Por el error de un angel, morí. reencarne y soy la mejor amiga de la protagonista.
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Capitulo 8: Yuyu es mi amiga.
El día en la panadería no había empezado mal, pero tampoco tenía ese ritmo ligero de otros días, había más silencio entre los movimientos, menos comentarios entre clientes, y Yuyu no estaba, ese detalle se notaba más de lo que Mary esperaba, porque ya se había acostumbrado a su voz, a su forma de moverse de un lado a otro, a corregir sin incomodar.
Mary estaba frente al mesón, revisando una bandeja sin prestar tanta atención como creía, cuando el dueño habló desde atrás, con ese tono que usaba cuando no quería repetir algo dos veces.
—Hoy vas a encargarte sola del área principal.
Mary levantó la mirada.
—¿Sola?
—Sí —respondió él, sin rodeos—. Yuyu no viene.
Mary frunció el ceño.
—¿Por qué?
El hombre se tomó un segundo antes de responder.
—Está enferma.
Mary se quedó en silencio un momento.
—¿Grave?
—No lo sé —respondió él—. Pero no puede trabajar hoy, y eso es lo que importa aquí.
Mary apretó ligeramente los labios.
—Quiero ir a verla.
El dueño la miró directo.
—Ahora no.
Mary dio un paso hacia él.
—Solo un momento.
—No puedo quedarme sin personal —replicó él—. Ya somos pocos.
Mary sostuvo su mirada.
—Haré todo rápido, puedo adelantar lo necesario, dejar todo listo, no voy a fallar —su tono no era suplicante, era firme—. Solo quiero verla.
El hombre la observó unos segundos más, evaluando si valía la pena ceder.
—Una hora —dijo al final—. No más.
Mary asintió de inmediato.
—Es suficiente.
—Y deja todo organizado antes de irte —añadió él—. No quiero volver y encontrar problemas.
—No los va a encontrar.
Mary se giró sin perder tiempo, empezó a moverse con más rapidez, revisando pedidos, dejando bandejas listas, anotando lo que faltaba, todo con una concentración que no dejaba espacio para errores.
“No puedo tardar —pensó mientras ajustaba una última caja—. Solo verla, asegurarme, y vuelvo."
Tomó una pequeña cesta, colocando dentro varios panes con cuidado, seleccionando los que sabía que ayudaban con el cuerpo, con la fiebre, con el cansancio.
—Esto debería servir.
Cuando terminó, se quitó el delantal y lo dejó doblado.
—Vuelvo en una hora —dijo sin mirar atrás.
El dueño solo hizo un gesto con la mano, sin responder.
Mary salió sin detenerse, el camino hacia la casa de Yuyu ya lo conocía, pero hoy lo hizo más rápido, sin distraerse, sin mirar demasiado alrededor.
Llegó frente a la casa, se detuvo un segundo, respiró hondo y tocó la puerta.
No tardaron en abrir.
Terence.
Mary se quedó quieta un instante.
—… Hola —dijo, ajustando el tono.
Terence la miró, y su expresión cambió apenas al verla.
—Mary.
Hubo un pequeño silencio.
—Vine a ver a Yuyu —añadió ella—. Me dijeron que está enferma, le traje algo.
Le mostró la cesta.
Terence bajó la mirada hacia ella, luego asintió.
—Pasa.
Se hizo a un lado sin dudar.
Mary entró, el ambiente dentro era tranquilo, más silencioso de lo normal, como si todo estuviera en pausa.
—Está descansando —dijo él mientras caminaban—. No ha querido comer mucho.
Mary frunció levemente el ceño.
—Eso no ayuda.
—Lo sé —respondió él.
Llegaron a la habitación, Terence abrió la puerta con cuidado.
Yuyu estaba recostada, con el rostro más pálido de lo normal, pero consciente, al ver a Mary, intentó incorporarse un poco.
—Mary… —dijo con una voz más baja—. No tenías que venir.
Mary se acercó de inmediato.
—Claro que tenía que venir —respondió, dejando la cesta cerca—. ¿Cómo estás?
Yuyu hizo una mueca.
—Cansada… pero no es nada.
Mary no pareció convencida.
—Eso dicen todos cuando no quieren preocupar.
Tomó uno de los panes y lo acercó.
—Come esto, ayuda.
Yuyu lo miró, luego la miró a ella.
—¿Tú lo hiciste?
Mary asintió.
—Lo escogí.
Yuyu sonrió levemente.
—Entonces confío.
Tomó el pan y empezó a comer despacio.
Mary la observó, asegurándose de que realmente lo hiciera.
—Voy a dejar más aquí —añadió, acomodando la cesta—. Para que no tengas que levantarte.
Yuyu asintió.
—Gracias… de verdad.
Mary negó suavemente.
—No tienes que agradecer.
Se quedó unos minutos más, hablando poco, dejando que descansara, hasta que notó que sus ojos empezaban a cerrarse.
—Duerme —dijo en voz baja—. Yo me voy.
Yuyu asintió apenas, ya sin fuerzas para responder mucho más.
Mary salió de la habitación con cuidado, cerrando la puerta sin hacer ruido.
Terence estaba esperándola en el pasillo.
El silencio entre ambos fue corto, pero cargado de todo lo que no habían dicho desde la última vez.
—Gracias por venir —dijo él primero.
Mary asintió.
—Es mi amiga.
Hubo un pequeño silencio.
—Y por lo de antes —añadió él, bajando un poco la voz—. Sigo disculpándome.
Mary lo miró, sabiendo exactamente a qué se refería.
—No tienes que seguir con eso —respondió—. Ya te dije que lo olvides.
Terence no apartó la mirada.
—No fue correcto.
Mary cruzó los brazos ligeramente.
—Estabas inconsciente.
—No lo suficiente para no darme cuenta después.
Mary soltó un pequeño suspiro.
—De verdad, olvídalo —insistió—. No fue agradable para ninguno.
Terence hizo una pequeña mueca, casi una sonrisa seca.
—No puedo decir que no lo fue.
Mary lo miró, sorprendida por la respuesta.
—… Bueno —murmuró, desviando la mirada un segundo—. Igual, no fue algo que debiera pasar.
Terence no insistió más, pero su expresión se mantuvo distinta, menos distante que antes.
—Dejaré los panes aquí —dijo Mary, señalando la cesta—. Que los use cuando despierte.
Terence asintió.
—Se los daré.
Mary dio un paso atrás.
—Tengo que volver al trabajo.
Se giró para irse, pero no llegó lejos.
—Mary.
Ella se detuvo.
—¿Qué?
Cuando se giró, Terence estaba más cerca, y antes de que pudiera reaccionar, tomó su mano.
Mary se quedó quieta.
—Gracias —dijo él, su tono más bajo, pero claro—. Por preocuparte por ella.
Mary lo miró, sorprendida por el gesto, por la forma en que la estaba mirando ahora, sin esa distancia que siempre había estado ahí.
—Es mi amiga —respondió, más suave.
Terence no soltó su mano de inmediato.
—Aun así.
Mary sintió ese contacto más de lo que esperaba, pero no lo apartó de golpe, solo bajó la mirada un segundo.
—Cuídala —añadió ella.
Terence asintió.
—Lo haré.
Hubo un pequeño silencio.
Mary retiró su mano con cuidado.
—Me tengo que ir.
Terence no la detuvo esta vez.
—Sí.
Mary caminó hacia la salida, sin mirar atrás, manteniendo el paso firme.
Cuando la puerta se cerró, el aire pareció quedarse quieto un momento.
Terence bajó la mirada hacia su mano, la misma que había sostenido la de ella, y sin pensarlo demasiado, la acercó un poco, como si buscara algo que no podía explicar.
—Mary… —murmuró, apenas audible.
Luego soltó el aire y se giró, volviendo hacia la habitación de su hermana.
Dentro, el ambiente seguía tranquilo, Yuyu dormía, respirando con más calma que antes.
Se sentó cerca, quedándose en silencio, vigilando, como había hecho siempre, pero esta vez con algo más en la cabeza.
Mientras tanto, Mary caminaba de regreso, su ritmo más rápido de lo normal, su respiración no terminaba de estabilizarse.
—¿Qué fue eso…? —murmuró, llevándose una mano al pecho.
Podía sentirlo claro, el pulso acelerado, constante.
“No me está evitando… —pensó—. No me mira como antes."
Apretó ligeramente la mano que él había tomado.
—Y ya no me odia.
Soltó el aire con fuerza, intentando calmarse.
—Concéntrate… tienes que volver.
Pero su cuerpo no terminaba de seguirle el ritmo a su cabeza.
—Esto… está cambiando demasiado rápido.
Aun así, no se detuvo, siguió caminando, porque sabía que no podía quedarse en ese momento, pero también sabía que no iba a olvidarlo tan fácilmente.
Esta vivo, sin magia, no fue un castigo como se lo esperaba, o tal vez perder su magia para él si lo sea.
La vida de Mary dio un giro que no se esperaba, pero en el proceso encontró el verdadero amor, Adrien es un buen hombre 😍😍😍
Adam dio a entender qué quiere algo con Yuyu, más adelante cuando todo se estabilice y las heridas sanen. /Whimper/ Mary prometió ir a trabajar a la panadería, cambio pan por joyas, pobre panadero se quedo sin su empleada loquilla /Grievance/