Cómo sería vivir tus novelas en vivo, todo lo que leíste en tu novela favorita las ves en vivo y en directo, cada momento decisivo, feliz o triste de los protagonistas, cómo sería.
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Al despertar estoy en mi cama y percibo en mí ser que fue un sueño, lloro desconsoladamente. Sintiendo que no estaba en los brazos de mi amor. Ni sus besos y abrazos fueron reales. Comienzo a tirar todo lo que tengo en mi cama de la frustración y de pronto se abre la puerta y una almohada se estampa en el rostro de quién ingresa, mi rostro se le va el color y quedó como fotocopia sin tóner, al caer la almohada veo el rostro de mí Luis Enrique allí, despeinado por el golpe. Me muerdo los labios y me intento esconder bajo la cama de la vergüenza. Mi mente es un lío, no entiendo por qué está allí. Se acerca y me hace cariño en la cabeza y dice dulcemente cachorrito puedes subir a la cama, el piso está frío. Lo miro haciendo puchero y él sonríe. Se agacha y me levanta en sus brazos, quedando el sentado en la cama y yo sobre él. Lo abrazo escondiendo mi rostro en su cuello, olfateando su aroma, que me gusta tanto, y siempre me da deseos de morder ese cuello hermoso. Le digo perdón, no sabía que podrías estar en mi casa. Y allí salto quedando de pie en frente de él, y grito y hago ademanes, estás en mi casa, en mi habitación, en Miii cámaaaa y mi rostro es de rojo carmesí, él da una carcajada de mis gritos y poses, y me abraza más fuerte de mi cintura, me atrae a él, y quedamos otra vez abrazados pero esta vez yo de pie y entre sus piernas, y el sentado sobre mi cama. Si responde te traje anoche, y tus padres me dieron asilo, les conté que me están persiguiendo y te encontré en un baldío. Pero le dijiste que la policía te busca y él sé ríe y dice no eso no, piensa (aunque sé cómo es en verdad su padre y dé que trabaja), y me dice sino tu padre con lo recto que es me manda a prisión en dos segundos. Suspiro en sus brazos, me acomodo en su cuello y escucho el grito de mi madre que baje a ayudar en la tienda, lo veo con ojos de cachorrito retado y le digo debo irme, soy un pobre esclavo de esta familia tirana que no me deja estar en tus brazos. Él se ríe y me revuelve los cabellos, me susurra en mi oído, no te preocupes un día te rescato de esta familia cruel, je, je, je y me sonríe, sabe que mis padres me aman y cuidan mucho.
Lo que no sabía que este encuentro cambiaría toda la trama que yo conocía, nuestro encuentro provocó que lo que sucedería en cuatro años tal vez nunca se de o se adelante.
Yo era feliz, hace un mes mi Luis Enrique vive en el depósito detrás de la tienda y yo amanezco temprano y lo visito antes del desayuno y luego sigo, en la tienda o terminando mis estudios, me han elegido para una exposición y mi némesis de la Juana va por otra universidad, a pesar de que está en administración de empresas, va a participar de la exposición. El tema dioses griegos y yo sé que Adonis voy a dibujar, esculpir, pintar, toda mi colección será basándonos en mí Luis Enrique y sus poses al dormir o al hablar o al hacer fuerza llevando la mercancía o, mmmmm mi imaginación vuela que quiero hasta verlo sin camisa para retratar, estoy tomando coraje para preguntar si puede ser mi musa y mi modelo. Pero de solo pensarlo con el torso descubierto mi piel eleva temperatura. Y mi corazón se acelera.
Por alguna razón mi padre y Luis Enrique salen a diario por la tarde noche y a veces llegar por la madrugada, me dicen que las entregas de los víveres vienen en distintos horarios y por eso van a esa hora para estar seguros de traer todo lo encargado. Pero no creo todo, algo me esconden y lo descubriré, soy muy curioso, más por mi villano hermoso.
Hoy tomo coraje voy a su habitación y no está, veo mi reloj y son las cinco y treinta, pienso que se levantó y voy al salón de ventas y solo está el despachante del turno noche y el personal de seguridad, los saludo y regreso a la habitación sin llamar y justo veo a Luis Enrique sacándose la camisa, con resto de sangre, en sus mangas, grito del miedo que esté herido, lo giro de un movimiento, ya que me estaba dando la espalda y lo reviso, él me mira desconcertado, yo lloré revisando su pecho, su abdomen, sus brazos, veo muchas manchas, pero no encuentro heridas, de pronto me toma por los hombros y me zamarrea, y allí escucho que me está diciendo Alex, Alex, que haces aquí, yo no paro de llorar, solo saber que este herido, o que muera como leí me dan ganas de partir con él, cuando logro reaccionar lo miro y abrazo, y le suplico que no se deje matar, o herir, le suplico que no me abandone, él me levanta el mentón y seca mis lágrimas dulcemente, me sienta en la cama y él se arrodilla par a quedar a mi altura, luego de liberar feromonas que me tranquilizan, sonríe y dice duerme, y me recuesta, yo ya estoy agotado, y me duermo.
él se fue y baño y luego fue con mi padre, allí le contó que yo lo vi manchado de sangre. Mi padre se enojó y ordenó que se fuera a otra casa segura, que yo no podía ser parte de todo eso, y que mientras pudiera me alejaría de todo el mundo oscuro y mafioso, Luis Enrique aceptó, él tampoco quería que yo sufriera entrando a la mafia.
Cuando desperté ya mi amado no estaba, en la mesa de luz me dejó una carta, que decía: mi querido Alex eres la luz en mi vida, el calor más puro y el deseo más indecente de mi ser, me controlo porque descubrí que el sexo no es lo mismo que hacer el amor, y yo quiero hacerlo contigo el día que seas mi esposo, te prometo que regresaré y verás que soy digno y estaré a tu altura mi cachorrito hermoso, no des tus feromonas más que a mí, eres mi lucero que guía mi camino y me traerá de nuevo a tus brazos, por favor espera mi regreso, te enamoraré al regresar, siempre tuyo, kike.
Leí y lloré un mar de lágrimas, sé que me ama como yo a él, pero no me dejó decirle y se fue, y puso Kike, ósea su apodo es ese, y solo yo lo sé. Lo perdí y el dolor me invade, me acurrucó en sus sábanas y me duermo de nuevo, deseando qué sea una pesadilla y despierte pronto en sus brazos.
pero no fue así al despertar por los gritos de mi padre, lo veo y comienzo a llorar de nuevo, el me abraza y me consuela, yo tomo sus sabanas y almohadas y me llevo todo a mi cuarto, siguen con su aroma y no quiero dejar de sentirlo.