Camila es obligada a casarse en lugar de su hermanastra, con un hombre que se encuentra en estado de coma. Acepta con el único fin de poder cubrir los costos médicos del tratamiento de su abuelo materno.
Pero...¿Qué pasará con ella y el contrato cuando su esposo despierte?
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Todo esto es mío
-¿En serio, Andrew?- dijo Camila con incredulidad, sosteniendo la puerta para evitar que el sujeto entrara sin su permiso.
-¿De qué hablas?- indagó él- Es cierto, vine a desearte buenas noches- acotó mientras la muchacha fruncía el ceño con incredulidad.
-Ah, ok. Gracias- soltó ella, dispuesta a cerrarle la puerta en las narices, pero Andrew se lo impidió colocando su mano antes de que lo hiciera.
-¿No vas a hacer lo mismo?- preguntó Andrew manteniendo su mano sobre la puerta. Camila negó con su cabeza y bufó, ante la insistente actitud de su cuñado, quien se estaba poniendo bastante pesado para su gusto.
-Buenas noches, Andrew- dijo ella luego de pensar un poco, él sonrió satisfecho acercando su rostro para aparentemente darle un beso en la mejilla- Mira, Andrew, dejemos las cosas claras- agregó Camila colocando una mano sobre el pecho de su cuñado para evitar que se acercara más.
-¿Qué cosas?- preguntó él.
-Así sea por causa de un contrato, sin que él estuviera consciente. Soy la esposa de tu hermano, y deberías saber respetar eso. Por favor, ya detente con este juego.- aclaró mientras Andrew hacía una que otra mueca.
-Ok, te diré algo- expresó él tomándole con una mano la muñeca para quitar la mano de su pecho y sostenerla con la otra por la cintura, mientras la muchacha forcejeaba hasta lograr liberarse de su agarre, él alzó las cejas desconformes- Mira, muñeca. Yo no estoy jugando a nada, para mí esto es muy serio- acotó, Camila negó con su cabeza- Déjame decirte que un día, todo esto- señaló con su mano alrededor haciendo referencia a la casa- va a ser mío, incluida tú.
Luego de soltar aquello el hombre salió de la habitación, cerrando la puerta tras de él, dejando a Camila muy enojada.
-¿Quién carajos se cree este?- decía despotricando en voz alta, sin importarle que alguien pudiera oírla- ¡Está muy equivocado si piensa que va a lograr tener algo conmigo!- Se giró hacia su esposo- Me gustaría saber que opinarías tú de la actitud de tu hermano.
Sin ganas de dormir, la muchacha se sentó en la banqueta que se hallaba junto al tocador, soltando su cabello para comenzar a peinarlo, acción que solía relajarla, sumada a escuchar su playlist favoritas en sus auriculares.
Finalmente, cuando sintió que el sueño regresaba, se recostó junto a su esposo.
-Buena noche, esposo- le dijo dejando un beso pequeño sobre la mejilla de él.
Al día siguiente, cuando despertó, volvió a hacerlo teniendo sobre su cintura el brazo de Adrián, sonrió divertida pues al parecer se le estaba haciendo costumbre tomar el brazo del muchacho y acercarlo a su propio cuerpo para no sentirse ¿sola?. Como cada mañana, se duchó, se vistió adecuadamente, luego oyó voces que provenían del despacho que había en la casa, estas se oían muy fuerte, aquellas personas discutían acaloradamente y al parecer se notaba que se encontraban bastante ofuscadas. Siguió el camino rumbo a la cocina, ella no tenía motivos para inmiscuirse en asuntos que era solamente familiares. Sin saber que ella era el tema principal de aquella conversación, y lo que allí se estaba discutiendo era parte de su futuro. Estaba llegando a la cocina, cuando la puerta del despacho se abrió y una voz la llamó.
-Flora, ven, necesitamos charlar contigo- le dijo su suegra con seriedad, la muchacha había olvidado que aquella mujer jamás la llamaría por su verdadero nombre y siguió caminando, hasta que sintió una mano sostenerla por el brazo- ¿Qué te ocurre, niña? ¿Acaso no oíste que te estoy hablando?- indagó enojada la mujer.
-Discúlpeme pero usted estaba llamando a Fl...- Las palabras quedaron atascadas en su garganta, cuando recordó que ella ahora era Flora- Lo siento, mamá. Iba distraída pensando.
La mujer frente a ella hizo un gesto disconforme por la falta de atención de la muchacha, y sin soltarla del brazo la dirigió junto a ella hasta el despacho. Al entrar Camila se sorprendió, allí estaba Andrew, Jackson y además un hombre mayor junto a una joven muy bella.
-Ella es Flora Mitchel- dijo la madre de Adrián, dirigiéndose a los presentes que aún no la conocían- la esposa de Adrián.
-¡Ay, Sarah! ¿Por qué te apresuraste tanto con la boda?- indagó el hombre mayor.
-¿Qué querías que hiciera, Robert?- replicó la mujer- ¿Qué esperara que a la niña se le ocurriera regresar?- acotó señalando a la muchacha a su lado.
-Sabes muy bien que Lana estaba estudiando- refutó el hombre.
-¡Sí, claro!- exclamó la mujer- Tú sabes mejor que nadie que eso no es así, apenas le dijimos de nuestras intenciones de que ella se casara con Adrián, ella salió huyendo con la excusa de estudiar.- agregó con enfado- ¿Y todo por qué? Por qué mi hijo está como está.
-Eso no es cierto- dijo el hombre poniéndose de pie, enfrentándose a la mujer.
Camila, observaba cada rostro con sus gestos y oía cada palabra con mucho cuidado y atenta a todo lo que ocurría a su alrededor. No sabía quién era esa gente, pero por lo que entendía, la muchacha tenía o había tenido algo que ver con Adrián.
-¡Como sea! ¡O por lo que sea! Ya lo hecho, hecho está- afirmó con autoridad la mujer. Y Camila observó ¿lágrimas? En los ojos de la muchacha.- Flora, es la esposa de mi hijo, la futura madre de mi nieto y eso no se puede cambiar.
-Madre- intervino Andrew, acercándose a la mujer intentando calmarla.
-Bueno, Sarah- dijo el hombre- Mejor nos marchamos y en otro momento volvemos a hablar sobre esto.
- No. Ya está dicho y hecho todo. Nada va a cambiar- acotó la madre de Adrián.
-Eso vamos a verlo cuando Adrián despierte, Sarah- dijo la muchacha demostrando claramente que no era una blanca paloma como parecía- No creo que le agrade saber que lo casaste con esta... señorita.- terminó diciendo mirando a la muchacha de manera despectiva y altanera. Y sin decir más nada se dispusieron a marcharse, al darse cuenta de que la mujer no daría el brazo a torcer en sus decisiones.
Camila observaba en silencio y una vez que los dos extraños salieron de la habitación.
-Disculpen...- les dijo a los que quedaron allí, quienes la observaron prestándole su atención- ¿Por qué razón yo debía estar presente en esa charla?
- Por qué eres la esposa de Adrián, debes saber ciertas cosas, además de que debemos hablar de mi futuro nieto.- le respondió Sarah, la madre de su esposo, dejando a la muchacha desconcertada.
FELICIDADES. ASTA LA PROXIMA.