Se enamoraron siendo adolescentes, para alcanzar sus sueños debieron tomar rumbos diferentes. La distancia hizo lo suyo y no volvieron a verse. Hasta hoy. Dspués de 10 años ahí están uno frente al otro.
¿Quedará algo de ese amor de juventud?
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Capítulo 7
Afortunadamente la actividad en el hospital ha sido intensa y eso me ha ayudado a no pensar en Alejandro y su nueva situación amorosa.
Nuestras prácticas van de la mano con el grupo de Pediatría, ya que cuando asistimos un parto ellos deben encargarse del recién nacido. Por ese motivo he tenido más contacto con el doctor Santiago Rivera.
Hoy estamos saliendo del quirófano después de asistir en un parto por cesárea, en donde recibimos a unos lindos mellizos. En esta ocasión la doctora Belmonte me eligió a mí para llevar a cabo el procedimiento y el doctor Rivera eligió a Fabi y su compañero Luis para que reciban a los mellizos.
Mientras nosotros nos encargamos de la paciente nuestros compañeros observan y escuchan todo desde la parte alta del quirófano que está habilitada para que los estudiantes no pierdan detalle. La próxima vez yo estaré en su lugar y alguno de ellos en el mío.
- Hicieron un gran trabajo chicos- nos felicita la doctora Ingrid- doctora Altamirano muchas felicidades.
- También los felicito chicos- menciona el doctor Rivera- doctora Altamirano hizo un buen trabajo.
- Gracias doctora Belmonte y doctor Rivera, son los mejores maestros, esperamos superar sus expectativas y estén orgullosos de nosotros.
- Estamos seguros que así será, ahora a descansar que mañana nos espera un largo día- señala la doctora Belmonte.
Nos vamos a los vestidores, todos estamos muy emocionados por todo lo que estamos aprendiendo.
Al llegar al estacionamiento el doctor Rivera se acerca a nosotras.
- Doctora Altamirano, ¿me regala un minuto?- solicita.
- Claro doctor dígame.
- Te espero en el auto- me dice Fabi- buenas noches doctor Rivera.
- Buenas noches doctora Campos.
Fabi se aleja y sube al auto.
- Soy un hombre que no se anda con rodeos y me gustaría conocerla mejor. Es por ese motivo que me gustaría invitarla a cenar el sábado. ¿Qué dice, acepta?
- Doctor Rivera, no creo que sea apropiado y probablemente vaya en contra de las reglas. Usted es un docente y yo una alumna y no quiero tener ningún problema durante mi especialización.
- Así es yo soy un docente y usted una alumna; sin embargo usted no es alumna mía y es por eso que no estaríamos infringiendo ninguna regla.
- No lo sé doctor, en mis planes no está involucrarme en una relación amorosa. Mi prioridad es mi carrera.
- No le propongo una relación amorosa, propongo que nos demos la oportunidad de conocernos y forjar una amistad. Si lo amoroso se da no tengo ningún inconveniente.
- De verdad que es usted directo. Permítame pensarlo.
- Claro, espero su respuesta. Descanse doctora Altamirano- al momento de darnos la mano me jala hacia él y deja un cálido beso en mi mejilla.
- Buenas noches doctor Rivera- me alejo lo más rápido que puedo, ese beso y el aroma que percibí al acercarnos altero mis nervios.
Subo al auto y los comentarios de Fabiola no se hacen esperar.
- ¡Lo sabía!- exclama- traes loquito al doctor Rivera.
- Fabiola, por favor. El doctor Rivera debe tener a mujeres mucho más guapas que yo a sus pies. Mejor concéntrate y conduce que quiero llegar a casa.
- Sí, puede ser. La diferencia es que esas mujeres no le interesan y tú sí. No me vas a negar que te invitó a salir.
- Sí, lo hizo y no pienso aceptar.
- ¡Estás loca! ¿Vas a dejar escapar a ese bombón? De verdad no te entiendo Andrea, Alejandro ya tiene una relación y tú sigues estancada.
- ¿Así qué ya lo sabías?
- Y cómo no saberlo si tenemos amigos en común, qué tú hayas cortado relación con todos no quiere decir que yo haya hecho lo mismo.
- Esto no tiene nada que ver con Alejandro, no sé porque lo traes a colación.
- Sí de verdad no tiene nada que ver y ya lo superaste, ¡avanza! Tienes tanto derecho como él a conocer a alguien y enamorarte. Llámame loca si quieres, pero creo que Santiago y tú son el uno para el otro.
- Cambiemos de tema, por favor. Prometo que lo voy a pensar.
Llegamos al apartamento directamente a ducharnos y dormir. En realidad yo no dormí mucho, la conversación con Fabiola y la invitación del doctor Rivera dan vueltas en mi cabeza.
Los días transcurren y es viernes, en uno de los pasillos del hospital me encuentro con el doctor Rivera.
- Doctora Altamirano, por fin la veo. Voy a pensar que ha estado evitándome.
- Doctor Rivera, no en lo absoluto. Solo no hemos tenido la oportunidad de coincidir en ésta semana.
- Espero ya tenga una respuesta para mí.
- Así es doctor, acepto su invitación- creo que hablé sin pensar y de inmediato me arrepiento.
- Me hace muy feliz su respuesta, permítame su celular para anotar mi número y mañana me mande su ubicación para pasar ahí por usted.
De manera automática saco mi celular y extiendo mi mano para ofrecérselo, al momento de tomarlo hay un leve roce entre nuestros dedos que provoca una descarga que recorre mi columna vertebral. Esta reacción me sorprende, no sé que me sucede cuando este hombre está cerca.
- Aquí tiene doctora Altamirano, espero su mensaje.
- Nos vemos mañana doctor Rivera, con permiso.
Camino sin voltear atrás, sintiendo su mirada fija a mis espaldas. Cuando giro en dirección al elevador suelto el aire contenido. Ya en el ascensor me recargo contra la pared del fondo y hago varias respiraciones para controlar esta sensación que en el pasado solo me provocaba Alejandro.
Fabiola se puso como loca al saber que acepté la invitación del doctor Rivera.
- Ya podrías dejar de llamarle doctor Rivera, ¿no crees?
- Va a ser difícil para mí llamarlo por su nombre.
- Ok, ya te sentirás más cómoda después de la primera cita. Ahora debemos pensar en tu outfit, no voy a permitir que salgas con alguno de los atuendos aburridos de los que está lleno tu closet.
- No quiero usar nada extravagante ni que sea demasiado revelador.
- Vas a permitir que yo te vista. ¿A qué hora pasará por ti?
- Aun no lo sé, quedé en enviarle un mensaje con la ubicación.
- ¿Y qué esperas? A ver, dame tu celular- lo toma sin mi permiso y trato de quitárselo sin conseguirlo.- Listo, ya le envié la ubicación y mientras te confirma la hora date una ducha y yo busco lo que vas a usar.
No tiene sentido discutir con ella, me voy a mi habitación y me meto a la ducha. Tengo demasiadas interrogantes, desde Alejandro no he salido con nadie y han pasado siete años desde entonces.
Era muy joven y ahora ya soy una adulta de casi 26 años saliendo con un hombre de 33, no tengo idea que me depara esta salida.
Cuando salgo del baño ya Fabiola me espera con un vestido que no estoy dispuesta a usar. Es negro, entallado, muy corto, escote profundo.
- Ni lo pienses- le advierto- pareceré prostituta con ese vestido.
- Lo sabía, solo lo traje para molestarte. En realidad escogí esto para ti.
Me muestra un bustier color rosa palo, una falda tipo lápiz del mismo color que llega por debajo de la rodilla. Esto lo complemento un saco en el mismo tono, pero brillante, como complemento unas zapatillas rosas y un bolso en tono plata.
- Ok, me gusta. Déjame vestirme y me ayudas con el peinado y el maquillaje.
Un rato más tarde estoy casi lista, la verdad agradezco a Fabi su ayuda. Me gusta como luzco. Me dice Fabiola que Santiago llegará en 20 minutos y mis nervios se disparan.
- Tranquila amiga, solo sé tú misma. Estoy segura que después de hoy habrá más citas por delante.
- Para ti es fácil decirlo, no te enganchas con nadie y no dejas de salir. Yo tengo 5 años de inactividad en cuanto a citas se refiere.
- Y precisamente por eso, no debes de seguir esperando. Ruego porque Mauricio te quite las telarañas.
- ¡Fabiola!- la golpeó con fuerza en el hombro- no seas vulgar.
- Auch, eso dolió- se queja mientras masajea su hombro- además es cierto. Llevas 7 años de inactividad, yo ya me habría vuelto loca.
- Eres una exagerada, el sexo no es lo primordial en una relación.
- No, pero es lo que hace que valga la pena.
Recibo un mensaje en mi celular y es Mauricio diciendo que ya se encuentra el el lobby de nuestro edificio. Antes de salir debo editar el nombre con el que mi querida amiga guardó el contacto "Bombón". Una vez corregido me dirijo al ascensor. Las puertas se abren y me llevo una agradable sorpresa, si ya Santiago es atractivo en uniforme y bata de doctor con traje y corbata lo es aún más.
Camino a paso seguro hasta quedar frente a frente.
- Andrea, ¡luces hermosa!- me alaga mientras besa mi mejilla- el uniforme no te hace justicia.
- Tú también luces muy bien Mauricio.
- ¿Nos vamos?
- Claro, vámonos.
Toma y mano y caballerosamente abre la puerta del edificio para mí, al llegar al auto hace lo mismo. Mi corazón late acelerado, en cuanto sube a su lugar el aroma amaderado de su colonia inunda mis sentidos. Este hombre me gusta, no puedo seguir negándolo.