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La Omega que Ellos Enterraron

La Omega que Ellos Enterraron

Status: En proceso
Genre:Venganza / Venganza de la protagonista / Familias enemistadas / Secretos de la alta sociedad
Popularitas:41.6k
Nilai: 5
nombre de autor: ReWorld

Valentina fue criada como hija de la casa Vargas, hasta que una copa rota, una mentira y el silencio de todos la condenaron a tres años de servidumbre en la manada Oscura.
Allí lavó ropa con las manos abiertas por el hielo, limpió establos, cargó leña, durmió sobre paja y aprendió que nadie iba a ir por ella. Cuando el plazo termina, Rodrigo Vargas, el Alfa que alguna vez significó hogar, aparece para llevarla de regreso.
Pero la Valentina que vuelve no busca abrazos, explicaciones ni perdón.
En la casa que la entregó, Isabela ocupa su lugar, Don Alejandro intenta arreglar su futuro como si fuera un problema familiar, Elena llora demasiado tarde y Rodrigo empieza a entender que la culpa no repara nada.
Solo Abuela Consuelo sigue llamándola "mi niña".
Cuando las cicatrices salen a la luz y las mentiras comienzan a romperse, Valentina decide algo simple: nunca más volverá a vivir como una Omega que otros pueden vender, esconder o nombrar a su antojo.
Y mientras la verdad de Isabela se pudre bajo perfumes falsos, un Beta llamado Diego aparece con una bondad tranquila que Valentina ya no creía posible.
Pero en un mundo de Alfas, manadas y destinos marcados por la luna, sobrevivir no será suficiente.
Valentina tendrá que elegir si quedarse entre las ruinas de la familia que la enterró... o caminar hacia una vida donde nadie vuelva a apagar su nombre.

NovelToon tiene autorización de ReWorld para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9

Capítulo 9

Diego llegó con barro en las botas.

Eso fue lo primero que Valentina notó. Los enviados de otras manadas solían entrar a la casa Vargas después de limpiarse bien, peinarse mejor y ponerse la cara de respeto que todos usaban frente a Don Alejandro. Diego no parecía descuidado, pero sí venido de camino real: capa oscura, guantes gastados, una bolsa de cuero al hombro y polvo en el borde de los pantalones.

No era Alfa.

Valentina lo supo por la forma en que los criados no bajaban tanto la cabeza. Beta, quizá de rango alto, enviado por otra manada para tratar asuntos de madera y sal. No venía a buscar esposa ni a mirar cicatrices.

O eso pensó al principio.

Lo vio por primera vez en el corredor de servicio.

Ella llevaba una caja de mantas limpias para la habitación de Consuelo. Elena había ordenado cambiar toda la ropa de cama, y las criadas, ocupadas con los invitados, dejaron la caja junto a la cocina. Valentina la levantó sin decir nada.

La caja era pesada. No imposible. Solo pesada.

El problema fue la esquina.

Al girar hacia el ala norte, la madera se trabó contra el muro. El peso se fue hacia el lado malo. El tobillo le falló. Valentina apretó los dientes y ajustó las manos bajo la caja antes de que cayera.

—Te ayudo.

La voz llegó desde el otro extremo del corredor.

Valentina levantó la vista.

Diego estaba a unos pasos. No se acercó más. Eso también lo notó.

—No hace falta.

—Pesa demasiado.

—Ya la traigo.

—No dije que no pudieras.

Valentina sostuvo la caja contra el cuerpo.

La frase era simple. También era distinta.

La mayoría tomaba la carga sin pedir permiso, o se burlaba, o decía que una Omega útil debía poder con eso. Diego solo esperaba, como si su ayuda no fuera una orden.

—Entonces estorba menos si se aparta —dijo ella.

Diego se hizo a un lado.

Valentina giró la caja con cuidado, pasó la esquina y siguió hasta la puerta de Consuelo. Dejó la carga sobre un banco. Los dedos le temblaron después, cuando ya no tenía peso.

Diego lo vio.

—Tienes sangre en la mano.

Valentina miró el nudillo abierto.

—No es nueva.

—Eso no la cierra.

Ella no respondió.

Una criada apareció desde la cocina.

—Señor Diego, Don Alejandro lo espera en la sala baja.

—Voy.

Antes de irse, Diego miró la caja.

—La próxima vez puedes decir que sí.

Valentina sostuvo su mirada.

—La próxima vez puede no preguntar.

—Podría.

—Entonces no sería ayuda.

Diego tardó un segundo en sonreír. No fue burla. Fue más bien aceptación.

—Es justo.

Se fue hacia la sala baja.

Valentina entró a la habitación de Consuelo con las mantas.

La abuela estaba despierta.

—¿Quién era?

—Un enviado de otra manada.

—¿Te molestó?

Valentina sacudió una manta limpia.

—No.

Consuelo la miró.

—Eso sonó raro.

—Porque lo fue.

Más tarde, durante la comida de los invitados, Diego se sentó lejos de Isabela. Habló con Don Alejandro de rutas de madera, escuchó más de lo que dijo y no intentó impresionar a nadie. Carmen, que siempre encontraba una forma de convertir cualquier mesa en teatro, comentó que algunas Omegas olvidaban su sitio cuando se les daba demasiada atención.

Diego dejó la copa.

—La mayoría recuerda su sitio. El problema es cuando otros lo cambian a golpes.

La mesa se quedó callada.

Don Alejandro lo miró. Diego no bajó la vista.

Valentina estaba junto a la pared con una jarra de agua. No lo miró.

Pero oyó cada palabra.

1
Liliana Filipuzzi
quiero hacer ese viaje... o tal vez lo estoy haciendo sin darme cuenta....
Erika Oviedo Macedo
excelente
celestina kramer
muy buena la historia autora
Liliana Filipuzzi
Al principio no se entiende mucho, de hecho el origen de la prota no se entiende, salvo entre líneas y aún así es bastante escueta.
Pero me fascina la narrativa... Dura, blanco o negro, no hay floritorios en los romances., que casi no hay o no se perciben... cómo ese que "día a día crece" y no descubris si es un romance normal o personas que coinciden en tiempo y espacio.
Es rara y está muy buena
Beatriz Hernàndez
es que pais se desarrolla ésta historia
Beatriz Hernàndez
es que pais se desarrolla ésta historia
Liliana Filipuzzi
está muy buena, pero es lenta
Beatriz Hernàndez
y lo extremo del.clima
Beatriz Hernàndez
excelente historia, dónde es? en Escocia?... lo digo por las características del terreno
Sidoneth Yepez
espectacular el capítulo!!!!! me encanta la novela... diferente a todas que he leído sobre hombres lobos🥰👏👏
Sidoneth Yepez
Me gusta la historia. Diferente y entretenida desde el principio
Maria Diosdado Velázquez
NO HACE FALTA RECORDAR, SI USTED NO QUIERE TERMINAR DE PUBLICAR, NO PUBLICA Y YA SOLO LE RESTA PUNTOS
Sidoneth Yepez
Me encanta 🥰🥰🥰🥰
irma lorena ruelas cueva
🥰🥰🥰🥰🥰
irma lorena ruelas cueva
🥰🥰🥰🥰🥰🥰😂
irma lorena ruelas cueva
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