Florecía Lopez descubre el cruel engaño de su esposo Armando Paredes y es asesinada de una forma macabra, ella pide con todas sus fuerzas otra oportunidad para vengar a su familia y sus ruegos son escuchados. ¿Lograra vengarse de Armando y su familia? ¿Encontrara el verdadero amor y la felicidad para su madre?
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Capitulo 9
#El Rancho de Oscar
La noche fue larga, no pude dormir, los ojos de Oscar atormentaron mis sueños. No podia perder el objetivo, estaba en juego la reputación de Trinidad, mi madre, el cuerpo en el que ahora habito, al renacer en ella, debe haber una razón, seguro poder limpiar su nombre y evitar que en el futuro todos mueran en manos de los Paredes.
Senti un dolor en el vientre, me levante y prendi una vela para ver, me habia venido la regla, camine preocupada y llame a la puerta donde estaba mi querida abuela.
-MAMÁ. Grite agudo, ella salio preocupada con una vela en la mano.
-Me vino. Necesito toallitas. Le dije, me miro preocupada al ver hacia donde señalo.
-Mi niña, ya eres una mujer. Me dijo con sorpresa.
¿Mujer?
Ahi recorde que mi madre Trinidad me conto que a ella le vino estando con su padre, que se asusto al pensar que se moria y su padre no supo que hacer, que todos despues se le burlaban por haber llorado al creer que se moria y solo su tia le explico lo que le pasaba. Por eso siempre me contaba lo que le pasaba a una mujer a cierta edad y por eso yo no me asuste en su momento.
-Tranquila, te enseño, solo vamos a usar unas telas de algodon, debes lavar con agua tibia y secar. Me explico llevandome a su cuarto.
-No tienes toallas higienicas, esas que se compran. Indague nerviosa al ver lo que me pasaba.
-Pues... Iremos a comprar al pueblo mañana, tu te quedas, por lo general solo hay algodon, pero servira hasta que regresemos.
-De acuerdo. Respondi nerviosa.
-Enviare un telegrama a tu padre, no viajaremos hasta que te mejores. Me dijo.
Mi madre aprovecho que estaba su hermana con su esposo y la llevaron al pueblo para que consiga lo necesario y le envie el telegrama a mi padre.
Pase cinco dias encerrada, mi abuela me daba te de albaca, salvia, remedios caseros para aliviar los cólicos.
Cuando me recupere, mis bisabuelos junto a mi madre fueron a comprar las mercaderias necesarias para subsistir un mes mas y de paso a conseguir el pasaje.
Me sentia aburrida en esa casa, el silencio me aturdia, encontre una guitarra, se ve que era de mi bisabuelo, comence a tocar, hasta que las notas salieron, mi memoria del futuro, de lo que aprendi lo tenia asimilado y toque repitiendo esas notas alegres que extrañaba escuchar.
Sali a caminar, me aproxime al rio, camine por la orilla, y sin darme cuenta estaba proxima al rancho de Oscar.
¿En que momento llegue hasta aqui? Me pregunte mirando hacia atras.
En eso lo veo atando la soga de su caballo y cerca de él estaba una cascabel.
-¡Cuidado! ¡Esa víbora es venenosa!. Grito y corro hacia Oscar, saltando con una agilidad que lo sorprendió. Mi pie descalzo se posó sobre la cabeza de la cascabel, inmovilizandola, no medi el miedo, solo reaccione.
Oscar se quedó paralizado, mirándome con ojos verdes que parecían absorber la luz del sol.
Se agacho y termino con esa vibora con el cuchillo que tenia en la cintura.
-Gracias... Trinidad, ¿verdad?. Tartamudeó, sus mejillas se pusieron rojas, mirándome desde abajo.
¿Por qué actua como si olvido mi nombre?
Me rió, un sonido claro y contagioso. Me resultaba irónico que actúe así. No hace ni una semana que me lanzo al río a nadar con él.
-Sí, Trinidad. Y tú eres... ¿Oscar, no?. Le devuelvo el balon, si el actua como si olvidara mi nombre, lo mismo hare yo.
Deje que mi mirada recorra el rancho, notando la sencillez del lugar.
-No te pega que vivieras aquí, Oscar. Dije sin pensar.
Él me miro con sorpresa.
-¿Por qué lo dice señorita? Indago curioso.
-Tus manos te delatan, son suaves, no de alguien que trabaje en un rancho. Fui franca.
Oscar se encogió de hombros, sonriendo.
-Me vine al campo a... reflexionar. La ciudad puede ser abrumadora a veces.
Me sorprendió, era de la ciudad, levantó una ceja, desperto mi lado astuto.
-¿Reflexionar? ¿O huir de algo? Indague sintiendome atrevida.
Oscar se rió, sorprendido por mi franqueza.
-Un poco de ambas, supongo.
Su mirada se posó en mis ojos claros y por un momento, me olvide de todo.
Note que Oscar sonrio incomodo, yo le incomodaba de algun modo, mi picardia ardio al ser consciente del efecto que le causaba.
-Bueno, Oscar, parece que me debes otra. ¿Qué tal si me invitas a un vaso de agua y hablamos de esa reflexión tuya? Le dije.
Note que Oscar carraspeo y sonrio como si mi forma de ser lo sorprendiera cada vez mas.
-Si pasas, te lo doy. Me señala la casa.
Mire hacia el rancho.
-Dejare la puerta abierta. Me dijo.
-La sombra esta mejor. Respondi.
Él se carcajeo, su risa resono como eco, su caballo relincho, algunos pajaron volaron.
Se dirijio al rancho, regreso con un vaso de lata y extrajo el agua del rio, me la paso.
-Deberias hervir el agua para matar los microbios. Le dije al ver ese liquido en el vaso.
-¿Cómo harias eso? Indago, senti que se burlaba de mi, como si me estuviera retando para ver hasta donde llegaba mi ingenio.
Mire hacia el rancho y vi un pozo de agua donde se ve junta agua de lluvia, me aproxime tire el balde con la soga y extraje del interior el liquido, mas claro que el que él me daba en el vaso y se lo enseñe.
-Este parece estar mejor. Le mostre.
Oscar con las manos en la cadera sonrio mirando el suelo.
-Eres única, me sorprendes... ¿Por qué no quieres ingresar? Pregunta.
-No puedo donde vive un hombre sólo.
Ni bien termine de decir eso, se largo una lluvia y corrimos bajo el pequeño techo en la entrada de su rancho.
-Te quedaras aqui afuera, no se ve bien. Me dijo con una mueca de triunfo en los labios.
-Solo si tienes algún juego de cartas. Le respondí fingiendo no haber visto ese brillo pícaro en sus ojos.
Me preocupaba no poder regresar y que mis abuelos no me encuentren.