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No Eras Parte De La Venganza

No Eras Parte De La Venganza

Status: Terminada
Genre:Malentendidos / Reencuentro / Completas
Popularitas:3.2k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

Ellos se conocen desde que tenían diez años. Antes eran amigos. Competían por todo, se molestaban y discutían, pero podían pasar una tarde entera juntos sin problema. Hasta que un accidente, una peluca y un rumor cambiaron todo. Ella creyó que él había contado su secreto más vergonzoso. Él nunca tuvo la oportunidad de explicarse. Así que ella decidió vengarse. Él terminó con una pierna rota. Y desde entonces, se declararon la guerra. Han pasado años y siguen igual. Se insultan, compiten, se provocan y aprovechan cualquier oportunidad para demostrar quién es mejor. Lo curioso es que ninguno parece tomárselo demasiado en serio… al menos hasta que sus madres, mejores amigas desde siempre, tienen la brillante idea de que deberían salir juntos. Una cita. Solo una. Para complacerlas. El problema es que sus madres parecen tener otros planes. Y quizás pasar tanto tiempo con la persona que más detestas no sea tan terrible cuando descubres que, debajo de todas esas peleas, todavía queda algo de aquellos dos niños que alguna vez se llevaban bien. Aunque claro… Primero tendrán que sobrevivir a las citas sin matarse. O sin cometer algún error que los haga verse cara a cara para siempre…..

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El nombre en mi piel

Cuando llegué a casa, lo primero que hice fue quitarme los zapatos.

Lo segundo fue tirar el bolso sobre el sofá.

Lo tercero fue entrar a la cocina y encontrar a mi madre esperándome.

Sonrió.

Demasiado.

—¿Y?

La miré.

—Ya está.

—¿Ya está qué?

—La cita.

Su sonrisa se hizo todavía más grande.

—¿Y?

—Y ya tienes lo que querías.

—¿Qué significa eso?

—Que salí con Knox.

—Pero…

—Mamá.

Levanté una mano.

—No quiero detalles. No quiero análisis. No quiero preguntas sobre si nos divertimos, si hablamos, si nos miramos, si nos reímos o si hubo química.

Ella abrió la boca.

—No hubo química.

La cerró.

—Ninguna.

—Blair…

—Fue horrible.

Eso era cierto.

Más o menos.

Habíamos discutido durante horas.

Habíamos bebido demasiado.

Habíamos terminado en un hotel sin recordar cómo llegamos.

Y yo había despertado demasiado cerca de Knox.

Definitivamente había sido horrible.

—Así que ya puedes dejar de intentar emparejarme con él —añadí.

Mi madre cruzó los brazos.

—¿Y si no quiero?

—Entonces voy a mudarme.

—¿Otra vez?

—Esta vez hablo en serio.

—¿A dónde?

—No sé.

—¿Con quién?

—Con cualquiera que no conozca a Knox.

Mi padre apareció en la entrada de la cocina.

—¿Qué hizo ahora?

Lo señalé.

—Tú.

Él parpadeó.

—¿Yo qué?

—Tú también estás involucrado.

—¿En qué?

—En la conspiración.

Mi padre miró a mi madre.

Después volvió a mirarme.

—¿Qué conspiración?

—La de ustedes dos para conseguir que Knox y yo salgamos juntos.

Mi padre soltó una carcajada.

—¿Funcionó?

—Sí.

—Entonces no veo el problema.

—¡Ese es exactamente el problema!

Mi madre empezó a reírse.

Yo la miré indignada.

—No es gracioso.

—Un poco sí.

—Toda mi familia está contra mí.

Mi padre se acercó y me dio una palmada en el hombro.

—No toda.

—¿Tú de qué lado estás?

—Del lado que consiga palomitas.

Lo miré.

—Traidor.

—Te quiero también.

Negué con la cabeza.

—Me voy a bañar.

—¿Y Knox?

Me detuve.

Giré lentamente.

—¿Qué pasa con él?

—¿Volverás a verlo?

—Espero que no.

—¿Ni siquiera como amigo?

—Mucho menos.

Mi padre sonrió.

—Qué romántico.

—¡Papá!

Me fui antes de que pudiera seguir molestándome.

La cita había terminado.

Eso era lo único que importaba.

No volvería a ocurrir.

No habría segunda cita.

No habría más discusiones en bares.

No habría más madres conspirando.

Y definitivamente no habría más Knox.

......................

A varios kilómetros de allí, Knox entró en su casa.

Su madre estaba en la sala.

Levantó la vista apenas lo escuchó entrar.

—Llegaste.

—Sí.

—¿Y?

Knox dejó las llaves sobre la mesa.

—La cita ya pasó.

Clara se incorporó inmediatamente.

—¿Cómo fue?

—Normal.

—¿Normal?

—Bueno…

Se quedó pensando.

—No exactamente.

Ella sonrió.

—Lo sabía.

—No sabes nada.

—Te conozco.

—Eso es lo que todos dicen hasta que se equivocan.

—¿Te divertiste?

Knox recordó la mesa de billar.

Las discusiones.

Los insultos.

A Blair intentando escapar.

A Blair despertando a su lado.

Frunció ligeramente el ceño.

—Fue…

—¿Sí?

—Ruidosa.

Su madre soltó una carcajada.

—Eso significa que discutieron.

—Mucho.

—Entonces fue una buena cita.

—No.

—Knox.

—Mamá.

—Si discutieron tanto, por lo menos hablaron.

—Eso no significa que haya sido buena.

—¿Volverás a salir con ella?

—No.

Respondió demasiado rápido.

Su madre levantó una ceja.

—Está bien.

—¿Qué?

—Nada.

—No hagas esa cara.

—¿Qué cara?

—La de “yo sé algo que tú no”.

Clara sonrió.

—Sube a ducharte.

—Eso pensaba hacer.

—Buenas noches.

—Buenas noches.

Knox subió las escaleras.

Entró en su habitación y cerró la puerta.

Por fin silencio.

Dejó la chaqueta sobre una silla.

Se quitó la camiseta.

Fue entonces cuando algo llamó su atención.

Un dolor leve.

En la cadera.

Frunció el ceño.

Miró hacia abajo.

Y se quedó completamente quieto.

Había algo escrito sobre su piel.

Un tatuaje.

Uno que definitivamente no había estado ahí antes.

Se acercó al espejo.

Su expresión cambió.

—No…

Se tocó la piel.

Las letras estaban perfectamente marcadas.

Un nombre.

Blair.

Knox se quedó mirándolo sin entender.

—¿Qué demonios…?

Pasó los dedos por encima.

Entonces el tatuaje comenzó a arder.

—¡Mierda!

Retiró la mano inmediatamente.

La zona estaba caliente.

Demasiado caliente.

Retrocedió un paso.

El nombre parecía haberse oscurecido ligeramente bajo la luz.

Knox volvió a acercarse.

Lo observó.

No podía ser real.

No tenía ningún tatuaje.

Nunca había querido uno.

Y mucho menos uno con el nombre de Blair.

—Esto tiene que ser una broma.

Pero el ardor aumentó.

Knox apretó los dientes.

Miró nuevamente el espejo.

Blair.

El nombre de la persona que llevaba diez años intentando sacar de su vida.

La misma persona con la que acababa de pasar una noche completamente absurda.

La misma persona con la que había despertado en un hotel sin recordar cómo habían llegado allí.

Y ahora su nombre estaba tatuado en su piel.

Knox se quedó en silencio.

Por primera vez en mucho tiempo…

no tenía una respuesta ingeniosa.

Solo una pregunta.

—¿Qué demonios hicimos anoche?

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Paula Giaccaglia
cómo se llama el bebé?
Iskka Amira
Excelente me encanta mucho esta historia, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia 🫂
Paula Giaccaglia
Nooooooo escritora, ésto es MUY imposible!!! cómo puede ser que ninguno se haya dado cuenta que tuvo sexo!!! y sí tuvieron conciencia de vestirse!!!! sí al menos hubiesen estado desnudos en la cama era un poquito más creíble 🤭
Iskka Amira
es muy buena la novela, reciba mis felicitaciones, por casualidad ellos pertenecen a algo místico ya que se le quedó impreso el nombre de la PATRONA. 🤭

Vale la pena leerla, no nos vayas a dejar en el abandono
Sole Amado
jajajajaja esta buenísima aaaa me reee engancho espero los próximos capítulos ansiosa
Paula Giaccaglia
los dos tienen 20 años? mmmmmm 😱
Paula Giaccaglia
ésta escritora me encanta, una pena que vaya a saber cuándo siguen los próximos capítulos 😭
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