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El Villano Que Se Enamoró

El Villano Que Se Enamoró

Status: En proceso
Genre:Pérdida de memoria / Hombre lobo / Magia / Brujas / Reencarnación / Romance oscuro
Popularitas:1.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Tania Uribe

Él la conoció de casualidad en el bosque siendo cazada como un animal para ser entregada como un sacrificio para apaciguar la ira de la diosa luna. La salvó, no porque le importara sino porque le fascinaba ver el terror en aquellos que se creían superiores, los quemó bajo el poder de las llamas eternas del infierno, los oyó rogar, gritar y suplicar por piedad, pero era tarde cuando las llamas eternas tocaban la carne humana esta ardía hasta quedar hecha polvo.

Ella al verlo sintió curiosidad, miedo, curiosidad y agradecimiento. Lo siguió en un viaje sin retorno donde conoció cada cosa, experimentó qué era ser libre, qué era ser ella misma, sonreír, respirar con tranquilidad y despreocupación ante la posibilidad de ser nuevamente perseguida, ya no era una preocupación, la dejó atrás.

Pasó el tiempo y los cielos la reclamaron. La diosa se la llevó y en consecuencia se desató el caos y quienes osaron llevársela, ardieron en llamas eternas, mientras que otros vivían peor que un animal.

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Capítulo 7

KAELYN

Los enormes edificios coloniales tenían ese toque sutil y sencillo en ellos. No eran extravagantes, las calles eran amplias y limpias, con transeúntes que caminaban con la mirada prácticamente en el suelo, no miraban a nadie, no miraban a nada más que el suelo. No era una ciudad en la que uno pudiera vivir en paz, no era una ciudad en la que uno como persona pudiera vivir sin miedo. El régimen que regia la ciudad era autoritario, imparcial, estricto al extremo.

No era una ciudad libre liderada bajo un régimen justo y parcial. Lo veía en los habitantes que caminaban con miedo, temblando con cada paso que daban. Esto no estaba bien, pero Einar me tomó del hombro, evitando que dijera algo. Recordándome lo que me había dicho antes de entrar. Suspiré pesadamente pensando en que no era justo, pero si me revelaba nadie me salvaría.

Toda la ciudad estaba en un completo silencio sepulcral el más mínimo sonido se podía escuchar como un eco, incluso si dejaba caer un alfiler este resonaría en toda la ciudad. Einar y yo caminamos con normalidad, él no soltaba mi mano, ni yo la de él. La ciudad me daba terror y un espantoso escalofrío que me recorrió hasta la médula al pasar junto a una tienda de juguetes que a simple era inofensiva, pero era todo lo contrario. El local era de ladrillo rojo intenso, con un letrero con letras grandes verde brillante con un fondo blanco colgando afuera mostrando el nombre la juguetería.

"Juguetería Selene". Se llamaba.

Los juguetes a través de la vitrina eran de madera y aunque se veían bien y como nuevos daban la sensación de que nadie los jugaba por temor o quizás algo más profundo. Seguimos adelante. Ninguno dijo nada y sencillamente fuimos en busca de nuestro destino. Devolver el broche a la tumba de la madre de Einar e irnos. Apenas cruzamos la calle una carreta pasó corriendo a una velocidad desmedida con un joven que iba de prisa. Todo era muy raro, muy raro. Miraba a mi alrededor tratando de hallar una explicación lógica y con sentido, pero no pude encontrar alguna que me convenciera de que todo lo que veía era normal, porque no era así.

—No lo pienses demasiado, tu lenguaje corporal y tus expresiones faciales te hundirán y no podré hacer nada—. La voz de Einar me estremeció en el oído provocando que mi sentido de justicia se viera ofuscado por la crudeza de sus palabras, me golpearon desde lo más bajo posible haciendo que me diera cuenta de que la justicia no siempre es la mejor, porque al momento de querer aplicarla de la forma correcta, esta se te va en contra y no vuelves a levantarte nunca.—Vamos, tenemos poco tiempo, después de cumplir con esto podrás hacer todo el escándalo que desees, pero ahora no es el momento.

Asentí. Los sentimientos y el sentido de justicia no valían nada ante los ojos de una Ciudad opresora en la que nos encontrábamos. Respiré profundo y seguimos caminando mientras observaba cada cosa a mi alrededor. Todo era muy triste y opresivo, la gente no era segura de sí misma y ni se diga de la forma en que vestían, sus ropas eran demasiado conservadora y el mismo color. Gris y blanco, nada más. Era triste de ver nadie podía vestir colores alegres y llamativos, quizás. Miré mi ropa y aún llevaba el mismo vestido azul con el que hui de mis perseguidores en el bosque. Einar también llevaba la misma ropa, por lo que había que cambiar nuestra vestimenta antes de que alguien se diera cuenta de que no éramos de la ciudad.

—Busquemos ropa, nos descubrirán si nos ven vistiendo así—señalé nuestras ropas con una mano. Einar asintió sin decir mucho, fuimos a una tienda deprimente y triste de ropa, compramos algo simple y salimos de allí con nuestra anterior ropa en nuestras manos, no podía usar magia para esconderla, pero afortunadamente la escondimos en un hueco de la cueva por la que llegamos a la Ciudad.

Mi vestido era blanco largo hasta los tobillos, con un escote sencillo y simple, sin adornos en él, con un lazo gris atado a la cintura y zapatos del mismo color del lazo, eran bajos y sencillos. Einar vestía un pantalón gris y una camisa blanca y encima un chaleco ceñido al cuerpo y un abrigo gris encima, y botas del mismo color. Se le veía incomodo, pero era necesario pasar desapercibidos para evitar que nos descubrieran, sin embargo, tenía la sensación de que alguien nos vigilaba, no lo dije abiertamente, pero Einar se dio cuenta y nos fuimos a cumplir nuestro cometido evitando las calles más solitarias, pasando desapercibidos entre la multitud.

—Vámonos, alguien nos está vigilando—hablé en voz baja al oído de Einar.—desde hace rato siento esa sensación.—No dijo nada simplemente me tomó la mano y nos fuimos lo más lejos pudimos.

No miramos atrás. Miramos hacia el frente y solamente seguimos así, no supe cuánto tiempo pasamos caminando hasta que nos topamos con unos hombres que estaban armados y listos para destruir a cualquiera que se les acercara. Nos escondimos detrás de un edificio cerca de los hombres que estaban allí custodiando la calle. Einar me miró, me hizo una seña para que no hiciera ruido alguno. Asentí en respuesta, solo miré con atención, no me moví. Solo miré conteniendo mis deseos de usar mi magia porque había un hombre con una niña pequeña en sus brazos, cruzaban la calle con la mirada hacia el suelo, el terror en sus ojos era obvio, no deseaban estar allí mucho menos toparse con esa gente que iba armada hasta los dientes. El pobre hombre miraba a todos rezando porque nadie le hiciera algo a él y a la niña, apenas pasaron a lado de los guardias y se fueron tan rápido que ni siquiera importó que se les haya caído algo al suelo que fue solo un simple papel arrugado.

Negué con la cabeza pensando en que el líder de esa ciudad era cruel y un completo tirano. Ni siquiera dejaba que una persona pudiera pasar por la calle con tranquilidad. Respiré hondo al saber que no se habían dado cuenta, Einar en cambio solo suspiró y nos fuimos de allí antes de que nos vieran. Caminamos por la acera fingiendo ser una pareja, caminamos con rapidez, deseaba usar mi magia realmente quería usarla, pero no podía. Debía hacerlo, sino todo el plan se iría al diablo. Caminamos un largo y estrecho camino, con el miedo y la incertidumbre de ser descubiertos. No me di cuenta de en que momento llegamos a un prado seco, sin vida, sin nada más que hierba seca y plantas muertas. El ambiente era deprimente, triste, lleno de lapidas deterioradas y sucias por la falta de limpieza y de mantenimiento, la mayoría estaban agrietadas, apenas los nombres de los difuntos eran visibles, algunos habían sido borrados con el tiempo.

El aire frío me erizó la piel, Einar me puso su abrigo sobre los hombros sin decir palabra alguna. Caminamos un poco más y llegamos a un mausoleo que en algún momento era hermoso y lleno de vida, pero al verlo me daba cuenta de que algo que fue tan hermoso y apreciado ahora estaba en un estado deplorable. Las grietas en las columnas de piedra, los escalones que eran tres estaban hechos pedazos algunos eran filosos y peligrosos de pisar sin caer. A lado había una estatua de mármol que estaba sucia y agrietada, tenía forma de una media luna y un lobo aullando. Einar me hizo una seña para que me acercara, lo hice sin temer que fuera a suceder algo, pero algo en mí me decía que nos diéramos prisa, porque de lo contrario no saldríamos de esta intactos. Mi corazón latía tan fuerte que pensé que se saldría de mi pecho.

Sacó de su bolsillo el broche, me tomó la mano mientras sostenía el broche. Nos adentramos en el mausoleo el polvo y la suciedad me golpearon de golpe en el rostro y nariz. Apenas lo respiré comencé a toser, Einar me cubrió con su mano libre la nariz y boca. Caminamos con sigilo, dábamos pasos con cuidado, apenas dimos unos cuantos pasos que resonarán en todo el mausoleo, como un eco incesante acompañado de un silencio sepulcral que me hacía sentir insegura y un poco paranoica. Finalmente, pude respirar sin sentir la necesidad de toser o de cualquier otra cosa.

Einar quitó su mano e hizo aún lado un mechón de mi cabello que estaba sobre mi rostro. Sonrió de forma perversa y lo ignoré. Seguimos caminando hasta llegar al fondo del mausoleo, no me había dado cuenta de que era tan grande hasta que vi tumba tras tumba, más sucia y deteriorada que la anterior. Llenas de telarañas en cada esquina, arañas pasando por allí mientras tejían sus telarañas.

Era oscuro, apenas podía ver por dónde caminaba.

—Llegamos a la tumba—me habló Einar al oído. Me señaló la tumba con la mirada. Me sorprendió verla en peor estado que las otras tumbas que solo requerían limpieza y mantenimiento, pero al ver la tumba de la madre de Einar...

Por dios... casi me quebraba en ese momento. La tumba estaba prácticamente hecha pedazos, flores secas regadas por todos lados, pedazos de la tumba tirados por allí con bordes filosos. El ambiente era pesado y a la vez deprimente, pero al mismo tiempo sentía que alguna vez esa tumba fue importante, que la persona en ella fue importante porque el material de la tumba era de mármol, no de piedra común. Además, los detalles de los pedazos de la tapa de la tumba habían sido hechos con mucha precisión y destreza.

Me di cuenta en ese momento de que esa mujer, la madre de Einar había sido una figura importante en esta ciudad. Sin embargo, no indague menos pregunté. No era de mi incumbencia. Además, él estaba temblando y no dejaba de mirar la tumba, entonces me soltó la mano y fue a dejar el broche, se quedó un momento observando la tumba. Seguía temblando, no de miedo, sino de impotencia y una rabia contenida que no dejaría que nadie viera en ese momento, menos yo.

Entendía el sentimiento, pero no podía hacerlo. Algo me decía que no era el momento decir palabras de consuelo, era hora de irnos. Einar no dijo, pero su mirada me lo dijo. Asentí y vino a mí con una mezcla de resignación y rabia contenida. Pero también vi tristeza y desesperación en sus ojos. Me tomó los hombros y me abrazó.

No supe cuánto tiempo transcurrió hasta que finalmente me soltó, me tomó la mano y entonces dijo:

—Destruye este lugar...—Me miró fijamente a los ojos con una determinación y rabia en los ojos que emanaba como llamas a punto de incinerar a cualquiera con la mirada.

—Si lo hago, me descubrirán, sabrán que soy una bruja, —dije finalmente desconcertada—me matarán sin dudar y a ti por traerme.

Una sonrisa maligna y perversa se formó en sus labios perfectos y carnosos.

—Tú eres la luz que ilumina mi mundo lleno de oscuridad y la razón por la que dejo que esta Ciudad siga en pie.—confesó con una oscura mezcla de obsesión y de protección genuina—Sí ellos te ponen un dedo encima cuando hagas pedazos este lugar, entonces no habrá más Ciudad Selene en este mundo...

Sus palabras fueron crudas, afiladas como un cuchillo que llevaba mucho tiempo siendo afilado esperando a ser usado en una batalla que comenzaría en cualquier momento e instante.

—No tenemos opción—miró hacia el frente muy serio tomando mi rostro con delicadeza con sus manos—, saben que estoy aquí. Hazlo, no te contengas que el mundo conozca el dolor que te has guardado por años, deja que este fluya por tu cuerpo y déjalo sali.—Asentí y lo hice.

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Zul Lima
Mi corazón late de emoción,es momento de que todo tenga el rumbo que debe ser...❤️
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