Laura descubre que su prometido Javier la engaña, tiene otra pareja. No es la primera vez que pasa, ella le habia dado otra oportunidad y creyo que cambio, pero tan solo se habia vuelto mas experto en sus mentiras. El tio de Javier, Ricardo, ofrece su ayuda a Laura, no solo para que salga de ese amor posesivo que tenia su sobrino, sino que a la vez él mismo como su pareja predestinada, al confesar sus sentimientos prohibidos que arrastraba por ella al ser la pareja de su sobrino. ¿Laura podra vengarse de Javier? ¿Laura y Ricardo, Tendrán su final feliz?
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9- Cena familiar
🔴LAURA
Si no fuera por Ricardo no aguantaría todo esto. No soporto a Javier, me da asco verlo, sentir su aroma, no lo tolero, ahora lo impulso a que no esté en casa, ya no lo busco, no le ruego ni una pizca de cariño. A él parece no afectarle. No se da cuenta de mi cambio. Solo esta interesado en esa hueca de tiktoker. No puedo creer lo ciega que estuve, solo yo era la enamorada, miro las tarjetas, las fotos, recién ahora me doy cuenta de su cara de fastidio. Borre todos los recuerdos, queme las tarjetas de cada mes de celebración de supuesto amor mutuo, limpie mi cajón de todo lo que creí que era importante en nuestra relación. Hasta ese anillo de compromiso lo enterré en el fondo del cajón.
Aparecio consultando por la cena, no tengo ánimos de hacer nada para él, por lo que le propongo salir a cenar en familia en ese restaurante caro, asi celebramos que nos casaremos pronto. Él llama entusiasmado a sus padres y aprovecho a avisar a mí tío de lo sucedido, y que veria un gasto extra en la tarjeta, por suerte mi tío Toto es comprensivo y me apoya.
***
En el restaurante, la cena transcurre con la formalidad habitual de la familia Torres. El señor Torres habla de negocios, la señora Torres de la alta sociedad. Javier está relajado, creyendo que ha superado el susto de la boutique. Y desplega su habitual aire de hombre recto ante sus padres.
— Javier, tu ascenso es crucial para la empresa. Necesitamos estabilidad, imagen. Una familia fuerte es el pilar. Le señala el señor Torres mientras disfruta del platillo.
Por mi parte fijo mi atención en Ricardo, él es mi cable a tierra, para que no pierda la cordura.
Javier, asiente, sonriéndome Laura.
— Exacto, papá. Y con Laura a mi lado, todo es posible. Es la compañera perfecta.
Entre lineas leo que solo se fija en el dinero de la cuenta que poseo gracias a mi tío Toto.
Su madre me sonríe, una aprobación rara de su parte. Es una señora arraigada a las tradiciones y las buenas costumbres del siglo pasado. Si supiera lo que hace su pequeño.
—Una excelente elección, Laura querida. Eres una joven sensata, con los pies en la tierra. No como otras de hoy en día.
Escuche que me halago.
Por lo que aprovecho el momento, con una sonrisa inocente que apenas oculta mi verdadera intención.
—Ay, señora Torres, ¡muchas gracias! Javier es un gran apoyo, y siempre me sorprende con su amabilidad. De hecho, sin ir mas lejos, el mismo dia en que me probe el vestido de novia, él ayudó a la hija de su jefe a elegir un vestido de novia. ¡Qué detallista!
La señora Torres frunce el ceño, el tenedor con el que estaba a punto de llevarse un trozo de salmón se detiene en el aire.
Javier se atraganta con su vino, tosiendo disimuladamente.
— ¿La hija del jefe? Ah, sí. Esa niña. Me la trajiste una vez a casa, Javier. Cuando le dejaste el remedio a tu padre. ¿Recuerdas?
Con voz cortante, mirando a Javier.
Javier, pálido, forzando una sonrisa.
—Ah, sí, mamá. Un... Un encargo del trabajo. La necesitaba dejar cerca de su casa.
Mientras observo la reacción de la señora Torres y el pánico de Javier, trago la bronca, pensativa.
"La llevaba a su casa. Y no tuvo reparos en pasar por la casa de sus padres, los que serían mis futuros suegros. Ni el más mínimo de reparo en exhibirla. Lo sabía. Lo sabía desde el principio que él solo pensaba en sí mismo. En su imagen. No en el respeto, no en la discreción. Esto es solo el comienzo, Javier."
La señora Torres, niega con la cabeza.
—No me agradó, Javier. Siempre con su teléfono, hablando a no sé quién, haciendo esos... Gestos raros. Y no saludó. Ni un "buenas noches". No muestra respeto por sus mayores. Una joven de veinte años, perdida en ese mundo de pantallas y superficialidades. No llegará a nada, ya lo verás.
El desprecio era evidente en la voz de la madre de Javier.
Javier intenta intervenir, pero su madre no le deja, la voz se le atora en la garganta. La señora Torres continúa su sermón, ajena al infierno que desata en su hijo.
Sonrio en mi interior, me gusta ver que Javier sufra, que sienta la desaprobación de sus padres.
— Mamá, por favor...
Javier, le dice a su madre, con la voz ahogada.
Intervengo, con una expresión de compasión, pero solo sumo mas leña al fuego.
— Ay, señora Torres, no sea tan dura. Javier es tan amable, siempre dispuesto a ayudar a quien lo necesita. Y su trabajo... Es tan exigente. Supongo que si su jefe le pide que sea... (hago una pausa, buscando la palabra perfecta) ...Que sea el "niñero" de su hija, él no puede negarse. Es parte del compromiso, ¿verdad? Por el puesto.
El señor Torres levanta una ceja, evaluando la situación.
Note en la expresión de Javier que sintio que cada palabra es una puñalada en su orgullo.
"Niñero". Esa palabra, dicha con tanta dulzura por mi, lo desgarra.
—Es cierto, Javier es un dedicado a su trabajo. Y un hombre de principios. Pero, Laura tiene razón. Haces lo necesario para mantener un puesto.Y te digo mas sobrino, no es fácil encontrar a alguien tan madura como Laura, que comprende tú sacrificio. Ella tiene los pies en la tierra. Si pierdes a una mujer así, Javier, serías un idiota. Un completo idiota.
Su tío Ricardo, interviene, con una sonrisa en sus labios, echando más leña al fuego con aparente inocencia. Le sonrio en aprobación, él es mi aliado.
La señora Torres asiente vigorosamente, dándole la razón a Ricardo. El señor Torres observa a Javier con una mirada penetrante, una advertencia silenciosa sobre lo que podría perder.
Javier, forzando una sonrisa.
— ¡Tío! ¡Por supuesto que no! Laura es... Es todo en mi vida. Mi pilar. No la perdería por nada.
En ese instante, la conversación se interrumpe bruscamente. Una ráfaga de risas ruidosas inunda el elegante restaurante. En la entrada, Linda aparece con un grupo de amigas, todas con sus teléfonos en mano, grabando y riendo a carcajadas. Linda va vestida de forma extravagante, con un top ajustado que resalta su embarazo.
Ricardo me enseña de manera disimulada su celular, que él le sugirió ese lugar como un fan que le sigue.
Él planto eso, para el sufrimiento de Javier y deleite nuestro en ver su reacción.
Linda, en voz alta, a sus amigas.
# ¡Aquí, chicas! ¡Este es el lugar donde los ricos comen aburrido! ¡Vamos a darle un poco de vida a esto!
El rostro de Javier se vuelve blanco, luego rojo.
La señora Torres se lleva una mano al pecho, indignada por el escándalo. El señor Torres mira con desaprobación.
Bajo la mesa, sin que nadie más lo note, mi mano se desliza y rozo suavemente la de Ricardo. Él me devuelve un apretón discreto, una señal de complicidad y satisfacción. Ambos observamos cómo Javier, en su cena familiar, se contrae bajo la mirada incriminatoria de su madre y la inesperada aparición de Linda.
Laura no es la del problema eres tu queridito mira que quedó embarazada de tu tío , tu debes ser estéril