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EL ALFA QUE ME ODIABA

EL ALFA QUE ME ODIABA

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Mitos y leyendas / Hombre lobo / Omegaverse
Popularitas:3.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Dyanne Valdez

"Los omegas tienen prohibido acercarse a mí. Esa es mi única regla." Damián es el Alfa más temido de la ciudad. Frío, cruel, y con un odio profundo hacia los omegas. Nadie sabe por qué, pero todos saben que acercarse a él es buscarse la muerte. Yo soy Lola. Una omega invisible, de esas que pasan desapercibidas. Mi olor es neutro, y así me gusta: invisible, viva. Hasta que una noche, un celo inesperado me toma por sorpresa justo cuando él cruza mi camino. Su olor me envuelve. El mío lo enloquece. Y sin quererlo, sin desearlo, contra toda lógica... Quedamos vinculados. Ahora el Alfa que me odia está atado a mí para siempre. Hará todo lo posible por romper este vínculo, pero cada intento lo acerca más a mí. Y cuando otro Alfa intente lastimarme... Su lobo desata el infierno para protegerme. Dicen que el odio y el amor son la misma cara de una moneda. Pero, ¿qué pasa cuando su mente me rechaza, pero su lobo me reclama? ¿Podrá Damián aceptar que soy su compañera? ¿O el vínculo nos destruirá a los dos?

NovelToon tiene autorización de Dyanne Valdez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 21: La Marca

(POV Lola)

El dolor me despertó.

No era un dolor familiar. No era calambre ni molestia muscular. Era un ardor punzante, localizado, justo en un punto específico de mi cuello.

La marca.

Me llevé la mano instintivamente. La piel estaba caliente, casi hirviendo. El ardor se intensificaba con cada latido de mi corazón. Un gemido escapó de mis labios sin que pudiera controlarlo.

—Damián —susurré.

No respondió.

—¡Damián!

Se incorporó de golpe, alerta.

—¿Qué? ¿Qué pasa?

—La marca —jadeé, retorciéndome levemente—. Duele. Arde. No puedo...

Encendió la luz de la mesilla. Se acercó a mí, apartó mi mano y examinó mi cuello.

Su expresión cambió por completo. Vi algo en sus ojos que nunca había visto: miedo. Miedo de verdad.

—Está roja —dijo—. Muy roja. Y caliente. Lola, estás temblando.

—Duele mucho —sollocé, sin poder evitarlo. Las lágrimas rodaban por mis mejillas mientras mi cuerpo se retorcía buscando una posición que aliviara el ardor—. Damián, ¿qué me pasa?

—No lo sé. Nunca vi algo así.

—Damián...

—Tranquila. Voy a buscar a mi padre.

—¿A tu padre?

—Él sabe más que yo de estas cosas. Ya le conté lo de tu lobo. Él entenderá. Espérame.

Salió de la cama. Sin pensar, solo con el pantalón del pijama puesto. El torso desnudo. El pelo revuelto. Con una expresión de pánico que lo transformaba por completo.

Salió de la habitación como una exhalación.

Yo me quedé allí, sollozando, retorciéndome, con la marca ardiendo como fuego vivo.

(POV Konstantin - El comedor)

Konstantin desayunaba tranquilamente cuando su hijo irrumpió en el comedor.

Todos levantaron la vista.

Damián estaba descalzo. En pantalón de pijama. Sin camisa. Con el pelo alborotado y una expresión de pánico que Konstantin no le veía desde que era niño.

—Padre —dijo, ignorando las miradas de Elena, Valeria y León—. Necesito que vengas. Ahora. Es Lola.

Konstantin se levantó de inmediato, alarmado por el tono de su hijo.

—¿Qué pasa?

—Su marca. Está ardiendo. Ella está sollozando, retorciéndose del dolor. No sé qué hacer.

—Voy. Tú mantén la calma.

—Yo también voy —dijo León, levantándose.

—Y yo —añadió Elara, pálida.

Konstantin se volvió hacia Elena y Valeria.

—Ustedes quédense aquí.

Pero Valeria ya se había levantado.

—Yo también quiero ver.

—Valeria —la voz de Konstantin fue firme—. Dije que se queden.

Ella apretó la mandíbula, pero asintió.

Konstantin, Damián, León y Elara salieron corriendo hacia la habitación.

Elena y Valeria se quedaron en el comedor, intercambiando una mirada cargada de curiosidad.

—¿Qué estará pasando? —murmuró Valeria.

—No lo sé —respondió Elena—. Pero vamos a averiguarlo.

Esperaron unos segundos y luego, en silencio, las dos mujeres siguieron el mismo camino.

(POV Lola - La habitación)

La puerta se abrió y entraron Konstantin, Damián, León y Elara.

Yo estaba encogida sobre mí misma, sollozando en silencio, con el cuerpo tenso y un leve temblor que la recorría de vez en cuando. El dolor iba y venía en oleadas.

Damián se arrodilló a mi lado de inmediato, tomando mi mano.

—Estoy aquí —dijo—. Ya vino mi padre. Todo va a estar bien.

Konstantin se acercó con calma.

—Lola —dijo con voz serena—. Necesito que me dejes ver. ¿Puedes apartar la mano?

Con esfuerzo, aparté la mano del cuello. Un sollozo escapó cuando el roce del aire aumentó el ardor por un instante.

Konstantin examinó la marca con atención. Palpó la zona suavemente. Observó el enrojecimiento.

—La marca está muy inflamada —dijo—. Pero no es infección.

—¿Entonces qué es? —preguntó Damián, con la voz tensa.

Konstantin lo miró, luego me miró a mí.

—Es su loba —dijo—. Está intentando salir.

—Pero Selene dijo que estaba encerrada —dije con voz entrecortada.

—Lo está. Pero ahora tiene una puerta.

—¿Una puerta? —preguntó Damián.

Konstantin asintió lentamente.

—La marca es la puerta. Cuando una loba es encerrada desde joven no hay una salida, no hay puerta. La puerta aparece cuando hay una marca. Si intenta salir, la puerta se mueve. Y duele. Duele mucho.

—¿Y qué hacemos? —preguntó Damián, apretando mi mano.

—Nada. Esperar. Acompañarla. El dolor pasará. Pero tiene que pasar sola.

En ese momento, un movimiento en la puerta.

Elena y Valeria entraron en la habitación.

—¿Qué pasa? —preguntó Elena con falsa preocupación—. Oímos gritos y...

Se detuvo al verme.

Valeria también se detuvo. Sus ojos se posaron en mí, encogida y llorando, y luego en Damián, arrodillado a mi lado, sosteniendo mi mano.

—¿Qué le pasa? —preguntó Valeria.

Nadie respondió.

Entonces ella miró mi cuello. Vio la marca. Roja. Inflamada. Imposible de ignorar.

—¿Qué es eso? —preguntó, con voz extraña.

—Valeria —dijo Konstantin—. No es momento.

—¿Qué es esa marca en su cuello?

Damián se levantó lentamente. Se interpuso entre Valeria y yo.

—No es asunto tuyo.

—¿Cómo que no? ¡Parece una mordedura! ¡Parece una marca de vínculo!

—Valeria, basta —la voz de Konstantin fue una advertencia.

Pero ella no se detuvo. Dio un paso adelante, intentando verme por encima del hombro de Damián.

—¿Está vinculada a ti? —preguntó, y su voz temblaba—. Damián, ¿esa omega está vinculada a ti?

El silencio fue ensordecedor.

—Sí —respondió Damián.

Valeria palideció.

—¿Desde cuándo?

—Desde hace semanas.

—¿Y no me lo dijiste?

—No era asunto tuyo.

—¡Claro que era asunto mío! ¡Yo...!

—¡No! —el rugido de Damián retumbó en la habitación. Pero esta vez no era solo furia. Era desesperación. Era miedo. Era todo lo que había estado conteniendo—. ¡Nada de lo que pasa entre Lola y yo es asunto tuyo! ¿Entiendes? ¡Ella está sufriendo y tú estás aquí haciendo preguntas!

Valeria dio un paso atrás, herida.

—Yo... yo solo...

—Vete —dijo Damián, con voz más baja pero no menos firme—. Vete ahora.

Elena tomó a su hija del brazo.

—Vamos —susurró—. Esto no es lugar para nosotras.

Salieron.

El silencio volvió.

Damián se arrodilló de nuevo a mi lado.

—¿Sigues aquí? —preguntó en voz baja.

Asentí, aunque el dolor seguía.

—No me voy a ir —dijo—. Pase lo que pase, no me voy a ir.

León y Elara intercambiaron una mirada y salieron en silencio, cerrando la puerta.

Konstantin se acercó.

—El dolor pasará —dijo—. Pero cuando termine, algo habrá cambiado. Su loba está más cerca. Ahora tiene una puerta. Solo necesita tiempo para aprender a usarla.

—¿Y el dolor? —preguntó Damián.

—Irá y vendrá. Cada vez que ella intente salir, la puerta se moverá. Hasta que un día, se abra.

Konstantin salió también.

Nos quedamos solos.

Yo, temblando. Él, sujetándome.

—¿Duele mucho? —preguntó.

—Menos —mentí.

—No mientas.

Sonreí entre lágrimas.

—Todavía duele. Pero menos cuando estás aquí.

Apretó mi mano.

—Pues no me voy a mover.

Y cumplió su palabra.

1
Carola Videla 😈🇦🇷
si eso es el problema, lo que siente y no quiere sentir. Pobres omegas tanto odio por ellos , que injusto
tomatito
podra mandar él, pero en la cama manda ella y el obedece 🤣🥰
tomatito
me enamore de la historia y apenas es el caitulo dos😶
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