Samantha desde pequeña tuvo una infancia dura, fui víctima de maltrato y bullying por su apariencia y falta de economía, esto no impidió que pensará en un futuro mejor, fue obligada a tomar una dura decisión, abandonar todo, esperemos que la vida le sonría y sea para mejor
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Capítulo 7
El despertador sonaba a mi lado, me apresuré paso apagarlo y no despertar a Beatriz que aún dormía. Hoy comenzaría mi nueva vida y pretendía hacer mi labor con todo mi mejor esfuerzo para no tener ni una queja de la buena Beatriz. Me di una ducha rápida, ahora podía permitírmelo, me puse el uniforme y fui hasta la cocina.
A llegar estaba un poco perdida en busca de los alimentos y utensilios de cocina, pero sabía que con el tiempo le cogería la vuelta, preparé unas tostadas con mantequilla, hice un jugo de naranja y unos huevos revueltos, los coloqué en la mesa del comedor, todo estaba perfectamente tapado y esperé ahí de pie hasta que ella apareció.
- Buenos días, que haces de pie, ven a la mesa conmigo, anda. Dijo Beatriz.
Obedecí y tomé asiento a su lado.
- Cómo dormiste anoche.
- Muy bien la verdad, y usted.
- Bien gracias, no tengas pena y come tanto como gustes, siempre comerás junto conmigo Samantha, no hay motivo para no hacerlo, por cierto esto está delicioso.
- Muchas gracias Beatriz.
Desayunamos y recogí la mesa, lavé la loza mientras ella fue hacia la sala y se puso a tejer un bello suéter. Yo comencé los preparativos del almuerzo y limpié la casa. Luego fuí junto a ella.
- Sabes tejer, me dijo.
- La verdad es que no, contesté, se ve algo muy difícil y de mucha paciencia.
- Con práctica todo es posible, yo aprendí de mi abuela, durante mucho tiempo este fue mi sustento de joven, hasta que conocí a Alfredo mi esposo que en paz descanse, murió hace dos años de un infarto.
- Lo siento mucho, dije.
- Tranquila, la vida nos pone pruebas difícil de asimilar, pero hay que aprender a vivir con ello. Entonces cómo te decía, mi abuela me enseñó de niña y yo luego trabajaba en un taller, ahora lo hago solo como hobby, me entretiene mucho y me ayuda a no pensar, un día te enseñaré si quieres.
- Gracias sería un honor.
- Le estoy haciendo un suéter a mi nieto, él viene en navidad todos los años y se pasa un mes conmigo y siempre le regaló algún tejido.
- Está quedando bello, le dije.
Tocaron a la puerta en ese instante y rápidamente fui a ver quién era, al abrirla había un joven preguntando por Beatriz. Ella lo mandó a pasar, traía varias cajas en sus manos.
- Samantha él es Tomás, mi mensajero, se encarga de las compras, acompáñalo a la cocina y guarda todo, cuando veas que necesitas algo, o se va a acabar alguna cosa has una lista con lo que necesitamos y él las traerá. Dijo Beatriz, luego miró a Tomás y me presentó.
Nos saludamos mutuamente y fuí a cumplir con lo pedido, él dejó las cajas sobre la mesa y se fue, yo me dispuse a organizar todo. Había vegetales, leche, carne, refresco. Puse todo donde iba y fuí por la segunda caja, está era de aseo, los coloqué en él cuarto de lavado y cuando ví la hora ya eran las doce, terminé el almuerzo y preparé la mesa.
El día se mantuvo bien, nos acoplamos mutuamente y todo marchaba mejor de lo esperado, ya antes de dormir fuimos a ver un poco de televisor, Beatriz tenía una pequeña caja en sus manos, era un móvil para mí, quedé maravillada, eso era otra cosa que nunca tuve. Mientras ella veía el televisor yo revisaba el móvil, estaba como bebé con un juguete nuevo, le volví agradecer y ella solo sonreía, era muy buena persona y se alegraba al verme tan contenta.