.

Las palabras cayeron como una piedra.

Aria sintió que el corazón comenzaba a acelerarse.

Durante semanas había perseguido sombras.

Rumores.

Símbolos.

Pistas.

Y por fin había encontrado un nombre.

La Orden del Sol Escarlata.

El enemigo.

Pero mientras los tres discutían lo que harían a continuación, ninguno advirtió que algo estaba ocurriendo fuera de la cabaña.

Entre la lluvia.

Oculto entre los árboles.

Un hombre observaba la tenue luz de las ventanas.

No se acercó.

No atacó.

Solo escuchó el tiempo suficiente para confirmar lo que necesitaba.

Luego, antes de desaparecer en la oscuridad, sacó una pequeña daga y marcó un símbolo sobre un árbol cercano.

Una rosa negra.

Porque la Orden acababa de encontrar a las personas que estaban investigándola.

1
Chel Garcia
muy bonita historia 👌🏽 felicidades
Selene: Gracias, que bueno que te haya gustado ☺️
total 1 replies
Jemima Cassares
Esperaba que fuera Liam
Jemima Cassares
Jajajajaja literal
Carlos contreras rojas
hermosa historia 👏
Quica Romero
Será, "están relacionadas con su muerte en el pasado y en su posible futuro".🧐🤔
Quica Romero
Ése no suena a apellido.🙄
Más bien parece apodo como: Roberto Gómez Bolaños "Chespirito",
Javier López "Chabelo", Yolanda Montes "Tongolele", Roberto Cobos "Calambres", Germán Valdés "Tin Tan", Gaspar Henaine "Capulina", Manuel "Loco" Valdez, Jorge "Burro" Vanrranqui, etc.🤷‍♀️🙎‍♀️
Selene: 🤣🤣🤣🤣😂😂😂😂😂😂
total 1 replies
Quica Romero
¿Pero cuáles dos vidas?.🧐🤷‍♀️
Si apenas estás viviendo la segunda "según".🤨 "🤷‍♀️"
A no ser que ya tuvieras vivido otra antes de la de la higuera. Y entonces está sería la tercera y ya tendría sentido la frase de " sus dos vidas". 🧐
Selene
🤭
Selene
gracias 🤭
lioness
me dejas con la intriga 😭...
lioness
me está gustando como va la historia 🤭
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