Laura descubre que su prometido Javier la engaña, tiene otra pareja. No es la primera vez que pasa, ella le habia dado otra oportunidad y creyo que cambio, pero tan solo se habia vuelto mas experto en sus mentiras. El tio de Javier, Ricardo, ofrece su ayuda a Laura, no solo para que salga de ese amor posesivo que tenia su sobrino, sino que a la vez él mismo como su pareja predestinada, al confesar sus sentimientos prohibidos que arrastraba por ella al ser la pareja de su sobrino. ¿Laura podra vengarse de Javier? ¿Laura y Ricardo, Tendrán su final feliz?
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8- Ricardo al rescate
🟣RICARDO
Entre en la boutique, la pequeña bolsa de la panadería en la mano, como si fuera la casualidad más inocente del mundo.
Son las ocho y media de la mañana. El mensaje de Laura fue claro: "Emergencia. Boutique 'Amor Eterno'. Necesito una salida. Urgentísimo."
Sé lo que eso significa. Mi sobrino, el gran Javier, ha vuelto a meter la pata hasta el cuello. Lo veo de inmediato: Laura, con esa máscara de "prometida perfecta" que domina tan bien, y Javier, con el rostro pálido, la corbata apretada, sus ojos de rata acorralada escaneando el lugar. Y, por supuesto, la tiktoker. Linda. Ruidosa, descarada, y visiblemente embarazada. Un desastre de proporciones épicas para el impecable Javier.
Con mi voz más casual, la que uso para desarmar a los ingenuos.
— ¡Pero miren qué coincidencia! Javier, Laura, ¿qué hacen por aquí? Salí por unos croissants y los vi desde afuera. ¡Qué sorpresa!
Veo a Javier exhalar un suspiro, un alivio tan palpable que casi puedo saborearlo. Para él, soy un salvavidas inesperado. Un desvío. No sospecha, el muy necio, que mi presencia es parte de un plan mucho mayor, que se está tejiendo bajo su propia nariz.
— ¡Tío Ricardo! ¡Qué alegría verte! ¡Qué coincidencia! Sí, aquí, eligiendo el vestido para Laura. ¡Para nuestra boda!
Su voz suena a cuerda tensa.
Me acerco a Laura. Sus ojos se encuentran con los míos. En ellos veo la náusea, la repugnancia. Pero también la inteligencia, la fuerza. Y el deseo. Mi deseo. La beso en la mejilla, un gesto inocente para el mundo, pero para nosotros, es un toque eléctrico. Mi mano se detiene un momento en su espalda, un apretón discreto. Una promesa silenciosa: "Estoy aquí. Y todo va a salir bien".
Mientras la toco, mi mente analiza cada detalle.
"Javier es un cobarde. Siempre lo ha sido. Desde niño. Un niño egoísta y manipulador que creía que todo le pertenecía. Y ahora, este espectáculo. Linda es una descarga. Un juguete caro, una distracción. Una forma de liberar su propia frustración y su patética necesidad de sentirse superior. Pero Laura... Laura es su gallina de los huevos de oro. Su fachada perfecta, su ascenso social, su billete a la vida que él cree que se merece. Y no se dará cuenta hasta que sea demasiado tarde. Nunca se dará cuenta. Porque es demasiado narcisista para ver más allá de su propio reflejo."
Mirando a Laura con una sonrisa cálida, que solo ella comprende del todo.
—¡Qué maravilla, Laura! Sabía que tarde o temprano Javier te pediría la mano. Siempre supe que serías una novia preciosa. ¿Necesitas ayuda para elegir? Tengo buen ojo para la moda, ¿sabías?
La miro, y veo cómo su boca se curva en una sonrisa apenas perceptible. El juego ha comenzado, y ella lo entiende a la perfección.
Los ojos de Javier brillan con una nueva esperanza. Patético.
— ¡Claro, tío! ¡Excelente idea! Tú siempre has tenido un gusto impecable. ¡Por favor, ayúdala! Así no se tardará tanto.
Mientras Javier se frota las manos, ajeno a mi verdadero plan. Pienso con satisfacción.
"Ah, Javier. Siempre tan ciego. Crees que soy tu aliado, tu distracción. Crees que soy un hombre mayor, inofensivo. Pero no sabes que, mientras tú te revuelcas en tu miseria y tus mentiras, yo he estado construyendo mi propia conexión con Laura. Una conexión real, profunda, que tú jamás podrías comprender. Ella ha dejado de amarte, si es que alguna vez lo hizo de verdad. Ahora, ella me ama a mí. Me desea a mí. Y eso, mi querido sobrino, es algo que tú no puedes comprar ni manipular."
Linda sale del vestidor, un circo de plumas y lentejuelas. El brillo en sus ojos no es amor, es la satisfacción de una compra, de una imagen para sus estúpidos videos. Javier se pone más blanco, el sudor le resbala por la sien. Laura y yo nos miramos. La señal. Es hora de irnos.
Laura, se acerca a Javier, le da un beso en la mejilla que a mí me parece un castigo.
— Gracias, mi amor. Eres tan considerado.
Luego se vuelve hacia mí, su mirada se intensifica.
— Vamos, Ricardo. Tengo ganas de ver a mi tío Toto.
Salimos de la boutique. Son un poco más de las ocho y media de la mañana. Javier nos mira irnos, creyendo que se ha librado de un problema.
" Crees que te libraste de ella, Javier, pero la verdad es que acaba de liberarse de ti".
Caminamos hacia mi coche, el aire fresco de la calle es un alivio. El sol de la mañana ya está alto, pintando el cielo con tonos claros. Ella se sube al asiento del copiloto, y yo al del conductor.
Arranco el coche y conduzco hacia la costa. La brisa suave entra por las ventanillas, acariciando su cabello. Veo el perfil de Laura, su barbilla levantada, sus ojos fijos en el horizonte. Sé lo que piensa. Sé lo que siente. Ella ya no es la joven ingenua que conoció a Javier. Es una mujer, y una mujer herida y decidida.
— Gracias, Ricardo. No lo habría soportado un minuto más.
Su voz es apenas un susurro, pero la escucho claramente.
Le tomo la mano, entrelazando mis dedos con los suyos. Su piel es suave, pero sé que debajo hay acero.
— Lo sé, cariño. Pero ya estás a salvo. Conmigo.
Conduzco por un camino solitario, con la brisa salada golpeando el coche. El cielo se despeja. La imagen de la ciudad empieza a desaparecer a lo lejos. Detengo el coche en un mirador, con vistas al mar. El sonido de las olas rompiendo contra las rocas es el único testigo.
Mi corazón late con fuerza. La espero. La deseo. Ella es mía.
"Javier nunca entenderá esto. Nunca entenderá que hay cosas que el dinero y el poder no pueden comprar. Él cree que Laura es su "gallina de los huevos de oro", pero la realidad es que ella es un ave fénix, y él solo es la ceniza de lo que la hizo renacer. Ella ya no es la misma. Y yo... Yo soy el hombre que la vio, la entendió y la amó. No por lo que tenía, sino por lo que era."
Me giro hacia ella. Sus ojos están llenos de una mezcla de dolor y deseo. Se inclina hacia mí, y yo hacia ella. La brisa suave del mar nos envuelve. Nuestros labios se encuentran. Es un beso desesperado, hambriento, pero también lleno de ternura y complicidad. Sus manos se enredan en mi cabello, las mías exploran la curva de su espalda.
En la oscuridad del coche, bajo el manto de lo prohibido y el arrullo del mar, la hago mía. Y ella me hace suyo. Nuevamente. Cada beso, cada caricia, es una promesa silenciosa de un futuro que Javier jamás sospechará. Somos mejores actores que él. Mucho mejores. Y cuando la cortina caiga sobre su farsa, nosotros estaremos muy lejos, riéndonos de su ignorancia, construyendo nuestra propia historia, la real.
Laura no es la del problema eres tu queridito mira que quedó embarazada de tu tío , tu debes ser estéril