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Desde Siempre, TÚ

Desde Siempre, TÚ

Status: Terminada
Genre:Reencuentro / Amor de la infancia / Romance / Completas
Popularitas:5.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Camila Da Ponte

Valentina Rossi llevaba años enamorada de Alexander Beaumont.

En silencio sin que nadie lo supiera.

El era 4 años mayor, heredero de una familia más poderosa en New York y mejor amigo de su hermano. Inteligente, elegante e imposible de ignorar.

Pero Alexander nunca la miro, no como ella lo quería.

Hasta que apareció Sofía Ferrer.

Hermosa y perfecta, su novia.

y mientras todos admiraban la relación perfecta de Alexander, Valentina aprendía a sonreír aunque le doliera verlo amar a otra mujer.

Cómo seguirá, el la vera con otros ojos? la amara en algún momento?

NovelToon tiene autorización de Camila Da Ponte para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Lo que Matteo ya sabía

Capítulo 8

Lo que Matteo ya sabía

El departamento de Valentina Rossi estaba completamente en silencio cuando regresó aquella tarde.

Demasiado silencio.

Dejó el bolso sobre el sofá y caminó lentamente hacia la cocina intentando ignorar el nudo constante en el pecho.

El almuerzo con Sofía Ferrer había sido peor de lo esperado.

Porque Sofía no era cruel.

No era arrogante.

Ni siquiera parecía falsa.

Simplemente, estaba enamorada de Alexander.

Y eso hacía todo muchísimo más difícil.

Valentina abrió la nevera buscando agua mientras intentaba sacar de su cabeza las palabras de Sofía.

"Últimamente está diferente."

No.

No podía permitirse pensar que Alexander estaba cambiando por ella.

Eso solo terminaría destruyéndola más.

El sonido de la puerta abriéndose la hizo sobresaltarse ligeramente.

—¿Por qué tienes cara de protagonista abandonada de película triste?

Valentina levantó la vista encontrándose con Matteo Rossi entrando al departamento con absoluta tranquilidad.

—¿Alguna vez tocas antes de entrar?

—Tengo llave. Ese es literalmente el privilegio de ser hermano mayor.

Ella rodó los ojos mientras tomaba un poco de agua.

Matteo la observó apenas unos segundos antes de fruncir el ceño.

—Okay… ¿qué pasó ahora?

Valentina apoyó lentamente el vaso sobre la mesada.

—Almorcé con Sofía.

—¿Qué?

—Sí. Vino a buscarme a la oficina.

Matteo soltó una risa incrédula.

—Eso suena peligrosísimo emocionalmente.

—Gracias por el apoyo.

—Siempre.

Valentina caminó hacia el living intentando evitar la conversación, pero Matteo la siguió inmediatamente.

—¿Y?

Ella se dejó caer sobre el sofá.

—Y nada. Es amable, Matteo.

Él hizo una mueca exagerada.

—Eso complica muchísimo las cosas.

—Exactamente.

Porque sería más fácil odiarla si fuera mala persona.

Pero Sofía era dulce. Inteligente. Elegante.

Perfecta.

La mujer ideal para alguien como Alexander.

Matteo se sentó frente a ella observándola en silencio.

—¿Qué fue lo que realmente te dejó así?

Valentina bajó la mirada.

—Dijo que Alexander está diferente últimamente.

El gesto divertido de Matteo desapareció apenas.

—¿Y tú qué crees?

Ella soltó una pequeña risa nerviosa.

—No lo sé.

Pero sí lo sabía.

Y eso era lo peor.

Porque cada mirada reciente de Alexander comenzaba a sentirse demasiado intensa para ser casualidad.

El problema era que ella llevaba tantos años enamorada de él que ya no confiaba ni siquiera en su propia percepción.

Quizás estaba imaginando cosas.

Quizás solo quería creer que algo finalmente estaba cambiando.

—Valentina.

La voz de Matteo la sacó de sus pensamientos.

—¿Sí?

Él apoyó los brazos sobre las rodillas mientras la observaba fijamente.

—Necesito preguntarte algo y quiero que seas completamente sincera conmigo.

El corazón de Valentina se tensó ligeramente.

—Okay…

Matteo suspiró.

—Si Alexander sintiera algo por ti… ¿qué harías?

El aire pareció desaparecer de golpe.

—¿Qué?

—Respóndeme.

Valentina se quedó inmóvil varios segundos.

Porque era exactamente la pregunta que llevaba años evitando hacerse.

¿Qué pasaría si algún día Alexander realmente la miraba de esa manera?

¿Sería capaz de alejarse?

¿O terminaría destruyendo todo por él?

—No haría nada —murmuró finalmente.

Matteo levantó apenas una ceja.

—Mentira.

Ella cerró los ojos un segundo.

—Tiene novia.

—Eso no responde mi pregunta.

Valentina sintió la garganta apretarse lentamente.

—Lo amo, Matteo.

La confesión salió más rota de lo esperado.

—Lo amo tanto que a veces siento que no sé cómo dejar de hacerlo. Pero jamás haría algo para destruir una relación.

Matteo permaneció en silencio.

Y eso la puso aún más nerviosa.

—¿Por qué preguntas eso?

Él apartó la mirada hacia las luces de Manhattan detrás del ventanal.

—Porque conozco a Alexander hace casi toda mi vida.

Valentina esperó.

—Y jamás lo vi mirar a alguien como te mira a ti últimamente.

El corazón empezó a latirle demasiado rápido.

—No digas eso.

—Es la verdad.

—No, Matteo… tú no entiendes.

Ella se puso de pie rápidamente caminando hacia la ventana.

Porque escuchar aquello era peligroso.

Demasiado peligroso.

—Alexander ama a Sofía.

—Sí.

—Entonces nada de esto importa.

Matteo se levantó lentamente acercándose a ella.

—A veces las cosas cambian aunque no queramos.

Valentina negó inmediatamente.

—No quiero ser esa clase de persona.

—¿Qué persona?

Ella tragó saliva.

—La mujer que se mete en una relación.

Matteo suspiró suavemente.

—Tú no obligaste a Alexander a empezar a mirarte diferente.

Las palabras quedaron suspendidas en el aire.

Y por primera vez desde que todo había comenzado a cambiar…

Valentina sintió verdadero miedo.

Porque quizás Matteo tenía razón.

Quizás ella no estaba imaginando cosas.

Quizás Alexander realmente empezaba a sentir algo.

Y eso podía destruir absolutamente todo.

El celular sobre la mesa vibró de repente.

Valentina giró automáticamente.

Y el corazón se le detuvo apenas vio el nombre en la pantalla.

Alexander.

Matteo también lo vio.

—Wow… qué conveniente.

—Cállate.

El teléfono siguió vibrando algunos segundos más.

Valentina dudó.

No debería responder.

Definitivamente no debería.

Pero aun así tomó el celular.

—¿Hola?

Del otro lado hubo un pequeño silencio antes de escuchar la voz grave de Alexander.

—¿Te desperté?

Solo esa pregunta bastó para desordenarla completamente.

—No.

—Bien.

Otro silencio.

Extraño.

Intenso.

Como si ninguno supiera exactamente qué decir.

—¿Pasa algo? —preguntó ella finalmente.

Alexander tardó unos segundos en responder.

—Necesitaba escucharte.

El corazón de Valentina dejó de funcionar correctamente.

Matteo, al otro lado del living, abrió los ojos inmediatamente al notar su expresión.

—Alexander…

—Lo sé —murmuró él suavemente—. Ni siquiera sé por qué dije eso.

Pero ella sí sabía.

Y eso era exactamente lo aterrador.

Porque por primera vez en años…

Alexander Beaumont parecía estar perdiendo el control.

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