NovelToon NovelToon
Yo Me Quedo Con El Marqués

Yo Me Quedo Con El Marqués

Status: Terminada
Genre:Edad media / Diferencia de edad / Enfermizo / Completas
Popularitas:731.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Melany. v

Mariana odió el libro dramático que leyó. Y como castigo, el libro la teletransporta dentro de la historia. dónde ahora es la protagonista muda y tonta.

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 9

Días después, la villa ya no se sentía ajena para Lucero; su presencia empezaba a integrarse sin esfuerzo en el ritmo del lugar, caminaba entre las mesas de trabajo observando con atención, deteniéndose en los detalles, en cómo las manos de los trabajadores medían, cortaban, ajustaban, y aunque no intervenía con palabras, su forma de mirar y señalar pequeñas imperfecciones comenzaba a ser tomada en cuenta; uno de los encargados se acercó con una prenda a medio terminar y se la mostró sin dudar.

—¿Así está bien? —preguntó con respeto, sin incomodidad.

Lucero tomó la tela, revisó el borde, deslizó los dedos por la costura, luego levantó la mirada hacia él y negó suavemente, señalando una parte específica, el hombre asintió de inmediato.

—Entiendo, lo corrijo ahora mismo.

Marcel observaba desde unos pasos atrás, con los brazos relajados, su mirada fija en ella, no intervenía, pero era evidente que estaba atento a cada gesto.

Cuando el trabajador se retiró, Marcel se acercó.

—Se acostumbran rápido a ti —dijo, sin tono de sorpresa.

Lucero lo miró, luego desvió la vista hacia los demás, como si restara importancia al comentario.

—No es solo porque seas mi esposa —añadió él—. Con solo un par de días que la capacité sobre mi trabajo ya sabe que hacer.

Ella sostuvo su mirada un segundo, luego bajó los ojos, pero no con inseguridad, más bien con una aceptación tranquila.

Marcel tomó una tela de la mesa y se la mostró.

—Mira esto.

Lucero se acercó, sus hombros casi rozando los de él, observó el corte, la caída de la tela, luego levantó una mano y marcó un pequeño ajuste en el aire.

—Sí —respondió Marcel—, ahí mismo.

Trabajaron juntos unos minutos, sin necesidad de muchas palabras, él explicaba lo justo, ella respondía con gestos precisos; no había prisa, tampoco incomodidad, la cercanía entre ambos empezaba a sentirse de forma natural.

En un momento, Marcel detuvo el movimiento de sus manos y la miró directamente.

—Si algo no te gusta, dímelo.

Lucero sostuvo su mirada, luego asintió.

—No tienes que quedarte en silencio conmigo. Aunque no puedas hablar, hay muchas maneras de comunicarnos.

Ella levantó ligeramente la mano, tocando apenas la tela que él sostenía, como señalando que entendía.

Marcel no insistió, pero su expresión cambió.

El sonido de pasos interrumpió ese momento; uno de los trabajadores se acercó con una carta en la mano.

—Señor, esto llegó hace un rato.

Marcel la tomó, revisó el sello, y sin decir nada se la extendió a Lucero.

Ella la observó unos segundos antes de abrirla, sus ojos recorrieron las líneas con rapidez, su expresión no cambió de inmediato, pero su mirada se volvió más fija.

—Dice a nombre de Fátima… —leyó él en voz baja.

Lucero asintió. Marcel tomó el papel y terminó de leer.

—Te invita a su boda —dijo con un tono neutro—, quiere que asistas. Conmigo.

Lucero sostuvo su mirada, luego hizo un gesto leve, corto de ligera molestia.

—¿Quieres ir?

Ella no respondió de inmediato, bajó la mirada hacia la carta otra vez, luego la dobló con cuidado, su expresión se volvió más firme, levantó la vista y asintió.

Marcel la observó unos segundos más.

—Entonces iremos.

 

El día de la boda llegó con una preparación que dejaba claro el objetivo de Fátima; el lugar estaba decorado con exceso de lujo, arreglos llamativos, invitados que no dejaban de comentar en voz baja; todo estaba dispuesto para impresionar.

Cuando Lucero y Marcel llegaron, varias miradas se dirigieron hacia ellos, no por el anuncio de su llegada, sino por la presencia que imponían juntos; Marcel caminaba con seguridad, sin exagerar sus movimientos, y Lucero a su lado mantenía la postura firme, su mirada tranquila.

Fátima los vio desde la distancia, su sonrisa se tensó apenas, no esperaba esa reacción en sí misma; sus ojos se detuvieron en Marcel más de lo necesario, evaluándolo, comparándolo con lo que tenía a su lado.

El duque Bruno estaba de pie, vestido de forma impecable, pero su presencia no generaba el mismo efecto, su postura era correcta, su actitud respetuosa, pero no destacaba por su apariencia.

Fátima creyó que el duque se vería como esos nobles a su edad. Gordos, engreídos y sobretodo desagradable. Pero Marcel era todo lo contrario.

—Así que viniste —dijo Fátima al acercarse a ellos, su voz controlada.

Lucero la miró sin responder, manteniendo la calma. Fátima desvió la mirada hacia Marcel.

—No pensé que aceptarías venir.

—Recibimos tu invitación —respondió él—, era lo adecuado.

Fátima sostuvo su mirada un segundo más de lo necesario.

—Claro… lo adecuado.

Bruno intervino con educación.

—Bienvenidos, es un gusto tenerlos aquí.

Marcel asintió.

—Felicidades por su unión.

Lucero inclinó ligeramente la cabeza, en señal de respeto.

Fátima no dejó de observarlos, su atención volvía a Marcel una y otra vez, algo en su expresión cambiaba, no era simple curiosidad.

—Pueden tomar asiento —añadió Bruno.

Mientras se acomodaban, Fátima no se movió de inmediato, su mirada seguía fija, como si algo no terminara de encajar en su mente.

Durante la ceremonia, sus ojos se desviaban en más de una ocasión, no hacia el altar, sino hacia donde estaban Lucero y Marcel; la forma en que él se inclinaba ligeramente hacia ella, cómo respetaba su espacio, cómo respondía a sus gestos con esa sonrisa, todo eso no pasaba desapercibido.

Cuando terminó, y los invitados comenzaron a moverse, Fátima no tardó en acercarse otra vez.

—Tu esposo —dijo mirando a Lucero, aunque sus ojos se dirigían a Marcel—. Es diferente a lo que esperaba.

Marcel no respondió.

Lucero sostuvo la mirada de Fátima, sin apartarse.

—Tiene presencia —continuó ella—. Aunque sea un marqués. Eres muy humilde, hermana.

—Es suficiente. Mi esposa esta cómoda porque no le falta nada. Siendo un simple noble puedo darle los lujos de una princesa—respondió Marcel con calma.

Fátima sonrió apenas.

—No dudo que Bruno me tratará más que una princesa. Seré su reina...

Lucero rodo los ojos. Sabía que ella la invitó a su boda para restregarle que se casó con el duque. Pero desde que llegaron, notó como Marcel opaco la atención.

En ese momento, una voz conocida interrumpió la conversación.

—Lucero.

La joven giró de inmediato, sus ojos se suavizaron al ver a Gisela acercarse.

—Sabía que vendrías —dijo su madre con una sonrisa contenida—. Por eso vine también.

Lucero se acercó a ella, tomó sus manos, moviendo los dedos con rapidez, expresándose como lo hacía siempre.

Gisela observó sus gestos con atención.

—Sí, lo sé —respondió—. Estás bien. Te veo muy bien.

Lucero asintió, luego hizo otro gesto, más largo.

—Él… —dijo Gisela mirando a Marcel—, ya entiendo.

Marcel hizo una leve inclinación.

—Es un gusto verla otra vez.

—Igualmente —respondió ella—. Cuídala bien. Pero no puedo dudar ahora viendola como está.

—Es un placer para mí cuidarla.

Lucero miró a ambos, luego volvió a mover las manos, explicando algo con más detalle.

Gisela sonrió.

—No necesitas decirmelo, se nota.

Fátima observaba la escena desde unos pasos atrás, su expresión ya no era solo crítica, había algo más, algo que no le gustaba reconocer.

—Siempre tan unidas —murmuró para sí misma.

Cuando volvió a acercarse, su tono se volvió ligero.

—Veo que estás… cómoda.

Lucero la miró sin responder.

—Me alegra —añadió Fátima—, aunque no esperaba menos.

Marcel dio un paso sutil hacia Lucero, colocándose a su lado.

Fátima lo notó.

—Eres muy… atento.

—Es lo que corresponde —respondió él—. Porque es mi esposa.

—No todos piensan lo mismo—replicó ella, lanzando una mirada breve hacia Bruno, quien estaba ocupado con otros invitados.

—No ocupa usted el tiempo para saberlo. En cambio, está aquí con nosotros. Si es su boda, ¿Por qué no está con su esposo saludando a los invitados?

Fátima frunció ligeramente los labios y expresó lo siguiente.

—Disfruten la boda.

Se alejó, pero no dejó de observarlos desde la distancia.

1
Sara Rojas Retamal
Quién era Lucero en su otra vida? qué hacía?
Daniela Malibu
la novela me encanta no voy a mentir me encanta pero hay algo que no me gustó he leído muchas novelas de época antigua y cuando la esposa comete adulterio o el esposo si no son condenados a muerte son acusados de adulterio y si hay un niño de por medio el niño se queda con el papá o con la mamá que no cometió tal acto es la persona en cuestión sí es degradadad encerrada o da pena de muerte o se divorcian y las mandan donde su familia paternas eso he visto en muchos casos que hacen cuando las esposas son infieles y no sé por qué al duque le cuesta tanto
Creadora De Villanos ♉: porque mis novelas no se enfoca en lo que hacen todo el mundo o como están acostumbrados a leer. prefiero romper varios estereotipos porque son mundo que creo desde cero 😊
total 1 replies
Maria Teresa
Me encanta que las protagonistas se superen y no solo dependan de sus esposos
Celina Nava
Exacto los accidentes pasan, matarle y san se acaba🤣🤣🤣
Celina Nava
Exacto los accidentes pasan, matarle y san se acaba🤣🤣🤣
Edith Zenteno
buuuuu se puso fome fome todavía nadie se da cuenta de la Tal Martha y más encima le dio un té abortivo y tampoco se dieron cuenta, dejaré la lectura para mi se pudrió adiosss
Edith Zenteno
que busque una casa donde cuiden gente así con problemas ho una casita para que la mamá la cuide con una pequeña pensión pata vivir las 2 y tal vez una sirvienta
Edith Zenteno
ummmm la novela estába interesante hasta que pusieron a la zorra de Martha y justo nadie vio la tremenda maldad que hizo si sigue así dejare la lectura
Edith Zenteno
ummm lo malo que ella le pedirá mucho dinero El primero tendría que tener testigos y pillarla con el amante
Zulema Balverdi
Autora está parte de la historia me encantó, Me dió rabia con el padre de Lucero y lo mal que la trataba como si fuera una cosa, y a la madre de Lucero también la maltrataba y por culpa de la amante y la hija de ésta y encima le Hiba a dejar toda la herencia a las malditas y era tan maldito qué le dio gusto a la hijastra y la casó con el duque y a Lucero con él marqués y lo qué nunca pensó el viejo que le había echo un buen a Lucero con casarla con el Márquez Marcel, y fue muy feliz, amada y respetada, asta por la gente qué trabaja para él Márquez y en cambio Fátima por soberbia y por engañar al esposo, qué era un hombre muy bueno, éste le pidió el divorcio y la echó a la calle y ésta por querer matarse, a éste le dió pena y le compró una casita pequeña y le dio unos pesos y la mandó bien lejos y qué nunca lo molestara y así fue, una muy feliz y con dos hijos y la otra sola y echada bien lejos. Autora muy hermosa historia me encantó, me atrapó desde el comienzo, la trama muy buena y los protagonistas, excelentes, me gustó la amistad de Marcel y Bruno y de Lucero y Nohemí el final de esta parte buenísima, Autora te mil mil felicito por ésta gran historia de felicidad unión y AMOR mucho Amor, MILES de Bendiciones 🙏👍❤️🍀⭐
Carmen solo
❤️💕
Edith Zenteno
esta buena la novela pero encuentro un poco lenta la relación de ellos
Edith Zenteno
ENVIDIOSA A MAS NO PODER
Edith Zenteno
es muy guapo el Marquez nada de lo que le habian dicho me gustaría que el Duque fuera feo gordo y gail 🤭🤣🤣🤣🤣
Edith Zenteno
firmaron los padres pero ella no ho me salte esa parte?
Edith Zenteno
que terrible tener que aguantar a la amante y con una hija horroroso
Zulema Balverdi
Capaz qué sea así, qué quién contrato a Martha fue la hermana de Marcel, es lo qué comentó otra lectora y yo también lo pienso, xq dé donde salió ésta Martha si no fuera de ésa manera 😡😡😡
Zulema Balverdi
Pueda ser qué Gisel descubra algo y Bruno miro a la tipa ésa con sospecha, espero qué la descubran y la hagan pagar, que mal le pueden haber echo Lucero o Marcel a esa bestia inhumana 😡😡😡
Zulema Balverdi
Esa maldita de Martha le dió él té y fue el qué la hizo abortar, es una asesina, y xq hace eso, qué le hicieron ellos para qué mate a un bebé no nacido, tienen qué descubrir, xq pasó eso, la tienen qué descubrir, no puede salirse con la suya, a lo mejor Lucero se acuerde del té que le dió la malparida
Zulema Balverdi
espero que la tal Martha no venga a romper la tranquilidad de Lucero, xq ella le va a arrancar las mechas y la ca a sacar a patadas en el culo 😡😡😡
Gravity: Hola, estoy escribiendo una novela LGBT llamada Reencarnando En Un Omegaverse Para Salvar A Mi Hijo, El Protagonista, por favor pasa a leerla actualmente tiene 21 capitulos y unos cientos de me gustas, creo que podría gustarte.
Pero fuera de buena compostura...
Por favor 😭😭😭😭😭😭😭 leé mi novela 😭😭🥺🥺🥺🥺, puedes pulsar directamente mi perfil y encontrarla ahí.
Gracias 🥰🥰🥰
total 1 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play