NovelToon NovelToon
El León De Oro Y Su Musa

El León De Oro Y Su Musa

Status: En proceso
Genre:Romance / Enfermizo / Posesivo
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Ariane Salvatore Falcó

El Caos del Capitán
En la Universidad de Saint Jude, las apariencias no solo engañan... te destruyen.
Ian Thorne es el dios de la duela. El capitán de baloncesto con la sonrisa perfecta, el carisma que ilumina auditorios y el rugido de una motocicleta negra que anuncia su llegada. Todos creen conocerlo. Pero cuando las luces se apagan y la multitud se dispersa, el "chico de oro" se desvanece. En su lugar queda un hombre de pocas palabras, mirada gélida y una lengua tan afilada como un bisturí. Ian tiene una regla de oro: nadie lo toca. Su espacio personal es una fortaleza blindada, y su curiosidad por la anatomía humana es puramente científica... hasta que ella aparece para alterar toda su estructura.
Sky es el incendio que nadie pidió, pero que todos se detienen a mirar. Loca, atrevida y absolutamente sinvergüenza, vive la vida sin filtros ni frenos. Está cansada de los chicos predecibles y de las promesas vacías. Ella busca un reto, algo que no pueda descifrar a simple vista.

NovelToon tiene autorización de Ariane Salvatore Falcó para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9: El fantasma del pasado y la lengua del presente

La universidad era un organismo vivo que se alimentaba de drama, y esa mañana el menú era especialmente picante. A la tensión latente entre el capitán de baloncesto y la chica más atrevida del campus, se le sumó un elemento que nadie vio venir: un Jeep descapotable estacionado frente a la facultad de artes, y dentro de él, un rostro que Sky no veía desde hacía dos veranos.

Enzo. Alto, con el cabello rubio sucio y esa sonrisa de "sé que soy un problema" que solía ser la debilidad de Sky antes de que ella decidiera que los problemas debían ser más complejos, como Ian Thorne.

Ian estaba saliendo del entrenamiento matutino, secándose el sudor del cuello con una toalla blanca, cuando vio la escena. Sky estaba apoyada contra el Jeep, riendo de esa manera sonora y desvergonzada que solía reservarle solo a sus mejores travesuras. Enzo tenía una mano apoyada en la cintura de ella, y Sky, en lugar de apartarse con la violencia con la que Ian esperaba que reaccionara alguien ante una invasión de espacio, simplemente se inclinó hacia atrás, manteniendo una cercanía física peligrosa pero con una mirada que gritaba desapego.

—¿Extrañabas el motor, preciosa? —preguntó Enzo, intentando atraerla más hacia él.

—Extrañaba el ruido, Enzo. No al conductor —respondió Sky con una agudeza que hizo que el chico soltara una carcajada—. Pero dime, ¿qué haces aquí? ¿Te quedaste sin público en la ciudad?

Ian se quedó paralizado a unos metros. Sus ojos negros se entrecerraron. La curiosidad, ese rasgo que él intentaba disfrazar de análisis clínico, lo estaba matando. ¿Quién era ese tipo? ¿Por qué Sky permitía que la tocara con tanta familiaridad cuando a él casi le arranca la cabeza la primera vez que se acercó? Sintió una punzada de algo que se negaba a llamar celos, pero que ardía de la misma forma.

La ofensiva de las amigas

Mientras Ian observaba desde la distancia, intentando mantener su máscara de indiferencia popular, un poco más allá, en las escaleras de la cafetería, se libraba otra batalla.

Madison y su séquito de porristas estaban sentadas en su mesa habitual, lanzando miradas de odio hacia Sky y su nuevo visitante. Madison, con su veneno listo, no tardó en soltar el primer comentario cuando las tres amigas de Sky —la pelinegra, la rubia y la pelirroja— pasaron cerca.

—Vaya, parece que la "cazadora" ya encontró una presa más fácil —dijo Madison en voz alta, retocándose el brillo labial—. Pobre Ian, parece que lo han reemplazado antes de que pudiera darse cuenta de que Sky solo quería su promedio. Es una sinvergüenza de manual.

La pelirroja del grupo de Sky se detuvo en seco. Sus ojos chispearon con una intensidad que hizo que la rubia y la pelinegra sonrieran. Sabían que su amiga tenía la lengua más afilada del campus cuando se trataba de defender a su "manada".

—Ay, Madison, querida —soltó la pelirroja, acercándose a la mesa de las porristas con una gracia depredadora—. Entiendo que estés confundida. Para alguien que tiene que rogar por un poco de atención masculina, ver a Sky manejar a dos hombres a la vez debe parecerte física cuántica.

—Es una descarada —masculló Madison, poniéndose roja.

—Es una mujer que sabe lo que quiere —corrigió la pelinegra, cruzándose de brazos—. Sky no reemplaza a nadie. Ella colecciona momentos. Y mientras tú estás aquí inventando chismes porque Ian ni siquiera sabe cómo te apellidas, ella tiene al capitán del equipo y a su ex novio millonario compitiendo por un segundo de su tiempo.

—Deberías preocuparte menos por la moral de Sky y más por tu técnica de maquillaje —añadió la rubia con una sonrisa letal—. Dicen que el exceso de base tapa los poros, pero no la envidia que se te sale por los ojos. Por cierto, Ian está allá atrás mirando a Sky como si fuera el último vaso de agua en el desierto. ¿Quieres que te preste unos binoculares para que veas cómo pierdes?

Las tres amigas se alejaron riendo, dejando a Madison con la palabra en la boca y la furia contenida. Habían cumplido su misión: sembrar la duda y defender el territorio de Sky con la misma ferocidad con la que ella vivía.

El encuentro de tres

Ian, incapaz de contenerse más, caminó hacia donde estaba Sky. No lo hizo de forma apresurada; mantuvo su paso rítmico, su espalda recta y esa aura de autoridad que le otorgaba ser el capitán.

—Thorne —dijo Sky cuando lo vio acercarse. Sus ojos carmesí brillaron con una luz nueva. El reto había vuelto—. Te presento a Enzo. Un error de mi pasado que insiste en estar presente.

Enzo midió a Ian de arriba abajo. Como atleta, Ian le sacaba casi media cabeza de altura y el doble de presencia física.

—Así que este es el famoso capitán —dijo Enzo con un tono condescendiente—. Sky me ha contado... bueno, en realidad no me ha contado nada de ti. Supongo que no eres tan importante.

Ian soltó una risa nasal, corta y seca. Su lengua afilada de "pv" hizo su aparición estelar, pero filtrada por su calma pública.

—Normalmente, la gente no habla de sus libros de texto de anatomía con sus ex novios, Enzo —respondió Ian, clavando su mirada en Sky—. Especialmente cuando el ex novio parece tener problemas para entender el concepto de "espacio personal". Sky, tenemos laboratorio en cinco minutos. El profesor Garrick no espera a nadie, ni siquiera a los que tienen visitas... pintorescas.

Sky disfrutó el momento. La tensión entre los dos hombres era casi sólida. Ian estaba usando el trabajo como excusa, pero su mirada sobre la mano de Enzo en el Jeep decía otra cosa.

—Tranquilo, capitán. Enzo ya se iba —dijo Sky, dándole una palmadita en la mejilla al rubio antes de apartarse de un salto, rompiendo la cercanía de forma brusca—. Fue un gusto verte, Enzo. No me llames, yo te encontraré si me aburro de la gente inteligente.

Caminó hacia Ian y, por primera vez frente a todos, pasó su brazo por el de él. Ian se tensó, el contacto directo a través de la piel lo hizo ponerse rígido, pero no se apartó. Su control estaba luchando contra su instinto de huida y ganando por goleada.

—Vámonos, Thorne. Tenemos huesos que analizar —le guiñó un ojo.

Mientras se alejaban del Jeep, Ian bajó la cabeza hacia ella, hablando en un susurro que solo ella podía oír.

—¿Un "error del pasado"? Tienes gustos deplorables, Sky. El tipo huele a desesperación y a perfume barato.

—¿Celoso, capitán? —preguntó ella con un descaro absoluto.

—Curioso —corrigió él, apretando el brazo donde ella lo sostenía—. Sigo tratando de entender cómo alguien tan aplicada en clase puede tener un criterio tan caótico fuera de ella.

—Es parte de mi encanto —rio Sky—. Pero no te preocupes, Ian. Él es solo un Jeep ruidoso. Tú... tú eres un motor de alta gama que todavía estoy tratando de aprender a conducir.

Ian no respondió, pero por dentro, el eco de sus palabras y la presión de su brazo contra el suyo lo dejaron en silencio. El regreso de Enzo no había sido más que una chispa, pero había servido para que Ian se diera cuenta de que el descaro de Sky era la única cosa que lograba sacarlo de su zona de confort, y que, extrañamente, ya no quería estar en otro lugar.

1
Rubiia sanz
es un idiota
Gata
❤️‍🔥
Rubiia sanz
porque tenemos que esperar hasta el día siguiente para leer otro capitulo🤔😟 no mola
✮⃟bady🪽💍𝙂⃥𝒂𝒃𝒓𝒊𝒆𝒍
que fetiche tienes con los masajes de pies 😂😂😂❤️
🌵Musa🍏: es x su culpa
total 1 replies
✮⃟bady🪽💍𝙂⃥𝒂𝒃𝒓𝒊𝒆𝒍
🙄🙄🙄...che fastidioso
🌵Musa🍏: okay /Facepalm/
total 3 replies
Carolina Alvarado Alvarado
hay Sky te dejaron con ganas de más😈😈😈 jajajaja está súper buena me encanta vamos a ver q pasa con estos 2 anatómico 😁😁😁
Carolina Alvarado Alvarado
hay Sky es un caso justamente va a aparecer el exs y ah la porrista le va a dar 3 infarto jajajaja 😁😁😁😁👏👏👏👏
Carolina Alvarado Alvarado
está buena me encanta 👍👍👍👍 espero con ansias más capitulos siiii por favor
Maria Elena Martinez Lazaro
Falta ver si la estrategia de Skay de resultados será que Ian Thorner si va a caer ?
🌵Musa🍏: no lo sé quizás no o quizás si ese demonio infernal 😭
total 1 replies
Maria Elena Martinez Lazaro
Excelente, gracias Autora me está encantado la historia felicitaciones
Maria Elena Martinez Lazaro: con gusto , aquí estaré pendiente leyendo esta historia para ver qué sucede con Skay y Ian
total 2 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play